lunes, 27 de julio de 2020

Vas a ver: José Agustín: un BMW en Cuautla

1 . Hace unos días adquirí en la Librería Virgo, ubicada junto al Museo Morelense de Arte Popular, el libro del periodista e investigador Mario Casasús titulado “José Agustín en Morelos”, publicado por las editoriales Libertad Bajo Palabra y Archipiélago. Y quiero contarle, querido lector, que lo he venido disfrutando como si fuera un menú, porque los capítulos en los que se nos presenta la trayectoria del renombrado escritor de la llamada Literatura de la Onda son en realidad una recopilación de reseñas y entrevistas realizadas por diversos autores, entre los que se cuentan renombradas plumas.

Felicito al compilador Casasús, porque a pesar de que me dice, vía messenger, que el volumen puede crecer, en una segunda edición, con más fotografías y testimonios (habría que añadir el de pintores que han ilustrado su trabajo, como Leonel Maciel), en éste logra dar cuenta de una vocación única.

Leyendo la entrevista que le hace en 2006 (publicada originalmente en Archipiélago, UNAM, núm. 51), comprobamos que José Agustín es como un BMW en Cuautla: un creador de primera, en una ciudad en la que la vida cultural no es de reflectores. La afortunada metáfora la emplea el propio José Agustín para referirse a las visitas de Gabriel García Márquez, su compadre, a esa Heroica e Histórica ciudad en repetidas ocasiones, pero quedaría como anillo al dedo a nuestra entidad, elegida por distinguidos personajes de la cultura que prefieren el anonimato, Gabriel Zaid y Vicente Rojo entre ellos.

De Alfonso Reyes y Malcolm Lowry, quienes habitaron en Cuernavaca durante la primera mitad del siglo pasado y pusieron a Morelos en la escena literaria internacional ya hemos hablado en esta columna. Mientras que con excepción de Gregorio Lemercier e Iván Illich, sobre los cuales existe gordo libro de Lya Gutiérrez Quintanilla, están pendientes las vidas de Pablo Neruda y Erich Fromm en Morelos.

2. De la entrevista de Casasús rescato la idea de que en la cárcel se han escrito “intensos” libros. El “Don Quijote”, de Miguel de Cervantes Saavedra, “Diario de Lecumberri”, de Álvaro Mutis y “Los muros de agua”, de José Revueltas. Añadiría yo “La isla de los hombres solos”, de José León Sánchez, a quien por cierto tuvimos la suerte de escuchar, hace poco más de un año, en el Jardín Borda, hablando de su proceso creativo estando preso. Termino esta idea preguntándome ¿cuántas novelas se habrán escrito estos días de confinamiento por COVID-19 en Morelos?

De la misma entrevista rescato la idea de que el autor nacido en Guerrero, es muy generoso y lejos de vivir aislado, hizo historia en Cuautla por los famosos talleres literarios que organizó en el Museo Casa de Morelos, pues a los mismos se acudía con gusto a escuchar a Ángeles Mastretta, María Luisa Puga, Laura Esquivel, José Emilio Pacheco, Poli Délano, Vicente Leñero, Felipe Garrido, Marco Antonio Campos y por supuesto el recientemente desaparecido y gran antropólogo Carlos Barreto Mark, reconocido especialista en el zapatismo.

3. En ese sentido, le cuento que el también escritor Pedro Ángel Palou recuerda haber asistido a una caótica tarde, a compartir cálido patio con ese exótico personaje que fue Rubén Salazar Mallén e integrantes de la banda Los Panchitos, por supuesto casi todos hasta el gorro de mota. No es raro entonces, que Palou confiese haber sacado algunas ideas locas de esos encuentros para sus libros, a los que también acudía Juan Villoro.

4. Narra Socorro Venegas, que en 1995 se publicó “Palabras pendientes. Poesía y narrativa joven de Morelos”, compilación antologada en dos momentos sucesivos por el brillante periodista Juan Pablo Picazo y por ella misma, con portada de Rafael Cauduro y prologado por Javier Sicilia. Ese hecho demuestra la voluntad persistente de apoyo a los noveles escritores, por parte de quienes serían los “papás” de la escritura morelense de la segunda mitad del siglo XX y la primera parte del XXI, al que niega que los creadores vengan a encerrarse en su torre de marfil. Por fortuna no vivimos en la orfandad total.

