jueves, 22 de agosto de 2013

Museo Morelense de Arte Popular


1.
Vestido con la colección que conformara hace años el especialista Guillermo Helbling, también autor del libro Morelos hecho a mano, se inauguró el sábado pasado el Museo Morelense de Arte Popular (MMAPO), ocupando el lugar del exiguo CRIDA, el centro regional dedicado a promover el trabajo de los artesanos morelenses. Como el mismo no tuvo la resonancia esperada porque no se promovió lo suficiente, ni dentro ni fuera de la entidad, la administración actual pensó que sería mejor convertirlo en un museo. Es decir, transformaron un modelo de empresa cultural con fines de desarrollo social, en un espacio de exhibiciones ideado para complementar la oferta cultural de la localidad. Es necesario agregar que la mayoría de estas piezas estuvieron expuestas en Chinameca, en una muestra temporal montada para recibir a ilustres personajes hace meses. El tema que invita es el arte popular, sin embargo, la muestra incluye artesanías, ampliaciones de artesanías -como los Cuexcomates elaborados en Chalcatzingo-, apoyos museográficos como la madera de bugambilia-, y muestras de los cinco barros que se elaboran en el estado, destacándose el de Cuentepec por ser el más refinado y conocido.

                                               
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Surgidos en el siglo XIX,  los museos modernos cuentan con una historia que oscila entre proponer al espectador una serie de objetos admirables por su belleza o por su  rareza. No obstante, el valor simbólico de algunos objetos ha llevado a la creación de museos especializados, entre estos destacan los enfoques nacionalistas. A este tipo de exposiciones pertenecen los museos dedicados al arte popular, creados en nuestro país después de la Revolución, cuando la búsqueda de identidad se convirtió en un imperativo. Iniciativas como el FONART (fomento a las artesanías) creado por iniciativa de López Portillo, dirigido 9 años por nuestro amigo Rodolfo Becerril, fueron hermanas gemelas de esta idea de que el color, la fantasía, los materiales mexicanos son altísimos valores que deben ser fomentados mediante la investigación, la intermediación, la asistencia técnica, la capacitación y la promoción del trabajo artesanal.
 
En el caso de nuestro estado, hay que decirlo, no hemos conseguido destacar a nivel nacional en la materia, no sólo porque estados como Michoacán, Jalisco y Oaxaca cuentan con una tradición que impone preferencias en el mundo, sino porque nunca se ha puesto especialénfasis en promover esta área de oportunidad. Por otro lado, habría que diferenciar el arte popular, del arte realizado con técnicas artesanales y ambas categorías saberlas separar de las llamadas artesanías, productos mercantiles. El asunto no sólo es de matices: las artesanías se hacen en serie, sus modelos se repiten por años y en el proceso suelen intervenir varias personas, mientras que el arte popular responde a intereses distintos: empleando procesos artesanales se manufacturan objetos únicos que buscan la innovación en el modelo, el tamaño, el acabado y la función de las piezas. Además de eso, hay concursos en los que se premian piezas todavía más originales, realizadas muchas veces exprofeso para los museos. Aquí la pregunta, sin ánimo de confundir es: ¿son los cuexcomates -reproducción en gran formato de los graneros que se ven en el campo morelense- artesanías o arte popular?
 
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Una de las cosas que más llama la atención del nuevo museo es la museografía, pues responde a criterios de exhibición internacionales. Grandes fotografías en blanco y negro y ciertos explicativos dan cuenta de la importancia que tiene el diseño gráfico como apoyo para destacar los detalles y los procesos creativos de lo que se exhibe.  Acaso el área de deambulación pudiera ampliarse más para que no se sientan ahogadas las piezas.
 
Como conclusión diremos que estando ubicado en plena zona turística, el MMAPO podría formar parte de un circuito virtuoso, si se lograran alianzas estratégicas en pro del desarrollo turístico, social y económico del estado. Desgraciadamente el centro cultural Jardín Borda, la Casona Spencer, el CMAEM, el Museo Brady, el Centro Cultural Universitario y el mal llamado Museo de la Ciudad no destacan a nivel nacional como sitios de exhibición por falta de fondos (acervo y dineros). ¿Cómo hacer para perfilar un escenario en el que se considere al peatón que decide pasear, aprender, comer, gastar y divertirse en el centro, como un consumidor de cultura merecedor de lo mejor? La respuesta es compleja porque implica mucho trabajo y voluntad política y ciudadana. Ω
                 
                 

María Helena Noval
helenanoval@yahoo.com.mx

jueves, 15 de agosto de 2013

Reunión Nacional de Cultura: ¿Hay agenda morelense?

