lunes, 17 de agosto de 2020

Vas a ver: Diversidad Somos: Derechos Humanos y Cultura

 1.

Más allá de ser asuntos políticamente correctos, la Diversidad Sexual y la Diversidad Cultural deben verse como Derechos Humanos íntimamente relacionados. Pensarnos diferentes es un constructo social propio de nuestro tiempo, que nace del ejercicio de la libertad de expresión de significados, emociones e ideas en situaciones cotidianas y en el ámbito de la cultura. Una ética moderna, progresista, debe incluir el entendimiento de que las prácticas y culturas antes consideradas periféricas, hoy son parte de la humanidad en su conjunto.

De esto platico con el activista social César Guerra, fundador de Diversidad Somos, porque del 14 al 29 de agosto, en colaboración con la Secretaría de Turismo y Cultura, el Instituto Morelense de Radio y Televisión, el Sistema Público de Radiodifusión, la RED Divercilac, las Comisiones Estatal y Nacional de Derechos Humanos, se llevará a cabo el festival #VirtualmenteReales, cuyo objetivo es generar consciencia sobre estos temas, promoviendo además el disfrute de las artes.

Ya en su novena edición, los 25 eventos (talleres, foro de medios, charlas interculturales, exposiciones, cine, literatura, danza, teatro y concierto) promueven el respecto a la diversidad, pero en esta ocasión y como es lógico, no podía faltar la experiencia del confinamiento debido a la pandemia que nos aqueja, además de la tan necesaria perspectiva terapéutica, me refiero al trabajo de Emmanuel Camacho de Corazón de Semilla, quien abordará la reparación del daño que provocan la discriminación y el machismo. 

2.

“En el taller de masculinidades trabajaremos dinámicas alternativas para conectar con nuestra parte interior -dice el organizador y promotor César Guerra-, habitualmente a los hombres por el mandato patriarcal con el que se nos ha educado, nos enseñan a vivir de manera aislada, a no tocar nuestra emocionalidad, esto nos afecta porque nos incapacita para hablar de nuestra vida afectiva. El machismo está tan interiorizado, que no nos permite el contacto con los demás. Ese día cuestionaremos estructuras de poder. El ser celosos, controladores, híper sexuales, híper dominantes, porque eso nos hace daño.”

En el abordaje de la sexualidad deben tomarse en cuenta una serie de variables identitarias, culturales, biológicas, sociales y simbólicas que generan no sólo comportamientos eróticos sino culturales: “Yo creo que nos construimos desde diferentes áreas, lo biológico no es todo, lo binario no es la respuesta, dice Guerra. Existe un pensamiento reduccionista al respecto. Lo cerebral, los cromosómico, lo biológico y lo físico constituyen en conjunto las diferentes composiciones que van más allá del sistema binario de pensamiento en torno a lo anatómico. En la posibilidad de encontrarnos, amarnos y relacionarnos con el mundo también entra la diversidad cultural. Los hombres en Brasil son diferentes en sus dinámicas a los hombres de Líbano, Arabia e Indonesia. La progesterona influye en la capacidad multitask de las mujeres, pero hay varones con menos testosterona, que son asimismo capaces de realizar actividades simultáneas. “Los hombres no lloran” no es una cuestión de origen, sino de mandato. Se nos enseña a anestesiar nuestras emociones, como la ternura. Si la mostramos, se nos estigmatiza”.

3.

En la era moderna se dio un nuevo orden fincado en el respecto a los derechos del ciudadano, cuya formulación constitucional exige no sólo el estímulo de la educación sexual de los niños y la juventud, sino que se requiere hacerlo de una manera creativa, estimulante.

En este contexto, destaco el trabajo de Damián Siqueiros, quien charlará con Daphne Heredia en el Jardín Borda. Él es un fotógrafo que hace creación para impacto, “Artivismo”. El objetivo es crear pensamiento crítico sobre el establishment. Las 12 fotografías de mediano formato se podrán ver en el Jardín Borda para la clausura del festival, el 29 de agosto.

