jueves, 10 de julio de 2014

Vas a ver: Tejido Social: ¿Qué significa?

1.-Definición

Podría pensarse que el concepto “tejido social”, hoy tan de moda, se entiende cabalmente, podría pensarse que todos sabemos de qué estamos hablando cuando nos referimos a esta especie de red nacida de un entrelazado de elementos individuales (personas) que asumimos parejo; y más allá: podría pensarse que hacer a este duplo de palabras un sinónimo de “sociedad” es lo más pertinente.

Pero no, resulta que el término “tejido social”, aplicado en un principio por oradores de filiación izquierdista (hoy es término generalizado) no es accesible al común de la gente y resulta que tampoco es un entramado parejo y estable.

Según la Wikipedia, el “tejido social” hace referencia al conjunto de relaciones sociales que dan cohesión y/o unión a cierto conjunto de individuos o grupo social. Abunda la página diciendo: “A partir del 3.er cuarto del siglo pasado, el capitalismo mundial encuentra en el tejido social una contradicción de insuficiencia, haciendo patente que el factor económico nunca abarca a satisfacción las demandas del tejido social.”

Y aclara que: “ii) La política auténtica no lo puede tomar de lleno, so pena de ser acusado de populista, subjetivo, idealista o utopía, encontrando una argumentación contraria en términos de antieconómica.”

Como vemos, la cultura no entra en esta consideración de diccionario que toma en cuenta las desiguadades propias de la economía de libre mercado, desafortunadamente no toma en cuenta la dimensión espiritual de los individuos que conforman el tejido social.

Recientemente se ha hablado mucho de la urgencia de la “recuperación” del mismo nutriendo a la sociedad con cultura, es eje del actual gobierno graquista, pero no se ha explicado la estrategia pensada para tal efecto. Tendríamos por tanto, los interesados en el desarrollo cultural del estado, que comenzar a abordar la noción entendiendo que reparar sus fracturas, que enmendar o zurcir sus huecos, implica tomar en cuenta una complejidad basada en la diversidad y las contradicciones propias del ser humano.

2.-Anonimato y tejido social

Por otro lado, el anonimato implícito en el concepto desconcierta mucho. Se trata aquí del eterno dilema de lo general frente a lo particular, del hecho de que nos perdernos la oportunidad del encuentro con el otro cada vez que nos concebimos como masa. De que nos perdemos el milagro de descubrir los detalles del de enfrente que tiene rostro y que está igual de necesitado de atención que uno o una misma; de que que sentimos, hablamos, lloramos y reímos de diversa manera porque somos individualidades que conforman un “nosotros” que no es una abstracción sino muchos “yoes”.

Muchos critican a Fox por haber puesto de moda el “chiquillos y chiquillas”, por haber usado políticamente, a veces perversamente el lenguaje, pero creo que a pesar de la mofa, hacer distinciones de este tipo para referirnos al tejido social implica un acierto. Dice mi amiga Elena de Hoyos que hay manuales pensados para el uso del lenguaje incluyente, que se pueden bajar de internet. Hay que buscarlos.

Un término como “tejido social” es demasiado parecido a otro que huele feo: “muchedumbre” y a otro que se visualiza informal: “masa”. Lo peor es que se entiende dolorosamente como un desencuentro en el espejo. La mera verdad es que queremos saber quiénes somos los que conformamos el tejido social, a quienes hay que recuperar y cómo.

Por eso creo que la recuperación del “tejido social”, ese anhelo del que tanto se habla, es una estrategia valiosísima, y más si se implementa desde la cultura, es decir, a partir de la nutrición del espíritu de todos nosotros, los individuos de rostro y nombre diferenciado, con el poder vitaminoso del arte. El arte nace precisamente de las diferencias. Por eso, ojalá que nos expliquen muy pronto de qué manera nos van a alimentar a las personas que residimos en Morelos, de qué manera nos vamos a recuperar.

Hofmansthal escribe que “Una relación nueva y osada de palabras es el más valioso obsequio para el espíritu”: renombrar las cosas, darles un nuevo aspecto puede que cambie nuestro modo de entendernos. Qué tal si en vez de concebirnos como parte del tan reiterado “tejido social” comenzamos a definirnos como “la mamá de…”, “la hermana de…”, “los amigos de….”, con la esperanza de que los otros nos comiencen a llamar “mi mamá, mi hermana, mi comadre, mi amiga, mi vecina…MI. Esa es la pertenencia que buscamos en ese gran anonimato que se llama tejido social y que nadie comprende.

3.-Confianza y tejido social

La confianza, ese valor moral planteado en las escuelas, las casas y la Iglesia como un ideal, en realidad nace de un acto cognitivo, y por lo tanto hay que verla como un efecto del saber, conocer, investigar, entender en quiénes se deposita esa fe. El conocimiento es poder.

