lunes, 10 de febrero de 2020

Vas a ver: Cultura y austeridad

1.En días pasados se dio a conocer el paquete presupuestal para el año que corre, y como sabemos, otra vez se dio un recortón al rubro cultura.
 No debiera sorprendernos, dado que es ya tradicional que se piense que todo lo que huele a arte es sinónimo de decoración; pero sucedió una vez más.
Qué mal nos ha hecho el mito del artista romántico, la fatal idea de que el amor al arte anima la vida de los creadores.
Eso ha generado el pensamiento, casi universal, de que los oficios creativos no son una profesión hecha y derecha.
Se conciben como un hobby.
Podría recordar aquí el caso de José Revueltas, quien ya siendo quien era, no pudo darle a su hijita el regalo de cumpleaños que pedía, por no tener un quinto.
En cambio, le dio un poema.
No en balde, uno de los temas recurrentes del escritor fue el dinero.
No es que fuera flojo, como a veces se piensa de los creadores.
Él, como la mayoría, buscó trabajo para hacerse de un presupuesto más regular, pero en el cine tampoco le pagaron.
¿Cuántas veces habrá pensado que su talento era una maldición?
Aquí en Cuernavaca platiqué en varias ocasiones con Arturo Bodenstedt, hijo de Rosaura Revueltas, hermana del escritor recién mencionado y de Silvestre y Fermín.
Salvo su madre, que vivió por Las Quintas en una cómoda casa, el músico y el pintor vivieron aquejados por la pobreza.
Se dice que saliendo del estreno de su obra “El renacuajo paseador”, en el Palacio de Bellas Artes, Silvestre le dio su abrigo a un pobre hombre en la calle, situación que le generó la pulmonía que lo llevó a la tumba.
¿Cuántas mudanzas por no pagar la renta? ¿Cuántos alimentos fiados? ¿Cuántas obras malbaratadas (que hoy generan cuantiosas ganancias a galeristas) han tenido que sufrir los artistas? Esto decía Silvestre Revueltas en 1932: “¿Por qué un artista, un creador, ha de sufrir hambres y míseras? Aquí descansa, entre nosotros, el secreto del fracaso de la cultura de México como pueblo.
Somos un país de descamisados y de zánganos.
Se desprecia al músico, al pintor, al poeta, por considerarlos como a los bufones que cabriolean en los banquetes de los burócratas.
Pero es que se les hace bufones por la fuerza del hambre.
Aunque muchos nos rebelemos, la rebeldía es la soledad, la soledad infecunda, el abandono, la miseria. ”
Y ni modo.
 No hay cómo hacerse a un lado.
Habrá maneras de pedir apoyo extra, habrá que acercarse a la iniciativa privada, ser más creativos con los pocos dineros, eficientar las labores del capital humano, reducir actividades, y sobre todo mantener el ánimo lo más positivo que se pueda.
Afortunadamente existe otro México y ese es el de los artistas, el del arte que mantiene su propia inercia, el del impulso creativo, el que hay que valorar, el del México que sigue vivo.
Esa es la postura que deberemos adoptar quienes queremos que este motor, que es la institución dedicada a promover la cultura, siga moviéndose.
2.En otro orden de ideas, se dio a conocer en días pasados, que el Diputado José Salvador Rosas Quintanilla (PAN) propuso a la Comisión Permanente del Congreso, adicionar el artículo 376 al Código Penal federal, a fin de crear marco jurídico para prevenir el hurto de bienes materiales clasificados como culturales, refiriéndose específicamente a pinturas, esculturas, textiles, joyería, etc., dado que después del comercio de las drogas y las armas, este rubro es el que mayormente genera ingresos ilegales.
El castigo estipulado sería de hasta 10 años de prisión y una cuantiosa multa.
Lo curioso es que se proponga legislación al respecto, cuando no se insiste en la creación de bases de datos que den cuenta del patrimonio material con el que contamos.
La nueva ley de cultura promulgada en 2017, menciona que debe haber un sistema de información sistematizado sobre el pormenor, pero por la ingente tarea que esto representa, se ve lejos el momento en el que al encender una computadora se pueda identificar el objeto que ha sido extraído con dolo, por un amante de lo ajeno.
Imagínese usted contar y fichar los santos de las iglesias, todas y cada una de las esculturas de las ciudades y pueblos, y registrarlas como se hace en los museos.
Es talacha mayor.
Yo, por ejemplo, solicité en varias ocasiones al municipio de Cuernavaca el listado de las esculturas de la ciudad, con sus fichas técnicas al día, y nunca se me proporcionó completa porque no existe.
Pero esa es una historia que habría de arreglarse algún día.
FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 20 de enero de 2020