Añade la hoy importante funcionaria, que José Agustín lleva “una vida relajada, pero no anónima” en Cuautla y que quienes promueven la cultura por allá, lo siguen convocando a participar en eventos. Yo no tengo la suerte de conocerlo. Me gustaría hacerlo muy pronto.

FIN

Por María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-jos-agust-n-un-bmw-en-cuautla?fbclid=IwAR2LvwE2xS8BmLKxBlNd1eF342wZzVoGrizh8wZ1_guKA83FDxdHOmKdqsE

lunes, 20 de julio de 2020

Vas a ver: Emmanuel Espín: estilo, tradición y fantasía

1 . Emmanuel Espín, conocido también como Emmanuel Espintla, es un joven creador de configuraciones de espíritu fantástico que ya cuenta con suficiente volumen de obra, como para posicionarse en el mercado nacional de arte.
Del ambiente onírico y popular propio de la Escuela Oaxaqueña de Pintura, con la cual se vincula a golpe de ojo en un primer momento su obra, podemos decir mucho. Antes que nada, que forma parte del misticismo folclórico, la estética simbólicamente alterna, las tradiciones exaltadas, lo mágico mítico y lo bucólico de lo pueblerino, como diría el estudioso del arte oaxaqueño Alonso Aguilar Orihuela (979 Arte Actual Oaxaca), quien ve en el desgaste de esta propuesta originalmente conceptualizada por Andrés Henestrosa: “una imaginería redituable” o “un fundamentalismo fantástico”, que ha terminado por academizar las propuestas de Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Rodolfo Nieto y Rodolfo Morales.
No obstante, esta “oaxaquilandia” a Emmanuel Espín le queda corta, porque de tiempo atrás él ha venido generando su propio camino, ha cometido parricidios, siendo la noción de influencia -que no copia, que no paráfrasis- la que se ve de fondo. Se trata más bien de un resabio que da paso a segundas y terceras fructíferas asimilaciones. Una de ellas la que encuentra el trabajo de los maestros Felipe Morales y Jorge Cázares detrás. Uno por sus personales alargados, otro por el abigarramiento del espacio pictórico y las montañas representadas, que según él son las que dividen Morelos de Guerrero. Volviendo a lo oaxaqueño, dice Espín que Rodolfo Morales seguro tenía en mente a las mujeres de Cuentepec cuando pintaba, vestidas de faldas tableadas, pues expuso hace muchos años en la Casa de las Campanas, esa que manejara Doña Manola Saavedra, en la década de los 80 en Cuernavaca, frente a la Catedral.
2. Cosa aparte son los rompimientos de escala de sus composiciones y los personajes que flotan o vuelan a la Chagall, las iglesias y los collages que recuerdan algo a los del morelense Cisco Jiménez. Eso ya es cosa de estilo; un estilo que incluye también los colores que el michoacano Rodrigo Pimentel le enseñó a usar.
3. ¿Qué nos dicen sus autorretratos?
De entrada, que admira a Frida Kahlo y a Nahum B. Zenil, dos expositores del Yo a lo Naif: “En Tehuixta no sabían de pintura y el referente natural era Frida Kahlo cuando veían mi pintura” -aclara-. Pero entendemos que es en la manera de vestirse de novio, con el corazón al aire, rodeado de cardos, en la obra titulada “Él no vio” o, vestido de novia con bigote en “Desaliento” -que significa sin respiración, sin ánima, sin vida- en los momentos en los que por voluntad de desnudarse, lo estamos conociendo por dentro.
Lejos está Emmanuel Espín de mostrarse simple, a pesar de que decore sus intuiciones con la gracia del dibujo infantil y elabore algunos rostros a la manera de José Luis Cuevas o Juan Soriano.
4. Abusando de su tiempo, querido lector, le comento que me tomé la libertad de preguntarle al de Tehuixtla qué pinta en estos momentos y me dijo que exvotos, que elabora gustoso una reinterpretación de ese capítulo del arte que ya conocemos.
Pero no, yo al final del día volteo a ver de nuevo las dos piezas que componen el díptico “El Beso”, porque me recuerdan a los jaliscienses María Izquierdo y Manuel González Serrano.
Será que uno anda siempre buscando sus eternos amores a la vuelta de la esquina. FIN