En el campo de la literatura destaca el trabajo de Silvia Susana Jacome, quien charlará con Pilar Guzmán maestra de danza, sobre su propia experiencia de vida.

Al parecer podemos sentirnos en paz con la apertura de mentalidades que nos toca vivir hoy. El resultado, como dije al principio, no se debe al trabajo político sino, a las luchas históricas, encabezadas por gente como nosotros.

Para mayores informes consulte la página www.diversidadsomos.org y su página de Facebook. FIN

Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-diversidad-somos-derechos-humanos-y-cultura?fbclid=IwAR0mHOwL4fpRZa4sjlmtwhdePxMG7dHS9Ph-dda7vXpGy8X9reoNP2d_LH4

domingo, 9 de agosto de 2020

Vas a ver: ¡Zapata Vive! Y es de bronce

 1.

Emilio Kuri, en “La Historia al revés” (Revista Nexos 496, abril, 2019) recuerda que en 1923 Antonio Díaz Soto y Gama enlaza a Obregón con Emiliano Zapata: “Obregón es el brazo fatal de la providencia que está realizando maravillosamente los ideales consentidos por... el genio de Zapata” y en “La invención de Zapata”, el profesor de la Universidad de Texas, Samuel Brunck, demuestra que desde 1950, quienes se han encargado de las políticas públicas de nuestra nación, han empleado imágenes y frases zapatistas para darle brillo a sus discursos, muchas veces encontrados.
Desde Miguel Alemán hasta el año pasado, nombrado “2019 Año del Caudillo del Sur Emiliano Zapata” por el presidente Andrés Manuel López Obrador, a Zapata se le sube a los pedestales y pódiums, con singular alegría.
Por si fuera poco, casi todos los pueblos y ciudades del país cuentan con su calle, plaza, parque, ejido o avenida “Emiliano Zapata”.
La razón es sencilla: la conceptualización que hacía el llamado Caudillo del Sur, de términos como justicia, equidad, valor de las culturas originarias, historia local, propiedad de los recursos naturales y libertad es no sólo lógica, sino ética y sobre todo emocionalmente intensa. Zapata es un héroe muy puro.
2.
En concordancia con la proyección de extraordinarias proporciones que tiene el General en el país y de manera particularmente emotiva en nuestro estado, este sábado se develó una escultura de cuerpo completo, en la glorieta de la zona de hospitales, en el Municipio Emiliano Zapata, cuyo autor es el maestro Agustín Aguilar.
Con este Zapata de pie, vestido de charro, cuyo rostro tapado por el enorme sombrero asumimos mirando hacia arriba, serían 5 las piezas de estatuaria cívica de formato monumental que se convierten en referentes espaciales morelenses. Todas ellas tomadas, como muchas pinturas, dibujos y grabados del General, de las icónicas 8 fotografías para las que posó en estudios de profesionales de la lente.
La primera, de la autoría de los maestros Roberto V. Quiroz y Moisés Quiroz Valdovinos ubicada en Cuautla, hoy en medio del arroyo vehicular, en la Avenida Reforma, estuvo mucho tiempo en el parque que lleva su nombre y fue punto de reunión en innumerables homenajes, debido a que bajo sus pies reposaron los restos del General, antes de ser colocados bajo la pieza de bronce que hoy la gente llama “El ensarapado”, de la autoría del escultor Ernesto Tamaríz.
Por cierto, en el libro digital (esperemos pronto se imprima), sobre iconografía zapatista, publicado por iniciativa de Felipe Ávila, titular del INEHRM y de Edgar Castro Zapata, que se presentó el viernes pasado mediante Youtube del INAH, esta pieza comisionada por el gobernador Carlos Lavín en 1930, aparece varias veces, lo que nos muestra cómo la escultura pública va generando imaginario y culto nacionalista.
3.
Del taller de los maestros Estela Ubando y Carlos Kunte salió la pieza ecuestre, que estuvo muchos años en la entrada de Cuernavaca, en Buenavista, viniendo de la CDMX. Hoy desgraciadamente perdió visibilidad porque la movieron a un lugar en el cual la velocidad del tránsito impide su distinción. Esta pieza es de extraordinaria factura, a pesar de que el cuello del personaje aparece anatómicamente mal representado.
La tercera pieza es la que representa el momento de la entrada a Chinameca, del Maestro Xerxes Díaz Loya, ubicada en el arco de la entrada de la hacienda, hoy Museo del Agrarismo, en Chinameca. Ésta, rodeada por los impactos de bala en la piedra, que dieran muerte al nacido en Anenecuilco, es de extraordinaria factura y por seguir la línea de representación heroica nacida entre los griegos, enaltece las ideas del dinamismo y el dramatismo para el abordaje figurativo. 
La cuarta pieza es el llamado “Zapatita” que movieron hace unos 4 años a una glorieta frente al Seguro Social de Plan de Ayala (bien ubicada porque por ahí entró Zapata a Cuernavaca y el Plan de Ayala fue su ideario). Cuando estuvo en la Plaza de Armas se veía fuera de escala, en un pedestal que le quedaba como el saco a muchos: grande.
4.
Me comenta el cronista Ulises Nájera, que los recursos para esta nueva pieza escultórica los aportó el propio ayuntamiento Emiliano Zapata, pues habiéndose erigido el 19 de diciembre de 1932, no contaba con efigie heroica y que el autor, residente en la colonia Tres de Mayo, ha trabajado otros encargos figurativos para la Sedena. FIN