Sí, saber quiénes son los autores del grotesco crimen cometido en contra del Dr. Chao y su esposa Sara Rebolledo ayuda mínimamente a recobrar la confianza en las autoridades…ponerle cara al mal da un respiro. El anonimato en el que sumerge la impunidad a los criminales nos hunde en una desconfianza atroz. Para atacar el mal tenemos que saber a donde dirigiremos la mirada, primero indignada y luego justiciera.

En literatura los autores nos brindan su nombre en la portada, pero los vamos construyendo en el imaginario a medida que leemos sus obras. Son un constructo que hacemos, les damos identidad mientras nos tragamos sus obras. Son textuales loa autores.

Pero en términos de “tejido social” todos somos autores de algo y hace falta nutrir la confianza a partir de concebirnos como personas memorables, como los académicos recientemente asesinados. Al Dr. Chao y su esposa Sara Rebolledo dedico esta reflexión in memoriam. FIN.

Vas a ver: Diversidad Cultural: el poder del arte para representarla (y otras ideas relacionadas)

1. Hoy, a las 5 de la tarde en el mal llamado Museo de la Ciudad, habrá una mesa redonda sobre derechos humanos en su faceta de cultura; el acto se dará en el marco del festejo que la UNESCO marca para este día, 21 de mayo, nombrado desde 2001 Día Mundial de la Diversidad Cultural. El tema que me invita, “El arte como integrador de la diversidad cultural”, pretende demostrar que el mismo crea lazos de integración entre variados grupos y para lograrlo recordaré que Cuernavaca ha sido y es residencia de muchos artistas, lo cual la ha convertido en una “provincia cosmopolita”.

No se trata aquí de enlistar los nombres de quienes han vivido en nuestro estado, produciendo sus obras para un mercado nacional e internacional, más que para el coleccionismo público y privado de la entidad porque son muchos; pero sí diremos que desde Rivera, Siqueiros, Tamayo, Coronel, Cauduro, von Gunten y Cázares -por mencionar a los más conocidos-,  hasta Jimmie Durham, a quien hoy mencionaré de manera particular, han demostrado, cada uno a su manera que el arte es el resultado de un proceso de asimilación de formas e ideas preexistentes, por ello se habla de influencias al abordar sus obras y existe la historia del arte como una forma de pensar objetos hilados. Ya en otras ocasiones he recomendado el libro de Kirk Varnedoe titulado “A fine disregard”, porque me gusta cómo explica el arte como una sumatoria de esfuerzos múltiples.

Sobre Durham, nacido en Washington, Ar., diré que residió en Cuernavaca en la década de los ochenta y que su obra escultórica (también es cineasta, performancero y escritor) se distingue por incluir elementos encontrados y letreros que generan interpretaciones relacionadas con lo paradójico y lo enigmático. Mirando la pieza que presentaré (Choose Any Three), comprobaremos lo que se dice de él: su exitosa carrera en el “high art worlwide scene” se debe a que disuelve la lógica binaria y cuestiona conceptos como el colonialismo y la convivencia global.  La pieza de la que hablaremos es ampliamente conocida en el mundo del arte contemporáneo porque ha sido muy publicada en libros de arte y recientemente se mostró ante el gran público de la Biennal del Whitney, en Nueva York causando interesantes disertaciones.

2. Más allá de compartir la obra del universal Durham, me gustaría también comentar en esta columna la pertinencia de un festejo como este; sabernos parte de una cultura democrática que respeta los derechos humanos, sabernos incluyentes será siempre benéfico porque así se generan las políticas de tolerancia y respeto por la otredad.

Pero más allá de los buenos propósitos y discursos de ocasión, la pregunta sería: ¿cómo se vive la diferencia de culturas en nuestro estado el resto del año?¿Es el reparto de la riqueza un factor que habría que tomar en cuenta a la hora del festejo? Y es que no se trata de quedarnos con la justa y respetuosa representación que se haga de cada cultura (y sus obras de arte) en los museos o plazas públicas, se trata de analizar la pertinencia del fomento de expresiones como la narcocultura en una sociedad en la que no existen ni la educación conveniente, ni el fomento del juicio crítico necesario para entender el daño que se genera con esta patética y patológica subcultura, por poner un ejemplo. No es un problema de libertad de expresión, sino de un problema que tiene que ver con la salud de la gente.

3. Finalmente, al análisis del asunto habría que agregar otros intereses relacionados con las culturas de las minorías. Por ejemplo, el pasado domingo se manifestaron en diversos lugares quienes proponen la igualdad de derechos en materia de preferencias sexuales y en el zócalo capitalino se está presentando una feria que celebra la amistad entre culturas de diversos países.