lunes, 13 de julio de 2020

Vas a ver: Revista “Inventio”, y más

1.
El próximo jueves 16 de julio, a las 17 horas, se presenta, por Facebook Life, en vivo, el número 36 de la revista “Inventio”, publicación periódica de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
Ojalá nos acompañe, querido lector, y se le antoje participar en este diálogo, en el que destacaremos la importancia de la cultura universitaria. La investigación y la reflexión crítica han permitido el avance de las ciencias y la brillantez del pensamiento humanista a lo largo de la
Historia. Si algo bueno tenemos quienes vivimos en la era de piedra tecnologizada, se lo debemos a lo que surge en las universidades, nacidas durante el medioevo.
Dicho en otras palabras, si no queremos perecer ahogados en la apabullante cultura de masas en la que flotamos actualmente; si queremos entender realmente la complejidad de la crisis sanitaria que nos aqueja, debemos desplantarnos desde el pensamiento estructurado, especializado y metodológico. Urge la balsa del pensamiento serio, en el mar de heces de la “opinocracia” actual.
2.
El número no tiene desperdicio; después del editorial firmado por la directora de comunicación universitaria María Dolores Rosales Cortés, viene una pléyade de colaboraciones que incluyen perspectivas de género, crítica literaria, artículos científicos y un poema de tono apocalíptico, a cargo del escritor Efraím Blanco.
En materia de pensamiento estético llama la atención una interesante colaboración del Maestro Ricard Ramon, investigador y catedrático de la Universidad de Valencia, con quien la UAEM tiene estrechos lazos de tiempo atrás. La misma aborda “Las prácticas pedagógicas para el conocimiento mutuo desde las artes y la pedagogía visual”, destacando la importancia del silencio y la auto observación del alumnado en el aula, con el fin de mitigar la cultura del “sólo yo importo”: “La conexión entre la empatía y la estética es más pertinente que nunca en este caso, ya que, precisamente, según algunos autores, es en la experiencia estética, en donde se produce una experiencia de encuentro del sujeto con el objeto estético que no se reduce a mera valoración del contenido que expresa su forma; en la experiencia estética, el sujeto lleva a cabo una proyección de sentimientos hacia un objeto. Una perspectiva basada en las aportaciones de Theodor Lipps, que nos permite situar en nuestras propuestas pedagógicas la experiencia estética como elemento mediador en el trabajo de reconocimiento del otro y en la repercusión que ello tiene en el propio conocimiento.” (Por. Cit. Pág. 15).
Emmanuel Espín, conocido también como Emmanuel Espintla, es el creador de las interesantes piezas figurativas que ilustran la revista. Del ambiente onírico y popular representado por él me tocará, con mucho gusto, hablar a mí.
3.
En otro orden de ideas, destaco que mañana martes, a las 17 horas se transmitirá también por Facebook Life, pero de la página de Museos y Exposiciones de la Secretaría de Turismo y Cultura, la charla que sostendrán el Dr. Juan Antonio Siller y el cronista Valentín López González Aranda sobre los parques y jardines públicos de Cuernavaca. Seguramente no faltaran la indigración y la nostalgia en este espacio, dado que tratándose de la “Ciudad de la Eterna Primavera”, los morelenses carecemos de dignos y bellos espacios verdes en esta ciudad, en la que sólo los hay dentro de las grandes casonas. El ciclo dedicado a pensar estos temas que proponen pensar la noción de Ecomuseo, cerrará el jueves a la misma hora, en un foro en el que participarán los arriba mencionados y la Dra. Margarita Avilés, experta en el Jardín Etnobotánico de Acapantzingo.
4.
¿Qué sucedió con las prominentes carreras artísticas de 15 estudiantes que entraron al Centro Morelense de las Artes hace 20 años, pensándose artistas en ciernes? “Del pecho al ombligo” fue una muestra colectiva presentada en el Jardín Borda en 2003, curada por el respetado Maestro Gustavo Pérez Monzón, responsable del área académica de la licenciatura en artes plásticas de esa institución. El conversatorio sobre el asunto este miércoles a las 19 horas, también en la plataforma de Facebook, en las páginas de la STyC y por supuesto en la de Museos y Exposiciones. Acompáñenos, porque pretendemos sanar heridas. FIN
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 6 de julio de 2020