Por María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-zapata-vive-y-es-de-bronce?fbclid=IwAR2wUAr7uSqKwiKRdlbYyC-m8LVaY0nJUVmvM0jPmLmZkPE_kM6i1TLa2B0

lunes, 3 de agosto de 2020

Vas a ver: Iconografía de Emiliano Zapata: presentación de libro

1.

Querido lector, este viernes 7 de agosto, a las 11 de la mañana, los historiadores Salvador Rueda, Felipe Ávila, Miguel Ángel Sámano Rentería, Edgar Castro Zapata,, Uriel Hernández y una servidora, comentaremos la versión digital del libro “A cien años. Iconografía de Emiliano Zapata” en las plataformas virtuales Facebook y Youtube del INAH, el INEHRM y la Dirección de Museos de la STyC del estado. 

Publicado por el propio Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y la Secretaría de Cultura federal, el volumen corre paralelo en la intención de la revisión del imaginario zapatista, a las curadurías dedicadas el año pasado (centenario luctuoso) al tema, una de ellas -sin catálogo-, montada actualmente en el Jardín Borda. La otra se vio en el Palacio de Bellas artes capitalino, dando  como resultado un muy buen grupo de ensayos enfocados en aproximaciones plásticas. 

2.

Cerca de medio centenar de textos especializados en fotografía, publicados en revistas y libros, enlista el Dr. Rafael Hernández Ángeles en el libro que comentaremos. En su análisis NO aparece el libro titulado “Zapata en Morelos”, publicado en 2010 por Planeta-Lunwerg con fotografías de Adalberto Rios Szalay. A cien años de distancia de la muerte del caudillo, llama la atención que no abunde el material al respecto: ¿se debe esto a la idea de que es tarea titánica? 

Ha dicho el estudioso Ariel Arnal que existen aproximadamente 300 mil fotografías de la Revolución Mexicana, tomadas por unos 300 fotógrafos, incluyendo a zapatistas, villistas y ejército nacional en el Archivo Casasola (SINAFO), la mayoría flotando en nuestra cultura Intertextual llamada internet. Pero en el mundo académico parece darse más el comentario sobre la pintura zapatista que sobre fotografía. Ha de ser porque lo sensible, que es más inmediato, propicia la imaginación de muchos creadores e historiadores del arte. 

3.

En el capítulo titulado “Emiliano” aparecen varias de las fotografías icónicas del hoy héroe nacional. He dicho ya en este diario que son cerca de veinte fotografías de Zapata, algunas de ellas de autores identificados, las que han servido como modelo a cientos de creadores, siendo menos de 10 las más reconocidas, porque aparece de frente, perfil o tres cuartos, con fondo neutro y eso facilita la copia. 