El primer caso cuenta con una ya larga tradición muy loable, que se legitima en tanto se basa en el derecho humano más esencial de todos: el de relacionarse afectivamente con quien a uno le plazca. El segundo asunto, el dedicado a la Amistad de las Culturas en el Zócalo capitalino, huele una vez más a política ligth que explota los clichés. Es en estos casos de ferias populistas, que debemos preguntarnos por la verdadera inclusión de las minorías, por cómo se viven los estereotipos culturales y por cómo desde las leyes del libre mercado terminamos consumiendo los productos elaborados por personas de diversas comunidades que siguen siendo explotadas por quienes detentan la riqueza financiera.

La pregunta final que debemos hacernos tiene que ver con analizar los términos globalización, convivencia global (Ibrahim Anwar), imperialismo y colonialismo. FIN.

Vas a ver: Armando Vargas Caraza: entre los afectos de la gente y los efectos de su gran labor en Cuernavaca

1. El Padre Armando ha sido un personaje ilustre en Cuernavaca desde la década de los cuarenta, cuando llegado de Xalapa y la Ciudad de México se dedicó a la labor educativa en esta ciudad; tan recio fue su carácter y tan grande fue su esfuerzo cotidiano, que no necesita más presentación que su nombre de batalla: “Padre Armando”.

Por estarse cumpliendo 100 años de su natalicio, se han venido llevando a cabo festejos variados en la institución más grande que fundó: el Colegio Cristóbal Colón de Cuernavaca. Como allí laboro, me toca ser testigo frecuente de innumerables muestras de cariño y respeto hacia su persona. La lista de exalumnos dispuestos a regresar a casa para compartir recuerdos y honrarlo es enorme y también lo es el contingente de jóvenes hoy dispuestos a seguir el liderazgo de un hombre digno de admiración por su legado: “Amor a Dios, Amor a la Patria, Amor a los demás, pero con disciplina”. Por ese ánimo que se torna ejemplo de civilidad y valor encomiable, a todos ellos les esperará siempre una cálida bienvenida en el viejo y fuerte edificio de Avenida Morelos, edificio que fuera asimismo el hogar del Padre Armando y varias generaciones de alumnos internos.

2.
En este marco, el sábado pasado se dio un acto más de los varios planeados para el año de festejos, el mismo fue casi mágico porque involucra mucho amor, la voluntad de RE-VIVIR y el afán de llevar a cabo una manifestación colectiva inolvidable, me refiero a la “Marcha de la Gratitud”, misma que logró tan gratas emociones, que habrán de buscarse de nuevo por el bien que hacen al alma.

Organizada por un comité dedicado a tal efecto desde hace casi 6 meses, el desfile incluyó a cientos de personas venidas de cerca, lejos y muy lejos, muchos de ellos vistiendo con orgullo una camiseta blanca que decía “exalumno”, lo cual habla de pertenencia a un grupo honroso, pero no faltó antes del desfile la donación del uniforme original del colegio -¡gracias, Dr. Gánem Guerra por eso y por su brillante discurso- y eso emocionó hasta las lágrimas a más de uno. Por supuesto el desfile se distinguió por el orden de los diversos contingentes diferenciados mediante banderines y guiones distintivos.

Todo mundo contribuyó con granitos o granotes de arena porque como dice mi amigo Carlos Félix, brillante exalumno de la institución, hoy eminente comunicador: ¡este festejo sólo lo viviremos una vez y por eso hay que echar la casa por la ventana! Y claro está, fue esa cualidad de “lo único e irrepetible” la que exaltó valores que urge hacer cada día más visibles en Morelos, como destacó el gobernador Graco Ramírez.

La fraternidad, el trabajo en equipo y la amistad fueron los más evidentes de la marcha, pero habría que destacar que los meses de preparación estuvieron siempre signados por una profunda nostalgia por los tiempos de infancia de los exalumnos miembros y no miembros del comité de festejos, quienes recuerdan al Padre Armando también como a un papá regañón, un líder de opinión, un sacerdote, un militar de complemento y un artista aficionado.   

3.
Las ciudades del mundo se caracterizan por incluir entre sus construcciones simbólicas monumentos, calles y recintos dedicados a distinguidos personajes, a quienes la sociedad quiere recordar ya sea por algún hecho histórico en particular, o por una serie de hechos reflejados de manera positiva en la vida cotidiana.

Honrado en el discurso familiar por infinidad de personas en su calidad de maestro y guía espiritual, al Padre Armando se le brindó el sábado pasado un nuevo reconocimiento urbano de tono oficial. No olvidemos que en tiempos del Dr. Juan Salgado se le había ya dedicado una céntrica, aunque breve calle.

