La semana pasada la Fundación Peraza convocó
a “la comunidad artística” a reunirse en el Museo Brady, por medio de redes
sociales. La idea era hacerse escuchar por el gobernador electo, Graco Ramírez. Llegadas las 6 de la tarde, de ese lunes 27
sólo apareció una veintena de artistas; la directora del museo, Sally Sloan,
manifestó asombrada no saber nada de la reunión. ¿Qué sucede en este estado en
el que una agrupación preocupada por promover las artes no logra el poder de
convocatoria esperada? ¿Contamos los morelenses con una comunidad artística
organizada?
Trabajo
gremial vs. trabajo individual
A lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, en Morelos se han congregado artistas y aficionados al arte, en repetidas ocasiones, con el fin de ayudarse
entre sí a promover su obra, abrir espacios de exhibición, pensar el arte como
algo indispensable para la vida. Los llamados jardines del arte
(Jardín Borda, camellones de la Avenida Teopanzolco, en la colonia Vista
Hermosa, la plaza ubicada junto a La Tallera, en la colonia Jardines de
Cuernavaca, en el Zócalo[1]
y en el Hotel Las Quintas) son algunos de los intentos comerciales más memorables. Por otro lado están los esfuerzos
de la Sociedad de Acuarelistas y la Sociedad de Arte Visual Contemporáneo, quienes
han insistido en la importancia del trabajo crítico entre profesionales.
Recientemente y
con motivo de los cambios de gobierno se han llevado a cabo varias reuniones de
creadores y gestores culturales en Cuernavaca. La intención general que anima a
quienes deciden participar en ellas es proponerle a Ramírez Garrido que se tome
en cuenta el trabajo creativo como factor de desarrollo social: los artistas
quieren participar de manera más activa en el bienestar común.
En este sentido el
movimiento “Cultura 33”, organizado por Bárbara Martínez Moreno ha sido uno de
los más consistentes por vincular entre sí a más de 70 promotores de cultura de
los municipios del estado. Una consulta a la página web (cultura33.org) basta para
dar cuenta de que el trabajo reflexivo llevado a cabo por ellos ha sido
profundo. Las conclusiones a las que han llegado marcan líneas de pensamiento que
se podrían considerar la hora de la creación de la ley de cultura del estado.
No obstante, y a
pesar de estos esfuerzos, no podamos hablar de una comunidad cultural o
artística que hable por y de Morelos. Las razones son variadas, te invito
lector a que me escribas y pensemos juntos estos puntos:
- En Morelos carecemos de un líder cultural que vehicule intenciones, como lo hace un Francisco Toledo, en Oaxaca.
- No contamos con una política cultural clara, hay ideologías desdibujadas, principios universales que terminan adaptándose a los intereses particulares de cada quien.
- Hay mucha oferta pero muy pocos foros en los que los artistas puedan juntarse a compartir inquietudes.
- No ha habido vinculación política entre los representantes de la llamada alta cultura y la sociedad civil.
- Tal parece que no nos sentimos orgullosos de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible.
- Hay una involución respecto de lo que sucedía en tiempos pasados, cuando grandes personalidades se reunían en esta ciudad a vivirla por la tertulia que implicaba. La inseguridad que vivimos hace que la gente viva a tras muros.
- La imagen de la ciudad no contribuye a cerrar el círculo virtuoso que debe ser la convivencia en el espacio público.
- No hay un departamento de investigaciones en el estado que se dedique a vincular a la comunidad artística.
- El centralismo que ha caracterizado el desarrollo social y económico del país hace que muchos creadores volteen a la Ciudad de México como si fuera la plataforma de despegue de sus carreras artísticas.
¿Y los chavos para donde jalan?
Por si fuera poco, egresados del Centro
Morelense de las Artes y de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del
Estado de Morelos más de 100 jóvenes se debaten entre la falta de un ámbito
cultural enriquecedor y las leyes que rigen el mercado del arte. Además, tienen
que enfrentarse a las dificultades propias de la vocación y la formación
artística, me refiero a la búsqueda de un lenguaje relacionado con lo personal,
el lugar en el que viven y se han formado y/o la apropiación de técnicas,
estilos y temáticas provenientes del llamado mainstream.
…
Este panorama hace que los artistas se
representan a sí mismos, no hay un elemento identitario que les parezca
suficientemente interesante para trabajar desde esa instancia: ser creadores morelenses
unidos. Ω
[1] La Asociación de Pintores de Cuernavaca se protocolizó el 25 de
septiembre de 1993 en la Notaría 1.
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