viernes, 24 de enero de 2014

Los ánimos detrás de la cultura

Como el desarrollo social tiene mucho que ver con los ánimos de quienes ejecutan las políticas públicas pensadas para el espíritu, hoy quiero destacar la labor de algunos promotores culturales a los que no desaniman los desaires ni el escaso interés de algunos en las bellas artes; quiero echarles porras a quienes deciden seguir esta vocación casi franciscana, aún teniendo que aportar recursos propios para el montaje de una obra o exposición en la que creen.
Y es que no son el cumplimiento de un horario, ni el conocimiento, ni siquiera la pura buena voluntad los valores fundamentales del gestor cultural, sino el carácter y el tesón,  así es y ha sido, nos guste o no a quienes estamos a favor de la alta cultura como detonador de cambios en la arquitectura relacional de la población.
Pongo dos ejemplos: el jueves pasado más de 500 personas vimos lo que se logra cuando se trabaja con vocación de servicio social durante la inauguración de la nueva etapa de la Casa de Cultura de Atlacholoaya y el domingo, en el Cine Morelos volvimos a sentir cómo a pesar de que la situación no es ideal en el país, la cultura se perspectiva con futuro promisorio en el estado, si es que se logra que la Ley de Cultura aterrice en la Cámara de Diputados como debe ser: protegiendo a creadores y consumidores, cumpliendo con aspiraciones que abarquen a toda la población, sin que ésta ley sea tan amplia que termine en una abstracción que refleje la suma de un montón de buenas ideas.
Atlacholoaya:
caso ejemplar
morelense
A la maestra Socorro Patiño Aguirre la conocen desde hace unos 10 años en el pueblo de Atlacholoaya, con ella comenzó de manera muy humilde el espacio que hoy es la casa de cultura, un lugar desde el cual ella se ha tenido que enfrentar a la violencia contra la mujer -en su modalidad de machismo vulgar y abusivo que no le permite salir del hogar-, el crimen organizado, el trabajo infantil, la delincuencia juvenil y otros “adornitos” del comportamiento humano empobrecido no sólo material, sino moralmente.
No obstante y contando con el apoyo del anterior Instituto de Cultura de Morelos, la casa  fue creciendo y equipándose poco a poco. Con esto no quiere decirse que esté ya lista, al contario, le faltan muchas cosas, pero sí resulta emocionante ver que con el apoyo de Fundación Rayuela y otras instituciones donatarias lograron inaugurar un salón de danza que proporciona cobijo y ratos de esparcimiento a un montón de niñas que gustosas aprenden que no todo es cuidar a sus hermanitos más pequeños y que tienen una posibilidad de salir al mundo sabiendo que existen la música y la poesía del cuerpo en movimiento.
¡Qué gusto daba verlas admirar a los estudiantes del Centro Morelense de las Artes, quienes se presentaron en el acto inaugural con varios números de danza urbana estupendamente bien puestos!. Me tocó ver cómo a la maestra Socorrito la siguen y la respetan muchas personas porque la han visto partirse el alma.
Valga aclarar que ella no cobra, ni ha cobrado sueldo alguno jamás de ninguna institución gubernamental y que todo lo que ha logrado ha sido por puro compromiso amoroso con la gente de la comunidad en la que vive.
Ley de Cultura: única en el país aunque poco apoyada Bárbara Martínez, Sinaí Arce, Gustavo Garibay, Nora Brie, José Miguel Rueda, Alejandra Rangel, Marco Antonio Tafoya y sus equipos han estado llevando a cabo la consulta ciudadana propuesta por los expertos y por quienes estuvimos en las mesas de discusión sobre la propuesta de ley de cultura hace más de un año.
Hasta el momento se han consultado 19 municipios y este domingo se abrió el foro y se repartieron las hojas para la consulta en Cuernavaca. Las propuestas quedaron registradas electrónicamente y si hay algo que lamentar es que la asistencia del público no es la que se esperaba, a pesar de que el evento de promocionó por redes sociales, en los órganos de difusión de la Secretaría de Cultura, entre los artistas, entre los artesanos, entre los promotores culturales, en las escuelas de arte del estado, etc. Por supuesto los grandes ausentes fueron los diputados involucrados en la iniciativa, y yo me pregunto ¿por qué si se suponen interesados en asuntos como los derechos sociales de los artistas, el patrimonio, la calidad de los espectáculos que consumimos, no se presentan a defender sus propuestas?
En el foro el arquitecto y arqueólogo Juan Antonio Siller destacó la irreparable pérdida de 30 % del patrimonio morelense conformado en gran medida por construcciones del siglo XX, no de la época colonial como pudiera pensarse o del siglo XIX y también dijo que la propuesta de ley pudiera tornarse un parteaguas, no sólo porque sería la única consensuada en el país, sino porque estarían tomándose en cuenta aspectos como el patrimonio cultural natural, que tiene que ver con el paisaje, la manera en la que la que se lleva a cabo el trabajo agrícola, las rutas etnoantropológicas 

