lunes, 21 de diciembre de 2020

Vas a ver: Mi diccionario de la pandemia

 1. A casi un año de distancia de la aparición en Wuhan, China, de un virus que nos trae vueltos de cabeza por su letalidad, propongo a continuación mi personal diccionario de la pandemia, que será brevísima historia en el devenir del planeta verde, pero ya inolvidable en nuestro tiempo.

ADIÓS - dolorosa despedida, que nos han obligado a darle a seres queridos, a veces sin poder verlos.
ARTE - eso que nos alimenta el espíritu y nos ha salvado en tiempos de confinamiento. ¿Qué haríamos en casa sin libros, películas y música?
ALCOHOL - en gel. Se ha vuelto indispensable. Reseca las manos, pero salva vidas.
BONDAD - la de los médicos, hoy más que nunca. 
CAUSA - le echamos la culpa a los murciélagos, pero esto se debe a lo mal que nos portamos con la Naturaleza.
CONFINAMIENTO - quédate en casa.
COVID-19 - término científico que ojalá pronto quede en simple dato histórico.
CORONAVIRUS - popularmente una figurita esférica con rayos, que causa estragos y mucho dolor.
DOCTOR - ángel guardián. Médico.
ECONOMÍA - los expertos la comparan con “la de guerra”.
ENFERMEDAD - se nos han olvidado otras; la que prevalece hoy enriquecerá a varios laboratorios.
ENFERMERAS - ángeles de la guarda; valientes profesionales, generalmente mal pagadas, cuyo trabajo debemos revalorizar después de esta prueba del Señor.
ESQUELAS - abundantes publicaciones en los periódicos que leemos a diario con temor.
ESTORNUDO - ni se te ocurra. Tampoco toser. Corres peligro de que te consideren un peligro.
FUNERARIA - modelo de negocio que dará qué pensar a más de un inversionista.
GEL - en alcohol, sustancia casi milagrosa.
HOSPITAL - lugares a los que no hay que ir si no es urgente. Si no ayudas, no estorbes.
JABÓN - hay que contar los minutos que nos tallamos las manos con su maravillosa espuma.
MANOS - lavadas cien veces al día dan vida.
MUERTE - hazte para allá, con tus ocurrencias covidianas.
NUEVA NORMALIDAD - lo contrario a la “vieja anormalidad”, sea esto, lo que cada quien quiera imaginarse. 
OXÍGENO - uno de los componentes que respiramos, sin él nos morimos. Se mide con un oxímetro. Si baja de 90, comienza a preocuparte.
PANDEMIA - palabra del diccionario que antes sólo usaban los expertos, y hoy empleamos todos para referirnos a esto que no podemos eliminar, ni siendo tan fregones en tantas cosas.
PULMONES - insuflan vida. Cuidémoslos haciendo ejercicio.
REALIDAD - existen dos: la de quienes creen que existe y la de quienes dudan que estemos pasando por un momento de crisis sanitaria mundial.
RESPIRADOR - aparato parecido a la Lámpara de Aladino. Salvavidas.
SABOR - eso que nos hace felices y que el coronavirus se lleva junto con el olor. Sus cinco variedades se detectan con la lengua.
SALUD - más preciada que nunca. Ojalá la cuidemos más de hoy en adelante.
SANA DISTANCIA - no se refiere a la formación durante los Honores a la Bandera, sino a la que debemos guardar en público para no contagiarnos. Si nos acercamos más de lo debido al prójimo (próximo), corremos el peligro de que nos vean con horror.
SANITIZACIÓN - proceso por el que pasamos varias veces al día en casa y sitios públicos sin chistar.
SARS COVID -19 - virus maldito del siglo XXI (aplica para todos los SARS).
SEMÁFORO - indicador que nos informa si podemos salir o no de casa. 
TAPABOCAS - también denominado mascarilla. Se trata de un pedazo de tela que muestra diversos diseños. Hoy está de moda y hay que saberlo emplear. 
TEMPERATURA - si te dicen que tienes 36.2 puedes sonreír. Preocúpate cuando te digan que tienes más de 37.5. 
VACUNA - la panacea de nuestros tiempos.
VIDA SOCIAL - la que se extraña muchísimo. Benditos aquellos días en los que podíamos tomarnos fotos abrazados, sin parecer criminales, ir al cine, salir de  compras y a comer con amigos. 
VIRUS - maldito ser viviente, que se comporta como un monstruo, cambiando la información genética que controla el comportamiento de millones de nuestras células.
https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-mi-diccionario-de-la-pandemia

lunes, 14 de diciembre de 2020

Transiciones: expo en el Borda

 1.

