martes, 3 de mayo de 2016

Dos exposiciones y una pregunta


Para mi querida amiga Alicia Zendejas única en el mundo literario nacional, fallecida la semana pasada en esta ciudad.
1.
El próximo sábado 7 de mayo se inauguran dos muestras artísticas en el centro cultural más icónico de nuestra ciudad, me refiero al Jardín Borda; el mismo está siendo restaurado desde hace semanas y presenta un aspecto que no acabaremos de entender los morelenses hasta que alguien experto en materia de restauración arquitectónica nos venga a explicar de qué manera las calas efectuadas en los muros han dictado que se coloreen los muros como se está haciendo. Pero en fin, esa es una historia que se irá revelando con el paso del tiempo, lo que nos ocupa ahora es la idea de contraste entre estilos artísticos que se propone desde la Secretaría de Cultura del estado, porque en los meses por venir veremos dos muestras muy opuestas en intenciones.
La primera, dedicada a la obra de un artista reconocido, activo en nuestro país durante la primera mitad del siglo XX, Adolfo (Fito) Best Maugard (1891-1965), la segunda dedicada a la obra de Jaime Colín, joven que reside y trabaja en nuestro estado desde hace más de 15 años.  Colín es muy conocido por quienes estamos interesados en el talento local debido a la poética de sus composiciones tendientes a la obsesión y el dibujo minucioso hecho a partir de recortes de papel.  
2.
En el caso de la muestra de Best Maugard, la idea del curador es dar a conocer por primera vez la obra europea de tono clasicista realizada por el artista: de las 143 piezas exhibidas, gran parte proviene de una sola colección con ese perfil y sin ella no habría podido mostrarse esta faceta de quien también fuera cineasta, escritor, funcionario cultural y escenógrafo.
El autor es importante porque impulsó junto con José Vasconcelos una política cultural desde la Secretaría de Educación que le tocó dirigir a éste en la década de los años veinte. Siendo jefe del Departamento de Educación Artística, Fito Best promovió un manual de dibujo que influyó casi 10 años en las escuelas y normales del país. El creador decía que con base en siete líneas primarias se podía construir cualquier composición figurativa. Estas líneas o “elementos” primarios tenían como parámetros la recta, el círculo, el medio círculo, la línea ondulada, la ¨s”, el zigzag y la espiral (de ahí el subtítulo de la exposición: ¨La espiral del arte¨”). El método lo asimilaron algunos colegas que debían evitar encimar o cruzar los trazos (menos la recta) entre otras instrucciones básicas. Influido por Manuel Gamio, el creador se había acercado a las culturas precolombinas como modelo y aunque este ejercicio fue suprimido de la enseñanza escolar, sigue influyendo ocasionalmente en el diseño gráfico y en alguna curaduría dedicada a obras infantiles, como la que se presentó en la Pinacoteca de Nuevo León en 2010. []
3.
Por su parte Jaime Colín presenta “Horizonte deconstruido” en el área dedicada a la experimentación, es decir, el Jardín de las Rosas del Borda (en lo que fuera la llamada casita del jardinero). Se trata de 31 módulos que nacen de fotografías de paisajes impresas para el mundo editorial; el proceso creativo incluye la deconstrucción de éstas imágenes originales (un panorama idílico) -como sucede en los bosques actualmente- para luego reconstruirlos formando una gran imagen naturalista.  El creador de 36 años imparte la materia de Procesos y Materiales en el CMA y es ampliamente conocido en el mundo cultural por su especial aportación al mundo gráfico.
 3.
¿Y qué ha sucedido con la escultura del General Morelos?
Con asombro, por la explicación inverosímil que se da, leo en el periódico Reforma de este domingo que a varias esculturas de bronce ubicadas en la Ciudad de México les robaron en diferentes fechas las armas que portaban como símbolos de su actuar heroico. Lo sorprendente es que se diga que el valor económico del metal es el motivo del hurto, siendo que el acto tiene más de vil vandalismo que de otra cosa.
Ello nos recuerda el vacío que dejara la destrucción del monumento dedicado al General Morelos, ubicado en el KM 48.600 de la carretera federal México-Cuernavaca hace casi tres años. La explicación aquellos días fue la misma: una manifestación de barbarismo con fines de lucro; no obstante, el sitio sigue desolado, sin proveer la identidad que confiriera la pieza artística a nuestro estado por razones de los hechos históricos que todos conocemos y que se celebran este día, 2 de mayo con el desfile dedicado al Rompimiento del Sitio de Cuautla.
Por cierto, resulta difícil encontrar el nombre del poblano Ernesto Tamariz, autor de la pieza destruida en los artículos periodísticos que dan cuenta de la desaparición de la misma. Como siempre, suele olvidarse el aspecto cultural de la vida urbana en favor de la nota roja.


