lunes, 19 de agosto de 2019

Vas a ver: Disturbios feministas: la carne de piedra

1.
Orly Cortés publicó en Facebook este sábado un texto titulado “La herida que sí ves”, que dice así: 
“Hoy, por lo menos volteaste a ver, aunque fuera una pared pintada. Espero que una parte de ti haya notado la furia de las que luchan por vivir con miedo. Por vivir. // El cuerpo de la ciudad queda marcado como una extensión de los miles de cuerpos violentados de las mujeres, para que ahora sí los veas, para que no voltees al otro lado. Esas cosas quemadas, pintarrajeadas, rotas, son una extensión de nuestros cuerpos. Es la humanidad destrozada de la que te niegas a hablar con tal de ´no incomodar´. Es la cicatriz expuesta una y otra vez, que a ti no te inmuta.” 
Añade que la culpa de la violencia contra las mujeres la tenemos todos, todas, cuando nos referimos a las feministas como “feminazis”, cuando repetimos chistes misóginos; cuando culpamos a las víctimas de violación por enseñar piel en la calle.
“Esas paredes pintadas se vuelven aliadas en la lucha porque al menos de ellas sí hablas. Al menos esa herida sí la volteas a ver”, puntualiza.
2.
Resulta, querido lector, que el fin de semana que acabamos de dejar atrás le mostró al mundo una empatía de la gente con los vidrios, las puertas, los coches, las persianas, pero no las personas -como twitteó Antonio Ortuño-, dañadas por quienes protestaron en contra de la violencia de género en el Ángel de la Independencia. Una empatía que desconcierta, que entristece, que indigna. porque se comprueba que tenemos la mirada puesta en la materia, no en la carne; en el patrimonio, no en el cuerpo. En lo de afuera y no en lo de adentro. 
Jamás fue el monumento de Rivas Mercado, símbolo de la libertad conquistada, más adecuado para una manifestación pública, que este viernes, en el que estalló la indignación por la crueldad perpetrada por algunos machos en contra de personas de carne y hueso, heridas y muertas de diferentes maneras, por una sola razón: creerse ellos superiores a quienes llaman el “sexo débil”. A quienes ven con desprecio siendo hijos, hermanos y padres de mujer.
3.
Cissi Montilla compartió también en Facebook, de autoría no identificada: “La brillantina es poco para la niña de 6 años atrozmente violada y asesinada en CUERNAVACA, la mujer de 70 años violada en su propia casa, la de 17 años violada por 4 policías, la paciente terminal violada en el IMSS y amenazada de no recibir tratamiento si hablaba, las 9 mujeres asesinadas todos los días”. 
Se refería la diamantina violeta lanzada a algunos varones para mostrar enojo y hartazgo colectivo. Al polvo volante como signo, que repetido acaso llegue a simbolizar un nuevo “Peace and Love”. Así de fuerte, así de necesario. Un gesto que replicado pueda hermanar a las personas urgidas de reparaciones. Una imagen rosa encendido que refuerza palabras: #NosViolanNosMatanNoNosCuidan.
4.
Es muy atrevido de mi parte y sé qué tal vez me van a criticar mis amables lectores por comparar este gesto y los disturbios de la semana pasada con los accionismos feministas de los años setenta. Pero no puedo evitar mencionar en este editorial a artistas como Ana Mendieta, quien visibilizaba el dolor del abuso usando su propio cuerpo como soporte. Es decir, usando la carne herida como muestra de la carne herida.
No puedo dejar de pensar en la artista y crítica de arte Mónica Mayer por sus insistentes y elocuentes llamadas de atención sobre el tema y en Lorena Wolffer, quien se puso a dibujar heridas de cuerpos de mujeres brutalmente asesinadas sobre su piel. 
Sentaron precedentes. Pero como esos accionismos no han logrado la consciencia humana que debieran y tal parece que las heridas tienen que ser urbanas, violentas, duras, soeces, pétreas, pedestres y antipoéticas para que se vea que estamos enojadas, entonces, que grite la piedra su dolor. FIN.