Otro mérito es que aparecen algunos zapatistas que se levantaron con él en armas, pues sus compañeros de gesta suelen formar parte de una masa anónima de gente vestida de manta, que lo acompaña en segundo plano. Por cierto, a Otilio Montaño y el Profesor Pablo Torres Burgos sólo los pintó Diego Rivera con la enjundia que se merecen. 

3.

Como emblema colectivo de justicia social, la figura de Emiliano Zapata adquiere preferidas formas de representación a partir dos conocidas imágenes: la del antiguo Hotel Moctezuma y la escultura ecuestre comisionado por el gobernador Carlos Lavín, en 1930. 

La primera ha servido de base a decenas de interpretaciones artísticas pues está cargada de símbolos. Entre ellas el “Paisaje Zapatista” de Diego Rivera, pintado en 1913, detrás de “La Niña del Pozo”, pieza que perteneciera a Marte R. Gómez. 

La fotografía de la escultura ecuestre aparece muchas veces en el libro como centro de los homenajes luctuosos realizados al de Anenecuilco desde que Obregón comenzó el uso político de la imagen zapatista, cosa que Cárdenas propulsaría aún más. Por cierto, dicha escultura de Roberto V, Quiroz y Moisés Quiroz Valdovinos, basada en una fotografía que ya ha publicado el investigador Carlos Lavín en este diario, en la que Zapata toca el hombro de un campesino, hoy se encuentra sobre un elevado pedestal alrededor del cual es imposible detenerse a admirarla, por el peligro de ser arrollados. 

4.

Si me pregunta qué imagen me emociona del libro, le contestaría, querido lector, que la de la página 97: “Francisco I. Madero y Emiliano Zapata en el Jardín de la Borda”, de 1911 (Fondo DeGolyer Library de la Universidad Metodista del Sur, E.U.A), porque llevaba buen rato persiguiendo a Édgar Castro Zapata, biznieto del General, para que me la volviera a mostrar en su teléfono. La otra es la de la ropa que llevaba puesta el día que lo asesinaron, tomada pensando las piezas ya como reliquias, el 29 de abril de 1919. ¿Por qué? Porque expuestas actualmente en el Jardín Borda, esas prendas han perdido la intensidad de la sangre. Y lo digo con todo lo que ello pueda implicar metafóricamente. FIN

Por María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-iconograf-de-emiliano-zapata-presentaci-n-de-libro?fbclid=IwAR1RI7dP62ddKCnJ4UsNXVBXZWXSrO28Io5dq_ZFKeMPSYbi48PhsvN9mLY

lunes, 27 de julio de 2020

Vas a ver: José Agustín: un BMW en Cuautla

1 . Hace unos días adquirí en la Librería Virgo, ubicada junto al Museo Morelense de Arte Popular, el libro del periodista e investigador Mario Casasús titulado “José Agustín en Morelos”, publicado por las editoriales Libertad Bajo Palabra y Archipiélago. Y quiero contarle, querido lector, que lo he venido disfrutando como si fuera un menú, porque los capítulos en los que se nos presenta la trayectoria del renombrado escritor de la llamada Literatura de la Onda son en realidad una recopilación de reseñas y entrevistas realizadas por diversos autores, entre los que se cuentan renombradas plumas.

Felicito al compilador Casasús, porque a pesar de que me dice, vía messenger, que el volumen puede crecer, en una segunda edición, con más fotografías y testimonios (habría que añadir el de pintores que han ilustrado su trabajo, como Leonel Maciel), en éste logra dar cuenta de una vocación única.

Leyendo la entrevista que le hace en 2006 (publicada originalmente en Archipiélago, UNAM, núm. 51), comprobamos que José Agustín es como un BMW en Cuautla: un creador de primera, en una ciudad en la que la vida cultural no es de reflectores. La afortunada metáfora la emplea el propio José Agustín para referirse a las visitas de Gabriel García Márquez, su compadre, a esa Heroica e Histórica ciudad en repetidas ocasiones, pero quedaría como anillo al dedo a nuestra entidad, elegida por distinguidos personajes de la cultura que prefieren el anonimato, Gabriel Zaid y Vicente Rojo entre ellos.