La plaza en su memoria, en la convergencia de las calles Leandro Valle, Degollado, Matamoros y Victoria ya existía como paradero de autobuses y por falta de recursos y tiempo no se remozó; el monumento que se colocó en una de sus esquinas es humilde y la placa con su nombre sufrió daños a efectos de despreciables vándalos apenas colocada este sábado, pero lo que se quiere destacar aquí es la voluntad y experiencia en estas cosas de parte del profesor Pablo Rubén Villalobos, quien gustoso llevó la iniciativa ante los señores regidores, para que en sesión de cabildo pudiera aprobarse. Hay que destacar que como conocedor de la historia local y habiendo tratado en persona al Padre Armando, el Dr. Morales Barud y su equipo de trabajo, junto con los miembros del cabildo apuraron las labores para tan digno reconocimiento.

Sin duda, será responsabilidad de todos los habitantes de nuestra ciudad, el cuidar de este espacio, irlo dignificando y hacerlo parte de la memoria urbana de los cuernavacenses.

Pero además todos conservaremos una responsabilidad más: la de recordar continuamente a quienes de esta sociedad lo merecen, en este caso se trata de quien ejerció un liderazgo en el campo educativo (y pastoral) que debemos recuperar en tiempos de crisis. Su visión superior de las cosas y su personalidad impetuosa macaron para siempre su existencia con los calificativos fértil y comprometida. No todas las ciudades cuentan con un Padre Armando en su haber y por eso me atrevo a decir con orgullo yo también: ¡Soy de La Colón! 

Vas a ver: Luis Arenal, Cuernavaca y el controvertido Polyforum Cultural Siqueiros

Luego de que un grupo de activistas defendiera de su posible demolición o remoción el Polyforum Cultural Siqueiros y como resultado de la presión social representantes de la familia Suárez, propietarios del inmueble, declararan que el edificio y la obra mural de Siqueiros no se verán afectadas, el tema se ha ido desinflando en términos mediáticos. Pero no cantemos victoria, esta obra maestra del arte mural no se ha salvado todavía. El problema de fondo es que los mexicanos no acabamos de entender qué es el patrimonio cultural, ni por qué nos conviene conservarlo. Ya el GDF comenzó las gestiones para que este inmueble sea declarado patrimonio de la humanidad ante la UNESCO. Pero usted, querido lector, lectora, ¿sabe que el Polyforum fue creado aquí en Cuernavaca y es motivo de orgullo para muchos?

1.
La historia del muralismo mexicano está íntimamente vinculada con la de nuestro estado; en el caso de Siqueiros no sólo porque a lo largo de 6 años (1966-1971) reunió aquí a medio centenar de trabajadores (pintores, escultores, químicos, fotógrafos, etc.) para crear en la equipadísima “Tallera”, los páneles exteriores y la esculto-pintura titulada “La Marcha de la Humanidad” que reviste por dentro el Polyforum, sino porque convirtió esa casa construida por su esposa Angélica y su cuñado Luis Arenal en un centro de la intelectualidad local irrepetible. En su libro “Páginas sueltas con Siqueiros”, Angélica Arenal narra cómo trabajaba su marido “febrilmente como un iluminado con un gran equipo de colaboradores no sólo integrado por mexicanos, sino también por artistas de América Latina, de Europa, de los países árabes y hasta del Japón”. 

Como jefe de talleres de Siqueiros, a Luis Arenal a veces se le considera un seguidor o un apéndice del maestro, no obstante habrá que repetir tantas veces sea necesario, que él fue un gran artista por derecho propio porque fundó el Taller de la Gráfica Popular (1937) junto con Leopolodo Méndez y Pablo O´Higgins y supo dirigirse a las masas, mediante elocuentes y distintivos carteles, estampas y hojas volantes.

2.
La semana pasada, como resultado de un fortuito, pero afortunado encuentro en una exposición dedicada precisamente a Luis Arenal platiqué con la Dra. Irene Herner, sobre la vida de aquella Cuernavaca en la que bullían la creatividad y nacía la segunda época del muralismo mexicano. Siendo expertisima en Siqueiros, Herner recordaba las importantísimas aportaciones técnicas y plásticas de Siqueiros y hablaba de una Cuernavaca en la que se reunían artistas e intelectuales convencidos de que un México mejor podía lograrse partiendo de un proyecto de nación que confiara en el poder salvífico y comunicador del arte. José de Jesús Alfaro Siqueiros, mejor conocido como David de los mismos apellidos y Luis Arenal, junto con sus esposas Angélica y Graciela trabajaron por esa y otras causas desde sus casas morelenses y eso vale la pena recordarlo en tiempos en que necesitamos orgullo por lo nuestro.

Luis Arenal fue el jefe de talleres de Siqueiros y vivió en Cuernavaca entre 1976 y 1985, año en el que murió.  Entre sus amistades contaba a la pintora norteamericana Elizabeth Cattlet, Adolfo Mexiac, Estela Ubando, Carlos Kunte, Eduardo del Río “Rius”, Antonio Castellanos, Lavinia Usigli, Óscar Menéndez y otras importantes personalidades del mundo de la cultura morelense. Escuchar las anécdotas de Graciela, su mujer es una delicia, por fortuna ahora también yo me ciento entre sus amistades.