Vas a ver - Cultura 20-24: todos somos COVID-19



1.
Este viernes 3 de julio, la Secretaria de Cultura Alejandra Frausto, dio a conocer el plan de trabajo para el sector, para el periodo 20-24, es decir, lo que resta de un sexenio lopezobradorista, infectado -tiempo jamás imaginado, ni por los novelistas cienciaficcioneros-, por una crisis sanitaria que no tiene para cuando acabar.
Derivado del Plan Nacional de Desarrollo, llama la atención del noble y dócil documento, que no se mencionan las condiciones adversas que afectan por la pandemia Sars COVID-19, a la mayoría de los agentes que participamos en el sector cultural.
Y no sólo me refiero a los artistas y artesanos que crean obras para un universo de variables consumidores que ahorita nomás no salen a la calle y no invierten en la “belleza”, o a quienes trabajando en las llamadas industrias culturales, han dejado de atender a los clientes que normalmente iban al cine, a un concierto de música, al teatro o compraban libros.
 Me refiero a todo aquél que cree que la situación de un país desmoralizado por la violencia y la corrupción puede cambiar si la cultura nos convierte, por la magia de la sensibilización a la que lleva, poco a poco en mejores personas.
Digámoslo claro, si el sector cultura venía golpeadísimo “desdendenantes” por la falta de inyección de recursos, seguramente vendrán tiempos mucho más difíciles, porque además ya vienen otros recortes presupuestales.
2.
En el documento publicado en el Diario Oficial de la Federación, destacan (punto 5) varios objetivos prioritarios, entre ellos: la voluntad del reforzar la cultura digital, la construcción de políticas culturales incluyentes, el acceso a la cultura a grupos históricamente excluidos y la diversificación de los modelos educativos del arte.
Aplicada la matemática al análisis del documento, diríamos que se busca sumar las partes que conforman la amplísima diversidad sociocultural del país, para lograr la meta, un país medible en términos de bienestar, concepto rector de la política pública presidencial.
Nótese que no se habla de ingresos, sino de bienestar, cosa que suena congruente con el papel accesorio que los políticos le dan siempre a la cultura, pues constitucionalmente (Art. 4o., párrafo 12) se alinea con el Eje 2, política social: Cultura de la Paz.
 La idea es perfectible.
 Pero ¿cómo beneficiarnos con “la cultura de la cultura” en tiempos de una de las crisis económicas más severas que han afectado al país sin mayor presupuesto?
Si empleamos la teoría de conjuntos al país que tenemos entre las manos, veremos un montón de diversidades basadas en desigualdades económicas que si bien reconoce el documento existen, poco se mencionan como sinónimo de pocas o nulas posibilidades de acceso a la cultura a la que todos tenemos derecho.
3.
El punto 5.5 habla de fortalecer la economía nacional a través del estímulo y profesionalización de las industrias culturales y empresas creativas.
 Se busca un país de generadores, no de receptores.
 Se propone dejar de lado la antigua cultura pasiva que llevaba a recibir de la figura paterna Estado.
Hay, al parecer, una visión empresarial del país.
 La idea es que el trabajo creativo nos reanime; que el estímulo reviva al agonizante sector cultural y que sea el milagro de la creatividad humana el que salve la situación.
 Pero con pura creatividad no alcanzaremos a salir.
 
Como dijimos hace unas semanas en este mismo espacio, el sector cultural es un ecosistema y después de esta crisis sobrevivirán sólo los más fuertes y los más adaptables.
4.
Somos un país de jóvenes.
 Con 39.8 millones de niños, niñas y adolescentes menores de 18 años que representan el 31.
4 de la población total (2018) la energía y la visión optimista del futuro no nos faltarán, pero si 53 % de la población total -entre la cual están los jóvenes-, nunca ha visitado zonas arqueológicas y 43 % nunca ha acudido a museos ¿cómo hacer para convencerlos de que comiencen a mirarse en el espejo de la cultura para el renacimiento que viene?
Finalmente: ¿cómo hacer para que la Agenda 20-30, la que marca los objetivos mundiales para lograr el deseable Desarrollo Sostenible del planeta sea materia de estudio en las escuelas?.
La meta 4.7 toma en cuenta a los estudiantes y plantea reforzar las estrategias para la educación en dicha materia.
 Pero como sabemos, tradicionalmente ha sido tarea difícil cruzar las agendas de la SEP con cultura.
 Lo es más desde que ambas instituciones caminan orgánicamente separadas.
 Hoy es casi imposible llevar desde los colegios a los estudiantes a los museos.
 Ahora imagínese usted lo que viene, con escuelas virtuales la mitad del año escolar que pronto comenzará.
 El acceso a los museos, bibliotecas, espacios culturales y zonas arqueológicas quedará en el plano de lo que los ojos cansados de los internautas puedan pescar frente a cientos de otras actividades frente al monitor.
 FIN
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 29 de junio de 2020

