lunes, 31 de julio de 2017

Vas a ver: Eufemio y Emiliano Zapata: ¿un pleito de cantina y una marca?

1.

Durante mucho tiempo se nos ha contado que fue un vil pleito de cantina la razón del asesinato, hace cien años de Eufemio Zapata Salazar, pero su sobrino biznieto Edgar Castro Zapata, con quien platico esta tarde de domingo por teléfono, me cuenta que en próximos días dará a conocer en Cuautla documentos que prueban que más allá del relato aparecido incluso en los libros más respetados sobre el tema -como el de John Womack-, la historia puede leerse de otro modo y esto tiene que ver con una traición que Eufemio descubrió le harían dos de sus seguidores más allegados.
Castro Zapata, reconocido entre los cronistas e historiadores del estado no sólo por ser pariente del mal llamado Atila del Sur, sino por dedicarse a estudiar la historia del zapatismo publicó en la “Revista Relatos e Historia de México” el pasado mes de junio lo siguiente:
“Cuando lo mataron, Eufemio era general y jefe de la Plaza de Cuautla. Era el segundo al mando del ejército sureño y pieza clave contra la estrategia de cercar a Zapata (a quien lograron asesinar en abril de 1919)...su subordinado, el general Sidronio Camacho, y su secretario particular, Napoleón Caballero, fueron cooptados por los generales Cirilo Arenas y Vicente Rojas poco antes de la muerte de Eufemio. Ellos enviarían un telegrama al subsecretario de Guerra de Carranza, Agustín Castro:
Tepextlipa, Méx.- Vía Ozumba.- General Subsecretario de Guerra.- Muy urgente.- Tenemos la honra de participar a usted que en estos momentos, 9:AM:, incorporóse procedente (de) Cuautla, Morelos, general Sidronio Camacho al frente de 25 hombres, entre ellos (el) coronel Julio Díaz y Napoléon Caballero, que desempeña puesto de secretario particular de Eufemio Zapata.
A Camacho lo invitamos para unificarse y la invitación llegó a manos de Eufemio, por lo que entabló ayer por la tarde un combate entre las fuerzas de dichos “jefes”, resultando muerto Eufemio Zapata, de tres balazos que recibió.
La hora del combate fue la una de la tarde; todos los incorporados vienen montados y armados. Por oficio remitímosle detalles y lista correspondiente.- Saludámosle respetuosamente.- General Cirilo Arenas.- General Vicente Rojas.”
Lo que se deja ver aquí es que la invitación era para pasarse a las filas de Pablo González Garza, General Constitucionalista que hizo un matadero horrible de zapatistas en nuestro estado, especialmente en Tlaltizapán. Como Eufemio encaró a Sidronio con documentos probatorios, fue herido cerca del Rancho San José. Lo llevaron a su casa en estado de agonía y allí falleció, por lo que el Presidente Municipal de Cuautla, Salvador Romero, le envió a su hermano Emiliano un telegrama firmado con la leyenda que todos conocemos “Reforma, Libertad, Justicia y Ley” informándole los tristes sucesos.
2.

Sobre estos asuntos y otros más hablarán varios expertos el próximo martes 8 de agosto, pues se cumplen 138 años del nacimiento de Emiliano Zapata. Como la Jornada Zapatista se llevará a cabo, a partir de las 17 horas, puede usted llegar al museo del INAH desde antes, pues se expondrán objetos personales y fotografías de Eufemio Zapata que nunca se han visto. En la Jornada participarán: Carlos Gallardo Sánchez con una ponencia titulada “Zapata para niños”, Carlos Barreto Mark presentará “Canto con Historia”, Arturo Ríos Ruiz narrará “Anécdotas de Emiliano Zapata”, Carlos Barreto Zamudio demostrará la “Vigencia del Zapatismo” y como ya dijimos, Edgar Castro Zapata expondrá “A Cien Años de la Muerte de Eufemio Zapata Salazar”. El moderador será el periodista Roberto Enrique Rodríguez Guerrero, quien edita “Desde la Torre”, periódico digital. El Museo Histórico del Oriente de Morelos “Casa de Morelos” se ubica en el Callejón del Castigo 3, Centro de Cuautla. Informes 735 352 8321.
3.