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 12 de agosto de 2019

Vas a ver: Fiestas de agosto: Zapata Vive

1.
Buen día gente, amanezco con una pregunta: ¿a qué gesto conmemorativo le hizo ojito usted este mes? O más bien: desde que se nombró año zapatista al que corre, ¿a qué acto cívico, político, familiar o artístico le ha aplaudido? Pregunto porque llegamos hoy, pasado el cien aniversario luctuoso y el 140 cumpleaños del General de la mirada profunda con vasto repertorio de celebraciones. Hay para todos los gustos. Y el fiesterío zapatista seguirá (sólo a los santos se les saca de ese modo a la calle). ¿Por qué? Porque el nacido en humilde casa de Anenecuilco -aunque ya se ha dicho mucho que no era pobre- da para todo tipo de discursos. Ha de ser por el aliento poético que anima su vida y porque se fue convirtiendo en potente y purista símbolo de afanes de justicia. 
Para no ir más lejos en el recuento de las conmemoraciones, le platico que este sábado acudimos a Tlaltizapán, al hoy museo que fuera su cuartel, a oír al Dr. Francisco Pineda Gómez, quien nos dejó con la boca abierta por el matiz de su conferencia: “No sólo se dieron órdenes militares desde aquí, Zapata gobernó pensando en los detalles administrativos y de orden civil que conforman un gobierno”, dijo.  
Qué bueno que a Jesús Zavaleta, la Sociedad para el Patrimonio Cultural A.C. y la UAEM se les ocurrió organizar este Primer Encuentro Memoria, Paisaje, Identidad y Territorio, pues en compañía de ese personaje que es Doña Diega, cronista del lugar, nos enteramos de la historia de una tal Nacha que fue mujer del General.  Y Pineda nos relató con pormenores aquello de las monedas zapatistas acuñadas con plata de la que tenía oro en Taxco. 
Por cierto se expone ahorita una colección de las mismas perteneciente a Banxico, en el Museo del Oriente de Morelos, en Cuautla, váyala a ver. Es ilustrativa del arte de hacer monedas y billetes pero también de la sensatez de Zapata. Pineda también habló de la apertura de las fábricas nacionales implementadas en las haciendas tomadas por los zapatistas, en las que se volvió a producir azúcar; de la cobranza de impuestos y del fusilamiento de varios malportados miembros del Ejército Libertador del Sur. Lo que no me gustó fue que se recordara, casi con orgullo, que a Zapata le arrimaban jovencitas sus propios padres; tremenda costumbre esta de regalar hijas todavía en uso en algunos lugares que no acaba de corregirse.
2.
Un par de días antes vivimos en el Museo Casa Zapata, en Anenecuilco, el homenaje organizado por el gobierno del estado, un encuentro tradicional de esos grandotes con todos los ingredientes políticos que usted ya conoce. Como nos acompañó el escritor Paco Ignacio Taibo hijo, porque traía el mensaje del Presidente de la República y rompió el protocolo hablando de un Zapata que no admite descafeinamiento ni edulcoraciones y a un pueblo -nosotros- que escoge y alimenta a sus héroes, me cayó bien la ceremonia. 
Pero lo mejor de ese día fue que por fin abrimos oficialmente el recinto expositivo, después de haber estado cerrado dos años por los sismos del 19S, con la muestra pictórica del expresionista Edmundo Font, cuyas influencias de la historia del arte son notables. 
3.
Pasando a otro asunto, este viernes 16, el reconocido escritor José Iturriaga y una servidora presentaremos a las 18 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Jardín Borda la novela corta “La vida endeble” (Ediciones del Lirio, 2019), de Mauricio Carrera. El relato basado en las existencias de algunos ilustres del arte que han pasado por Cuernavaca es una verdadera delicia. 
Si usted no tiene mejor cosa que hacer, acompáñenos, no se va a arrepentir. Habrá nostalgia suficiente como para moquear un rato, ya ve usted, querido lector, que siempre que se recuerda a aquella CUERNAVACA de los años 50 nos da por pensar que todo tiempo pasado fue mejor. Por cierto, el amabilísimo Mauricio Carrera es el escritor más premiado de su generación. Preguntémosle ese día cómo fue que metió en su libro a Gerda Taro y Robert Capa junto con Diego y Frida, Alfonso Reyes, Hemingway y una señora muy interesante llamada Martha Gellhorn. FIN. 