Articulo publicado en: 


María Helena Noval

viernes, 22 de abril de 2016

Juan Soriano y el centro cultural que llevará su nombre en Cuernavaca


1.
Con declaraciones como la de que a “Juan no le gustaban las consciencias morales de Jalisco y por eso es mejor que el museo que llevará su nombre esté en Cuernavaca” se abrió este sábado el diálogo entre la escritora Elena Poniatowska, autora del libro “Juan Soriano: Niño de Mil Años” --uno de los textos más completos que existen sobre la vida del pintor-- y Marek Keller coleccionista mayoritario de su obra. La charla organizada en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, previa a la inauguración de la exhibición del acervo del Centro Cultural Juan Soriano, previsto para fines de este año en Morelos, logró que quienes asistimos conociéramos no sólo los antecedentes del sitio, sino parte de los intríngulis de la vida bohemia del México de mediados de siglo. La plática, he de decirlo, fue una verdadera delicia porque nos presentó a un Soriano mordaz y ocurrente que no se deja ver siempre frente a la obra. A un Soriano que entre otras cosas se admiraba porque cuando regresaba al país (el autor vivió años en Europa) se encontraba con que los antes amigos, sus colegas, se convertían de pronto en férreos enemigos.
La escritora con su característica gracia y sentido del humor comenzó por preguntarle a Keller por qué le dedicaba su vida a un muerto y él le contestó que a diez años del fallecimiento de quien fuera su pareja, éste seguía tan presente en su vida como antes, que todo el tiempo dialogaba con él, que las respuestas siempre llegaban… lo cual se traduce en una declaración de amor conmovedora. También dijo que al pintor no le gustaban los museos de autor, que ante la idea del conjunto dedicado a una sola mano siempre decía “que la gente haga lo que quiera con sus cuadros” pero que él, terco, había comenzado a juntar el patrimonio que conforma la fundación que hoy lleva el nombre de ambos con el dinero que ganaban con la venta de la obra del pintor, por lo que éste le decía “¡en vez de vender sorianos compras sorianos!”.
Hoy parte de este acervo (archivos, tapices) ya están en nuestro estado y si todo sale según lo planeado, pronto podremos visitar el museo que incluirá jardín escultórico y teatro, un lugar, hay que decirlo, que también ha causado inconformidad y recelos en el medio artístico del estado porque se siente que con esta decisión se privilegia a un autor no local en detrimento del apoyo que necesitan los creadores morelenses. 

2.
La muestra abre con la producción retratística de tono clásico del artista nacido en Jalisco y cierra con la vertiente vanguardista, la de sabor cosmopolita que más se conoce. Emociona ver en conjunto al Juan Soriano que se atrevió a ser moderno en un momento en el que la Escuela Mexicana de Pintura y la influencia del Surrealismo dictaban la tónica a seguir, causa una especie de patada en el bajo vientre ir descubriendo como asimiló a Tamayo, a Miró y a algunos abstractos del momento.
Soriano acudió al retrato y al autorretrato en tantas ocasiones, que podemos decir que la figura humana es su interés primordial. Frente a los retratos de Xavier Villaurrutia (1940), Rafael Solana (1938), Diego de Mesa (1941), Pita Amor (1943) y Elena Garro (1948) –todos óleos sobre tela-, sentimos el diálogo con el modelo que tenía enfrente, al cual trataba de representar más por su aspecto psicológico que por su simple apariencia física; no obstante, frente a uno de los muchos retratos que le hizo a Lupe Marín –el más reciente personaje de la Poniatowska en su estupendo libro “Dos veces única”- sentimos a un Soriano que despega hacia una modernidad propuesta a partir de la valoración del color encendido que vibra por obra y gracia del alto contraste, la utilización de texturas (olvidándose de la pintura tallada) y la desarticulación de la figura humana.