Vas a ver - Tamayo y Cázares: dos formas de representar la naturaleza

1.
Se exhibe en el museo Rufino Tamayo “En Apariencia Otro México.
Bocetos para Murales de Rufino Tamayo”, muestra que reúne varios bocetos para los 20 murales que diseñó el oaxaqueño, algunos de los cuales nunca fueron realizados.
El espíritu que los distingue es, como en su obra de caballete, una poética que tiene que ver, como ya se sabe, en gran medida con lo mítico, básicamente relacionada con la creación del hombre y del universo.
De entre los varios interesantes proyectos, llama la atención “Boceto para el mural La Naturaleza y el artista, la obra de arte y el espectador”, trabajo hermosamente coloreado de 1941 que antecedente al mural que realizó en el Smith College de Massachusetts, un año después.
Y resulta interesante porque está configurado a base de ALEGORÍAS, una forma de simbolizar del que muchos artistas echan mano para expresar ideas y narrativas.
2.
Una alegoría es la representación de una idea abstracta, mediante una idea corporal.
En el caso del boceto y mural que comentamos, aparecen como figuras humanas el agua, el fuego, el viento, la tierra y la Naturaleza, sintetizadas y casi monocromáticas, como acostumbraba el artista.
Tal vez para equilibrar la composición, la poesía y el ingenio aparecen representados por una lira y un compás.
3.
La otra manera de representar la Naturaleza es la figuración realista, aquella que echa mano de la capacidad del artista de “copiar” los objetos que le interesan.
En este modo de la configuración escasamente se apela a la capacidad de INTERPRETACIÓN del espectador.
Ríos, nubes, montañas, fauna, flores y árboles aparecen dibujados y/o pintados de una manera “clara”, para que quien mira entienda que se trata de un paisaje.
En este caso se puede decir que se “leen” las figuras y lo que se narra.
Esta manera de representar el entorno corresponde al trabajo de vida de nuestro querido pintor morelense Jorge Cázares, desaparecido la semana pasada.
Y si algo podemos añadir sobre su maestría es que el morelense llevó el recurso de la MÍMESIS hasta el grado superlativo de pintar hoja por hoja, en el caso de la floración.
Este detallismo, esta admiración suya por el entorno natural morelense implica un legado para las generaciones que vienen, que en términos de lectura podrá incluso vincularse con el pensamiento científico, porque da cuenta a botanistas e historiadores de un momento y un lugar dados, a pesar del espíritu romántico que animaba a Don Jorge a hacer las cosas.
4.
Estas dos maneras de concebir el arte, aparentemente opuestas -la que re-presenta y la que simboliza- constituyen las dos vías en las que puede dividirse la Historia del Arte.
Ambas son válidas hoy en día, por más que se haya dicho que las alegorías vinculadas con el mundo grecolatino hayan pasado de moda y que el paisaje bucólico también haya cedido su lugar al paisaje urbano y otros temas en la pintura figurativa.
(Confundir una intención con otra genera errores interpretativos tremendos.
El reciente caso de la pieza titulada “Revolución”, del controvertido creador Fabián Cháirez constituye el ejemplo más claro.
Su pieza se puede catalogar como figuración fantástica, es decir, apela al orden de lo simbólico.
No pide una lectura literal, como mucha gente ha entendido).
5.
Diferentes en su técnica y alcance estético, las propuestas de los Maestros Jorge Cázares Campos y Rufino Tamayo -quienes se trataron en Cuernavaca-, tienen cabida en la Historia del Arte porque los espectadores estamos capacitados para entender ambas formas de configurar, como decía mi maestra Teresa del Conde.
Lo demás tiene que ver con el gusto de cada quien.
Esa es la maravilla del arte.
FIN
María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 13 de enero de 2020

