lunes, 18 de febrero de 2019

Vas a ver: Mi biblioteca y yo

1. Estoy que no quepo de felicidad en mí, el mérito es de mis amores de papel. Decidí reacomodar mis libros y mientras Analí, mi valiente asistente piensa en cómo repartir anaqueles, yo siento cómo ellos se me declaran de nuevo. Compruebo su callado amor y por ello los acepto con la mirada complacida, como quien se adentra por primera vez en el alma del otro, ese que nos es destinado por obra y gracia divinas. Al mismo tiempo me asombra reencontrarme conmigo misma en ese universo tan especial que es la conformación de una breve biblioteca dedicada al arte. 
Están los que heredé, los que me han ido regalando y en mayor cantidad, los que he ido comprando a lo largo de una vida dedicada a esta profesión. Compro libros, luego existo.
Cerca de mi escritorio elijo tener los diccionarios, esos que brindan certezas y frecuentemente inspiran el comienzo de un texto periodístico. Claro que el de estética tiene su lugar especial, pues cual prótesis me acompañará hasta la tumba. Los demás, incluidos los de símbolos, religiones, filosofía y términos artísticos estarán también a la mano, pues al mismo tiempo son un divertimento para mí. A la mente le complace aprender cosas. 

En el estante adyacente irán los textos de Acha, Sánchez Vázquez, Gombrich, Panofsky, Hausser, Collingwood, Gubern, Arnheim, Varnedoe, Mayer, Berger, Moyssen, Adorno, Benjamin, Eco, Sontag, Foucault, Greenberg, Kristeva y otros teóricos a los que consulto para tratar de coincidir con ellos. Para ampliar mi horizonte. Y es que desentrañar los pensamientos de los señores y señoras más importantes del arte a veces no es fácil, pero cuando una logra penetrar sus discursos y hacerlos propios, el mundo artístico se hace doblemente gozable. 

A un lado Teresa del Conde, con sus psicologías del arte, porque fue mi maestra y porque esta materia me gusta mucho. Doña Raquel Tibol solita en su fragmento de madera, porque era enojona y nos agarró a “tibolazos” a muchos historiadores del arte de mi generación, pero también porque es referencia obligada para muchos asuntos. 
Los temas que atañen a la mujer en el arte, los feminismos y las publicaciones de mis amigas Karen Cordero, Inda Sáenz, Dina Comisarenco y Mónica Mayer tienen su lugar frente a mi silla, para recordarme constantemente que tengo que entrarle al tema desde un compromiso académico. Otro de esos compromisos tiene que VER con la MIRADA, una de mis obsesiones más mencionadas en los diversos ámbitos periodísticos en los que me permiten participar semanalmente. OJOS vemos, corazones SÍ sabemos. 
Claro está que las publicaciones que atañen a nuestro querido estado tienen su muy apreciable espacio y lo que le ha dado sentido a mi vida intelectual (y amorosa)  desde niña, habita todo el librero, por lo que al morir, mis hijos encontrarán un titipuchal de páginas marcadas con las letras  “MGS”.
... Permítaseme hoy domingo no haber colaborado con un texto como los acostumbrados en esta importante sección, querido lector. A veces uno tiene que reposar un poco en lo personal, para regresar a la vida colectiva con la sonrisa renovada. FIN.

