martes, 4 de septiembre de 2012

¿Comunidad artística?



La semana pasada la Fundación Peraza convocó a “la comunidad artística” a reunirse en el Museo Brady, por medio de redes sociales. La idea era hacerse escuchar por el gobernador electo, Graco Ramírez.  Llegadas las 6 de la tarde, de ese lunes 27 sólo apareció una veintena de artistas; la directora del museo, Sally Sloan, manifestó asombrada no saber nada de la reunión. ¿Qué sucede en este estado en el que una agrupación preocupada por promover las artes no logra el poder de convocatoria esperada? ¿Contamos los morelenses con una comunidad artística organizada?
 
Trabajo gremial vs. trabajo individual
 
A lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, en Morelos se han congregado artistas  y aficionados al arte, en repetidas ocasiones, con el fin de ayudarse entre sí a promover su obra, abrir espacios de exhibición, pensar el arte como algo indispensable para la vida. Los llamados jardines del arte (Jardín Borda, camellones de la Avenida Teopanzolco, en la colonia Vista Hermosa, la plaza ubicada junto a La Tallera, en la colonia Jardines de Cuernavaca, en el Zócalo[1] y en el Hotel Las Quintas) son algunos de los intentos comerciales más memorables. Por otro lado están los esfuerzos de la Sociedad de Acuarelistas y la Sociedad de Arte Visual Contemporáneo, quienes han insistido en la importancia del trabajo crítico entre profesionales.
Recientemente y con motivo de los cambios de gobierno se han llevado a cabo varias reuniones de creadores y gestores culturales en Cuernavaca. La intención general que anima a quienes deciden participar en ellas es proponerle a Ramírez Garrido que se tome en cuenta el trabajo creativo como factor de desarrollo social: los artistas quieren participar de manera más activa en el bienestar común.  
En este sentido el movimiento “Cultura 33”, organizado por Bárbara Martínez Moreno ha sido uno de los más consistentes por vincular entre sí a más de 70 promotores de cultura de los municipios del estado. Una consulta a la página web (cultura33.org) basta para dar cuenta de que el trabajo reflexivo llevado a cabo por ellos ha sido profundo. Las conclusiones a las que han llegado marcan líneas de pensamiento que se podrían considerar la hora de la creación de la ley de cultura del estado. 
No obstante, y a pesar de estos esfuerzos, no podamos hablar de una comunidad cultural o artística que hable por y de Morelos. Las razones son variadas, te invito lector a que me escribas y pensemos juntos estos puntos:
  •      En Morelos carecemos de un líder cultural que vehicule intenciones, como lo hace un Francisco Toledo, en Oaxaca.
  •     No contamos con una política cultural clara, hay ideologías desdibujadas, principios universales que terminan adaptándose a los intereses particulares de cada quien.
  •      Hay mucha oferta pero muy pocos foros en los que los artistas puedan juntarse a compartir inquietudes.
  •          No ha habido vinculación política entre los representantes de la llamada alta cultura y la sociedad civil.
  •       Tal parece que no nos sentimos orgullosos de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible.
  •      Hay una involución respecto de lo que sucedía en tiempos pasados, cuando grandes personalidades se reunían en esta ciudad a vivirla por la tertulia que implicaba. La inseguridad que vivimos hace que la gente viva a tras muros.
  •      La imagen de la ciudad no contribuye a cerrar el círculo virtuoso que debe ser la convivencia en el espacio público.
  •        No hay un departamento de investigaciones en el estado que se dedique a vincular a la comunidad artística.
  •        El centralismo que ha caracterizado el desarrollo social y económico del país hace que muchos creadores volteen a la Ciudad de México como si fuera la plataforma de despegue de sus carreras artísticas.
¿Y los chavos para donde jalan?
Por si fuera poco, egresados del Centro Morelense de las Artes y de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos más de 100 jóvenes se debaten entre la falta de un ámbito cultural enriquecedor y las leyes que rigen el mercado del arte. Además, tienen que enfrentarse a las dificultades propias de la vocación y la formación artística, me refiero a la búsqueda de un lenguaje relacionado con lo personal, el lugar en el que viven y se han formado y/o la apropiación de técnicas, estilos y temáticas provenientes del llamado mainstream.
Este panorama hace que los artistas se representan a sí mismos, no hay un elemento identitario que les parezca suficientemente interesante para trabajar desde esa instancia: ser creadores morelenses unidos. Ω




[1] La Asociación de Pintores de Cuernavaca se protocolizó el 25 de septiembre de 1993 en la Notaría 1.
María Helena Noval
Twitter: @helenanoval

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