lunes, 24 de febrero de 2020

Vas a ver: Ya no

1. “En esta noche obscura ya no cabe posibilidad, de darle vida a nada, lo que muere, para siempre muerto está.
 Y duele tanto echar de menos, quise ser Gulliver...”.
Así le canta Miguel Bosé al NO a la vida.
Al NO que gritamos desesperados, cuando nos enfrentamos a la brutal realidad de la guerra y el crimen cotidiano.
“Un no que estalla en mil pedazos, un no que cae en el olvido, inútil pequeño y perdido”, refiriéndose a un NO, que a pesar de salir de las entrañas NO sirve para nada, porque el mundo no se detiene.
 Porque sigue su inclemente rutina, permitiendo que suceda, lo que no debería suceder.
 
La muerte de un hijo es una aberración.
 Locas, o como quiera que se nos llame desde el otro lado a las mujeres, las madres no deberíamos tener que llorar el resto de nuestras vidas, a quienes parimos.
 ¿Cuánto tardaron en tildar de loca a la madre de Fátima?
Hace semanas que escucho incesantemente esta composición del español Miguel Bosé porque me hace bien.
Me receto dosis de ca nción para aliviar de a poquitos mi “dolor de hijo”.
Le pongo palabras y música a lo que siento y al mismo tiempo pienso en Freud, quien bautizó esto que sucede con las expresiones artísticas como sublimación, explicando asimismo la breve transformación de un sentimiento en otro.
2.  La atroz muerte de la pequeña Fátima nos ha trastornado, nos ha tornado en otros, en otras-.
A hombres y mujeres por igual, aunque de diferente manera.
Y así es, porque estamos divididos.
Porque estamos confrontados.
Somos hombres y mujeres en terrible desacuerdo.
Sólo que las mujeres estamos dispuestas a parar el mundo social, familiar y económico el 9 de marzo, porque no podemos permitir más abusos sexuales, más violencia, más acosos, más amenazas, más maltratos por ser mujeres.
Ni una más.
Ni una menos.
Hoy gritamos un NO determinante.
Unas pintan puertas y se van contra los monumentos, otras se vuelcan en las redes sociales, pero todas hacemos lo que creemos que debemos hacer, cada una desde su trinchera.
Aullamos heridas “YA NO”.
A casi dos semanas del “UnDiaSinNosotras”, hasta hoy único en la vida pública del país muchas mujeres nos preguntamos qué va a ocurrir.
Seguramente se comentará mucho la ausencia de la mitad del mundo en las calles y en los medios de comunicación veremos vacíos y silencios inéditos.
Pero desgraciadamente también sabemos que nada va a cambiar.
¿Cambiaría si nos pusiéramos en huelga masiva durante días, si la afectación costara mucho más dinero del que han contabilizado que va a costar? No, labramos en tierra yerma.
Las leyes y las acciones sustantivas al respecto requieren de más tiempo y sobre todo voluntad y educación.
Por eso, muchas mujeres permitirán que sus parejas sigan abusando de ellas, porque así les enseñaron a ser amadas; muchas otras tendrán que seguir soportando insinuaciones incómodas en sus trabajos.
Las que transitan las calles y se suben al transporte público, tendrán que hacerlo de nuevo, pensando en que ojalá nadie las vea con esa mirada que a veces nos desnuda impunemente a las mujeres.
¿Y qué decir de las que se suben a un taxi aterradas? Hace un par de semanas me enteré de que a una querida amiga la violaron tres animales vestidos de hombres, después de tomar un taxi afuera de la estación Pullman de Morelos de Lomas de la Selva.
3.No, nada cambiará el “9M”, el día que en que nos vestiremos de negro y nos negaremos a la vida como la conocemos.
Y sin embargo esperamos que algo bueno suceda.
Yo, que hoy le canto a Fátima como a otras niñas asesinadas, espero una modificación de la consciencia, espero que quienes nos han maltratado y salen impunes a transitar por allí, se detengan porque ya NO estamos solas, porque contamos con nosotras.
Y no se trata de conocer nuestros derechos, ¿cuántas como Rosario Castellanos, expertas en el tema siguieron siendo abusadas, porque no sabían vivir de otro modo? Se trata de creérnoslos.
De creer que nos merecemos otro mundo.
Un amor no enfermo.
De sentir que somos la mitad del mundo esperando a que la otra mitad del mundo pueda comenzar a cambiar.
FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalez@gmail.com