Colgada sin mayor apoyo museográfico que las mamparas pintadas de blanco, los cedularios y los textos de sala, Transiciones, muestra de casi 80 piezas, de 12 artistas que producen localmente, “pinta” para ser un proyecto exitoso por donde se le vea. Y por favor aquí, querido lector, permítaseme aclarar que no es el ego propio el que habla (ya que estoy involucrada en la organización), sino la lógica; comenzando porque todos los trabajos son sumamente agradables a la vista.
Los autores Christina Del Valle, Marit, Ana Rojas, Miriam Pérez, Elena Climent, María Luisa de Mateo, Lalo Lugo, Fernando Hidalgo, Kim Ekemar, Román Santoveña, Miguel Izquierdo y Francisco Valverde cuentan con largas trayectorias y “fortuna crítica” (publicaciones de expertos sobre su obra). Pero tal vez lo que hoy más cuenta, es que han decidido seguir creando, a pesar de las difíciles circunstancias actuales. Su trabajo es de taller cotidiano, consistente, cimentado en la idea de la exploración, con compromiso. Ellos y ellas sortean el reto que implica superar la mímesis o copia de la realidad.
Para situarlos en el contexto actual, hay que decir, que forman parte de una generación de creadores más jóvenes que quienes son siempre citados como los representantes “famosos” de la entidad, pero también se han destacado cada uno por méritos propios en sus diversas disciplinas, en espacios expositivos más allá de nuestras fronteras. Transiciones, es pues, una muestra que se les debía.
2.
La selección parte de la premisa de presentar los trabajos que involucren claramente las relaciones entre la abstracción y la figuración, en pintura, estampa, fotografía y  escultura. Invitado a escribir el texto de sala, el crítico de arte Guillermo Santamarina los plantea así: “Fundamentada en el apresto de la libre gestualidad y la abstracción, esta exposición permite un acercamiento a ciertas inquietudes estéticas que rondan por la generosa actividad plástica morelense, y en otro plano, abre la oportunidad de reflexionar sobre este paradigma marcado por la asociación de enfoques que en efecto, registran esas “transiciones”, como la comprobación o no, de definiciones sobre la figuración, la representación, y la experiencia estética radicalmente emancipada, atributo de la justa evolución del lenguaje.”
Más adelante, en su texto, cita al teórico de principios de siglo Benedetto Croce, para afirmar el interés de los creadores en los elementos propios de los abstraccionismos por encima de las narrativas: “Caracterizadas como eje común, las transiciones, se perciben en la obra pictórica y fotográfica de la presente muestra, mediante un tratamiento de la figura que se fusiona, conjuga o conversa con lo esencialmente matérico, privilegiando al color, las texturas y las sustancias que esparcen y fijan revestimientos”.
3.
Frente a las piezas de Román Santoveña hay que ver el diseño geométrico que sustenta el paisaje urbano y las perspectivas de ojo de pájaro; en el retrato de la palmera de Elena Climent, lo que cuenta es la proyección abstracta de la luz; en las fotografías de Ekemar, miremos los encuadres que liberan a la realidad, de su proyección en términos de color y forma; en lo de Miguel Izquierdo admiremos la composición que deja de ser un elemento natural (ramas de árbol), para conformar una escena de danza; en Valverde aplaudamos el atrevimiento de invitarnos a ver más a fondo del abordaje de los colores de caramelos en serie; con la magnífica pintura de Marit, sintamos el gozo de la pincelada que configura seres emocionales muy reales a pesar de ser de colores artificiales.
En cambio, para Ana Rojas el reto es conceptual: ¿qué sucede si le aplicamos categorías estéticas de la pintura, como las veladoras a la estampación artística?  Fernando Hidalgo juega con la representación que quiere ser muy realista, sin perderse la oportunidad de aplicar brochazos abstractos, para simular reflejos, o fondos y Christina Del Valle es simplemente una maga de la textura y la materia.
La colectiva podrá verse en las Salas Velasco-Tamayo del Jardín Borda, a partir del 11 de diciembre y hasta mediados de marzo del 2021. Por favor no se a pierda. FIN

Por María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/transiciones-expo-en-el-borda

lunes, 7 de diciembre de 2020

Vas a ver: Don Raúl Iragorri, in memoriam

 1.