Correo electrónico: helenanoval@yahoo.com.mx

lunes, 11 de febrero de 2019

Vas a ver: Sobre las inauguraciones en el Jardín Borda: por amor al arte

  A mis hijos Alonso, Mariela y Diego
1.Aunque usted no lo crea, querido lector, me resulta muy difícil escribir esta colaboración. Tecleo datos y de inmediato borro párrafos porque los siento fríos; luego recuerdo lo vivido mientras inaugurábamos las exposiciones del Jardín Borda en esta nueva etapa encabezada por Margarita González Saravia al frente de la Secretaría de Cultura y Turismo (lo pongo al revés a propósito) y me decido a abrir el corazón para agradecerle a las más de 700 personas que nos hicieron favor de compartir la noche del viernes con nosotros: aprecio mucho su disposición, buena voluntad, tiempo, sonrisas, presencia, comentarios, cariño y amor al arte.
¿Pero qué digo? ¿No sería más correcto comenzar por agradecer a los artistas y artesanos, sin cuya vocación y pasión a prueba de todo careceríamos de sorpresas y amores? Que no se nos olvide que los museos se los debemos a ellos y ellas en primerísimo lugar. Y en esta ocasión es obligatorio reconocer que los homenajeados en la Sección Juárez -Jorge Cázares Campos, Leonel Maciel, Roger von Gunten, Liliana Mercenario Pomeroy, Enrique Cattaneo, Lizette Arditti, además de Claudia Jurado hija de Elisa Cano y Andrea Velasco, viuda de Vicente Gandía-, nos facilitaron su obra a pesar de los tropiezos propios de una gestión que comienza, en medio del cambio de administración y sin recursos. 
También hay que agradecerle a la Secretaría de Hacienda federal, por esa iniciativa llamada Pago en Especie, que ha generado las bases de las colecciones de arte de todos los estados de la República Mexicana, pues mucho de lo expuesto es parte del acervo de la propia institución
2.Como no hay muestra de arte que se precie de ser completa sin la exhibición de objetos procedentes de colecciones privadas, agradezco a Javier Ramírez Campuzano -acervo Pedro Ramírez Vázquez-, Juan Rafael Coronel Rivera, Marcos Manuel Suárez Gerard, Fernando Hidalgo, Edgar Assad y otros coleccionistas privados la generosidad de facilitarnos las piezas que enriquecen el acervo que narra la historia del Jardín Borda como residencia de los señores de la Borda y cien años después de Maximiliano y Carlota, protagonistas del Segundo Imperio Mexicano.  Todo esto brillantemente articulado por el Maestro Edgar Assad, por cuya inspiración, sensibilidad y trabajo esforzado tenemos el éxito que estamos viviendo hoy como equipo. ¿Y qué decir del Arquitecto Gerardo Palma Montes, quien ha sido mi mano derecha en esta franciscana labor y me acompaña desde los tiempos de La Colón? Por cierto, me emocionó mucho ver allí a mis cadetes del colegio de Cuautla, tan bien portados, orgullosamente acompañados de Sonia Rodríguez, María Luisa Cuarón, Nayeli Tapia, Ghady Flores, Josefina Maldonado, oficial René Mejía, Lucecita Vera Jardón y Noemí Guerreo, entregados profesores y admnistrativos de la institución.
Finalmente, pero con la intención de que se den por los más abrazados, es al noble equipo de carpinteros, museógrafos, custodios, jardineros, técnicos, choferes y directores de museos a quienes reconozco su esforzada labor cotidiana: vamos por El Amate, Chinameca, Cuautla, Tlaltizapán, Anenecuilco y Jantetelco. Morelos tiene que ser la ciudad de los 100 museos, como dice el maestro Jorge Cázares. Nos merecemos sostenidas miradas de admiración, ya basta de vergüenzas. 
3.Le recuerdo que “El Borda en el Borda” es una exposición que visibiliza la historia del inmueble desde que José de la Borda, rico minero de Taxco compró la propiedad por 2 mil pesos, en 1765 y su hijo, el Presbítero de la Iglesia vecina, Don Manuel de la Borda la enriqueció con el primer jardín ilustrado -lo dedicó a la aclimatación de plantas y especies endémicas e importadas-, permitiendo que el tránsito de objetos barrocos fuera marcando el estilo del histórico sitio. Pero el guión museográfico incluye también la vida del mismo como restaurante, hotel y centro cultural, por lo que la última sala está dedicada a recordar a quienes pusieron en práctica sus particulares políticas culturales desde allí.
También tenemos una muestra pensada en el público infantil “”El Cumpleaños de Carlota”, elaborada por Francisco Rías Penney; “Sobre el Horizonte de Morelos” aborda la problemática urbana del estado, “El Homenaje a Fernando del Paso” (vitrina arqueológica) rememora la tragedia de Carlota mediante una instalación que incluye una pintura de María Luisa de Mateo que representa el adiós de la emperatriz y cerramos con el homenaje a los 8 pintores que pintan el entorno en sus versiones de jardín, edén, paraíso y paisaje.
4.Ahora a lo que sigue: conciertos de música, teatro, mesas redondas, conferencias, presentaciones de libros, seminario y demás eventos encaminados a captar la atención y más amor al arte. ¿Cansado? Si, pero ese sentimiento es el que nos sostendrá. FIN.

Correo electrónico: helenanoval@yahoo.com.mx