Vas a ver : Carta al Maestro Jorge Cázares

1 .Querido Maestro:
Estoy muy triste por su partida: nos deja, a los que aquí decidimos echar raíces, en franca orfandad: ¿quién se atreverá a defender de hoy en adelante con tanta enjundia y tenacidad el patrimonio cultural morelense? ¿Habrá alguien que nos repita a los que en esto andamos, que debemos seguir trabajando aunque no haya recursos, que se puede hacer cultura sin dinero? ¿A quién recurriremos para saber cómo era Cuernavaca antes? ¿Y de las pomarrosas, quién nos hablará?
Tantos eventos, tantos años, tantas inauguraciones, tantos homenajes y ninguno como el de hoy domingo 12 en la Sala Manuel M. Ponce del Borda.
¿Ya se dio cuenta Maestro, de cuánta gente lo fue a despedir? Tocaba la Banda de Música del Estado, mientras ríos de personas se acercaban a saludar a su familia.
Luego, varios amigos suyos le cantaron sus canciones favoritas y se organizaron las guardias de honor ¡que duraron 4 horas! Por supuesto, su Minda adorada, deshecha como estaba, se mantuvo como la señorona que es, en primera fila, acompañándolo como lo hizo más de 5 décadas .
   
Valentín López González y Juan Pablo Picazo nos compartieron muy completas semblanzas sobre su vida y obra, pero he de decirle Maestro, que mucho me emocionó escuchar a Pavel Mora agradecerle sus enseñanzas a nombre de los jóvenes del Centro Morelense de las Artes, y es que usted no sólo unió a políticos con gente sencilla, sino a varias generaciones de artistas, a veces aparentemente irreconciliables.
     
Comentábamos que usted abría y se le abrían puertas como a nadie y que parte de su lucha consistía en convencernos de que en este estado vale la pena vivir.
Si tanta gente lo quiere es por algo.
Y ese algo tal vez tenga que ver con que nunca quitó el dedo del renglón de la identidad morelense: “nuestro estado es rico y bello, hay que seguir sin desanimarse, ¿verdad? aquí hay gente buena, los políticos no son malas personas, necesitan quien los guíe.
Vamos a confiar en el talento de los jóvenes”, decía, con su voz grave y educada, con su voz de locutor antiguo.
Así fue como se convirtió en un mentor y en un referente nacional. . . .
Hace unos meses que expusimos algunas de sus piezas en aquella muestra colectiva en la que lucía en la Sección Juárez el gran óleo titulado “Xochicalco”, platicamos de cómo jalando el hilo de la tradición, sus muy afortunados paisajes de aliento romántico generaban el asombro y el placer propios de la mirada que descubre la minuciosidad.
De cómo sus atmósferas y veladuras son un potente antídoto contra la apatía y de cómo su pintura conforma un rico capítulo de la Historia del Arte nacional, el del retrato de la tierra morelense.
¿Se acuerda qué gusto nos daba cuando frente a sus obras la gente caía una y otra vez en la cuenta de que las montañas, los árboles, las nubes y las haciendas están a la vuelta? ¿de que esos panoramas siguen esperando nuestra mirada y benevolencia?
Maestro Cázares, váyase sabiendo que las generaciones venideras sabrán valorar su vocación artística ejemplar.
A los que vienen les diremos que usted traducía el espíritu de la naturaleza en infinitas pinceladas, que pintaba con técnica de miniaturista y que por eso, a pesar de que no hay tanta obra suya en nuestro estado, todo mundo reconoce un Cázares, al que por cierto no debemos comparar con un Velasco, porque el mexiquense era de tonalidades frías y usted no. . . .
Un día escribí que el término heterotopía se emplea para referirse a la creación de un paisaje en el que el artista desearía vivir o transformar su entorno.
Y no me refiero a una representación idealizada o fantástica, sino a un panorama que destaca lo mejor de la realidad.
Por eso quiero darle las gracias Maestro, porque además de dejar una enorme huella entre nosotros como persona, con su obra, usted nos marcó un rumbo a seguir.
Me despido de usted abrazándolo, como siempre.
 Buen viaje, Maestro Jorge Cázares.
 FIN
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 23 de diciembre de 2019