Hace aproximadamente 5 meses, siendo todavía secretaria de Turismo y Cultura Margarita González Saravia, me sugirió visitar a Don Raúl Iragorri para proponerle que su exitosa empresa automotriz copatrocinara una publicación del área de museos. “Estando las cosas como están en materia de recursos, una de las vías de salvación del “austericidio” y en tiempos de pandemia, no me parece mala idea visitar a algunos empresarios, para esta y otras exposiciones que tenemos previstas”, le respondí.

Días después acudí a la oficina del carismático y conocido Don Raúl, en compañía de Jesús Rosas, promotor cultural y colaborador cercano suyo. La conversación inició con la muestra propuesta y su consiguiente catálogo, pero de inmediato se enriqueció con un sinfín de asuntos vinculados con la historia del arte local. El turrón lo rompimos trayendo a colación al Maestro Jorge Cázares, sobre cuya vida y obra tengo la fortuna de haber escrito un libro que el empresario recordó al instante. Sobra decir que se sentía muy orgulloso de ser coleccionista de arte y apreciaba mucho el valor de la cultura como motor de cambio.

Me platicó sobre la coincidencia de su nacimiento a manos de la misma partera y con horas de diferencia, con el Ingeniero Marcos Manuel Suárez Ruiz, de quien fue amigo y compañero de lucha. Y ya en confianza, pasamos a los espinosos asuntos del arte contemporáneo, del que se confesó francamente desconfiado.

Antes de despedirnos agendamos visita al Jardín Borda y un desayuno de trabajo que por fortuna se logró poco después.

2.

Cordial y amable en todo momento, no sólo tratándose de eventos públicos, Don Raúl Iragorri representa lo mejor de una sociedad hoy en peligro de extinción por los horrores y prisas de la modernidad, el desgaste de tanto mal gobierno y una naciente juventud sólo involucrada consigo misma.

Durante su paseo por el afamado jardín, platicamos de la gente que se estaba yendo, del Colegio Cristóbal Colón, las calles de la ciudad y con especial énfasis sobre las familias que se saludaban antaño en el centro de Cuernavaca, las que emparentaban porque todos se conocían y respetaban. Aquella época en la que los frondosos árboles de la Plaza de Armas, los famosos guayabos, la Catedral, el restaurante La  Universal y el Palacio de Cortés incitaban a la sociedad morelense a referirse al máximo orgullo, el “yo soy de aquí”.

Hoy, a escasos 3 días de su partida, a causa de esa horrenda pandemia que según él nos ha permitido conocer el valor de la amistad, no puedo más que coincidir con Danae De Negri, titular del SIPINNA: le quedamos a deber a Don Raúl Iragorri.

3.

Del muro de FB de la funcionaria extraigo los siguientes párrafos:

“Leyendo tantas muestras de tristeza y respeto por la sorpresiva muerte del paisano #Raúl Iragorri, me quedo pensando en cómo hemos sido injustos con los morelenses de cepa, por intereses ajenos al bien de nuestro estado, o de Cuernavaca en particular.

“Varias veces hemos sido indiferentes con los sólidos coterráneos que han amado a Morelos, a pesar de que sus riquezas (de cualquier índole), y sus dones les han caracterizado tanto, que bien podrían irse a otros lares y afirmar eso de que “nadie es profeta en su propia tierra”, teniendo mejores oportunidades que en la morada que los vio crecer o desarrollarse. (...)

“Don Raúl era un persistente candidato a la presidencia del municipio, y siempre pensé que de haber tenido la oportunidad (...) hubiese sido un buen gobernante. Su discurso del cambio era persistente, pero la izquierda morelense le quedó a deber mucho a un hombre paradójicamente más de causas justas, que aquellos que se vestían y se visten de la “ideología del pueblo”.

3.

Como sabemos, su inversión en Morelos le dio de comer a cientos de familias durante muchos años, incluyendo estos momentos, en los que hubiera sido oportuno reducir la abultada nómina, porque le generaba pérdidas.