Nacido en Tabasco, Arenal es el creador del monumento conocido como Cabeza de Juárez, hoy museo dedicado a ese gobernante; de su pintura realista con tintes simbolistas no se ha hablado lo suficiente y tampoco se dice que fue él precisamente el creador de la barda exterior del Polyforum, aquella que contiene los retratos de sus colegas Diego Rivera, José Clemente Orozco, José Guadalupe Posada, Leopoldo Méndez y el Dr. Atl.

 3.
Como la vida no es tan injusta, al maestro Arenal se le acaba de montar una muestra en el Centro Nacional de las Artes, en la Ciudad de México que hay que ir a ver para entender las luchas sociales del país y el arte que las retrata. Sería un acierto que la muestra pudiera montarse también en el Jardín Borda.

 Como les digo, estuve allí hace unos días y después de ver la curaduría del Dr. Alberto Híjar Serrano y de oír a las señoras Graciela e Irene me quedó muy claro que Luis Arenal es el creador de un universo plástico muy valioso. No sólo por la intención con que nació: ser el vehículo de comunicación de los “explotados organizados”, o sea los obreros y el pueblo del México postrevolucionario, sino porque su obra de caballete es también muy interesante. Cargada de simbolismos y preocupaciones estéticas únicas, muestra también vínculos con el arte de otras latitudes que hay que explorar.

Arenal Bastar hizo carrera en Estados Unidos, específicamente en California antes que en México; de esto y otros aspectos interesantísimos dan cuenta los estupendos documentales de la Dra. Herner que han estado presentándose aquí en Cuernavaca, en La Tallera y en La Sombra del Sabino en Tepoztlán, por favor no se los pierda, si no puede asistir cómprelos, valen mucho la pena.

Vas a ver: Cultura de la Resistencia, al estilo morelense

1. Con un gusto enorme acudimos el sábado pasado a la casa de la Güera Vadas varios de los amigos que solíamos asistir a los desayunos culturales que organizaba Alberto, su marido, ex director de La Tallera. La idea era recordar al gran amigo ausente, pero también reanimar los lazos de amistad que genera la promoción de la cultura, situación no menor en tiempos de redes sociales (léase puro abrazo virtual, amor de lejitos). María Gabriela Dumay presidía un lado de la mesa, cerca de ella Rafael Cauduro, Carla Hernández, Guadalupe Goenaga, Katheryn Besse y en la largura de la mesa otras agradables personas, todas agradecidas con esa señorona que es Ann y sus queridos hijos y nieto. Ella ya dejó de realizar los grabados en vidrio que la dieran a conocer cono experta en sand-blasting y cada uno de nosotros le hemos dado diversos giros a la faceta de la vida cultural que escogimos. Ojalá la vida nos permita seguir haciéndolo.

Ese mismo día, el gremio periodístico reconoció la trayectoria y la labor de excelencia de varios compañeros, en el marco del Día de la Libertad de Expresión. He de decirle, querido lector, lectora, que desde el emotivo y bien planteado discurso de Andrés Lagunas sobre las condiciones básicas requeridas para la manifestación pública de las ideas, la censura y muerte de algunos periodistas, que lo único que hicieron fue denunciar corrupción o complicidades criminales, todo fueron manifestaciones de solidaridad. Desde donde escribo esta columna envío un abrazo a nuestra amiga Lya Gutiérrez Quintanilla, al Maestro Adolfo Mexiac (autor de un famosísimo grabado dedicado a la Libertad de Expresión) y al querido fotógrafo Pepe Aguilar (¡Arriba Morelos!) por el merecido reconocimiento del que fueron objeto.

Hay que decir que el evento lució por la espléndida organización del Profesor Pablo Rubén Villalobos y del Lic. Teodoro Rentería Villa, responsables de la Asociación de Periodistas del Estado de Morelos (APECOMOR). Luis Fernando García Armendáriz, a quien por cierto hay que felicitar por su nuevo nombramiento como encargado de Comunicación Social de SEDESOL le tocó conducir la importante ceremonia y a la Banda de Guerra y la Escolta del Colegio Cristóbal Colón, comandadas por el siempre dispuesto Subteniente Miguel Giles Rivero efectuar los correspondientes Honores a la Bandera como sólo ellos saben hacerlo. La invitada de honor fue la solemnidad en esa fría mañana de verano.

2.
Flota en el ambiente la idea de que la política cultural del momento favorece poco a los creadores locales, se repite constantemente que son los artistas de fuera los que reciben el beneficio del escenario, del museo, de la publicación. Sobre ese ánimo recae la noticia de la apertura del Museo Juan Soriano, quien fuera artista de talla universal, un valiente creador de pinturas y esculturas relacionadas frecuentemente con el surrealismo. Este proyecto cuenta con un anclaje federal, puesto que fue respaldado por el el presidente de CONACULTA, Lic. Rafael Tovar de Teresa.