Por otro lado, quiero hacerle a usted, querido lector, la súplica de que no se deje engañar por los políticos oportunistas que seguro se apropiarán desde el año entrante de la imagen de Zapata. Ya verá usted que si no se agarran de su discurso (adaptándolo a su gusto) se peinarán el bigotote con gomina y hasta traje de charro y puro estrenarán, pues estaremos en plena época preelectoral.
Esto lo digo por cuestiones de amor propio, que no es puro ego e incluye la noción de orgullo nacional. Y es que en 2019 se estarán cumpliendo 100 años del aniversario luctuoso del morelense que dijo “La tierra es de quien la trabaja”, aquél
que propinó catorrazos en serio en la Hacienda del Hospital; el guapo que rompió esquemas de todo tipo, comenzando por vestirse a la usanza charra, que era moda de los hacendados a quienes desafiaba. Y como además se hacía retratar por fotógrafos afamados y en virtud de que muchos artistas -como los creativos del grupo ASARO de Oaxaca- han resignificado su imagen, es uno de los mexicanos más famosos del mundo.
Ya en el número 3 de la calle Rufino Tamayo, aquí en Cuernavaca, se planea proyectar su imagen y memoria “desde Morelos para el mundo”, lanzándolo como una marca comercial, lo cual podría generar una especie de ícono vacío, presente en todo tipo de objetos comerciales (playeras, tazas, delantales, vajillas, zapatos, bolsas, etc.), cosa que aún no sé si les hubiera gustado a Frida Kahlo -a la que ya le aplicaron el truco de la fridomanía- y a Don Miliano, pues ninguno de los dos sabía de los dineros que se generan con el uso de la imagen de las celebridades y los derechos de autor.
4.

Según los que saben, la historia deber servir para reflexionar sobre la vigencia de los ideales. A Zapata le preocupaban la situación del campo y la pobreza. Nada más. Y que quede claro, porque le cuelgan un montón de milagritos en los que ni siquiera pensó. Y sobre todo, “La Historia” debe servir también para pensar en la pertinencia de generar una “historia oficial” que enardezca de verdad el orgullo nacional, ahora que la señora de la toga blanca (óleo sobre tela pintado en la década de los sesenta por Jorge González Camarena que representa a La Patria) anda desgreñada y decaída. FIN 

Articulo publicado en:  https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-eufemio-y-emiliano-zapata-%C2%BFun-pleito-de-cantina-y-una-marca
Por: María Helena Noval
helenanoval@yahoo.com.mx