Vas a ver: Emiliano en Morelos

“En el sur, hasta las piedras eran zapatistas”
-Octavio Paz Solórzano
1.El Gobierno del Estado de Morelos, a través de la Secretaría de Turismo y Cultura, presenta EMILIANO, exposición que recoge por primera vez en nuestro estado, en  el  Jardín Borda, una rica variedad de abordajes plásticos que dimensionan aún más la figura y presencia del Caudillo del Sur, a cien años de su muerte, al cierre del “2019 Año del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata”. 
Con más de 300 piezas, el completísimo montaje presenta facetas que ubican al nacido en Anenecuilco, en la llamada Era de la Imagen, como uno de los luchadores sociales más representados de la historia moderna, no sólo de nuestro país sino del mundo.
Nutrida de una cuidadosa selección de obra plástica, documentos y más de 300 libros de la colección del Antropólogo Luis Heredia Barrera, la exhibición acompaña al espectador en un recorrido que abarca más de un siglo de representaciones y análisis, que dan cuenta de cómo el General Zapata rompe con el estereotipo del héroe y se convierte en el “Héroe de las Mil Caras”, del que habla Joseph Campbell. 
Cosa curiosa y destacable de la muestra es el énfasis que se hace en el hecho de que son menos de 10 las fotografías tomadas al jefe revolucionario en estudio y en exteriores, las que sirvieron y siguen sirviendo de base a los creadores para el ejercicio de la mímesis artística, es la elaboración de retratos que pretenden ser “realistas”. 
2.En las salas Velasco Tamayo se exhiben 2 reproducciones de icónicas pinturas de Diego Rivera -“Paisaje Zapatista”, 1915 y detalle del Mural del Palacio de Cortés, 1929-, que permiten entender cómo desde el primer tercio del siglo XX el héroe revolucionario ya era motivo de interesantes disquisiciones estéticas e ideológicas, cosa que para estas fechas se ha convertido en el modus operandi de los creadores, quienes lejos de partir de los ideales del zapatismo, hoy se centran en mensajes diversos, propulsados por la pureza y la riqueza simbólica del líder revolucionario. 
En este sentido, vale la pena dedicar tiempo a observas las varias piezas elaboradas por artistas residentes en nuestro estado, que han visto en el líder agrario y militar una fuente de ricas reflexiones plásticas y simbólicas. Entre ellos José Iturbe, Xolo Polo, Carlos Campos, Luis Miguel Valdez, Ernesto Rios y el Dr. Jorge Gánem.
En la Sección Juárez, completan la muestra algunos objetos de uso común que dan cuenta del interés popular en la reproducción de la imagen del General, cosa que el el artista Xolo Polo enfatizó al grafitear su propia obra, durante la inauguración, con una leyenda que da cuenta del uso y abuso de la imagen zapatista, 
3.Fundamental fue la investigación y curaduría de Erika Contreras Vega y Alejandro Becerra Dubernard, quienes junto con el equipo del Borda, encabezado por el Arq. Gerardo Palma, Director de Exposiciones, el Museógrafo Marco Antonio Luna y los técnicos, iluminadores y elementos de seguridad, lograron en poco más de dos semanas tan complejo montaje, diseñado por los diseñadores Alfredo Corte, Gustavo García y Julieta Rodríguez de DOMO Educativo. 
El acopio de obra se debió a la colaboración interinstitucional con el Museo Casa Zapata de Anenecuilco, el Museo de la Revolución del Sur de Tlaltizapán, el Museo de Arte Popular, la Academia de Artes, el Museo de Arte Moderno y el Museo Nacional de Historia, además del instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, encabezado por el Dr. Felipe Ávila.
A Jesús Zavaleta, Carlos Lavín, Valentín López González y nuestros amigos cronistas de Villa de Ayala y Cuautla y a todas aquellas personas que nos acompañaron durante el largo proceso de generación de esta muestra, comenzando por la familia Manrique Zapata y ls Secretarias Margarita González Saravia de Turismo y Cultura y Mirna Zavala de Administración, agradecemos el apoyo incondicional. 
Sea pues la ocasión de mirar la imagen de “MILIANO”, como le llamaban y le siguen llamando sus compañeros de lucha, con una óptica tradicional y moderna del hombre de carne y hueso que buscó cumplir hasta el día de su muerte con los importantes preceptos sociales del Plan de Ayala. FIN