Escritores extranjeros trabajando en Tepoztlán


Mucha gente no lo sabe, pero en Tepoztlán vive un grupo de extranjeros angloparlantes, que forman comunidad y saben apreciar lo mejor de nuestro país, me refiero a las diversas variantes de eso que se conoce como cultura, eso que puede entenderse como el discurso material e inmaterial que vamos armando sobre la vida. Tomando en cuenta que estas expresiones (artes plásticas, artes culinarias, música, teatro, artesanías, rituales, etc.) son parte de la vida cotidiana de los pueblos y no van a desaparecer por más malos que sean los tiempos, es también notable que no se investigue más a fondo este tema de la comunidad extranjera interesada en el arte y la cultura de nuestro estado, pues conforma todo un capítulo de la sociología del arte local que podría aprovecharse en bien del renombre y el estado de ánimo colectivo de nuestra valiosa y sensible comunidad.
Hago esta introducción, porque la semana pasada, el jueves en la noche, me llevé una grata sorpresa al asistir al performance de Alison Wearing en “El Fauno Feliz”, un lugar de encuentros literarios ubicado cerca del Valle de Atongo. Lo que vimos (vivimos) unas 70 personas reunidas en torno al calor humano que se origina con la buena disposición que genera el fenómeno artístico fue sencillamente magistral; se trató de la escenificación de un monólogo escrito por la mencionada autora, basado en el libro de memorias que dedicó a su vida familiar, enfocándose en la relación con su padre gay, a quien presenta con profundo amor, cuidado y respeto.  La historia aborda la vida cotidiana de su familia canadiense conformada por dos músicos semiprofesionales y tres hijos y lo magistral del performance que  acaba de presentar también en otras ciudades con gran éxito, reside en el hecho de que la autora-actriz pudo lograr lágrimas y risas del público casi a voluntad, porque sabe mucho de expresión corporal y su sensibilidad para detonar las emociones humanas a través de los detalles narrados es extrema.Tal evento, quiero contarles, no fue aislado, se dio en el marco de la semana entera de actividades que organizó Magda Bogin, una escritora neoyorquina que lleva años buscando este tipo de encuentros literarios en Tepoztlán. Los talleres pensados para estructurar el programa llamado "Under the Vocano" (Bajo el Volcán) pensado para escritores bilingües residentes en Morelos abrieron ofreciendo 3 núcleos temáticos: poesía (Magda Bogin, Ben Clark, Paul Muldoon y Loretta Collins Klobah) periodismo cultural (Jonathan Levi) y memorias (Alison Wearing). El último día se llevó a cabo un recital poético en español e inglés y no omito destacar que la escritora Elena de Hoyos tuvo mucho que ver con el buen fin de estos eventos, pues gracias a sus oficios como promotora cultural y con la ayuda de Ángel Cuevas, logró que el cerrado encuentro expandiera sus fronteras y llegara al centro de Cuernavaca, al Jardín Borda, en donde se llevó a cabo un encuentro más amplio entre amantes del oficio de escribir.
Por cierto, uno de los logros del taller periodístico fue documentar lo que está sucediendo en Tepoztlán por cuanto respecta a la creación de pintas y murales callejeros que abordan el controvertido tema de la ampliación de la carretera que va a Cuautla.   No creo que pase mucho tiempo antes de que alguien decida publicar algo al respecto. Esto podría ser parte del capítulo del arte posmoderno de contenido político-social.
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Centenario del Natalicio del Padre Armando Vargas Caraza
Cierro esta columna con gran emoción porque hoy lunes 20 de enero, con motivo de la Declaratoria de la Conmemoración del Centenario del Natalicio del Padre Armando Vargas Caraza se vivió en la comunidad Cristóbal Colón un ambiente festivo signado por la amistad, el compañerismo, el recuerdo colectivo y sobre todo la necesidad de honrar al maestro inolvidable, al forjador de casi 70 generaciones de estudiantes morelenses.
Durante el evento no faltaron las lágrimas y la propuesta espontánea de llevar a cabo una serie de actividades que culminarán con un reencuentro de miles de personas al final de este 2014.  Estoy segura que dicho evento se traducirá en el reforzamiento del tan mencionado tejido social porque a la gente nos gusta reunirnos en torno a los buenos recuerdos y las expresiones afectivas. Eso es parte de la identidad y con base en esta importante característica del alma humana prevemos que se irá organizando el desfile del 24 de mayo próximo: quien quita y se convierta en una gran marcha motivada por el agradecimiento, ya no por la inseguridad. 
No cabe duda que honrar honra y por esa oportunidad que nos da la vida, hoy los asistentes al evento nos sentimos felices.Ω

Atlatlahucan ¿Pueblo Mágico?