Andan corre y corre en las oficinas de las secretarías y de los institutos de cultura de las 32 entidades federativas, porque se aproxima la Reunión Nacional de Cultura 2013, programada para los días 22 y 23 de agosto en Querétaro y todos quieren verse bonitos con sus proyectos bajo el brazo.

Si bien Querétaro es un lugar al que no costará trabajo que acudan gustosos los convocados porque es de los estados menos afectados por la inseguridad y la ciudad ofrece a los visitantes un montón de rutas turísticas y sitios memorables, también es cierto que tratándose del regreso de Rafael Tovar de Teresa al CONACULTA se han generado expectativas interesantes con respecto al manejo que le dará a su política cultural: ¿De qué manera se adecuará el titular del consejo a las necesidades actuales?¿De qué manera el consejo que encabeza dará salida a las necesidades de las diversas urbes globalizadas, los pueblos, las comunidades indígenas?

             

En la actualidad, los ejes discursivos que se plantean para el desarrollo social y económico del planeta incluyen un cambio fundamental: la idea del Otro como un ser con personalidad única al que hay que respetar, prestarle atención y no sólo eso, sino responsabilzarnos de él.  (Leo a Kapuscinki sobre Lévinas y de pronto esta reunión de cultura se presenta ante mi cabecita loca como la conclusión de la filosofía de los dialoguistas,  pero ese es otro cantar). A lo que voy, es que hace unos veinte años las políticas culturales se centraban en la promoción de las bellas artes, la conservación del patrimonio cultural y el fomento de la lectura, mientras que hoy se ha aceptado, desde la voluntad política, que la cultura debe ser uno de los ejes de desarrollo del planeta. Por fin la cultura alcanzó un status digno entre quienes gobiernan, haciendo uso de la palabra y  el capital, gran parte del mundo.

Abundo: hace doce años no se hablaba de temas como sustentabilidad de las urbes, la economía basada en los emprendimientos de las PYMES dedicadas a la cultura, los derechos sociales de los artistas y la recuperación del tejido social con base en la apropiación del espacio más que en ciertos círculos académicos.  Hoy tales asuntos desplegarán los ejes discursivos que se abordarán en Querétaro.


Como también acudirán diputados, representantes de la Comisión Nacional de Gobernadores (CONAGO) y titulares de CONACULTA de los estados, cabe esperar que además de los ejes planteados por el gobierno federal, se escuchen las particularidades de casa estado. Y aquí es precisamente en donde nos preguntamos si temas como la ley de cultura de nuestro estado --iniciativa ciudadana totalmente-- se propondrá como parte importante de la agenda del gobierno graquista, ya que hasta el momento no ha habido pronunciamiento oficial sobre el tema, a pesar de que se sabe se buscan las condiciones para que sea una ley consensuada, un documento único en el país que podría tornarse buen capital político.

Otros de los temas que deberá incluir la Secretaría de Cultura local serán los pertinentes a desarrollo municipal, la atención a públicos específicos la atención a los jóvenes y la coinversión con la iniciativa privada.

Por lo que respecta a los patrimonios material e inmaterial, se analizarán las convenciones de la UNESCO con respecto a la conservación de los mismos, lo cual está muy bien por lo que se refiere a monumentos y sitios arqueológicos, pero en el caso de nuestra entidad deberá añadirse a la agenda el asunto de la mina Esperanza Silver, de la cual se ha dejado de hablar; esperamos que no sea porque ya se pactó con los empresarios que quieren destruir nuestro entorno para su beneficio, sino porque se está escuchando a los morelenses y se piensa en el desarrollo sustentable del estado.

Finalmente, lo que esperamos sinceramente quienes estamos interesados en estos asuntos de la cultura, es que la titular de la dependencia que acudirá a Querétaro se presente con una agenda que incluya el tema del apoyo a las bellas artes, y otras áreas que han sido desatendidas en lo que llevamos del gobierno perredista.   Esperamos que la numeralia, entendida como el recuento de espectáculos, fiestas y públicos atendidos no empañe asuntos como el destino del presupuesto (gasto operativo, gasto sustantivo) ejercido y más aún, anhelamos que florezcan las áreas de oportunidad que se presentan cuando se da la buena voluntad y la colaboración entre los llamados consumidores de cultura y los facilitadores de la misma. FIN