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 5 de agosto de 2019

Vas a ver: La mediación: tarea fundamental en los museos

1.
Pensar en la labor museística sin tomar en cuenta el trabajo del MEDIADOR resulta anacrónico. Antiguamente se consideraba que el objetivo fundamental de los museos era preservar, exhibir y difundir el patrimonio cultural, pero hoy lo que le da sentido a su existencia es la EXPERIENCIA del público. Si el museo no le sirve a la gente, está cumpliendo parcialmente su función. 
Comienzo esta entrega con tan contundente afirmación, querido lector, porque en la vida diaria observamos que acudimos a las exposiciones por razones variadas. Que de manera consciente o inconsciente nos hacemos preguntas frente a lo expuesto y que éstas quedan más aclaradas a partir de lo PERSONAL, que del discurso que nos pueda brindar la institución. 
Puede que la información nos fascine y sintamos que al conocer datos históricos estamos sacándole el máximo jugo a la visita, pero es importante saber que ni las cédulas que brindan información sobre las piezas (autor, técnica, fecha de elaboración, procedencia), ni los textos de sala que comparten la opinión del curador (o política cultural en turno) alcanzan para mostrarle a quien mira el valor de lo expuesto. ¿Por qué? Porque este valor reside en la capacidad de autorreflexión que poseemos los seres humanos. Pienso, luego existo, diría Descartes.   

2.
Mario Poggio se especializó en MEDIACIÓN CULTURAL en Francia y actualmente es guía voluntario en el Museo de Arte Moderno, en la CDMX. Esto quiere decir, que está capacitado para llevar al público a hacerse una serie de preguntas y respuestas frente a lo expuesto. Lo museable, dirían los expertos. Aunque es importante aclarar que el ejercicio de mediación también puede darse frente a una imagen impresa, frente a la pantalla de un computador, en un concierto de música en vivo o leyendo un texto.
Poggio parte de una metodología aparentemente sencilla: nos pregunta “¿QUÉ VES?”, esperando de nosotros, antes que nada, una descripción pormenorizada, no una interpretación. Hay que saber ver.  Hay que poner atención a los detalles. 
Conformado con aportaciones de diversas disciplinas, su método pensado para dedicarle unos cuantos minutos a cada pieza expuesta (en total propone visitas guiadas de 40 minutos a las exposiciones) irremediablemente llevará al espectador a pensar más allá del objeto. Y allí es donde reside el éxito. 
Por supuesto que detrás de lo que él plantea hay nociones de historia del arte, teoría de la percepción visual, museografía, museología, psicología, filosofía, sociología, análisis de públicos, pedagogía, consciencia de la mercadotecnia, etc. 
Pero ojo, la idea que tiene de cómo debemos aprovechar lo expuesto en un museo evade la teoría, e incluye lo lúdico. Su método es flexible y apela a la inteligencia sensible y emocional de cada uno. Se centra en el disfrute de la visita al recinto cultural. Lo mismo da si miramos el “Autorretrato Múltiple” de Juan O´Gorman, la imagen de un martillo o un espejo. Lo importante es mirarnos mirando.

3.
La semana pasada más de 40 personas que trabajamos en museos morelenses nos reunimos en el Jardín Borda para ponernos al día en materia de mediación cultural.  Nuestra experiencia fue muy rica.  Aprendimos que un mediador jamás debe interponerse entre la pieza y quien mira. Un buen mediador debe borrarse. Un buen mediador debe ser un acompañante del proceso de ver. UN MEDIADOR NO DA VISITAS GUIADAS desde el lugar del maestro que lo sabe todo. Un mediador no repite datos que puede encontrar el interesado en fichas técnicas, libros, internet, documentales, etc.   
Gracias Mario Poggio, por haber compartido tan generosamente tu valioso método con nosotros. Esperamos pronto tu regreso. La exposición dedicada al General Zapata se avecina. Fin