1.
Atlatlahucan destaca en el mapa morelense por su hermoso ex-convento agustino del siglo XVI y su aspecto escenográfico, logrado a partir de la homologación colorística de la arquitectura civil, al estilo de lo que hacía el profesor Hank González, en la década de los setenta en el Estado de México.  Si bien tal característica invita a pensar en el “fachadismo”, actitud que no le gusta a los arquitectos puristas, hay que decir que ver todo rojo y amarillo, sin grafitis o paredes chorreadas de mugre, habla de cierta educación estética inoculada en el alma del individuo y en la voluntad colectiva que se va generando, de seguir arreglando por dentro y por fuera los inmuebles, cuando se ven limpios y bonitos.
Siendo los municipios los eslabones más débiles de los tres niveles de gobierno, en términos de ingresos, dado que sus gastos se sostienen con lo que se cobra por concepto de predial, recolección de basura y agua, además de ciertasparticipaciones estatales y federales, es deseable que las autoridades nodescuiden este aspecto dedicado al mejoramiento urbano, por más deudas que les haya dejado el régimen anterior, sobre todo si aspiran a posicionarse como destinoturístico, como sucede con este poblado cercano a Cuautla.
2.
Desde los tiempos de la campaña del gobernador Graco Ramírez existe la voluntad de de transformar a Atlatlahucan en “Pueblo Mágico”, denominación creada por la Secretaría de Turismo federal para tornar competitivos sus destinos. Lo mismo sucede con Zacualpan de Amilpas, población a la que le han estado dando su manita de gato últimamente y el brete está no en cuál de los dos sitios tomará la delantera en la voluntad del ejecutivo, sino en el hecho de que ambos lugarescarecen de los servicios turísticos (hoteles, restaurantes, tours, etc.) necesarios para que tal cosa se dé, además de que habría que demostrar que laarquitectura eclesiástica -la ruta de los conventos-, es lo suficientementeatractiva para el turista actual.
Me cuentan que en Zacualpan ya se motiva a la gente a convertirse en empresariosturísticos, mientras que el presidente municipal de Atlatlahucan, Benigno Arenales Jahén basó parte de su discurso el viernes pasado, durante su primer informe de gobierno, en la voluntad de transformar el “Pueblo con Encano” que gobierna en “Pueblo Mágico.
3.
En Atlatlahucan existe una de las Casas de Cultura más importantes de los altos de Morelos; fundada en 2006 por el otrora Instituto de Cultura de Morelos, ha ido mejorando su oferta e instalaciones hasta contar hoy con más de 1,500 metroscuadrados de superficie. Destaca allí dentro, el Museo Natural Calmecac por exhibir piezas arqueológicas encontradas en la región, así como objetos religiosos empleados en las fiestas tradicionales y un sencillísimo planetario, además del auditorio con capacidad para más de mil usuarios.
En 2014, se realizó una inversión superior a los 2 millones de pesos para construir los talleres y rehabilitar la planta alta de la construcción y el viernes pasado se reinauguró, exhibiendo como en sus orígenes y en vitrinas triangulares un acervo que urge mejorar en términos de conservación y de reposición de piezas, porque los amantes de lo ajeno ya se llevaron algunas.
Llama la atención, sobre la sala pintada de rosa, la información sobre los usos y costumbres atlatlahuquenses relacionados con la religión católica, pues en la localidad todavía se llevan a cabo las misas en latín y se les pide a las mujeres asistir con la cabeza cubierta y sin pantalones. Como se sabe, tal situación motivó una lucha fraticida estilo época cristera, en tiempos del gobernador Lauro Aguirre, porque había quienes preferían modernizar el rito.
4.
Ojalá desde el campo de la estética, privilegiando la inversión en la imagen urbana, se levante poco a poco el ánimo de los morelenses, eso sí, cuidando que elesquema asistencialista no sustituya a la propia voluntad del individuo de arreglar su entorno con el producto de su trabajo. Si Atlatlahucan va a ser destino turístico algún día, tendrá que trabajarse primero en labrar la mentalidad empresarial de sus habitantes, para que se sepa que la belleza y la cultura son redituables.