De Alfonso Reyes y Malcolm Lowry, quienes habitaron en Cuernavaca durante la primera mitad del siglo pasado y pusieron a Morelos en la escena literaria internacional ya hemos hablado en esta columna. Mientras que con excepción de Gregorio Lemercier e Iván Illich, sobre los cuales existe gordo libro de Lya Gutiérrez Quintanilla, están pendientes las vidas de Pablo Neruda y Erich Fromm en Morelos.

2. De la entrevista de Casasús rescato la idea de que en la cárcel se han escrito “intensos” libros. El “Don Quijote”, de Miguel de Cervantes Saavedra, “Diario de Lecumberri”, de Álvaro Mutis y “Los muros de agua”, de José Revueltas. Añadiría yo “La isla de los hombres solos”, de José León Sánchez, a quien por cierto tuvimos la suerte de escuchar, hace poco más de un año, en el Jardín Borda, hablando de su proceso creativo estando preso. Termino esta idea preguntándome ¿cuántas novelas se habrán escrito estos días de confinamiento por COVID-19 en Morelos?

De la misma entrevista rescato la idea de que el autor nacido en Guerrero, es muy generoso y lejos de vivir aislado, hizo historia en Cuautla por los famosos talleres literarios que organizó en el Museo Casa de Morelos, pues a los mismos se acudía con gusto a escuchar a Ángeles Mastretta, María Luisa Puga, Laura Esquivel, José Emilio Pacheco, Poli Délano, Vicente Leñero, Felipe Garrido, Marco Antonio Campos y por supuesto el recientemente desaparecido y gran antropólogo Carlos Barreto Mark, reconocido especialista en el zapatismo.

3. En ese sentido, le cuento que el también escritor Pedro Ángel Palou recuerda haber asistido a una caótica tarde, a compartir cálido patio con ese exótico personaje que fue Rubén Salazar Mallén e integrantes de la banda Los Panchitos, por supuesto casi todos hasta el gorro de mota. No es raro entonces, que Palou confiese haber sacado algunas ideas locas de esos encuentros para sus libros, a los que también acudía Juan Villoro.

4. Narra Socorro Venegas, que en 1995 se publicó “Palabras pendientes. Poesía y narrativa joven de Morelos”, compilación antologada en dos momentos sucesivos por el brillante periodista Juan Pablo Picazo y por ella misma, con portada de Rafael Cauduro y prologado por Javier Sicilia. Ese hecho demuestra la voluntad persistente de apoyo a los noveles escritores, por parte de quienes serían los “papás” de la escritura morelense de la segunda mitad del siglo XX y la primera parte del XXI, al que niega que los creadores vengan a encerrarse en su torre de marfil. Por fortuna no vivimos en la orfandad total.

Añade la hoy importante funcionaria, que José Agustín lleva “una vida relajada, pero no anónima” en Cuautla y que quienes promueven la cultura por allá, lo siguen convocando a participar en eventos. Yo no tengo la suerte de conocerlo. Me gustaría hacerlo muy pronto.

FIN

Por María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-jos-agust-n-un-bmw-en-cuautla?fbclid=IwAR2LvwE2xS8BmLKxBlNd1eF342wZzVoGrizh8wZ1_guKA83FDxdHOmKdqsE