Vas a ver: Cultos espacios públicos

1 Los espacios públicos dedicados a la cultura son múltiples y diversos. Coinciden en intereses e ideales, pero difieren en lo esencial: lo que aportan en específico a la cadena de valor de la promoción cultural.
Hoy me gustaría proponerle aquí, querido lector, que pensemos en este asuntito, dado que nos prohíben la convivencia codo a codo allá afuera, pero al mismo tiempo la alientan en otro terreno que es el de la esfera pública, con su monstruosa variante posmoderna llamada redes sociales. Allí es donde estamos convidados para pensar, disfrutar y sufrir la cultura en tiempos de covid-19.
2.
Los muchos espacios públicos de la cultura coinciden en que buscan la deliberación colectiva y la libertad de expresión. Además, están hoy aderezados con los tan políticamente correctos inclusión y  multiculturalidad.
Pero no en todos los espacios públicos de la cultura se da la flexibilidad necesaria para darle cabida a los llamados contrapúblicos (Nancy Fraser, 1993, hablando de democracia). Lo contestatario se expresa y escucha más fácilmente en las redes sociales. Allí se arman buenas broncas por deferencias de opinión. Especialmente en Twitter.
La llamada contracultura, o la cultura de la resistencia, se han presentado en cambio, generalmente a toro pasado en los museos. Si quieren sobrevivir, los museos tendrán la obligación de ampliar sus objetos de estudio; incluir la cultura contemporánea. Lo que sucede allá afuera, hoy es prioritario.
3.
Por otro lado, las tecnologías renuevan los ideales del espacio público, pero les falta lo esencial: el objeto palpable. El objeto del deseo. No su frágil imagen.
Las narrativas sobre el arte podrán convivir en las redes sociales, pero sólo podrán actualizarse frente al objeto real. Por eso en las plazas públicas en donde se representa la historia han venido dándose en los últimos tiempos ajusticiamientos simbólicos antes poco vistos. Los memes no son suficientes.
Al entender la historia de manera simplista, aplanada, de manera binaria (blanco-negro; bueno-malo; héroe-villano) nos alejamos de la realidad, que siempre es mucho más compleja.
Prueba de la miopía histórica es lo ocurrido recientemente a las esculturas que representan a Hernán Cortés y Cristóbal Colón. Bronces y monumentos han sido bajados de caballos y pedestales, han sido arrastrados y pintarrajeados en varias ciudades europeas.
Hace unos días le tocó su sarta de trancazos en Bristol, Reino Unido, a Edward Colston, un tipo que fue “negrero” (comerciante de esclavos), y a la escultura de Churchill, que no cantaba mal las rancheras del racismo, lo custodian para que no le toque su turno en la limpieza del terreno de las veneraciones.
4.
En Cuernavaca, ya lo hemos mencionado otras veces, al Cortés de Sebastián Aparicio le tocó su juicio final en el sexenio pasado. De una de las glorietas de la Avenida Teopanzolco, en la Colonia Lomas de Cortés, pasó al deshuesadero municipal. Allí yace, abandonado, maltrecho, abandonado y sin que nadie vele por él, por tratarse de un bien patrimonial, además de un símbolo.
5.
No podemos borrar la historia, pero sí modificar la manera en la que le enseñamos a los que vienen detrás a concebir lo ejemplar y lo heroico.
Hoy en día la expresión pública sobre los monumentos va mucho más  allá del enojo de las feministas que pintarrajean monumentos en la Ciudad de México: incide en la pulsión de modificar el ecosistema. En la urgencia de encontrarle otro sentido a la historia, a la vida en colectividad.
Por eso es aconsejable revisar en esos espacios públicos que son los museos lo que se hace con los acervos. Las narrativas que visibilizamos. Por poner un ejemplo, en la exposición Emiliano (Jardín Borda, diciembre 2019-agosto 2020), se actualizó el discurso del legado zapatista, al mostrar la imagen negativa que también tuvieron el Caudillo y su tropa; se incluyó la perspectiva de género y al presentarse una revisión de la amplia bibliografía que se ha generado sobre el zapatismo a 100 años de distancia de la muerte del General Zapata, se le da al público que no es afecto a los archivos y las bibliotecas, la posibilidad de encontrar más posibilidades de abordaje que la que ofrece el avasallador maniqueísmo. FIN.

Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 22 de junio de 2020

Vas a ver-Los otros, esos feos




“Yo, es otro”
Rimbaud

1.
Hemos hablado en este espacio de que las discriminaciones se cuelan por las barreras supuestamente más confiables de la cultura, entre ellas los museos. A lo largo del tiempo se han mostrado más en estos recintos las historias de los vencedores, las pinturas elaboradas por varones, las colecciones de los ricos. Por si fuera poco, desde tiempos inmemoriales, las figuras más cercanas a la belleza codificada por los cánones clásicos son las que se enseñorean de las mamparas y las bases para escultura. No hay razas en nuestra especie, pero el racismo y el clasismo existen. 

Por otro lado, la estética tiene sus capítulos preferidos, y el mayor es la belleza. Lo feo y lo desagradable se convierten en temas de estudio y exposición precisamente por estar vinculados en nuestros cerebritos con “lo otro”. Lo raro siempre deviene objeto de nuestra mirada curiosa, de nuestra mirada morbosa.  

2.
Actualmente el racismo es trending topic. Lo ocurrido en Estados Unidos a George Floyd levantó ámpula en todo el mundo. Y la cosa obviamente rebasó el ámbito de lo público y lo político. Entre los cultos dirigentes de la cultura ya se habla de curar exposiciones sobre el tema,  dejando a un lado el super de moda COVID-19; trayendo a las mesas de debate un asunto que ha estado de tiempo atrás en las agendas de los museos. El racismo adquirirá nuevas caras y narrativas.

3.
Por otro lado, en el ámbito de los consumos, a las sangres marcadas por la ignominia también se les hará algo de justicia. Este fin de semana las redes sociales anuncian un giro de 180 grados en la presentación de algunas marcas que no se quieren arriesgar a reprobar el examen de lo políticamente correcto. Circula la noticia de que “Aunt Jemima”, por haber sido una esclava afroamericana dejará de alegrar nuestros desayunos con sus sonrisa. Y parece que también lo harán el hombre maduro del arroz “Uncle Ben´s”, el chef de “Cream of Wheat” y la indígena de “LandOlakes”. HBO retira de su catálogo la película “Lo que el viento se llevó” por lo mismo.  Nos quieren contar la historia de otro modo.  

4.
Carlos Gershenson, en su columna del periódico Reforma del martes pasado se explaya sobre la intolerancia y la discriminación, haciendo hincapié en la necesidad de la empatía, en un mundo en el que todos dependemos de todos: “Gracias a la globalización, cada vez más, los beneficios de cooperar sobrepasan los costos de competir...Las interdependencias son tales, que cada vez es más difícil etiquetar a cualquiera como otro. Vemos que nos conviene eliminar el racismo y otras discriminaciones. Pero si tienen causas evolutivas, psicológicas e históricas ¿qué hacer para propagar cambios necesarios?” -se pregunta-.

El primer enemigo es la ignorancia -dice-, no la ignorancia que se quita con la escuela, sino la ignorancia de los demás: “Si conocemos a los demás, veremos que tenemos más similitudes que diferencias.”

Con él coincide Carlos Villaseñor, quien esta semana se dirigió a un amplísimo público por zoom, afirmando que en tiempos de pandemia es indispensable entender que el individualismo extremo debe darle paso a la inclusión y la colaboración si queremos sobrevivir. Nuestras costumbres -lo que nos hace diferentes de los demás-, el patrimonio cultural intangible, no debe ser motivo de  confrontación, sino de complemento. 

5.
¿Cómo apreciar mejor al ser humano que somos? Indiscutiblemente, la literatura y los museos nos ofrecerán siempre los mejores espejos. A lo largo de la historia la condición humana completa ha quedado retratada por los creadores de manera inmejorable. Si una novela nos emociona es porque estamos poniendo en práctica nuestra capacidad de empatía. Si nos miramos en los ojos de un retrato renacentista y su alma nos dice “somos”, el paso se ha dado. 

Legislación y participación ciudadanas sí, pero partiendo de que el mundo es nuestra casa. Nos conviene ser un gran NOSOTROS los imperfectos, esos que vivimos en el arte, en los libros, en los museos. 