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 16 de diciembre de 2019

Vas a ver: Teresa del Conde: una exposición y un par de reflexiones

1.Se inauguró este sábado una exposición que rinde homenaje a la Dra. Teresa del Conde (CDMX, 1935-2017) en el importantísimo Museo de Arte Moderno, recinto que fuera dirigido durante casi 13 años por ella. Tratándose de un acopio que busca ilustrar la interpretación psicoanalítica del arte, especialidad de la académica, podríamos prever un reducido impacto en términos de visitantes, no obstante, la calidad de las piezas seleccionadas del acervo del propio MAM, además de las solicitadas a algunos coleccionistas particulares justifican la visita, teniendo siempre en mente la idea de que las potencialidades interpretativas del arte van más allá de las propuestas por el curador Carlos Molina.
Maestra de una generación de críticos de arte, Teresa del Conde nos dejó a los amantes de esta actividad un nutrido cuerpo de textos publicados durante más de 30 años en sus columnas del Unomásuno y La Jornada y en los libros que publicó como resultado de sus múltiples investigaciones. Señeros resultan los dedicados a temas como el sueño, la fatasía, el erotismo y la alienación, propios del psicoanálisis freudiano. Destaca asimismo el que escribiera con el también académico Jorge Alberto Manrique, gran amigo suyo, dedicado a las memorias de Inés Amor, primera galerista importante del país.  
2.Por mi parte me confieso admiradora y lectora durante años de sus textos. Claro que  ella y Raquel Tibol nos servían de modelo para pensar el arte más allá del asunto técnico, o la inclusión en estilos, a quienes estudiamos arte en las décadas de los 80. No olvidemos aquella época del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, al que acudíamos a investigar, pensando en encontrarnos con esos enormes personajes que sostenían sus convicciones a capa y espada, que leían crítica de arte internacional (ella se carteó con el mismísimo Gombrich) y podían citar a sus antecesores con fluidez. 
Los historiadores del arte de mi generación considerábamos la crítica como una actividad prestigiada y apreciada por los directores de medios escritos y electrónicos y sabíamos que la gente acudía al experto en arte sabiendo que su cultura artística respondía a un compromiso serio con el estudio. 
Platicábamos durante la inauguración con su hija Laura y con Dulce María de Alvarado, quien fuera su mano derecha en el museo, que si bien Teresa del Conde y esa otra “monstruo” de la crítica de arte que fue Doña Raquel Tibol no coincidían a veces en sus apreciaciones, sí se respetaban porque se sabían súper responsables de lo que decían. Por cierto, no deje de ver la fotografía de ellas juntas en la muestra. 
3.Con tristeza coincidimos con el coleccionista Andrés Blaisten, en que la crítica de arte no existe ya, que la que se publica en el contexto de las exposiciones de galerías tiene un fin comercial y nos preguntábamos qué vamos a hacer sin esos enormes y por qué no decirlo, temerarios personajes. ¿Será que las cosas den una vuelta de campana y de pronto la gente se interese en leer crítica de arte otra vez, como en la época de Jorge Juan Crespo de la Serna, Luis Cardoza y Aragón, Alaíde Foppa, Manuel Toussaint, quienes la antecedieron?
De los alumnos de la Dra., en los seminarios de la UNAM identifico a Luis Rius Caso, quien por cierto acaba de publicar una estupenda novela sobre el exilio español en México. Ojalá entre sus compañeros hubiera alguien que abriera un espacio de reflexión continua sobre los productos del inconsciente, aunque como sabemos por ella elucidarlo es imposible. 
4.Cuando al final del recorrido me detuve en uno de los núcleos temáticos intermedios de la muestra me topé con una pasión que me persigue: la dedicada a la mirada. Tengo que regresar al MAM. Y también le diré al curador que le faltó incluir al jalisciense Manuel González Serrano en su listado de obra, porque fue uno de los artistas preferidos de la inolvidable Dra. Teresa del Conde. FIN.   