lunes, 20 de julio de 2020

Vas a ver: Emmanuel Espín: estilo, tradición y fantasía

1 . Emmanuel Espín, conocido también como Emmanuel Espintla, es un joven creador de configuraciones de espíritu fantástico que ya cuenta con suficiente volumen de obra, como para posicionarse en el mercado nacional de arte.
Del ambiente onírico y popular propio de la Escuela Oaxaqueña de Pintura, con la cual se vincula a golpe de ojo en un primer momento su obra, podemos decir mucho. Antes que nada, que forma parte del misticismo folclórico, la estética simbólicamente alterna, las tradiciones exaltadas, lo mágico mítico y lo bucólico de lo pueblerino, como diría el estudioso del arte oaxaqueño Alonso Aguilar Orihuela (979 Arte Actual Oaxaca), quien ve en el desgaste de esta propuesta originalmente conceptualizada por Andrés Henestrosa: “una imaginería redituable” o “un fundamentalismo fantástico”, que ha terminado por academizar las propuestas de Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Rodolfo Nieto y Rodolfo Morales.
No obstante, esta “oaxaquilandia” a Emmanuel Espín le queda corta, porque de tiempo atrás él ha venido generando su propio camino, ha cometido parricidios, siendo la noción de influencia -que no copia, que no paráfrasis- la que se ve de fondo. Se trata más bien de un resabio que da paso a segundas y terceras fructíferas asimilaciones. Una de ellas la que encuentra el trabajo de los maestros Felipe Morales y Jorge Cázares detrás. Uno por sus personales alargados, otro por el abigarramiento del espacio pictórico y las montañas representadas, que según él son las que dividen Morelos de Guerrero. Volviendo a lo oaxaqueño, dice Espín que Rodolfo Morales seguro tenía en mente a las mujeres de Cuentepec cuando pintaba, vestidas de faldas tableadas, pues expuso hace muchos años en la Casa de las Campanas, esa que manejara Doña Manola Saavedra, en la década de los 80 en Cuernavaca, frente a la Catedral.
2. Cosa aparte son los rompimientos de escala de sus composiciones y los personajes que flotan o vuelan a la Chagall, las iglesias y los collages que recuerdan algo a los del morelense Cisco Jiménez. Eso ya es cosa de estilo; un estilo que incluye también los colores que el michoacano Rodrigo Pimentel le enseñó a usar.
3. ¿Qué nos dicen sus autorretratos?
De entrada, que admira a Frida Kahlo y a Nahum B. Zenil, dos expositores del Yo a lo Naif: “En Tehuixta no sabían de pintura y el referente natural era Frida Kahlo cuando veían mi pintura” -aclara-. Pero entendemos que es en la manera de vestirse de novio, con el corazón al aire, rodeado de cardos, en la obra titulada “Él no vio” o, vestido de novia con bigote en “Desaliento” -que significa sin respiración, sin ánima, sin vida- en los momentos en los que por voluntad de desnudarse, lo estamos conociendo por dentro.
Lejos está Emmanuel Espín de mostrarse simple, a pesar de que decore sus intuiciones con la gracia del dibujo infantil y elabore algunos rostros a la manera de José Luis Cuevas o Juan Soriano.
4. Abusando de su tiempo, querido lector, le comento que me tomé la libertad de preguntarle al de Tehuixtla qué pinta en estos momentos y me dijo que exvotos, que elabora gustoso una reinterpretación de ese capítulo del arte que ya conocemos.
Pero no, yo al final del día volteo a ver de nuevo las dos piezas que componen el díptico “El Beso”, porque me recuerdan a los jaliscienses María Izquierdo y Manuel González Serrano.
Será que uno anda siempre buscando sus eternos amores a la vuelta de la esquina. FIN