Arte y $: dos nuevos museos y un consejo

1.
 Las relaciones entre arte y dinero son hoy más complejas que en el pasado. Una de esas complejidades tiene que ver con el hecho de hacer público un acervo privado, porque al mismo tiempo que un acopio de obras se legitima cuando un museo es aceptado por el público -a la manera de un santuario moderno-, el alma individual del coleccionista termina de algún modo imponiendo su gusto sobre los demás. Por si fuera poco, y ya estando así las cosas, el mercado del arte revalora cada una de las piezas y los nombres de los artistas expuestos crecen.
Este trabajo colectivo incluye a los expertos en mercado del arte, en un sistemaque no dejará la mercadotecnia de lado, una mercadotecnia apoyada, es obvio, en la propia historia del arte, de la que se extrae a veces lo más light, lo más destacable en términos de emociones baratas, hasta llegar a componer nombres cliché o simplismos.
2.
Estas reflexiones sin embargo no deben empañar los esfuerzos valiosísimos que se dan cotidianamente en materia de creación de museos: finalmente el arte tiene un aspecto social que no debemos dejar de lado al estudiarlo como fenómeno cultural, y en este sentido hay que tener cuidado al explorar la fortuna crítica que surge de la apertura de los nuevos sitios de exposiciones de arte del mundo.
Estando en Miami hace unos días, me tocó escuchar “lo bueno” y “lo malo” del “Pérez Art Museum Miami (PAMM)”, un lugar estupendamente bien puesto que seguramente encontrará su lugar pronto en la escena global del arte, tratándose de una ciudad que hoy políticos e inversionistas buscan destacar por su oferta cultural, además de por sus playas, vida nocturna y centros comerciales. Basta echarle un ojito al “Art Bassel Miami” para entender la monumental organización a la que se comprometen anualmente con esta feria. Cosa curiosa, habiendo en la entidad el dinero suficiente como para sostener museos de primer nivel, la ciudad descuidó por años la política cultural que le hubiera permitido posicionarse mejor entre las ciudades más visitadas por los museum goers.
3.
Apenas abierto hace unas semanas, el edificio de la firma Herzog y de Meuron, vio su primer escándalo al darse a conocer que una obra donada por el coleccionista Jorge Pérez (quien invirtió más de $40 millones de dólares en el museo que lleva su nombre), a la Universidad Internacional de Florida es falsa. No obstante, el público del arte no se ha dejado amilanar por un hecho exento de mala voluntad y que no se ha comprobado, y muchos corrimos a ver la muestra titulada “Americana”, una especie de ensayo visual dividido en algunos de los temas más importantes de la posmodernidad, entre ellos el freudiano YO como asunto central y el propio mercado del arte como propuesta conceptual. Veremos qué pasa con las curadurías siguientes y a qué mexicanos incluyen en sus muestras: ojalá no se queden sólo con los “famosos” y destaquen por sus investigaciones y lecturas propositivas del arte moderno y contemporáneo.
4.
En este mismo sentido de la voluntad de hacer público el amor al arte, les cuento que en la Ciudad de México están exponiéndose ya algunas de las piezas de Isabel y  Agustín Coppel, destacados coleccionistas de arte contemporáneo, quienes no solamente se toman la molestia de extender el cheque cuando algo les late, sino que estudian la obra a comprar, se relacionan con los artistas de su preferencia, buscan aprender viajando a ver museos y otras colecciones, etc. En breve les contaré más sobre este lugar ubicado en la Colonia Condesa, en la calle Parque España, núm. 47.
5.
Antes de apagar este aparato, les comparto un consejo que doy a quienes comienzan como coleccionistas: el mercado está cada día más saturado de falsificaciones, por favor no se deje engañar y busque asesoría de los expertos en cada artista, movimiento, estilo, sin pensar que es usted un suertudo ganador de una “súper ganga” que a nadie más le ofrecieron. En Cuernavaca corren los “riveras” y los “fridas” falsos, uno de mis amigos, experto en el tema, abrió hace meses un Dropbox especial para guardar las imágenes de más de 20 falsos que le llegan a la semana de estos aclamados artistas. Ya ni se toma la molestia de contestar los correos de consulta, porque no podría hacer otra cosa en el día. ¿Qué si se enoja?
Ya no, hoy colecciona falsos en un sitio virtual y se ríe mucho

Cuernavaca: Contrastes con nuevo instituto de cultura

Como es de muchos conocido, este lunes el Dr. Jorge Morales Barud respondió a la inquietud ciudadana  que se generó con respecto a la gravedad de las finanzas del Ayuntamiento en su primer informe de gobierno como presidente municipal de Cuernavaca. Entre sus objetivos mencionó la restructuración administrativa que habrá de realizar para bajar gastos.  Habló de transparencia, de un decálogo de virtudes y un código de ética que tendrán que seguir los funcionarios públicos durante su gestión. ¡Cuánta falta hace que alguien recoja la indignación de la gente y busque restaurar el orden perdido en alguna parte del imaginario colectivo! (porque en realidad tal ideal nunca ha existido), además ¿cómo no hacer estas declaraciones después del escándalo nacional que ha provocado la información sobre el estado en el que encontraron él y su gente las arcas?
Lo que no dijo el Dr. Morales es que en estas cuentas la cultura es un rubro en súper quiebra, dado que la anterior administración dejó 26 pesos para el ejercicio diario de este importantísimo asunto con el que no sólo deben cumplir los gobiernos porque la cultura prestigia, sino porque es una obligación constitucional facilitar a los ciudadanos este bien que se vincula directamente con la educación de los pueblos.
La bolsa de dinero con la que se contó se usó para pagar deudas, quedando sólo el 18% para inversión pública y 15% para servicios. Aún así, en materia de promoción cultural se generaron desde el espacio que él maneja en la Ave. Morelos, cerca de 15 conferencias, 5 importantes homenajes, el encuentro nacional de cocina tradicional morelense, más de 20 conciertos, casi 10 presentaciones de libros y 32 exposiciones.  Todo ello con muy buena voluntad por parte de los creadores e intelectuales y gracias a las gestiones de algunos que trabajan por amor al oficio en ese céntrico espacio mal bautizado como Museo de la Ciudad, porque carece de acervo y por lo tanto funciona más como una galería de exposiciones temporales.
Lo cierto es que Morales Barud ya creó el Instituto del Deporte y el Instituto de la Juventud y desde esta columna anunciamos que de aprobarlo el cabildo, se creará asimismo el Instituto de Cultura de Cuernavaca; lo curioso es que estaría muy posiblemente a cargo de alguien que trabajó arduamente en el antiguo Instituto de Cultura del gobierno estatal, me refiero a Edgar Assad Gutiérrez, actual encargado del despacho pertinente, toda vez que las últimas semanas hubo un enroque de posiciones, pues quien manejaba el área, me refiero a la Maestra Patricia Jiménez Pons tuvo que dejar el cargo por motivos de salud.
Lo que nos debe animar es que en la ciudad, haya o no dinero, seguirá habiendo actividad artística porque el talento y la inspiración no faltan en Morelos, como aseguró en su intervención el titular del ejecutivo  Graco Ramírez.  Esto llevará al Dr. Morales Barud a buscar los recursos necesarios para materializar la idea. Cabe aclarar que este nuevo despacho se comprometería a darle atención a políticas públicas urgentes para el ciudadano cuernavascense, toda vez que ésta responsabilidad había sido soslayada durante muchos trienios.
Como Cuernavaca es sede del INAH, el CIDHEM y UAEM, todo lo que tiene que ver con patrimonio, asuntos arqueológicos, monumentos y hasta lo antropológico se les dejaba a estas instituciones. La grave  descapitalización cultural que padece la ciudad ya no puede soslayarse. Morales Barud sabe que desde el Ayuntamiento tiene que asumir ciertas responsabilidades como dirigente de una ciudad que no sólo necesita entretenimiento, sabe que puede bajar recursos, reunir especialistas para resolver necesidades específicas. Esta gran mancha conurbada incluye pueblos que pugnan por prevalecer, con todo y sus tradiciones e identidades específicas. Dado que él es un académico con grado de doctor en políticas públicas podría liderar grupos de especialistas. Las dos preguntas que tiene que hacerse son: ¿Qué va a pasar en el siglo XXI sin estas perspectivas resueltas? y ¿Cómo articular su discurso político cultural con el del ejecutivo, también empeñado en sacar adelante al estado a partir de su cuarto eje de gobierno que es la cultura? FIN