Por eso y más, dentro y fuera de ese raro espacio de ciudadanía que es FB, destacan las muestras de afecto por Don Raúl, a quien vamos a echar de menos porque además de que se nos va una fina persona, una vez más los morelenses nos quedaremos sin la oportunidad de ver la capital en manos de alguien con experiencia exitosa y liderazgo probados. Lo mismo aplica para el partido que llevó a la presidencia a AMLO. FIN

Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-don-ra-l-iragorri-memoriam

lunes, 23 de noviembre de 2020

Vas a ver: PEF cultural 2021: para llorar

 1.

El tema es de obligada reflexión para quienes formamos parte del sector cultural, pero también para todos los mexicanos, debido a que el aprovechamiento de nuestro derecho a la cultura se verá afectado por el sustantivo recorte del presupuesto asignado al ramo 48 del Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año (PEF 2021).
Dicen los optimistas que la creatividad extrema tendrá que imponerse, que de algún modo la condición humana es inseparable del arte (y lo espiritual diría Kandinsky) y que el mundo no se acabará. Que habremos de seguir generando exposiciones, montajes de teatro, presentaciones de libros, danza, artesanías y demás intentos de embellecimiento del mundo (además de los indispensables chispazos de consciencia propios del arte), porque la creatividad no depende ni de la Ley de Planeación del Gasto Público, ni del mundo pospandemia que nos está tocando vivir.
Del otro lado están los muy enojados, como la crítica de arte Avelina Lésper, que asegura que habremos de apagar la luz de los museos, porque no habrá ni para el pago de los servicios más indispensables como pintura de mamparas, la fumigación, las cámaras de vigilancia, las contrataciones de técnicos y servicios profesionales, además de las curadurías, el transporte de obra, etc. 
Mediando están los moderados, como el especialista Carlos Villaseñor, que propone que la factibilidad del trabajo en pro de la cultura dependerá de los vínculos con la sociedad civil. Habremos de estirar la mano, hacer sinergias, dejar los centralismos y voltear a las formas de vida periféricas. En pocas palabras, recurrir a gestiones alternativas que no dependan del gobierno, como ha venido sucediendo tradicionalmente desde el siglo XIX (de la historia de los patrocinios procedentes de las monarquías y la Iglesias ya ni nos acordamos).
2.
En el mismo marco del análisis del “austericidio”, se dio el miércoles pasado, el informe de Alejandra Frausto a la Cámara de Diputados, siendo la instancia facultada para autorizar los recursos propuestos por el Ejecutivo. Durante las intervenciones de una y otros, no faltaron las frases triunfalistas de la política cultural, pero tampoco quienes cuestionaron fuertemente la gran tajada del pastel que se llevará el mega desarrollo de Chapultepec: 3508 mdp (25% del presupuesto para el sector).
Con calificativos como “es vergonzoso” y descalificaciones como “se esperaba que usted fuera la interlocutora y resulta que no cumplió su función, dejando a los vaivenes del mercado a la cultura, en lugar de arroparla” cuestionaron los diputados acremente a la titular de la secretaría federal.
Y es que los números son claros: si bien habrá un aumento para el ejercicio venidero, porque de $13517 mdp (2020) pasamos a $13985 mdp (2021), con un incremento de $467 mdp equivalente al 3.46% que compensa la inflación, le restarán a cada uno de los programas y objetivos de la S.C. porcentajes diversos que llegan al 100%, siendo las direcciones de vinculación cultural (menos 86%) y fomento a la lectura (menos 32%) dos de los sectores más afectados, además de la reducción del 21% del gasto operativo, necesario para el funcionamiento indispensable de las diversas áreas de la dependencia.
3.
¿Qué otra cosa duele? Que por miedo la gente no aprovecha lo que sí se puede aprovechar en esta época. Y es que hay museos abiertos, pero con poco público, como le dijo a la secretaria Frausto el Diputado Carlos Alberto Morales (sin partido). A lo que ella respondió: “debemos congratularnos, porque la oferta digital aumentó muchísimo y logramos generar públicos nuevos”.
Y sí, hoy somos materia digital y vivimos muy encerrados en nuestros aparatos electrónicos, pero no debemos perder la esperanza de que un día, al salir a la calle podamos encontrar rehabilitados los edificios dañados por los sismos de hace tres años y en operación las casi 200 zonas arqueológicas con las que contamos, pues hoy hay sólo 41 abiertas. Los derechos culturales son derechos humanos, pero los inmuebles también tienen derecho a seguir existiendo. Ojalá el destino no los alcance, como ha sucedido con tantos compatriotas por el maldito COVID. FIN 

Por María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-pef-cultural-2021-para-llorar

lunes, 9 de noviembre de 2020

Vas a ver: Biden, Trump y el alma de los norteamericanos

 1.