lunes, 13 de julio de 2020

Vas a ver: Revista “Inventio”, y más

1.
El próximo jueves 16 de julio, a las 17 horas, se presenta, por Facebook Life, en vivo, el número 36 de la revista “Inventio”, publicación periódica de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
Ojalá nos acompañe, querido lector, y se le antoje participar en este diálogo, en el que destacaremos la importancia de la cultura universitaria. La investigación y la reflexión crítica han permitido el avance de las ciencias y la brillantez del pensamiento humanista a lo largo de la
Historia. Si algo bueno tenemos quienes vivimos en la era de piedra tecnologizada, se lo debemos a lo que surge en las universidades, nacidas durante el medioevo.
Dicho en otras palabras, si no queremos perecer ahogados en la apabullante cultura de masas en la que flotamos actualmente; si queremos entender realmente la complejidad de la crisis sanitaria que nos aqueja, debemos desplantarnos desde el pensamiento estructurado, especializado y metodológico. Urge la balsa del pensamiento serio, en el mar de heces de la “opinocracia” actual.
2.
El número no tiene desperdicio; después del editorial firmado por la directora de comunicación universitaria María Dolores Rosales Cortés, viene una pléyade de colaboraciones que incluyen perspectivas de género, crítica literaria, artículos científicos y un poema de tono apocalíptico, a cargo del escritor Efraím Blanco.
En materia de pensamiento estético llama la atención una interesante colaboración del Maestro Ricard Ramon, investigador y catedrático de la Universidad de Valencia, con quien la UAEM tiene estrechos lazos de tiempo atrás. La misma aborda “Las prácticas pedagógicas para el conocimiento mutuo desde las artes y la pedagogía visual”, destacando la importancia del silencio y la auto observación del alumnado en el aula, con el fin de mitigar la cultura del “sólo yo importo”: “La conexión entre la empatía y la estética es más pertinente que nunca en este caso, ya que, precisamente, según algunos autores, es en la experiencia estética, en donde se produce una experiencia de encuentro del sujeto con el objeto estético que no se reduce a mera valoración del contenido que expresa su forma; en la experiencia estética, el sujeto lleva a cabo una proyección de sentimientos hacia un objeto. Una perspectiva basada en las aportaciones de Theodor Lipps, que nos permite situar en nuestras propuestas pedagógicas la experiencia estética como elemento mediador en el trabajo de reconocimiento del otro y en la repercusión que ello tiene en el propio conocimiento.” (Por. Cit. Pág. 15).
Emmanuel Espín, conocido también como Emmanuel Espintla, es el creador de las interesantes piezas figurativas que ilustran la revista. Del ambiente onírico y popular representado por él me tocará, con mucho gusto, hablar a mí.
3.
En otro orden de ideas, destaco que mañana martes, a las 17 horas se transmitirá también por Facebook Life, pero de la página de Museos y Exposiciones de la Secretaría de Turismo y Cultura, la charla que sostendrán el Dr. Juan Antonio Siller y el cronista Valentín López González Aranda sobre los parques y jardines públicos de Cuernavaca. Seguramente no faltaran la indigración y la nostalgia en este espacio, dado que tratándose de la “Ciudad de la Eterna Primavera”, los morelenses carecemos de dignos y bellos espacios verdes en esta ciudad, en la que sólo los hay dentro de las grandes casonas. El ciclo dedicado a pensar estos temas que proponen pensar la noción de Ecomuseo, cerrará el jueves a la misma hora, en un foro en el que participarán los arriba mencionados y la Dra. Margarita Avilés, experta en el Jardín Etnobotánico de Acapantzingo.
4.
¿Qué sucedió con las prominentes carreras artísticas de 15 estudiantes que entraron al Centro Morelense de las Artes hace 20 años, pensándose artistas en ciernes? “Del pecho al ombligo” fue una muestra colectiva presentada en el Jardín Borda en 2003, curada por el respetado Maestro Gustavo Pérez Monzón, responsable del área académica de la licenciatura en artes plásticas de esa institución. El conversatorio sobre el asunto este miércoles a las 19 horas, también en la plataforma de Facebook, en las páginas de la STyC y por supuesto en la de Museos y Exposiciones. Acompáñenos, porque pretendemos sanar heridas. FIN
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 6 de julio de 2020

