lunes, 22 de febrero de 2021

Vas a ver: Procesos creativos en el CMA

 1.

Entre viernes y sábado se llevó a cabo el Tercer Coloquio en Creación Artística del Centro Morelense de las Artes (CMA), organizado por los responsables del área de investigación y posgrados, equipo encabezado por la Dra. Estela Vázquez. Adelanto que el mismo, disponible para consulta en la página web y el Facebook de la institución no tiene desperdicio, si uno quiere tomarle la temperatura al nivel con el que nos presentamos los morelenses ante el mundo académico global.
Subtitulado como “Bitácora de un corredor en encierro”, el encuentro puede entenderse como la memoria de las tensiones generadas por el confinamiento debido a la pandemia SARS-COVID-2, además del proceso natural de investigación a que está obligado cualquier “maestrante” al final de semestre.
Y aquí hay que agradecer que a pesar de la situación que se vive al interior de la institución por el reciente cambio de la titular de la rectoría, se hayan privilegiado el rigor académico y el compromiso profesionales en el encuentro. Larga vida al CMA por la seriedad de su cuerpo académico. Una institución que se precie de ser seria, debe estar preparada para superar las crisis recordando su esencia y la trayectoria de sus egresados.
2.
Entrando en el tema, destaco el concepto de proceso creativo. Como bien sabe usted, querido lector, cualquier proceso creativo es inextricable por completo, quedando a la luz del consciente sólo ciertas ideas que explican cómo se fue dando paso a paso la creación de las obras. De allí que no se deba hablar de metodologías (porque no aplican a todos por igual) y que los asesores sólo puedan acompañar en el proceso a cada participante.
Una vez adquirido el compromiso de una maestría en creación artística, lo que sigue es aventarse el salto al ensayo y el error. Lo importante es el viaje al interior, descubrir qué es lo que quiere decir y con qué recursos contamos. Los procesos creativos son diálogos entre voces internas y externas, o si usted quiere, una combinación entre miradas exteriores e interiores.
La literatura iniciática, esa que trata sobre viajes en los que el protagonista efectúa un largo periplo en soledad, está plagada de metáforas del descubrimiento del propio yo.
3.
Organizado por el Instituto de Investigaciones Estéticas en 2006, el XXVI Coloquio Internacional de Historia del Arte aborda ampliamente el tema de los procesos creativos. Allí una de las autoras habla de las relaciones entre constancia, habilidad e inspiración y compara creación con cre-acción.
Lo que a mí me parece muy valioso de los 10 participantes en el coloquio del CMA es que obedecieron a una férrea y valiente voluntad de ser honestos. Se arriesgaron a la exposición.
4.
Escuchando las ponencias también valoré las nociones de intertextualidad y  transtextualidad (Julia Kristeva), hecho que le permitió a una de las más destacadas ponentes, vincular terminología médica con la danza. De ello puede inferirse que al usar el texto como herramienta, también se convierten en sujetos de intratextualid.
Hubo un momento en el que se habló de Arte Relacional (corriente que vincula al creador con los consumidores de las piezas) y de inmediato pensé en el beneficio terapéutico del arte en tiempos de pandemia. También en que ya no se puede hablar de arte contemporáneo sin tener presente la importancia de la Estética Comparada, esa que vincula literatura con pintura, instalaciones, música y danza. Vivimos un mundo cada vez más interconectado, no sólo en términos conceptuales y filosóficos, sino porque las neurociencias cada vez iluminan más cómo funcionan nuestros cerebros.
Ojalá el propio proceso creativo del CMA siga por ese camino de la autoconstrucción del conocimiento y de su identidad, a pesar de todo y de todos. FIN.

Por María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-procesos-creativos-en-el-cma

lunes, 15 de febrero de 2021

Economía Cultural: 2021 el prometedor año anaranjado (4 DE 4)

 1. Si se dificulta entender las relaciones entre cultura y economía, porque tradicionalmente se han enfatizado los valores simbólicos, estéticos y éticos del patrimonio cultural material e inmaterial por encima de la derrama económica que genera cualquier actividad creativa, se prevé que en tiempos de pospandemia resultará especialmente difícil entender que urge invertir recursos en el ramo.