Pocas cosan ilustran más la animadversión que generaba el estilo de quien dejará la presidencia de nuestro país vecino, como la que manifestaron dos ancianas en el Museo Metropolitano de Nueva York, hace poco, al preguntarles por la ubicación de una de las muestras temporales: “bienvenida a nuestro país, nosotras no estamos de acuerdo con Trump, he is not a nice person”, me dijeron. Como si de entrada tuvieran que disculparse conmigo por mi nacionalidad. Y es que como él no hay dos. Durante su gobierno se encargó de hacerse repulsivo en todos sentidos. Fue malmodiento, grosero, mentiroso, invasivo, entrometido e inculto.
No. Trump no reflejaba el alma de los norteamericanos, por más que en su discurso metiera como con calzador, frases “políticamente correctas”, mandatos oficiales, esquemas pensados para el negocio. Trump es un niño berrinchudo, maleducado.
2.
Dice Clotaire Rapaille en su multicitado libro titulado “El Código cultural”, que la noción que representa la cultura norteamericana es la adolescencia, que los valores asociados a esta etapa de la vida son los ideales de los norteamericanos: recuerde usted que a los jovencitos se les da el cambio de humor constante, centrarse en el ahora, desafiar la autoridad, adorar el cuerpo esbelto, escultórico, musculoso y blanco y equiparar el amor con sexo. Lo que fascina a los fans de Bill Clinton, Tom Cruise, Michael Jackson, Mike Tyson y Venus Williams es su resistencia a crecer, dice Rapaille. Siempre son jóvenes de corazón, locos arriba y abajo, inconformes constantes. Por algo “los estadounidenses se inventaron el concepto de la guerra de los sexos”, concluye, al recordar la pasión de los mismos por la violencia.
3.
La edición semanal internacional de “The New York Times”, del 31 de octubre abre con un artículo que aborda un asunto aparentemente significativo. Tanto Trump como Biden insistieron en el concepto ALMA en sus campañas. El primero habló de su fe en Dios todopoderoso, mientras que el segundo dijo que había que demostrarle al mundo que su país sigue siendo un faro de luz. Pero ninguno de los se distinguió por apostarle a la cultura como vía de salvación.
“El que la elección se haya convertido en un referéndum sobre el alma de la nación, sugiere que en un país cada vez más laico, votar se ha convertido en un reflejo de la moralidad individual, y que el resultado depende en parte de cuestiones espirituales y filosóficas que trascienden la política. ¿Qué exactamente es el alma de la nación?  ¿Cuál es su estado? ¿Y qué significaría salvarlo?”, dice la articulista Elizabeth Dias https://www.nytimes.com/es/2020/10/17/espanol/estados-unidos/trump-biden...
Considerada en casi todas las religiones del mundo como sinónimo de respiración, la noción de alma resuena en una nación afectada por una pandemia que afecta el sistema respiratorio y su sistema policial, que ataca a las personas negras que exclaman “no puedo respirar”, similar al lema que empleara el reverendo Martín Luther King Jr., “para salvar el alma de Estados Unidos” en la década de los cincuenta.
4.
Estando Biden a la cabeza, valdría la pena recordar que los demócratas representan a una clase social que valora la súper formación profesional y los estudios avanzados. Resultado de una clase cada vez más poblada, gracias al ascenso de la economía posindustrial, la meritocracia demócrata de “cuello blanco” tiende a olvidarse de los trabajadores, “los de cuello azul”.
“No preocupan mucho por la desigualdad”, dice Victor Lenore en un artículo publicado en Vozpópuli (https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/biden-elecciones-eeuu_0_140686...). El capitalismo desregulado genera un mundo hostil para los más vulnerables, entre ellos el 60% de la población norteamericana, que no ostenta un título profesional (Trump dijo un día: “I love the poorly educated”.)
Así las cosas, tal parece que las grietas por las que se meterá la inconformidad contra el próximo presidente de los Estados Unidos serán las mismas por las que perdió Trump: la falta de “cultura de la cultura”, porque por más que los demócratas sean tecnócratas, en su discurso no entraron ni la sensibilidad, ni la poesía, ni las artes plásticas. Mucho menos el gran capital que representan sus enormes museos, depositarios de importantísimas obras de arte de todos los tiempos.
Como suele suceder, porque la cultura nunca ha sido sinónimo de capital político, ambos candidatos se olvidaron de lo mejor del alma humana: la capacidad de ver al otro en nosotros, la capacidad de mostrar empatía, propia del arte. FIN