Vas a ver - Cultura 20-24: todos somos COVID-19



1.
Este viernes 3 de julio, la Secretaria de Cultura Alejandra Frausto, dio a conocer el plan de trabajo para el sector, para el periodo 20-24, es decir, lo que resta de un sexenio lopezobradorista, infectado -tiempo jamás imaginado, ni por los novelistas cienciaficcioneros-, por una crisis sanitaria que no tiene para cuando acabar.
Derivado del Plan Nacional de Desarrollo, llama la atención del noble y dócil documento, que no se mencionan las condiciones adversas que afectan por la pandemia Sars COVID-19, a la mayoría de los agentes que participamos en el sector cultural.
Y no sólo me refiero a los artistas y artesanos que crean obras para un universo de variables consumidores que ahorita nomás no salen a la calle y no invierten en la “belleza”, o a quienes trabajando en las llamadas industrias culturales, han dejado de atender a los clientes que normalmente iban al cine, a un concierto de música, al teatro o compraban libros.
 Me refiero a todo aquél que cree que la situación de un país desmoralizado por la violencia y la corrupción puede cambiar si la cultura nos convierte, por la magia de la sensibilización a la que lleva, poco a poco en mejores personas.
Digámoslo claro, si el sector cultura venía golpeadísimo “desdendenantes” por la falta de inyección de recursos, seguramente vendrán tiempos mucho más difíciles, porque además ya vienen otros recortes presupuestales.
2.
En el documento publicado en el Diario Oficial de la Federación, destacan (punto 5) varios objetivos prioritarios, entre ellos: la voluntad del reforzar la cultura digital, la construcción de políticas culturales incluyentes, el acceso a la cultura a grupos históricamente excluidos y la diversificación de los modelos educativos del arte.
Aplicada la matemática al análisis del documento, diríamos que se busca sumar las partes que conforman la amplísima diversidad sociocultural del país, para lograr la meta, un país medible en términos de bienestar, concepto rector de la política pública presidencial.
Nótese que no se habla de ingresos, sino de bienestar, cosa que suena congruente con el papel accesorio que los políticos le dan siempre a la cultura, pues constitucionalmente (Art. 4o., párrafo 12) se alinea con el Eje 2, política social: Cultura de la Paz.
 La idea es perfectible.
 Pero ¿cómo beneficiarnos con “la cultura de la cultura” en tiempos de una de las crisis económicas más severas que han afectado al país sin mayor presupuesto?
Si empleamos la teoría de conjuntos al país que tenemos entre las manos, veremos un montón de diversidades basadas en desigualdades económicas que si bien reconoce el documento existen, poco se mencionan como sinónimo de pocas o nulas posibilidades de acceso a la cultura a la que todos tenemos derecho.
3.
El punto 5.5 habla de fortalecer la economía nacional a través del estímulo y profesionalización de las industrias culturales y empresas creativas.
 Se busca un país de generadores, no de receptores.
 Se propone dejar de lado la antigua cultura pasiva que llevaba a recibir de la figura paterna Estado.
Hay, al parecer, una visión empresarial del país.
 La idea es que el trabajo creativo nos reanime; que el estímulo reviva al agonizante sector cultural y que sea el milagro de la creatividad humana el que salve la situación.
 Pero con pura creatividad no alcanzaremos a salir.
 
Como dijimos hace unas semanas en este mismo espacio, el sector cultural es un ecosistema y después de esta crisis sobrevivirán sólo los más fuertes y los más adaptables.
4.
Somos un país de jóvenes.
 Con 39.8 millones de niños, niñas y adolescentes menores de 18 años que representan el 31.
4 de la población total (2018) la energía y la visión optimista del futuro no nos faltarán, pero si 53 % de la población total -entre la cual están los jóvenes-, nunca ha visitado zonas arqueológicas y 43 % nunca ha acudido a museos ¿cómo hacer para convencerlos de que comiencen a mirarse en el espejo de la cultura para el renacimiento que viene?
Finalmente: ¿cómo hacer para que la Agenda 20-30, la que marca los objetivos mundiales para lograr el deseable Desarrollo Sostenible del planeta sea materia de estudio en las escuelas?.
La meta 4.7 toma en cuenta a los estudiantes y plantea reforzar las estrategias para la educación en dicha materia.
 Pero como sabemos, tradicionalmente ha sido tarea difícil cruzar las agendas de la SEP con cultura.
 Lo es más desde que ambas instituciones caminan orgánicamente separadas.
 Hoy es casi imposible llevar desde los colegios a los estudiantes a los museos.
 Ahora imagínese usted lo que viene, con escuelas virtuales la mitad del año escolar que pronto comenzará.
 El acceso a los museos, bibliotecas, espacios culturales y zonas arqueológicas quedará en el plano de lo que los ojos cansados de los internautas puedan pescar frente a cientos de otras actividades frente al monitor.
 FIN
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com