Manuel González y Olga Costa en el Jardín Borda: regalo navideño

Significativa resulta la inauguración el próximo sábado, a las 12 del día, de dos muestras pictóricas en el Jardín Borda, toda vez que en éste simbólico e importantísimo espacio no se presentaron exposiciones artísticas durante el año que va del presente gobierno perredista.  Una de ellas dedicada a la obra de la señora Olga Kostakowsky (por supuesto hija del violinista Jacob Kostakowsky), más conocida como Olga Costa entre los mexicanos, por haberse casado con José Chávez Morado, también pintor y haberle dedicado su vida a los paisajes y las frutas de su entorno, dejando de lado un discurso nacionalista que para mediados de siglo ya estaba gastado por haberse convertido “lo mexicano” en un catálogo de lugares comunes.
Tuve la oportunidad de ver la selección de obra realizada por el crítico de arte Juan Coronel Rivera hace unos meses en el Palacio de Bellas Artes y quedé maravillada por la manera de presentar un trabajo tan serio como es el dedicado a investigar formas y colores, recordando un poco a los constructivistas rusos, antecesores culturales de la Costa. Esto significa que ella componía planos pictóricos con pedazos de colores, simplificaba formas, no pintaba de manera académica.
Olga Costa y Chávez Morado fueron dos de las figuras que han logrado para México los altos vuelos que no sólo deben de gozar Diego y Frida, a quienes por cierto se les rinde homenaje internacional en París por estos días. Ellos y varios artistas más conforman lo que se llama “Escuela Mexicana de Pintura”, un concepto que abarca el tratamiento monumental de las formas y el énfasis en los temas y símbolos mexicanos, pero que también es un simplismo que impide ver con claridad lo que estaba ocurriendo en el país en las décadas de los años cuarenta y cincuenta, cuando corrientes como el surrealismo y otros freudismos como la Pintura Metafísica dejaban sentir sus influencias con respecto a la importancia de lo simbólico, los sueños, el inconsciente y el deseo en la vida cotidiana del ser humano.
A esta otra corriente pertenecen artistas que no sometieron su agenda a los temas impuestos por Rivera, Orozco y Siqueiros, sino que siguieron sus propias rutas, buscando expresar mundos íntimos e inquietantes, como es el caso de Manuel González Serrano, artista a quien he dedicado gran parte de mi vida como historiadora del arte, como he dicho antes en las páginas de este diario.
Manuel González
Serrano: un erotómano fuera de serie
De Manuel González Serrano se han dicho muchas cosas, existen más de 250 artículos dedicados a su vida y obra publicados en diversos medios desde la década de los cuarenta. Tanto la factura de su obra plagada de líneas nerviosas y ambientes enigmáticos, como el abordaje de los asuntos que a él le interesaban han motivado que se le conozca como el Surrealista de América, El Hechicero, El Artista Maldito, etc. ¿De qué asuntos estamos hablando?
Se trata, y eso es lo que se verá en el Jardín Borda durante tres meses, de elementos de la naturaleza --frutos, flores, árboles y palomas--, que para él adquirieron una segunda lectura basada en su carga simbólica, directamente relacionada con un erotismo que le causaba un conflicto enorme por la educación religiosa que recibió y porque en la época la moral acostumbrada no veía con buenos ojos estos abordajes (a pesar de que el erotismo ha existido en la historia del arte desde tiempos inmemoriales).
Lo curioso es que si bien se había manifestado este interés del pintor en el erotismo, es a partir del conjunto que se presenta en esta ocasión, que se desentrañan ciertas estrategias discursivas únicas en el arte mexicano. Tal es el caso de la vida que consigue darle a los objetos por medio del gesto que les imprime, de la actitud que adoptan.  También es importante para él la noción de similitud entre ciertas formas, como los caracoles y las rosas, los tallos de las plantas y las venas, o los esqueletos y las ramas, por poner algunos ejemplos.
Otra de sus propuestas para el arte moderno es el haber contrastado los primeros planos con los segundos, presentando frutos y flores erotizados y antropomorfizados que terminan siendo “negados” o “cuestionados” por paisajes que se perciben desolados, desérticos, infértiles. Estas paradojas visuales las percibe el espectador cargadas de un dramatismo tal, que merecen una reflexión sobre la conmoción que puede provocar el arte.
El artista nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1917, también habla de la relación de pareja en sus obras y toca temas tan trascendentes para el arte, como el autorretrato y la religión católica a través de la figura de Cristo, con quien se identificaba en su aspecto de mártir.
Por favor, no se pierdan la muestra, habrá visitas guiadas periódicamente. La idea es difundir la gran propuesta que hiciera este artista de tormentosa vida breve –muere a los 43 años de edad- a la historia del arte mexicano.