Por esto de la igualdad tenemos que repetirnos hasta el cansancio que el cuarto pilar de desarrollo es la cultura. FIN.

María Helena González




lunes, 15 de junio de 2020

Vas a ver - Manuel Felguérez: cuatro rutas para seguirlo (in memoriam)

Felguérez parte siempre
de una necesidad innata
de organizar formas,
de crear nuevos ritmos
mediante el trazo de la pincelada
o el contraste de los colores,
sin traicionar jamás su
fidelidad original
al poder de la materia.
Juan García Ponce
1.En la Ciudad de México contamos con la posibilidad de recorrer una gozosa “Ruta Felguérez”. Dicho trayecto -dictado al paso que nos permita el siempre concurrido Paseo de la Reforma- nos regalará, para empezar, dos certezas: la de la potencia de una vocación definida como pocas y la de la entrada de nuestro país a una modernidad siempre anhelada.
Partamos de la escultura titulada “Puerta 1808” (2007), ubicada en el cruce con Avenida Juárez, a unos pasos de la Fuente de la República (2007) también de su autoría; continuemos con el mural Tierra Quemada (2006) y el Muro de Calaveras o Tzompantli, del Museo Nacional de Antropología, y terminemos con el Mural “Teorema Inmóvil”, instalado en el Auditorio Nacional, no sin antes recordar el mural de hierro, del antiguo Cine Diana, pieza que da inicio a la historia de la escultura realizada con chatarra en nuestro país, rescatado en 2014, para su exposición retrospectiva del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).
A Manuel Felguérez lo consintió como a pocos el Estado mexicano. Caso similar al que también protagonizó en un intercambio de ida y vuelta, el oaxaqueño Rufino Tamayo. Su obra pública es nutrida. Navegando entre la geometría y la abstracción lírica, Felguérez nos brinda, de manera pródiga y constante, la posibilidad de seguirle el paso a la poética de la materia y las polifonías de la imaginación, propias del arte abstracto.

2.
No olvidemos asimismo, que también en Zacatecas, su tierra natal, fue a sembrar, junto con su inseparable Meche, el único museo dedicado a este capítulo en nuestro país. Repleto de piezas donadas por sus colegas y amigos para que el ojo mexicano pudiera por fin entender que no se necesitan referentes reconocibles para gozar de la belleza, el recinto forma parte asimismo, de lo mejor de la historia de la diplomacia cultural mexicana.

3.
Por supuesto, la tercera ruta de acceso a Felguérez tiene que ser la literaria. Hace 15 años, Mercedes Iturbe (primera titular del Instituto de Cultura de Morelos), coordinó la exposición “Trazos y Encuentros” para el palacio de Bellas Artes, como homenaje a Juan García Ponce. La misma incluyó algunos de los trabajos que lo motivaron a escribir sobre arte y artistas, entre ellos siete piezas de Felguérez. El escritor y el pintor estarán vinculados para siempre, no sólo porque hubo relación familiar entre ambos (Manuel casó, en terceras nupcias, con Mercedes Oteyza, la madre de sus hijos Meche y Juan), sino porque no se puede entender la pintura de mediados de siglo XX en México, sin relacionarla con la literatura de pulsión internacionalista del momento.4.
Por último, me gustaría proponer seguir los pasos de Felguérez en nuestro estado, pues el de mirada transparente también gozó del aprecio de coleccionistas y seguidores entre los morelenses. En los talleres del maestro Enrique Cattaneo y Cramer, editor de gráfica avecindado en nuestro estado hace más de dos décadas, se imprimieron más de 50 piezas revisadas escrupulosamente por el zacatecano, que hoy engalanan los muros de algunas residencias locales (y cientos de foráneas).
Valga recordar, que en 1982, Ediciones Multiarte recibió el Premio Nacional de las Artes Gráficas, por el libro titulado “Diferencia y Continuidad”, de aforismos de Juan García Ponce, ilustrado con serigrafías de Manuel Felguérez. La segunda edición, con las mismas imágenes y un viraje de color, editado por el FCE, obtuvo luego el premio de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.
Por cierto, es importante señalar que de su grupo de amigos -llamado neciamente como Generación de la Ruptura-, contamos en Morelos con la presencia y la luz de los maestros Roger von Gunten, Vicente Rojo y Arnaldo Coen. A ellos hay que voltear ahora para recuperar para la Historia del Arte lo que falta decir de esta suma de brillantes irreverencias plásticas. FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com