lunes, 10 de febrero de 2020

Vas a ver: Cultura y austeridad

1.En días pasados se dio a conocer el paquete presupuestal para el año que corre, y como sabemos, otra vez se dio un recortón al rubro cultura.
 No debiera sorprendernos, dado que es ya tradicional que se piense que todo lo que huele a arte es sinónimo de decoración; pero sucedió una vez más.
Qué mal nos ha hecho el mito del artista romántico, la fatal idea de que el amor al arte anima la vida de los creadores.
Eso ha generado el pensamiento, casi universal, de que los oficios creativos no son una profesión hecha y derecha.
Se conciben como un hobby.
Podría recordar aquí el caso de José Revueltas, quien ya siendo quien era, no pudo darle a su hijita el regalo de cumpleaños que pedía, por no tener un quinto.
En cambio, le dio un poema.
No en balde, uno de los temas recurrentes del escritor fue el dinero.
No es que fuera flojo, como a veces se piensa de los creadores.
Él, como la mayoría, buscó trabajo para hacerse de un presupuesto más regular, pero en el cine tampoco le pagaron.
¿Cuántas veces habrá pensado que su talento era una maldición?
Aquí en Cuernavaca platiqué en varias ocasiones con Arturo Bodenstedt, hijo de Rosaura Revueltas, hermana del escritor recién mencionado y de Silvestre y Fermín.
Salvo su madre, que vivió por Las Quintas en una cómoda casa, el músico y el pintor vivieron aquejados por la pobreza.
Se dice que saliendo del estreno de su obra “El renacuajo paseador”, en el Palacio de Bellas Artes, Silvestre le dio su abrigo a un pobre hombre en la calle, situación que le generó la pulmonía que lo llevó a la tumba.
¿Cuántas mudanzas por no pagar la renta? ¿Cuántos alimentos fiados? ¿Cuántas obras malbaratadas (que hoy generan cuantiosas ganancias a galeristas) han tenido que sufrir los artistas? Esto decía Silvestre Revueltas en 1932: “¿Por qué un artista, un creador, ha de sufrir hambres y míseras? Aquí descansa, entre nosotros, el secreto del fracaso de la cultura de México como pueblo.
Somos un país de descamisados y de zánganos.
Se desprecia al músico, al pintor, al poeta, por considerarlos como a los bufones que cabriolean en los banquetes de los burócratas.
Pero es que se les hace bufones por la fuerza del hambre.
Aunque muchos nos rebelemos, la rebeldía es la soledad, la soledad infecunda, el abandono, la miseria. ”
Y ni modo.
 No hay cómo hacerse a un lado.
Habrá maneras de pedir apoyo extra, habrá que acercarse a la iniciativa privada, ser más creativos con los pocos dineros, eficientar las labores del capital humano, reducir actividades, y sobre todo mantener el ánimo lo más positivo que se pueda.
Afortunadamente existe otro México y ese es el de los artistas, el del arte que mantiene su propia inercia, el del impulso creativo, el que hay que valorar, el del México que sigue vivo.
Esa es la postura que deberemos adoptar quienes queremos que este motor, que es la institución dedicada a promover la cultura, siga moviéndose.
2.En otro orden de ideas, se dio a conocer en días pasados, que el Diputado José Salvador Rosas Quintanilla (PAN) propuso a la Comisión Permanente del Congreso, adicionar el artículo 376 al Código Penal federal, a fin de crear marco jurídico para prevenir el hurto de bienes materiales clasificados como culturales, refiriéndose específicamente a pinturas, esculturas, textiles, joyería, etc., dado que después del comercio de las drogas y las armas, este rubro es el que mayormente genera ingresos ilegales.
El castigo estipulado sería de hasta 10 años de prisión y una cuantiosa multa.
Lo curioso es que se proponga legislación al respecto, cuando no se insiste en la creación de bases de datos que den cuenta del patrimonio material con el que contamos.
La nueva ley de cultura promulgada en 2017, menciona que debe haber un sistema de información sistematizado sobre el pormenor, pero por la ingente tarea que esto representa, se ve lejos el momento en el que al encender una computadora se pueda identificar el objeto que ha sido extraído con dolo, por un amante de lo ajeno.
Imagínese usted contar y fichar los santos de las iglesias, todas y cada una de las esculturas de las ciudades y pueblos, y registrarlas como se hace en los museos.
Es talacha mayor.
Yo, por ejemplo, solicité en varias ocasiones al municipio de Cuernavaca el listado de las esculturas de la ciudad, con sus fichas técnicas al día, y nunca se me proporcionó completa porque no existe.
Pero esa es una historia que habría de arreglarse algún día.
FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com