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 9 de diciembre de 2019

Vas a ver - Zapata: imágenes y polémica

1.  Se está presentando en redes sociales una polémica generada por la inclusión de una pintura que representa al llamado Caudillo del Sur desnudo, con cuerpo de mujer, usando tacones con forma de pistola, montado sobre un corcel blanco, en la muestra dedicada a la revisión de su imagen, titulada “Emiliano: Zapata después de Zapata”, en el capitalino Museo del Palacio de Bellas Artes.
En los casi 2 mil comentarios publicados y en especial entre los de algunos morelenses, se perciben malestar e indignación por la posibilidad de que dicha imagen elaborada por el pintor Fabián Cháirez -una de 141 que se exhiben en total- se vincule con la defensa de los derechos de la comunidad LGBTTI.
 ¿Por qué no se manifestó tanta incomodidad cuando en la novela “Zapata” de Pedro Ángel Palou (2006) se propuso el tema de la supuesta relación amorosa del líder agrario con Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Porfirio Díaz? ¿Por qué no se genera el mismo escozor cuando en ciertas obras literarias se ha sugerido que Sor Juana Inés de la Cruz mantuvo una relación lésbica con su protectora?
2. Uno de los mayores triunfos de nuestra época es la LIBERTAD DE EXPRESIÓN y el arte es acaso el ámbito en el que esta garantía se da de manera más fehaciente.
 Tradicionalmente, el arte ha roto los rígidos esquemas de representación de los roles  masculino y femenino (la mujer no sólo en el ámbito del hogar, el varón adquiriendo roles que van más allá de los del “macho”).
 Y en gran medida es gracias a al arte, que los clichés de la educación heteropatriarcal han venido siendo cuestionados.
 Además, en la mayoría de los museos del mundo, se habla de la urgencia de la INCLUSIÓN en las narrativas de los guiones que se visibilizan en las exhibiciones que se montan.
 La violencia manifiesta en la ocultación de otras historias, es cada día más revisada por los profesionales de museos.
 Por otro lado, sabemos que en materia de contenidos, el arte contemporáneo abolió las divisiones entre lo público y lo privado.
 
No dejo de pensar en la distancia que nos separa de aquél momento tan lamentable, del despido del Maestro Jorge Alberto Manrique, después de que se negara a renunciar en 1988, como director del Museo de Arte Moderno por la bronca que se armó cuando permitió se incluyera una pintura del Maestro Rolando de la Rosa (quien por cierto ha trabajado mucho con la imagen de Zapata), en una muestra colectiva, en la que se mostraba a la Virgen de Guadalupe con el pecho descubierto, que aludía a vinculación entre pecado y sexualidad.
 
Sinceramente creo que sí tenemos más libertad de expresión en esta época y un criterio más amplio para con los temas de las llamadas minorías, además de un mayor conocimiento de la Historia del Arte.
3. Por otro lado, de manera paralela a la imagen HEROICA del General Zapata, existe otra que muestra lo contrario.
 Detractores tuvo desde 1911, cuando algunos periódicos capitalinos lo mostraban como un bandolero y un personaje sanguinario que asaltaba las haciendas y asesinaba sin piedad.
 Las caricaturas se encuentran en la web.
 Y el mismísimo José Guadalupe Posada puso a circular una hoja volante denominada “La Jeringa de Zapata”, en la que criticaba sus acciones.
 