Decía el economista Carlos MacKinley, Secretario de Turismo de la Ciudad de México, en una de las mesas que hemos venido comentando en esta columna (“Seminario Ciudad, Economía y Cultura”, organizado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México (http:// www.capitalculturalennuestracasa.cdmx.gob.mx/documentos/Seminario_Ciudad_ Economia_y_Cultura.pdf), que existen dos resistencias para pensar en específico turismo vinculado a cultura.

Desde el sector turismo, se piensa que la cultura necesita ser “transgredida”, bajando su nivel, haciéndola más entendible a nivel masivo, mientras que desde el sector cultura se piensa que se “prostituye”, quien piensa en ganar dinero a partir de ésta. En cultura no se habla de dinero, es de mal gusto, piensan muchos creadores.

Yo recuerdo que uno de mis maestros me regañó hace años porque me referí en clase a los “productos culturales”. Le pareció que la palabra “producto” rebajaba la cultura desde una visión capitalista (ojo, con lo que vivimos hoy con respecto al neoliberalismo). Para no ir más lejos, piense usted en tantos creadores que ni siquiera conocen la existencia de páginas web como Art price. com, porque dicen que eso del mercado del arte es para los mal vistos art dealers.

Y sin embargo, como bien mencionó MacKinley, hay productos culturales como el Ballet Folklórico de Amalia Hernández, que a 62 años de distancia y a pesar de que incluye sofisticaciones que lo alejan de la tradición, articula perfectamente turismo con cultura, desde el pensamiento empresarial.

2. Cifras claras establecen que la Ciudad de México vive en gran medida del turismo cultural: al año se hospedan en hoteles 14 millones de personas, 20 millones lo hacen en otros lugares; se general aproximadamente 6000 millones de dólares en derrama económica; y se generan 350 mil empleos directos e indirectos, lo cual da un 15% del PIB, que es mucho, aproximadamente.

La capital ofrece al mundo museos, galerías, sitios arqueológicos, edificios coloniales, el encanto el centro histórico, gastronomía, mercados, artesanías, espectáculos -cuidado con esta palabra que le saca ronchas a la ortodoxia culturaly una identidad que genera el muralismo, único en el mundo, por poner un ejemplo.

Hoy se habla además de un naciente turismo llamado “de barrio” que se está explorando en otros países como Argentina y Colombia, porque genera beneficios como cohesión social y polos de desarrollo alternativo. Ya todo esto está tasado en cuentas satélite de cultura que manejan expertos como Eduardo Cruz Vázquez, Carlos Villaseñor y Ernesto Piedras.

3. En Morelos existen municipios como Cuernavaca, Tlayacapan, Cuautla, Tepoztlán, Yautepec y otros tantos que bien podrían comenzar a tasar sus ofertas culturales en función del nuevo “turismo de lo pequeño” que es el que dicen los expertos será el del futuro inédito e inmediato posterior a la pandemia. He ahí un reto para quienes andan en feroces campañas, peleándose entre sí, sin ver la maravilla de estado que tenemos, cuya rica cultura ven desde fuera muchos de mirada sensible.

4. Con respecto a lo señalado por el periódico Reforma, el martes 9 de febrero, en materia de museos privados en precarios estado, con la urgente necesidad de inversión y apoyo porque la pandemia los dejó sin ingresos por concepto de taquilla y otros rubros, la buena noticia es que sí hubo recaudación para el Papalote de la Ciudad de México. El de aquí desgraciadamente cerró sus puertas.

Además, se están generando estrategias de recaudación para otras instituciones como el Franz Mayer y el MODO (Museo del Objeto). Lo que nos falta en el país, es habituarnos a pensar en donaciones para estas instituciones, porque estamos acostumbrados al esquema de financiamiento público y no existe una ley de mecenazgo, ni filántropos estilo Estados Unidos, que han permitido la operación de museos multimillonarios como los que usted ya conoce.

Por esto ya le he mencionado la importancia de estrategias como Efimuseos y las urgentes leyes de mecenazgo y de museos que harían de la economía cultural mexicana una de mayor musculatura. Una al nivel de nuestra riqueza cultural. FIN

Por MARÍA HELENA GONZÁLEZ / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/econom-cultural-2021-el-prometedor-o-anaranjado-4-de-4

lunes, 8 de febrero de 2021

Vas a ver: Economía Cultural: 2021 el prometedor año anaranjado (3 DE 4)

 1. Veníamos proponiendo en esta serie de colaboraciones, las reflexiones de los expertos invitados a participar en un interesante encuentro llevado a cabo recientemente. Si el tema le interesa, no deje de buscar el “Seminario Ciudad, Economía y Cultura”, organizado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México (http://www.capitalculturalennuestracasa.cdmx.gob.mx/ documentos/Seminario_Ciudad_Economia_y_Cultura. pdf). No tiene desperdicio.