Habrá que trabajar mucho en materia de difusión del proyecto integral para que se sepa que será un gran centro cultural, al que incluso cambiarán el nombre (Centro Cultural), de 5000 m2, en el que aspiran integrar exposiciones temporales vinculadas con nuestra entidad. Siendo de calidad, el proyecto se defenderá a sí mismo.  Esperamos que no se alargue tanto la obra.

3.
Todo ello nos lleva a pensar en lo que los antropólogos definen como “cultura de la resistencia”, entendida esta como las manifestaciones materiales e inmateriales que se dan al margen del apoyo oficial. Como es lógico suponer y por razones de la diversidad de opiniones,dicha “contracultura” permite la retroalimentación continua de la cultura mainstream. Lo que aquí queremos destacar es el hecho de que al no encontrar cabida en los espacios patrocinados por el gobierno, muchos artistas están buscando y encontrando vías alternativas para exhibir y vender sus trabajos.

Tal acción incluye a los hoteleros y restauranteros, quienes obedeciendo a las leyes del mercado (esas que dictan “rásquese con sus propias uñas”) han decidido aventurarse en el difícil arte de la promoción cultural.

En este sentido, hay que aplaudir la insistencia de los propietarios de Anticavilla, porque llevan ya dos “Encuentros de expresiones” en su bello jardín de la Colonia Vistahermosa. ¿Se deberá a que son italianos y no morelenses, el hecho de que estén enamorados de lo nuestro?

Ahora lo ideal sería que se pusieran de acuerdo con otros empresarios y artistas para que estos emprendimientos versión cultura de la resistencia generaran una sinergia como la que logran los Gallery Weekends de diversas ciudades del mundo: varios eventos concatenados pensados para que el consumidor de cultura viva una experiencia completa y compleja.

Probablemente trabajarán en un esquema en el que ganarán, sin ganar, es decir, montarán exposiciones con mucho esfuerzo y costo, y probablemente las ganancias económicas serán magras o habrá pérdidas, pero al final ganarán en prestigio y posicionamiento. Eso también vale oro, ¿no cree usted?. 

Vas a ver: Cultura en Morelos: el valor del registro

1. No basta con que las cosas existan para que existan, lo que quiero decir es que para que queden en la memoria colectiva, para que existan en términos históricos hay que nombrarlas y darles permanencia en tinta papel. Varias veces he dicho en este espacio, que mientras la historia del arte morelense no cuente con un registro que pueda trascendernos, no existirá completa. No hay libros de historia del arte morelense y eso es muy grave. La praxis y la historia son dos realidades  humanas diferentes. Y sin embargo, podemos decir que no todo es pesimismo, porque hay intentos que buscan compendiar lo que aquí sucede.

Al referirme a estos intentos no estoy hablando del valiosísimo periodismo cotidiano, ese que recoge, aunque sea en pura imagen, el acontecer de los fines de semana en las galerías, museos, auditorios. El asunto es más trascendente de lo que parece, querido lector y lectora, porque es allí en donde tendrán que comenzar a investigar quienes en el futuro quieran conocer la historia cultural del estado en esta época

2. En este orden de ideas que nos deja en falta a los morelenses, quiero contarles que con un gran poder de convocatoria se presentó el sábado pasado, en el Jardín Borda, un libro que recoge algunas actividades culturales realizadas en el estado.  Bajo el título “Cronizarte” y el sello Ediciones y Punto, ilustrado con fotografías de 20 autores, el mismo presenta en 5 capítulos exposiciones, imágenes de montajes, hechos creativos diversos y retratos de artistas. Hay que aclarar que no es un catálogo y tampoco pretende ser contundente en cuanto a las opiniones que manifiesta, lo cual le da un valor específico en la comunidad: parte de la fotografía disparada en el evento al que acuden NO los fotorreporteros, sino los amigos de la cultura, la gente del medio que acude a experimentar lo de sus colegas por puro gusto.

 El autor, Miguel Ángel Izquierdo, presente en el medio educativo desde la campaña del gobernador Graco Ramírez y actual subsecretario de educación media, ha estado interesado en el trabajo de difusión cultural en municipios de tiempo atrás y ha desarrollado una línea de investigación en cultura y arte en la Universidad Pedagógica Nacional, tal vez por eso el libro responde a un formato de tesis por cuanto respecta a la presentación de la información. Lo malo en este sentido es que le falta rigor académico.