Por María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-biden-trump-y-el-alma-de-los-norteamericanos


lunes, 2 de noviembre de 2020

Vas a ver: Arturo Rivera, neoacadémico, neobarroco. In Memoriam.

 1

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La obra de Arturo Rivera no es fácil, está habitada por seres alucinantes, por encuerados amenazantes, por gente desolada. Todos de frente, todos enseñándonos las manos, la mirada endurecida. Inolvidables. Además, la paleta que usa, de tierras y fríos, no ayuda mucho a alegrarnos. Y sin embargo, lo primero que uno dice es: “Pero qué bien pinta este hombre”.

Caravaggio fue el que empezó con estas cosas, pero él es de los pocos que en México le dio un toque especial a lo que podríamos definir como “neobarroco” o, haciéndole caso a la etiqueta que él mismo se colgó “neo-academicismo”. En varias ocasiones se ocupó de diferenciar lo académico de los realismos.

De la pintura de Rivera hablo hoy, porque el pintor acaba de dejar este plano terrenal.

2. 

Tipo sumamente nervioso y de personalidad controvertida, Rivera se  destacó por ser uno de los pintores mejor cotizados y más admirados de los últimos años, aunque una conocida crítica de arte haya expresado llorando el viernes, que el pintor se había ido sin el reconocimiento debido. Lo cierto es que Rivera expuso en diversos foros artísticos nacionales e internacionales y su fortuna crítica es abundante.

Alberto Ruy Sánchez, describió su estilo como un “realismo de intensidades”, a lo cual habría que añadirle que su pintura se inscribe en la historia del arte a partir de la negación de los lugares más comunes.

Fiel a sí mismo, sumamente congruente, Rivera no se andaba por las ramas y no se atemperó con la edad. Su preocupación por la condición humana y lo sórdido encendían su creatividad. No se me olvida lo que me dijo un día: “Cuando pinto no sufro. No padezco al crear a esos personajes y atmósferas cargadas de patetismo. Es el receptor en su momento el que ve los cuadros así, hay incluso quien los ha tenido en su casa y luego me dice que no puede vivir con ellos. Yo siento que soy vital, tengo esperanza en el hombre, pero no puedo negar las cosas y manifiesto el mundo como lo veo.”

Sobre sus autorretratos también podríamos hablar largo y tendido, porque aunque no pretendía hacer de primera intención una obra autobiográfica, su rostro imperioso, dominante y avasallador, termina por requerir nuestra mirada e invitarnos a tratar de descifrar la suya. 

En fin, que con Rivera tenemos un excelente ejemplo de lo que la razón y la locura pueden lograr si se unen. Dicho de otro modo, y recordando a Gaston Bachelard, diríamos que el proceso creativo caracterizado por unir estas dos potencias del intelecto humano, el pensamiento racional y la imaginación, se manifiesta pocas veces con tanta pasión como con Rivera. Un pintor que tuvo que luchar con los consumos de enervantes, también hay que decirlo.

3.

Arturo Rivera nació el 15 de abril de 1945 en la Ciudad de México, estudió pintura y grabado en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM (San Carlos), luego en Londres y más adelante en Nueva York (1976-79) y Alemania (1980-81). Por cierto que como muchos artistas, en Nueva York se vio en la necesidad de producir imágenes “a la manera de” para poder sobrevivir.

Invitado por el pintor Mac Zimmermann a Alemania, Rivera se puso en contacto en las grandes galerías y en los museos bebió de los grandes de la historia del arte, entre ellos Hans Holbein y Alberto Durero y aprendió algunas técnicas pictóricas poco comunes en la actualidad, lo cual le imprimió un sello particular a su obra.

4.