María Helena Noval
helenanoval@yahoo.com.mx
twitter: @helenanoval


jueves, 8 de agosto de 2013

Vas a ver: Dos mujeres inolvidables

      El universo cultural morelense se vistió de un luto muy especial la semana pasada: la sensible desaparición física de dos mujeres que elevaron la responsabilidad que les fue encomendada, a altísimos niveles de desempeño, provocó que se comenzara a hacer un recuento en redes sociales -virtuales y no virtuales-  de lo que se vivió con ellas como funcionarias públicas. Martha Ketchum (1960-2013) y Luciana Cabarga (1929-2013) forman parte inolvidable de la historia del arte del estado por haberse aventurado en sus difíciles chambas -promover cultura sin dinero-, antes que nada por puritito amor al arte.
La cultura en México siempre ha sido un tema ambivalente, pocos políticos, en realidad pocos ciudadanos, creen en la capacidad formativa de las bellas artes, en su  potencialidad modeladora de valores éticos, estéticos y materiales. A la cultura se le recorta el presupuesto fácilmente, se considera que es el sector productivo menos relevante, salvo cuando va a servir de capital político o pretexto turístico. Por eso, a quienes les toca administrar recursos destinados a hacer películas, montar exposiciones, espectáculos teatrales, promover el arte y las artesanías de una entidad, les toca asimismo convertirse en elaboradores de proyectos para las cámaras de diputados y otras instituciones públicas y privadas, se convierten en tocadores de puertas, en publirrelacionistas. Entiéndase así: si el presupuesto gubernamental alcanza escasamente para la nómina, entonces el trabajo hay que hacerlo con recursos procedentes de otros lados.
El caso de Martha Ketchum incluye gestiones que hoy son anécdotas memorables entre la gente que trabajó con ella: “Me tocó verla conseguir el dinero para remodelar la Sala M. Ponce en un pasillo, en cinco minutos”, “Altos funcionarios le contestaban el teléfono porque había sido la esposa de un político eminente”, “Su estilo entusiasta para tratar los asuntos culturales se contagiaba”, “Fue convenciendo a los altos jerarcas de que la cultura los hacía quedar bien y al final terminaron por respetarla y darle su lugar “.
Lo cierto es que Martha aprendió mucho a lo largo del tiempo que dirigió desde el Jardín Borda la política cultural morelense; su gran apuesta fue creer en los artistas y artesanos locales, vio las bondades del entorno como puntales de desarrollo. Además fomentó que el público se relacionara con el arte de varias maneras, incluyendo la convivencia posterior a cada evento. Aprovechó las relaciones humanas que se generan cuando la emoción estética se comparte. A su memoria dedico estas palabras porque llegué a quererla y admirarla después de verla trabajar muchas, muchas horas en pro de nuestro estado.
                                   Martha Ketchum MejIa
2.
Por su parte, Luciana Cabarga no sólo deja el recuerdo de haber sido pionera en materia de proyección internacional del entorno morelense, sino un montón de recuerdos amables entre las amistades que la vieron trabajar honestamente durante años. El cineasta Francesco Taboada actualmente trabajaba un guión basado en la vida de esta mujer, una vida que, dicho sea de paso, fue “de película”.
                     
A Lucy se le consideraba la autoridad en materia de cine en el estado; cuando algún funcionario público tenía la brillante idea de “revivir la gloria del cine mexicano” ella escuchaba atentamente cómo es que iba a realizarse tal proeza. Siempre discreta y elegante, solía pensar detenidamente antes de dar sus muy sabias opiniones, siempre basadas en la experiencia.
Hoy que platico con Adalberto R. Szalay sobre ella, me recuerda que ambos pensaron siempre que un banco de imágenes del estado sería un capital valiosísimo con el tiempo por su capacidad de nutrir la memoria colectiva.  Me recuerda que Jorge Morales Barud la reincorporó a lo del cine siendo gobernador interino, porque se había quedado sin trabajo. Para esas fechas ella ya tenía prestigio en el extranjero, en Hollywood y en Europa.
“Siendo niña Lucy se había quedado sola en una villa romana, sus padres andaban de viaje cuando Mussolini decretó que no podían regresar a su país por ser judíos. Ella le escribió al mandatario para pedirle permiso de salir, y esta puntada le pareció simpática, por lo que la mandaron en tren a Suiza, en donde se encontró con su familia. Ya en Cuba el tropicalismo la marcó para siempre. Más tarde hizo de Cuernavaca su hogar definitivo. La apreciaban John Houston, B. Bardott, Alain Delon, etc. Su don de gentes y su dominio de los idiomas los puso al servicio del estado. Logró que el Cine Morelos fuera subsede la Cineteca Nacional para programaciones de orden internacional. Muchas personas la quisieron mucho y eso no es fácil”, concluye Ríos Szalay. FIN                            
María Helena Noval
helenanoval@yahoo.com.mx
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