En su texto, Izquierdo se presenta como un asiduo consumidor de productos culturales que quiere compartir con sus congéneres los beneficios del arte: por amor al mismo quiere demostrar el poder de convocatoria de los varios gremios artísticos morelenses y la capacidad del arte de transformarse en activismo social en situaciones críticas.  Él parte del hecho de que en los meses posteriores a marzo del 2012 y como soporte y compañía de acciones que se convirtieron en el Movimiento por La Paz con Justicia y Dignidad, el arte ha buscado recuperar su función catalizadora, es decir, comunicativa de contenidos sociales. El autor acierta asimismo cuando compara --sin mayores explicativos--, nuestra situación con la de Medellín, Colombia, y luego entre las páginas 16 y 22 hace un panegírico sobre los inmensos beneficios del arte.

También dice que el ámbito artístico de Morelos está en espera de un estudio serio a partir de las ciencias sociales, similar al que Medardo Tapia hiciera para el campo científico y tecnológico, refiriéndose a “Morelos: Capital del Conocimiento, CRIM/UNAM, 2010” y en eso tiene razón: asombra que ni la Facultad de Artes de la UAEM con tanta gente seria e inteligente con la que cuenta ni el CMAEM, ni el CIDHEM hayan puesto en circulación un compendio de libros que aborden el tema, excepción hecha de los volúmenes que dedicó, hace más de un año al estudio del patrimonio cultural tangible e intangible, la UAEM.

Lo que a mi juicio hubiera enriquecido el texto es un diagnóstico que tomara en cuenta el sentir de los artistas que no se sienten apoyados y censara la cantidad de acciones y trabajo artístico de calidad que se realiza actualmente. Pero como bien me dice él, hoy martes que le hablo por teléfono: “En la presentación se dio de manera espontánea la voluntad de continuar con este trabajo, Maricela y Grabaluz quieren incluir a más artistas, dar continuidad a este trabajo. Incluir a  las compañías pequeñitas que faltan en el texto, dar cuenta de lo que sucede en este estado de una manera más amplia. Ahora trabajamos en una convocatoria que incluya a otros municipios ausentes”.

3.Otra de las características de este material es que es un retrato de lo que sucede en las redes sociales; sin habérselo propuesto los autores, refleja la atmósfera que se respira con respecto a la cultura en el ámbito virtual porque mucho de lo publicado proviene de la www. Al respecto él aclara: “Nos nutrimos de lo que habíamos hecho los tres y mucho de FaceBook, por ejemplo así descubrimos el trabajo de Daniel Guevara, quisimos darle espacio a la gente nueva que cumple con criterios de calidad.”

Como la praxis, para hacerse memorable, requiere repensarse y echar mano de apoyos consistentes y sistemáticos, yo le pregunto al maestro cuál es la estrategia que piensa seguir para continuar con este trabajo editorial. Su respuesta es la siguiente:

“Quise reconocer a los creadores que no tienen todavía cartel, y también reconocer a los mecenas callados que impulsan a los niños que estudian artes, porque hay que decir que hay gran valor y talento en este estado. Hay muchos que sin ser artistas, ahorita están entregados a esa labor y esas actividades no consagradas, pero sí creativas deben tomarse en cuenta porque forman parte del espíritu cultural de la entidad. Lo que sigue es invitar a los que faltan y darle estructura y forma consecuente”.

 Formado como científico matemático y artista amateur, Izquierdo ha hecho retratos de artistas locales  -los relieves que aparecen en el libro son de su autoría-. Asegura no estar preparado para escribir desde un punto de vista crítico y por eso quiere invitar a la gente a que viva la experiencia artística desde otro puto de vista.

“Ya tenía un cúmulo de eventos artísticos registrados y decidí en marzo con Maricela Figueroa y Grabaluz enriquecer esta publicación. El ánimo es la admiración y el rigor que pudiera tener el libro recae en el recuento de las carteleras y las páginas de la web que dan cuenta del trabajo de difusión de la cultura en Morelos.”

En fin, que el libro del que hoy hablamos nace del amor al arte y sólo por eso hay que comprarlo, leerlo y abrirlo con admiración. 

Vas a ver: Cultura en Morelos: pesos y contrapesos

El Informe de Cattaneo

De acuerdo al Estatuto Universitario, el Director de la Facultad de Artes de la UAEM está obligado a rendir su informe anual en junio y por eso el maestro Enrique Cattaneo, editor de gráfica, grabador y pintor así lo acaba de hacer. De la lectura del detallado y completo informe del también experimentado docente, colijo que el rector Alejandro Vera estará tranquilo porque la facultad es un organismo que además de crecer en matrícula (777 personas, entre alumnos, profesores, personal administrativo y otros colaboradores) está impactando fuera del estado: Cattaneo también da datos sobre la vida profesional de los egresados del plantel, varios de ellos creadores reconocidos.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, porque aunque durante esta administración se creó la especialidad de Teoría, Curaduría y Gestión de Arte, también es cierto que los recursos son escasos y los alumnos han tenido que aguantar vara durante años por falta de instalaciones propicias para la enseñanza de las artes (el taller particular de grabado del director ubicado en Lomas de Cuernavaca ha servido muchas veces de aula).