3.
Juan Soriano forma parte de esos artistas del México moderno que coadyuvaron a derribar las imposturas del academicismo; según el escritor Alberto Ruy Sánchez, la melancolía de Soriano es inteligente e irónica a la vez, hasta en los cuadros dedicados a “la muerte niña” y según la crítica de arte Teresa del Conde, Soriano logra una pintura siempre legible al mismo tiempo que extrañamente problemática porque no deja de acercarnos a un erotismo cercano a la muerte, o por lo menos al pesimismo.
Vaya pues con Juan Soriano y su fantástica obra coincidente en algunos momentos con la de María Izquierdo, Manuel González Serrano, Agustín Lazo, Julio Castellanos y Federico Cantú. Hay que ir a verla a México antes de que llegue a Cuernavaca, vale la pena. Ω
María Helena Noval
 

lunes, 14 de marzo de 2016

Algoritmos, individuos y arte

1.
Hace poco escuché que actualmente los algoritmos son algo más que un concepto lógico-matemático; oí que las preferencias sobre la diversidad de entretenimientos que existen para nosotros, los seres humanos, tienden a estar determinadas por estadísticas cibernéticas, por robots.  Es decir, hay quienes se están dejando influir por opiniones procedentes de la inteligencia artificial. 
En términos simplistas, esto significa que la red (www) está influyendo en  los patrones de conducta de la gente a partir de bases de datos, de modo opuesto a la antigua recomendación de boca en boca. Y Tal conciencia me lleva a recordar en primera instancia que el “de boca en boca” tiene que ver con “ser cuerpo” y esto a su vez con el gusto, resultado de la percepción de los sentidos, por lo que quedaríamos amputados si éste se rigiera de hoy en adelante sólo por los bits de un ordenador.

2.
Vivimos en la llamada sociedad de masas, misma que ha estado regida durante los últimos 100 años por una cultura que permite que los medios de comunicación dicten las tendencias de lo que consumimos; somos una sociedad en la que se generan opiniones masivas procedentes de unas cuantas voces idolatradas. Pero si estas voces comparten hoy el liderazgo con los números y la electrónica, acabaremos fritos, terminaremos más alejados de la humanidad, que es la cualidad que nos hace personas bio-psico-sociales y trascendentes. Nos convertiremos en sucedáneos de la publicidad y para colmo en sumisos seguidores de los ordenadores.
Por si fuera poco y para problematizar aún más el asunto del individuo que se vuelve objeto, según los franceses Guy Debord y Jean Beaudrillard, a quienes les preocupa la preponderancia de la imagen, estas relaciones de interacción entre los individuos se dan en la llamada sociedad del espectáculo. Según Debord, nos relacionamos entre mercancías que se ven en el espejo. Entre imágenes. No como sujetos.


3.
De acuerdo con tal orden de ideas, diríamos que consumir tendenciosamente va más allá de ser una simple costumbre de moda, porque nos aleja de la subjetividad propia del pensamiento crítico. ¿Qué preferimos? ¿Qué deseamos? son preguntas que no respondemos nosotros, sino una instancia que está allá afuera.
En tiempos pasados “ser únicos” olía a rebeldía; el Romanticismo idealizó al sujeto que se oponía al gusto mayoritario y daba relevancia a su imaginación y sentimientos. Así, llegamos a un siglo XX en el que la facultad del gusto se basaba en captar lo que en cada momento era “moderno”, entendido esto como novedoso. Esta tendencia por lo menos incluía un juicio de discernimiento entre pasado y presente, entre lo acomodaticio y lo diferente, ahora lo malo es que ni siquiera sabemos qué es lo moderno, o donde está la ruptura para adoptarla, porque esto ya pasó de moda y peor aún, ni siquiera podemos elegir nuestros pasatiempos en términos de gusto porque carecemos de él.

4.
No obstante y paradójicamente, en esta sociedad en la que lo masivo es lo que opera, sigue existiendo una cultura de la resistencia a tales tendencias. Tal sistema de ideas, aunque sea minoritario, favorece la creación de una serie de objetos cuya naturaleza es la de ser únicos, éstos forman parte del llamado ARTE.
Los objetos artísticos se oponen a la masificación del entretenimiento o del diseño por medio de un trabajo manual cuya esencia es reinventarse y captarse por medio del gusto estético. Se trata en ellos de la vuelta a los sentidos.
Y si bien en el mundo del arte existen también la moda y la proliferación de  imágenes apropiadas, nos es dado decir que el artístico es el ámbito en el que hay más seres que se  oponen al aborregamiento.

5.
La Educación Artística es para desarrollar en los individuos la capacidad de expresar, percibir y comprender los ideales y sentimientos de los individuos.
El crítico de arte Juan Acha consideraba inaplazable emprender una labor educativa cuya misión fuera ayudar al alumno a desarrollar su sensorialidad, mente y fantasía. De este modo, al fomentar en los aprendices el pensamiento crítico, éstos adquirirían la costumbre de razonar lo temático, lo creativo, el estilo, lo emotivo y lo técnico. Se trata de que el gusto, que es innato deje de estar herido y sane por medio de la educación. 
¿No es esto lo que debemos tomar en cuenta frente al mundo antes de dejarnos influir por lo que dicen los medios? ¿Podrán los robots alguna vez educar el gusto del individuo? 