Imagen de Cuernavaca: intentos de mejoría

Los baches de las calles, la mugre de las banquetas, la basura tirada por doquier no favorecen que el cuernavascense se sienta orgulloso de su ciudad y se apropie de los espacios; lejos de eso, la gente se ha encerrado más en sus casas, se ha vuelto apática a la imagen mejorable; lo peor de todo es que la suciedad, lo maloliente y el descuido han ido en aumento. Hay que recordar la famosa Teoría de los Vidrios Rotos, aquella que dice que ante un cristal estrellado, el impulso es quebrar el de al lado, porque un punto negro más en la escena, deja de ser significativo ante la mirada global.
No obstante, los esfuerzos para mejorar estética urbana no fenecen. Entre ellos vale la pena comentar una iniciativa gubernamental y una de la sociedad civil, porque pueden modificar favorablemente y a largo plazo  --no como sucedió con los jardines y fuentes del sexenio--, la autoimagen del morelense con respecto a su identidad como ciudadano.
El más publicitado por estos días es la proyección sobre la fachada del Palacio de Cortés de una video-animación que debió haber resultado costosísima por la tecnología que demanda, pero que bien mirada podría tornarse pretexto turístico, detonador económico.  El trabajo recupera parte de las figuras del mural pintado en ese lugar por Diego Rivera entre 1930-31, me refiero a la epopeya de la conquista española que masacró a un montón de indígenas y termina siendo una visión idílica, un tanto edulcorada y simplista de la Revolución Mexicana, no en balde “la premiere” se dio el 20 de noviembre.
De esto no tienen la culpa los productores de la pieza digitalizada, quienes por otra parte cumplen con la línea promocional de trabajos semejantes proyectados sobre fachadas de edificios icónicos de algunas ciudades del país; valga la pena mencionar el de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, presentado sobre la blanca portada de la catedral, por su majestuosidad en términos de tiempo de proyección, calidad y complejidad de las imágenes.
Pero volviendo al nuestro, me gustaría recordar que Diego Rivera fue el muralista más optimista por lo que respecta a la Revolución Mexicana y lo que traduce la citada animación en primera instancia es una muy libre interpretación de la historia del estado. Rivera decía: “Zapata fue un guerrillero de sangre indígena que recobró la tierra tras la lucha armada y el reparto agrícola, sometiendo a los terratenientes, llevó al triunfo la cultura mestiza, construyendo así una nación independiente.” Y tal es la visión que se quiere proyectar, no solo a partir del manejo visual que se hace del mural ubicado al interior del hoy Museo Cuauhnáhuac, sino porque se presenta la idea de una revuelta social exitosa que culmina en el hecho de que la tierra hoy esté en manos de quienes la trabajan, exaltando la imagen de un Emiliano Zapata feliz, que eleva el escudo del gobierno, también de Rivera.
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Como vemos, así se generan las imágenes oficiales y esto no nos debe espantar, pues el arte ha estado al servicio de los gobiernos desde épocas inmemoriales. Vamos a ver si de veras la gente se junta por montones a ver la proyección, propiciando consumos en restaurantes y tiendas por parte de los turistas, que es lo que se busca, además de paseantes felices y confiados.
Yo por mi parte añado que durante “la premiere” y mientras la banda de música del estado tocaba, el Ballet Ixcóatl de Yautepec hacía su mejor esfuerzo por ganarse la atención de los espectadores, quienes no nos enteramos, porque nunca se  presentó como merecían, a estos artistas morelenses, ganadores de reconocimientos nacionales e internacionales. También me hubiera gustado ver al final de la presentación la imagen del mural completo, desdoblado.
          