Querido lector, le deseo mucha salud a usted, que me hace el favor de leerme en este significativo día dedicado a los difuntos. Pienso especialmente en las víctimas del COVID 19. 

Si le nace escribirme, por favor hágalo, prometo responderle muy pronto.

Por:  María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-arturo-rivera-neoacad-mico-neobarroco-memoriam

lunes, 26 de octubre de 2020

Vas a ver: A propósito del Día de Muertos

 1.

Una de las lecturas que más me ha sorprendido sobre la idea de la muerte es el ensayo que escribió Ikram Antaki inspirada en lo expresado por el longevo Edgar Morín, por la potencia de sus conclusiones y su capacidad de vincular conceptos. La antropóloga de origen sirio llega a la conclusión de que son dos ideas fundamentales las que nos caracterizan a los homo sapiens: la idea de la muerte-renacimiento y el mito del doble En su Historia de la Muerte (Grandes Temas/Arte, Joaquín Mortiz, 2002) aclara también que ambas creencias son proyecciones de la estructura de la reproducción, es decir, la manera en la que la vida se organiza para permanecer.
La idea de la muerte-renacimiento incluye la noción de la vida en el más allá y la reencarnación. La segunda -nuestro doble-, se concreta en la extendida idea del alma que vuelve periódicamente al reino de los vivos. En México esta creencia fundamenta nuestros ya conocidos rituales, el Miquixtli señaladamente, aunque también concebimos en nuestro país, al espíritu individual vagando por el inframundo, sufriendo lo indecible.
El Miquixtli en Morelos es tradición desde hace casi tres décadas. Se decoran las casas con altares personalizados -la perturbación de la muerte no existiría, si la individualidad de la muerte no fuera reconocida, dice la citada escritora-. Se ornamentan las tumbas en los panteones. El de Ocotepec es el más conocido. En esta ocasión y a pesar de que se reconoce como Patrimonio Cultural de la Humanidad lo que allí se realiza, no se recibirá a los miles de visitantes que cada año buscan encontrarse en la identidad de las repeticiones cíclicas.
Ojalá que la  pandemia no esté matando a la muerte.
De estas particularidades charlamos hace poco con los brillantes investigadores  Adalberto Ríos Szalay y Jesús Zavaleta Castro, en “Cómo vemos México”, programa de TV producido por el Instituto Morelense de Radio y Televisión (IMRYT), que hemos estado bordando con toda la ilusión del mundo para usted, querido lector.
2.
Otra de las cosas que suena contundente en el ensayo de la Antaki, es que ningún grupo humano jamás abandonó a sus muertos sin rituales. Desde las tribus más antiguas queda como dato la sepultura, con las formas que a cada cultura gusten más.
Y me parece que en esta época de híper-consumos esta característica ha tomado formas que van de lo curioso a lo cursi. Hace poco escribí para una prestigiada revista de la UNAM sobre esas capillitas que marcan en la vía pública el lugar en el que el difunto pasó a mejor vida, otra manera en la que la sociedad se autorreproduce, concibiendo al cuerpo como un ente que se resiste a morir y requiere mercancías y comodidad. A esto hay que añadir el moderno exhibicionismo del dolor y el folklor que nos caracteriza a los mexicanos.
3.
Esos pequeños monumentos pueden ser simples apilamientos de piedras, que buscan recordar al caído en desgracia en la vía pública, o cruces como las que dividen los linderos entre los pueblos. Pero lo más común es que se trate de altarcitos y capillitas. Estos monumentos funerarios casi siempre urbanos, cuentan con varios elementos constitutivos y postura estética. Su importancia crece en el ánimo familiar porque a todos nos aterra pasar desapercibidos.
No dejo de destacar que dichas edificaciones manifiestan el miedo a ser víctimas de la violencia de nuestros semejantes. No dejamos de señalar que hoy, que se destaca el cuerpo heroico, violento y violentado, estas edificaciones laicas suelen contener alusiones trágicas estetizadas y poéticas del héroe romantizado. Tampoco dejamos de ver que la desigualdad que caracteriza la vida se repite para la muerte, generándose en términos de inversión de recursos, la diferencia entre un monumento mayor y uno menos ostentoso. En este sentido destaca el recuerdo del fiel perro, al que se le dedica un poco de historia de cemento, su propio memento mori. Así la vida de la muerte. FIN

Por María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com