En el arte contemporáneo, no es la primera vez que la figura del nacido en Anenecuilco se resignifica generando lecturas alternativas.
 Ya se le ha mostrado en varias exposiciones vinculado a las figuras del Chapulín Colorado (un héroe fallido) y la cultura Punk, por mencionar 2 abordajes polémicos.
 El hecho no debe llamar la atención, puesto que se trata de una figura que por momentos deja de ser histórica para formar parte del ámbito del mito y la leyenda.
 La imagen de Zapata es polisémica.
 De esto han hablado varios autores, entre ellos el profesor Samuel Brunk.
Finalmente, no creo que los morelenses debamos preocuparnos.
 Zapata será siempre Zapata, él ícono de la resistencia, de la lucha por la justicia.
  No en balde contamos con tres museos dedicados a su memoria ubicados en Anenecuilco, Tlaltizapán y Chinameca.
 En los tres municipios se recuerda al líder agrario que buscó hasta el día de su muerte, se le devolvieran sus tierras, aguas y montes a  quienes se mencionaba en los títulos de propiedad.
 La transformación social a que dio pie el Plan de Ayala fue real.
 En Morelos Zapata fue casi un “padre” para los zapatistas, a quienes él protegía, y por eso lo seguían.
 Hoy es en algunos hogares casi un santo, hasta cuenta con su oración.
 FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com
1.  Se está presentando en redes sociales una polémica generada por la inclusión de una pintura que representa al llamado Caudillo del Sur desnudo, con cuerpo de mujer, usando tacones con forma de pistola, montado sobre un corcel blanco, en la muestra dedicada a la revisión de su imagen, titulada “Emiliano: Zapata después de Zapata”, en el capitalino Museo del Palacio de Bellas Artes.
En los casi 2 mil comentarios publicados y en especial entre los de algunos morelenses, se perciben malestar e indignación por la posibilidad de que dicha imagen elaborada por el pintor Fabián Cháirez -una de 141 que se exhiben en total- se vincule con la defensa de los derechos de la comunidad LGBTTI.
 ¿Por qué no se manifestó tanta incomodidad cuando en la novela “Zapata” de Pedro Ángel Palou (2006) se propuso el tema de la supuesta relación amorosa del líder agrario con Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Porfirio Díaz? ¿Por qué no se genera el mismo escozor cuando en ciertas obras literarias se ha sugerido que Sor Juana Inés de la Cruz mantuvo una relación lésbica con su protectora?
2. Uno de los mayores triunfos de nuestra época es la LIBERTAD DE EXPRESIÓN y el arte es acaso el ámbito en el que esta garantía se da de manera más fehaciente.
 Tradicionalmente, el arte ha roto los rígidos esquemas de representación de los roles  masculino y femenino (la mujer no sólo en el ámbito del hogar, el varón adquiriendo roles que van más allá de los del “macho”).
 Y en gran medida es gracias a al arte, que los clichés de la educación heteropatriarcal han venido siendo cuestionados.
 Además, en la mayoría de los museos del mundo, se habla de la urgencia de la INCLUSIÓN en las narrativas de los guiones que se visibilizan en las exhibiciones que se montan.
 La violencia manifiesta en la ocultación de otras historias, es cada día más revisada por los profesionales de museos.
 Por otro lado, sabemos que en materia de contenidos, el arte contemporáneo abolió las divisiones entre lo público y lo privado.
 
No dejo de pensar en la distancia que nos separa de aquél momento tan lamentable, del despido del Maestro Jorge Alberto Manrique, después de que se negara a renunciar en 1988, como director del Museo de Arte Moderno por la bronca que se armó cuando permitió se incluyera una pintura del Maestro Rolando de la Rosa (quien por cierto ha trabajado mucho con la imagen de Zapata), en una muestra colectiva, en la que se mostraba a la Virgen de Guadalupe con el pecho descubierto, que aludía a vinculación entre pecado y sexualidad.
 
Sinceramente creo que sí tenemos más libertad de expresión en esta época y un criterio más amplio para con los temas de las llamadas minorías, además de un mayor conocimiento de la Historia del Arte.
3. Por otro lado, de manera paralela a la imagen HEROICA del General Zapata, existe otra que muestra lo contrario.
 Detractores tuvo desde 1911, cuando algunos periódicos capitalinos lo mostraban como un bandolero y un personaje sanguinario que asaltaba las haciendas y asesinaba sin piedad.
 Las caricaturas se encuentran en la web.
 Y el mismísimo José Guadalupe Posada puso a circular una hoja volante denominada “La Jeringa de Zapata”, en la que criticaba sus acciones.
 
En el arte contemporáneo, no es la primera vez que la figura del nacido en Anenecuilco se resignifica generando lecturas alternativas.
 Ya se le ha mostrado en varias exposiciones vinculado a las figuras del Chapulín Colorado (un héroe fallido) y la cultura Punk, por mencionar 2 abordajes polémicos.
 El hecho no debe llamar la atención, puesto que se trata de una figura que por momentos deja de ser histórica para formar parte del ámbito del mito y la leyenda.
 La imagen de Zapata es polisémica.
 De esto han hablado varios autores, entre ellos el profesor Samuel Brunk.
Finalmente, no creo que los morelenses debamos preocuparnos.
 Zapata será siempre Zapata, él ícono de la resistencia, de la lucha por la justicia.
  No en balde contamos con tres museos dedicados a su memoria ubicados en Anenecuilco, Tlaltizapán y Chinameca.
 En los tres municipios se recuerda al líder agrario que buscó hasta el día de su muerte, se le devolvieran sus tierras, aguas y montes a  quienes se mencionaba en los títulos de propiedad.
 La transformación social a que dio pie el Plan de Ayala fue real.
 En Morelos Zapata fue casi un “padre” para los zapatistas, a quienes él protegía, y por eso lo seguían.
 Hoy es en algunos hogares casi un santo, hasta cuenta con su oración.
 FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 2 de diciembre de 2019