El otro intento de modificación del espacio urbano es el que se dio este domingo 24 por iniciativa conjunta de varias organizaciones civiles que pretenden embellecer el jardín Juárez, el del kiosko junto al Zócalo cada dos meses. Allí se plantaron Nochebuenas en un intento de ponerle color y belleza basada en las fiestas temáticas populares, al primer cuadro de la ciudad. La idea que basa el proyecto impulsado en gran medida por los “Cuernavacos” es que al gobierno municipal, tan desgastado por los latrocinios de los malos funcionarios que le han tocado, le ayuden un poco los ciudadanos de buena voluntad, que aporten su tiempo y unos pesitos, ya sea para decorar como en este caso, o barriendo las calles y pintando bordes de las banquetas, como se ha venido haciendo semanas atrás.
Esperemos que al cabo del tiempo los “tejidos” o buenas voluntades no se destejan, como sucedió con los camellones enjardinados y las fuentes arregladas por corto tiempo, hoy encharcadas, feísimas.  
Nota final: Por cierto que el mural de Rivera no fue nombrado oficialmente en la época, aunque Rivera sí tituló sus partes, mismas que bien leídas se convierten en un tributo al mestizaje.

El Museo Jumex: un reto para Eugenio López que compete a los mexicanos

Todavía en obras y corrigiendo cositas que no quedaron a última hora, este fin de semana, abrió el Museo Jumex en la Ciudad de México, un espacio pensado para los aficionados al arte de la llamada postmodernidad y sin embargo una novedad que enfrentará retos importantes, entre ellos el de convertir una prestigiadísima colección privada de arte en un complejo sistema de promoción del arte caracterizado por romper los paradigmas del arte del pasado.
Ubicado en esa zona llamada “Nuevo Polanco” (antes Irrigación), juntito al museo Soumaya del señor Slim, el sitio no es un lugar fastuoso ni de grandes dimensiones; a simple vista parece más bien que se pensó para resolver las necesidades de exhibición de las piezas del señor Eugenio López, un entusiasta connaisseur, destacado en los círculos relacionados con el coleccionismo y el patrocinio de las artes en gran parte del mundo.
Como otro de los retos que va a enfrentar este museo es tratar de posicionar en el esquema internacional –llamado mainstream por los expertos-- el arte mexicano, me acerqué a Patrick Charpenel, el curador estrella del lugar, un sensible y talentoso coleccionista jalisciense, quien respondió a un par de preguntas para esta columna:
MH: Patrick ¿crees que estamos preparados en México para la apertura de un museo como este? No estoy hablando de quienes asistimos a los SITACs (Simposio de Teoría y Crítica sobre Arte Contemporáneo) o leemos revistas especializadas, sino en el público consistente que necesita un museo para subsistir...
Patrick Charpenel: Primero te diré que la Ciudad de México, junto con Los Ángeles tiene la mayor concentración de museos; aunque no todos son buenos y no contamos con la solidez y la estructura de ciudades Nueva York, es importante entender que hay propuestas sólidas y que se producen obras de mucha calidad en nuestro país. La infraestructura que hay es cada vez más interesante y la oferta cultural ha ido creciendo en años recientes. Las galerías se han multiplicado, la feria MACO es ya un referente internacional y los públicos se han ido consolidando. Aunque no hay tantas revistas especializadas, existe el debate, el pensamiento crítico necesario para desde ahí gestar un discurso que deje sentir la influencia de México en el mundo. Lo trágico es que no existe el coleccionismo público que haya apoyado estos intereses. Los museos del INBA, INAH y la UNAM dejaron de destinar recursos para formar colecciones: desde la década de los setenta no ha habido programas de adquisiciones.  Obras de las generaciones que siguieron a los hermanos Castro Leñero, Gabriel Macotela, etc., existen sólo en colecciones privadas. El MUAC de la UNAM y el Museo Tamayo han apoyado en esta tarea de incorporar arte emergente, pero ha sido poco. Este museo enfrentará el reto de exhibir el arte producido en las últimas décadas, un reto que será asimismo una responsabilidad.
MH: Patrick, ¿Cómo curador cuál fue la idea general que animó las exhibiciones de las tres galerías que se abrieron y el proyecto inspirado en el gran Fernando Gamboa, quien como sabemos creó las colecciones de arte moderno mexicano exhibidas por el INBA en sus varios recintos?
PCH: El museo abre como un proyecto importante que manda varias señales. El trabajo inspirado en Fernando Gamboa, curado en colaboración con la fundación que lleva su nombre, pone en escena la historia de las exposiciones de los años 30-50.  Éste nace a partir de un documento que se convirtió en libro y dio origen a mesas redondas, performances y conversaciones entre el arquitecto y el curador Mauricio Marcin. Otra de las señales que enviamos es que no sólo somos una colección de arte, queremos dar a conocer que además somos investigadores, que apoyamos varios proyectos de orden académico, que estamos involucrados con posgrados, que estamos interesados en apoyar la producción de obras costosas, la publicación de libros de arte, etc.  Además somos una institución abierta a colaborar con otros museos y universidades porque somos un complejo pensado para poner en marcha una estructura que ponga el nombre de México en alto en materia de arte.