Pero también le ofrezco, querido lector, pensar en otro rubro de la economía cultural, porque hay que integrarlo a nuestra manera de pensar la cultura en el México que queremos.

Me refiero al consumo de la misma. Y es que la UNAM dio a conocer la semana pasada los resultados de la Encuesta Nacional sobre Hábitos y Consumo Cultural 2020, de la cual se colige que la pandemia modificó algunas tendencias que se venían dando. Por ejemplo, aumentó el interés por la oferta en línea de teatro y danza -que se consumían in situ-, y se supone que aumentó el gusto por la lectura, aunque yo lo dudo, porque la gente de la Caniem está desesperada y los libreros ya lloran de la desesperación, porque sus ventas cayeron estrepitosamente.

Según el especialista Eduardo Nivón, el consumo de cine aumentó, lo cual es lógico estando confinados. Y cosa buena, el interés por los cursos y talleres a distancia aumentó de 44 a 54%. Pero también hay que decir que el rubro de los museos bajó del 57.2 al 29%. Dice el especialista que la experiencia sensorial no se sustituye por lo digital y tiene razón, pero habría que sopesar seriamente el hecho de que la oferta mexicana perdió frente a la de los museos de otros países, que digitalizaron sus colecciones y posibilidades de acceso virtual invirtiendo grandes sumas en tecnología de punta.

2. Pasando al tema del foro que hemos venido comentando, rescato que Jordi Pascual (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos), enfatiza la importancia de la reciente creación de la Carta de Roma (nov.2020), en la que se establece que sin cultura no hay desarrollo posible, ni capacidad para descubrir o crear un futuro conjuntamente. Además de que ejerce la necesaria autocrítica cuando recuerda que hablar de cultura y desarrollo suena muy institucional frente a discursos como el feminismo y la ecología, que hacen más trabajo de campo.

3. José Manuel Hermosillo (Art. 27. S.C.) propone se piense en el modelo de competencia económica en función de los derechos culturales que se quieren garantizar. Y sobre todo en la urgente modificación del régimen hacendario para abonar en el desarrollo social.

Los artistas, el gobierno -rector de las políticas culturales- y la I.P tienen que concurrir, pero de las 68 propuestas que hicieron los empresarios al presidente AMLO para la reactivación de la economía, ninguna es cultural.

Sí, se subsidia, sí, hay leyes que protegen el patrimonio, sí, se da el mecenazgo que ayuda a algunos creadores que trabajan en la informalidad. Pero un estímulo fiscal, que sería la figura idónea para que el sector empresarial entrara en la sinergia, no se ha dado. Lo grave es que si no se ofrece los marcos legal y fiscal necesarios, no se pueden garantizar los nunca bien ponderados derechos culturales.

Y aquí es cuando recuerdo esa propuesta liderada por el abogado Carlos Villaseñor, especialista en políticas públicas, pues partiendo de Efiartes propuso el año pasado, antes de la pandemia, la creación de Efimuseos, tema del cual le hablamos oportunamente en esta columna, estimado lector.

4. Por su parte, Marina Núñez Bespálova (Subsecretaría de Desarrollo Cultural, de la Secretaría de Cultura) propone empoderar a las contralorías sociales para que su función de evaluación ejerza, desde fuera, un peso mayor y la sociedad civil pueda incidir más efectivamente en las políticas públicas. Y cuestiona muy acertadamente ciertos paradigmas elitistas con los que todavía pensamos la cultura, como los criterios de “excelencia”, “calidad” y ciertos academicismos que terminan siendo excluyentes del derecho a la expresión y el goce de la cultura de algunas personas.

Cuando me dieron ganas de llorar fue cuando la experta propuso que hay que fortalecer las gobernanzas locales y su capacidad de comunicarse entre sí para garantizarle al ciudadano el ejercicio de sus derechos culturales. Y yo pregunto: en el caso particular de Morelos: ¿es posible, en tiempos preelectorales, trabajar cualquier tema, cultural o no, con gobernanzas que no se comunican y compiten entre sí? FIN.

Por MARÍA HELENA GONZÁLEZ / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-econom-cultural-2021-el-prometedor-o-anaranjado-3-de-4