Ahora la FACARTES está estrenando instalaciones. Lo que me apena es que la universidad no cuente con un museo digno, como muchas instituciones educativas de nivel superior del mundo. Ya sabemos que en este estado urgen los lugares para exhibir las obras que aquí se producen.

Las exposiciones del MUCIC: complemento de la SCM

Con poco tiempo como Encargado de Despacho del recién creado Instituto de Cultura del Gobierno Municipal, Edgar Assad Gutiérrez está sanando en algo la demanda que existe de espacios para los artistas morelenses, entendiendo el término en sentido amplio (los que aquí producen sus obras). Él tiene a su cargo el mal llamado Museo de la Ciudad (así le digo siempre porque no tiene acervo) y el hecho de no contar con recursos no lo detiene. La producción museográfica, las invitaciones, el coctel de inauguración, la difusión y demás necesidades de la vida museística, salen porque salen, aunque las tenga que pagar el artista mismo. Desde luego, la experiencia adquirida por haber laborado años en el antiguo ICM  influye en el hecho de que hoy a Edgar le lluevan propuestas que ha tenido el buen juicio de colgar.

La demanda de espacios ha legado a tal grado que ha tenido que apretar la agenda del lugar hasta el grado de tener 5 muestras a la vez que duran un solo mes porque hay fila de espera.

La semana pasada vi 3 de las 5 más recientes: la de Maya Sáenz, la de Eduardo Casillas y la de Itziar Giner, trabajos de primera.

Maya Sáenz es maestra en La Vecindad y presenta de una manera muy original la atmósfera del mundo clásico. Desde su trípitico dedicado al Oráculo de Delfos, paisaje que no deja de ser fantástico aunque se base en una fotografía, hasta sus desnudos de mujeres  construidos a base de zonas de color rojo, Sáenz nos invita a pensar en las relaciones entre el dibujo y la pintura y en la elección del tema como un mero pretexto para abordar los asuntos que a ella le interesan, o sea los estéticos. El manejo de la luz es el asunto que la atrapa, pero más que este es el color como articulador de la imagen.

Eduardo Casillas es un estupendo grabador, es atrevido con las técnicas, las apropiaciones e interpretaciones de la imagen fotográfica y emplea grandes formatos poco frecuentes para las técnicas de estampación. De su obra me llama la atención la fuerza expresiva; a diferencia de lo de Maya Sáenz, su manejo de la figura humana es enérgico y por supuesto el alto contraste que maneja contribuye a tal lectura. Uno de sus grabados ya ganó un premio y estoy segura  que vienen más, es de esos artistas morelenses de cuya vocación hay que enorgullecerse.

El caso de Iztiar Giner es diferente porque pinta y dibuja perros que en su caso dejan de ser género menor para convertirse en mayor. O por lo menos tal selección de obra así la presenta. Ella dice que no es que sólo esté enfocada en ellos, pero que se dio cuenta de que siempre los dibuja para descansar de otros temas ( la calle, los recuerdos, las relaciones entre pintura y fotografía, la intimidad, la cotidianidad ). Agrega: “Vivo con tres perros, me interesa la figura animal, su postura, sus movimientos, hacerlos presentes en el mundo, recuperar su dignidad.”

Yo mientras ella hablaba no pude evitar pensar en que sus perros son proyecciones de sus estados emocionales y le dije: “Tu abordaje es proyectivo”, anota la palabra “Einfuhlùng” entre tus talentos. Algún día explicaré en este espacio esta maravilla de teoría de arte.

La pregunta que surge de estas y otras muestras del Mucic es si la Secretaría de Cultura debe agradecer o preocuparse por este contrapeso que se está generando a una cuadra del Jardín Borda.

Mexiac: Libertad de Expresión

Sobre el maestro Adolfo Mexiac acabo de ver un documental (DVD) dirigido por el cineasta Óscar Menéndez que me gustó mucho; el mismo narra de manera ágil la historia del Taller de la Gráfica Popular, importantísimo capítulo del arte mexicano y presenta un montón de obras plásticas del creador del internacionalmente reconocido grabado titulado “Libertad de Expresión”.

Recientemente comí con el maestro y su esposa, la también creadora Patricia Salas; la reunión fue re-generando al paso de la tarde un amor muy especial en mí por el arte de contenido social: muralismo y grabado propagandístico (carteles, hojas volantes, ilustraciones de libros).

En pocos momentos de la historia del arte ha importado tanto la postura social del artista y entre 1937 y finales de los 50, el TGP y sus integrantes (O´Higgins, Méndez, Yampolsky, Beltrán, Anguiano) le dieron a México uno de esos momentos brillantes.

Siendo el maestro Adolfo Mexiac uno de los últimos sobrevivientes del famoso grupo de arte-activistas que tenemos en Morelos (nació en Michoacán en 1927), es obligatorio conocer su obra. FIN.