Por supuesto que emocionada y antes de despedirnos invité a Charpenel a venir a Cuernavaca a  conocer el trabajo de varios artistas egresados del Centro Morelense de las Artes del estado de Morelos (antes CMA)y la Facultad de Artes de la UAEM. Le dije que estoy segura de que ellos y ellas serán, junto con otros mexicanos, las estrellas del arte mexicano venidero. Como he escrito en las páginas de este diario desde hace años, el talento de algunos a los que ya no podemos considerar “jóvenes creadores”, sino “artistas con trayectoria” puede ser el inicio de la “Escuela Morelense de las Artes”, entendida ésta a la manera de la “escuela oaxaqueña de pintura”. ¿Usted qué opina?

Elena de Hoyos y la terapia de la escritura creativa

Como escribir para mí es un proceso que a veces tiene más que ver con la necesidad de acallar los pensamientos, con el tormento de casar emociones con palabras, quiero hoy compartirles la experiencia vivida en el penal de Atlacholoaya este lunes.
Rodeada de un centenar de mujeres convictas pero escritoras, acusadas de actos ilícitos, pero al fin mujeres empoderadas por la palabra, admiré más que nunca el trabajo de Elena de Hoyos, escritora, actriz, poeta, activista, pero sobre todo mujer a cabalidad.
Hace unos 7 años Elenita tuvo la feliz ocurrencia  de formar un grupo de escritoras en las sombras, con la intención de enseñarles el poder de la redacción terapéutica, el valor del texto que sopesa los hechos, el milagro de la comunicación humana que da y recibe de corazón a corazón. Claro está que en este grupo se pusieron en marcha ciertas estrategias, me refiero a una estructura prediseñada, porque la idea de cambiar nuestras vidas a través de la escritura también se basa en el hecho de que hay que educar la palabra, enseñarnos a comprender los textos de otros, hacernos crecer intelectualmente.
“Se trata de que las mujeres nos expresemos y encontremos nuestra identidad a través de la escritura” –les dijo un día- “el hecho de que su libertad esté limitada no implica que su libertad de pensamiento y crecimiento intelectual también lo estén”.
Y tan contundentes fueron sus palabras, que clase a clase  cumplieron tareas como: “Escriban qué les parece su nombre, de qué manera conciben la ira, encuentren una anécdota de infancia y cuéntenla en tercera persona, no usen lugares comunes para hablar, jueguen con el sentido del humor”, etc.  
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Lo que descubrí, como miembro de un taller similar, es que nuestra experienciacreativa afuera es muy similar a la que viven las mujeres que se reúnen en prisión, semana a semana con ella y su equipo. En primer lugar porque a ambos grupos nos ha brindado la oportunidad de encontrarnos con nosotras mismas, mujeres todas privadas de la libertad por diversas circunstancias, unas por estar pagando legalmente un acto ilícito cometido, otras porque vivimos la prisión del ajetreo de la vida cotidiana con todo y sus mandatos, aquellas creencias que nos nos van alejando de nosotras mismas.  Como dice Noble Fénix, una de las escritoras de la Colectiva Hermanas en la Sombra, “estar en prisión, no es estar en inacción o en inconsciencia”.
Quienes acudimos a la cita, coincidimos en el hecho de que los talleres literariosfuncionan como espejos, en la medida en que al compartir experiencias de vida, unas iluminan las reclusiones intangibles de otras. Claro está que escribir borra la esfera de lo privado y eso cuesta mucho trabajo, pero la ganancia se mide en términos de SER y ESTAR en el mundo de una manera que va más allá de la vida de amas de casa.  De mil modos, los tres libros que se presentaron (Divinas Ausentes, Libertad Anticipada y Bitácora del Destierro, uno de poesía y dos de narrativa) prueban que la palabra bien puesta concientiza sobre la “mujeridad” o condición femenina que nos merecemos en el siglo XXI.
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Como en mi grupo el afecto es el ingrediente fundamental, el pegamento que nos une; como nosotras no pensamos que las mujeres somos las peores enemigas de las mujeres, como confiamos en la noción de sororidad –hermandad- y en la capacidad de relacionarnos a partir del pensamiento creativo y la palabra congruente con el mundo, no me quedó más que desearle a Elena que los trámites para tales logros sigan siendo accesibles. Para ello voltié a ver a al Lic. Jesús Valencia Valencia, Coordinador General de Reinserción Social con cara de súplica, pues resulta que el valiente promotor de este evento ha decidido contravenir el discurso social sobre la libertad relacionada con el sistema penitenciario, al permitir el crecimiento personal a través de la libertad implícita en el arte.  
Hoy me emociona que que algunos ideales de los gobiernos progresistas sí se cumplan, creo que se puede reeducar por medio del arte y sobre todo estoy segura de que ellugar social de estas mujeres, su dignidad recuperada nos conviene a todos. No se me olvidará nunca lo que me dijo un día nuestra tallerista: “Amiga, te tengo una noticia: las mujeres salen de la cárcel y algo bueno hay que hacer con ellas.” FIN
 POR MARÍA HELENA NOVAL