Articulo publicado en la revista El Búho

María Helena Noval

lunes, 25 de enero de 2016

El Juguete Popular Mexicano y Fundación Noval

1.
Ubicados en el límite entre la artesanía y el arte popular, los juguetes tradicionales mexicanos (o juguetes populares, como también se les conoce), con su carga de color y en sus múltiples y variadas proporciones y materiales, son una muestra más de la riqueza cultural de nuestro país y del arraigo de nuestras tradiciones, mismas que vienen desde la época prehispánica y se han ido enriqueciendo primero con la influencia del Virreinato de la Nueva España y luego con la influencia de la era industrial.

En el Museo de Arte Indígena Contemporáneo, perteneciente a la UAEM, ubicado en Avenida Morelos, junto al Jardín Borda, veremos -hasta mediados de febrero de 2016-, tres fases de producción de más de 200 de estos lúdicos objetos, mismos que además rozan la categoría de art toysjuguetes de autor porque la impronta personal que muestran así lo indica.

Pero vayamos por partes para entender este montaje; primero, hay que saber que debajo de la decoración final salida de las manos de los autores-niños están las piezas en crudo realizadas por artesanos del Estado de México y por la Maestra Mónica Franco, reconocida cartonera y tallerista local. Luego, podremos ver cómo los juguetes de madera y de cartón fueron decorados por los niños participantes en los talleres organizados por Fundación Noval durante 2015 y en tercer lugar se aprecia el enorme carrusel, un colorido y elocuente mobiliario museográfico ideado por el Arq. Gerardo Palma Montes para este sitio de exhibiciones. El resultado es el trabajo conjunto de varios equipos que laboraron en cuatro municipios del estado bajo los auspicios del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través de la 52 Legislatura de la Cámara de Diputados.


Como podrán ver, la principal característica de las piezas es la fabricación manual de los objetos con una utilización mínima de herramientas (sacabocados, gubias, lijas, plantillas), es decir, prevalece lo manual versus lo industrial, y sobre todo destaca la expresión del material natural pintado de manera personal con un estilo único para cada juguete versus el plástico unificador de la mayoría de los juguetes que se le proporcionan a la niñez actualmente.  De esta manera se logra que los objetos sean manifestaciones propias, dejándose por esto muy por debajo la consideración de objetos utilitarios para los mismos.

Es este escenario que privilegia a la persona y no a la máquina el que llevó a quienes laboramos en Fundación Noval a tomar conciencia ante la amenaza constante contra la producción artesanal y a pedir, mediante la implementación de estos talleres, la defensa y atención de estas tradiciones. Parte de la importancia de esta iniciativa reside en el hecho de que estas expresiones responden a las necesidades estéticas, lúdicas y de mercado de la sociedad.

2.
Por lo que respecta al beneficio de estos talleres, diré que el arte popular asegura un desarrollo psico-social y espiritual. Esto porque los niños encargados de decorar las piezas en crudo se apropian de las mismas para convertirlas en obras personales, desarrollándose así su creatividad y por supuesto su autoestima, misma que se nutre del hecho de saberse con una nueva capacidad.

Por otro lado, el hecho de poder jugar con sus creaciones cierra un círculo virtuoso, pues el juego es una actividad simuladora de la vida y las relaciones interpersonales y si se da de manera gozosa y con economía de elementos, se garantiza un mejor desarrollo infantil.




En términos educativos, el logro al que nos referimos puede entenderse si consideramos al arte como un eficaz vehículo de expresión.
Finalmente, podemos agregar que en materia de habilidades cognitivas y estéticas se desarrollan las siguientes:

1.- Capacidad, de observación, atención y memoria.
2.- Desarrollo de la imaginación y la noción de originalidad.
3.- Capacidad de análisis y de síntesis.
4.- Compresión de conceptos abstractos.
5.- Coordinación de aspectos mentales-visuales y táctiles.
6.- Desarrollo psicomotriz.
7.- Descarga de energía emocional.
8.- Valor ocupacional.
9.- Valor lúdico
10.- Valor terapéutico.
11.- Desarrollo de la sensibilidad estética a través de una postura de análisis de las sensaciones provocadas.