Vas a ver: Estéticas comunitarias



1.
Dos asuntos me llevan a pensar en la noción de “estética comunitaria”, una especie de creación colectiva consensuada que se transmite de generación en generación, mostrando las preferencias formales de una época. Me refiero a la estética presente en el ARTE POPULAR, vinculada íntimamente al trabajo artesanal; por el otro a la estética del GRAFITI, tan comentada estos días a raíz de las pintas hechas por las feministas, por segunda ocasión, la semana pasada, en la vía pública.
En el primer caso, me atrevo a decir que no dejará de sorprendernos la voluntad de los artesanos morelenses, que saliéndose de la rutina de la elaboración de piezas decorativas o utilitarias similares, de cuya venta se sostienen, se dan a la tarea de echar a andar la imaginación para presentar nuevas creaciones a un concurso. Me refiero al certamen que inició en este estado, hace más de 20 años, el generoso Guillermo Helbling, quien era además coleccionista y legó a nuestro estado un rico acervo, hoy lamentablemente perdido y expuesto en mínima parte en el Museo de Arte Indígena Contemporáneo. 
A ese concurso se presentaron en días pasados 132 artesanos con 189 piezas y la premiación se dio este sábado. No dejo de señalar que los miembros del jurado, integrado por los maestros Adalberto Ríos Szalay, Gobi Stromberg, Edgar Assad, Lázaro Sandoval y Eduardo Hernández, verdaderos conocedores de las culturas del estado, insisten en reconocer la calidad y sencillez de las piezas.
Un chiquihuite tallado en piedra que imita la cestería con detalle; una “maromera” tallada en madera que recuerda un juguete antiguo; una calavera de cartón con bebé que nos lleva a pensar en las “maternidades” presentes en tantas pinturas renacentistas y un rebozo rojo de lana que parece pieza de pasarela dan cuenta de lo que dice el teórico Kirk Varnedoe: la historia del arte es la suma de una serie de pequeñas vueltas de tuerca, una serie de pequeñas adiciones a lo preexistente. A aquello que existía le damos un giro, lo recombinamos, le modificamos presentación, dimensiones, materiales, etc., y se convierte en algo nuevo que a la mirada resulta maravilloso. Lo increíble es que la creatividad nos sorprenda. Por favor, querido lector, no deje de ver las piezas ganadoras en el Museo Morelense de Arte Popular, hoy a cargo de la comprometida Maestra Gudelia Colín.
2.
El otro asunto que me trae el pensamiento como si me volara una mosca zumbadora adentro, es el que se refiere al patrimonio cultural material pintarrajeado por las manifestantes en contra de la violencia en contra de las mujeres, en el centro capitalino. Las posturas en las redes sociales son diametralmente opuestas. Hay quienes las defienden a raja tabla argumentando que es muestra de sumo hartazgo, una acción desesperada porque no se toman medidas al respecto, porque mueren en promedio 9 mujeres diario por culpa de eso que eufemísticamente se llama “violencia de género” y que no es otra cosa que el despiadado maltrato que vivimos muchas, por culpa de una educación machista, inequitativa en muchos sentidos. Además de eso que es ya insoportable, me refiero a la impunidad.
Platico de este asunto con mi amiga, la reconocida artista feminista y crítica de arte Mónica Mayer, quien no condena las pintas, a pesar de ser una clara defensora del arte y el patrimonio cultural y en la conversación feisbukera intervienen Cynthia Grandini y Claudia Barragán, quienes me comparten dos links que amplían el punto de vista sobre la postura que defiende las manifestaciones estéticas de hartazgo de las que hablamos:  https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=157143735661371&id=100633174.... Y https://www.facebook.com/100633174645761/posts/158599175515827?d=n&sfns=mo.
Ya usted normará su criterio, querido lector, yo por mi parte añado que si bien las pintas no son una creación planeada para reconocerse como obra artística, sí son una acción colaborativa que seguramente será recordada en más de un texto académico por el ideal coherente que la sostiene. Y no puedo evitar pensar en lo que dijo Jung, quien hablaba de que la imaginación del creador es la expresión de la consciencia colectiva integrada por arquetipos. Falta el análisis de lo que se escribió con spray de colores sobre los pedestales, para entender la expresión plástica grafietera posmoderna de la furia. FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com