NOTA: en la muestra pueden apreciarse, además de un antiguo caballito de madera procedente de algún carrusel de feria, dos obras de la autoría del Maestro Óscar Martínez Longoria, maestro de la juguetería de autor, quien creó con todo y sus mecanismos para mover las piezas, una Batalla Zapatista y un Carrusel de madera que son verdaderas joyas. Por favor no se pierda esta muestra que muy probablemente itinerará en un par de municipios de este atribulado estado del país. 







María Helena Noval

lunes, 18 de enero de 2016

BIENAL DE LOS VOLCANES: Muestra en el Museo de la Estampa de Toluca.



1.-La gráfica:

Aunque hay notables excepciones que se remontan al siglo XV y aún antes, la obra gráfica se contabilizó durante mucho tiempo en la Historia del arte como un ejercicio más dedicado a la impresión de hojas volantes, periódicos, libros e imágenes publicitarias. Tal vez por eso cayó en el “descrédito” que le quita el “aura” de la que hablara Walter Benjamin refiriéndose a la obra de arte en la época de la reproducibilidad técnica.

Con las ediciones limitadas de autor en el siglo XIX surgió la estampa artística y se hizo el milagro de que yo pudiera ver a un Vlady ensalivarse el dedo y probar el estado de una placa, totalmente concentrado al grado de poderse equiparar su silencio al negro de una tinta tan espesa como el petróleo.

El cuate que intenta hacer arte de este modo, procede primero elaborando imágenes sobre una o varias placas o matrices que después se entintarán y se pasarán por la prensa para lograr los llamados “originales múltiples”; haciendo hincapié tal nombre en la factura detallada y de calidad de la pieza, frente a la baja calidad de las reproducciones masivas realizadas mecánicamente. 




2.-Su promoción y exhibición:

Para el caso de la gráfica tenemos en nuestro país la Bienal Internacional de Grabado y Estampa José Guadalupe Posada, la Bienal Nacional Diego Rivera de Dibujo y Estampa, la Bienal de Estampa Contemporánea Mexicana y alguna otra por ahí, pero no una modalidad como la Bienal de los Volcanes, nuevecita en intención de ser regional.

Quienes conformamos Fundación Noval sentimos que un concurso bienal que convocara a los creadores de Veracruz, Tlaxcala, Puebla, Morelos, Estado de México y la Ciudad de México promovía el análisis, la comparación, el gozo estético y finalmente el juicio crítico entre colegas y espectadores que comparten cultura y problemáticas similares. Eso fue, claro está, después de haber averiguado que en los estados convocados se seguía enseñando gráfica tradicional y no sólo esa cuestión de máquinas que se llama “gráfica digital”. Si a eso agregamos que casi no hay museos especializados en la materia y que por su misma naturaleza es difícil valorar las diferencias entre las diversas técnicas,  tendremos el por qué se debe visitar la exposición resultante de 96 piezas en el Museo de la Estampa de Toluca.



3.-De la mirada activa:

Hablar de litografía, xilografía, aguafuerte, aguatinta, punta seca, mezzotinta, linografía y gofrado implica hablar asimismo de los efectos que distinguirán una técnica de la otra. Entre estos se encuentran las nociones de textura, relieve, alto contraste, difuminados, ashurados y chorreados, todos ellos diferentes a lo que el ojo aprecia en el caso de mirar pintura. Descansa el ojito en una línea que se mece, pero luego bota la mirada en un empedrado, para luego dejarse caer entre chorreados o sentir lo rasposo de una bola de alambres, tal es la serie de disquisiciones que se puede uno hacer en este volumen de tratamientos de la tinta sobre el papel.

Ahora bien, al hablar del contenido o temática de las piezas expuestas estamos hablando de encontrarnos con abordajes que pretenden criticar algo, pensar en términos abstractos, o traer a colación estilos como el pop o el soft porno, por poner algunos ejemplos.

En fin, que va uno tratando de mirar y no sólo de ver cuando se enfrenta al riquísimo menú que incluye un inmenso cúmulo de tallones impresos, la huella que dejan las texturas de una resina epóxica y la variedad de negros que se pueden lograr si la línea se traduce en finuras y sumatorias.



Le entendemos al poder del gris y le quitamos su carga de mediocridad, nos quedamos calladitos ante la elocuencia del alto contraste y de plano dejamos de respirar ante la representación de un terrible asesinato, el cual entendemos un segundo después de admirar el poder de la incandescencia del rojo bermellón aplicado en grandes dosis. Tal es el sabor de la Bienal de los Volcanes. (Hasta el 14 de febrero de 2016 en el Museo de la Estampa de Toluca. Plutarco Gonzáles 305 y Alameda, Col. La Merced. Toluca, Estado de México). 


María Helena Noval