lunes, 24 de julio de 2017

El Papusetichi y el Accidente Controlado de Carlos Campos

1.Recorro las 4 salas del Museo de la Ciudad de Cuernavaca en las que se expone la obra del ingeniero Carlos Campos Campos y me sorprende cada vez más la pasión que lo inscribe en la historia del arte local. El autor es conocido en Cuernavaca como el alumno más antiguo del Centro Morelense de las Artes, pero comenzó su trayectoria hace más de 25 años, desde el antiguo IRBAC (Instituto Regional de Bellas Artes de Cuernavaca). Luego formó parte del grupo de acuarelistas del reconocido Maestro Huáscar Taborga, se ensució las manos de plastilina y barro siendo aprendiz de escultura en los talleres del guatemalteco Edgar Guzmán y la alemana Ulli Solner; le entendió al arte del dibujo partiendo de modelo en vivo con el respetadísimo Maestro Alejo Jacobo, aprendió grabado con el talentoso Luis Lombardo y con el Maestro Enrique Cattaneo -hoy Director de la Facultad de Artes de la UAEM- entendió que a fin de cuentas la historia del arte es un proceso en en el que se van sumando ensayos y sobre todo descubrimientos sobre la compleja e interesantísima psicología de la percepción visual, misma que involucra enormemente la noción de textura (propia del tacto), a pesar de que estamos hablando de ojos y de miradas.
Todo esto indica desde luego, que Carlos Campos es un goloso de la arte-factura; significa que a diferencia de muchos, él parte de una imperiosa necesidad de probar las diversas técnicas y materiales que ofrece la contemporaneidad. Por otro lado, hay que reconocerle al Maestro Campos el hecho de que al coleccionar el trabajo de sus colegas incentiva también el mercado del arte local y el diálogo constructivo.
2.En el segundo piso del museo, la primera sala cercana a la escalera ofrece piezas que parten de sus investigaciones sobre la proporción áurea y por ello muestran un realismo colorido de raíces academicistas fácil de “entender”, es decir, las piezas son simplemente ejercicios que resignifican fotografías conocidas de Emiliano Zapata y la imagen guadalupana.
Pero al irnos topando con las esculturas que van sintetizando el cuerpo humano y al tocar con la mirada sus pétreas piezas abstractas la cosa cambia, pues nos encontramos con un artista diferente, con un ser libre que afirma que “contra la naturaleza no se puede y que en ella todo está dicho”.
Frente a mí Carlos desensambla una pieza de madera tallada que me da la idea de que juega y se divierte mientras realiza su obra, pero cuando me enfrento con la pieza de acero pulido que me recuerda un poco la obra de Manuel Felguérez, me convenzo de que en la libertad de la abstracción reside ya lo que podemos llamar el estilo de Carlos Campos. Un estilo al que de hoy en adelante habrá que irle sumando “fortuna crítica” y espacios de exhibición y venta.
3.“PAPUSETICHI” es un acrónimo formado por las palabras “papel, acuarela, punta seca y tinta china” y esta técnica inventada por él, es la que se exhibe en la última sala de la muestra temporal que se desmontará la primera semana de agosto. Las piezas se perciben a simple vista como abstracciones líricas, pero no dejan de recordar el geometrismo orgánico que ofrece la naturaleza; sin embargo, mirándolas de cerca, se da uno cuenta de que es el llamado “accidente controlado” lo que nos cautiva. Me refiero al comportamiento del material sobre el papel, al escurimiento natural de la tinta, a la mezcla de los materiales entre sí y a la línea propia de la punta seca, que es ejercicio gráfico y no materia del universo de los acuarelistas, por lo que las piezas no podrían entrar en un concurso ortodoxo de acuarela, pero sí en una muestra de las técnicas del agua.
En los “papusetichi” hay poco color, el lenguaje cromático que impera es el contraste entre el blanco y el negro que no deja de lado las gradaciones propias del gris. Y al respeto, espero no aburrirlo con la teoría, querido lector, pero recuerde usted que pensamos la mayoría de nuestras cosas a partir de la “lógica difusa” estudiada por el matemático Lofti A. Zadeh, quien habla de la teoría de los conjuntos borrosos o difusos (fuzzy sets), mismos que involucran la noción de matiz y la capacidad que tenemos de percibir minucias, mínimas diferencias, sutiles gradaciones. Es decir, aquí reside uno de los valores estéticos más agradables de las piezas que comentamos.
Mientras que si hablamos de figuraciones, podemos decir que el volumen está dado a base de interesantes flotaciones logradas mediante manchas y líneas superpuestas o que se cruzan entre sí.
4.Por favor acuda al museo ubicado en Avenida Morelos, frente a la Catedral, perteneciente al Instituto de Cultura de Cuernavaca, pues en sus salas se expone lo que aquí se produce en materia artística: Cuernavaca no se merece pasar a la historia por el socavón -palabra nueva en los medios-, Cuernavaca merece que se hable bien de ella por su gente talentosa. FIN

Por: María Helena Noval


lunes, 17 de julio de 2017

Vas a ver: Rivera y Picasso: nada como ver a un artista fajarse los pantalones.

1.Anda una tan metida en resolver la vida diaria, “persiguiendo la chuleta” en plena época de vacaciones, que cuando llega el “día de salida” sucede que el alma canta “rete juerte” porque yo me escapo a museos, dándose el caso de que el gozo puede extenderse varios días más, durante la lectura del catálogo de la muestra visitada. Y como eso me está sucediendo desde la semana pasada, quiero recomendarle, querido lector y lectora, que no se pierda la exposición titulada “Picasso y Rivera. Conversaciones a través del tiempo” actualmente colgada en el Palacio de Bellas Artes y próximamente en el LACMA (Los Angeles County Museum of Art), porque la misma es, como dicen los gringos, “un must see”, (asunto obligado).
¿Por qué lo digo tan tajantemente? ¿Se trata de que los apellidos que conforman el título son sinónimo de identidad nacional?
En parte sí: no podemos negar que Picasso es a España lo que Rivera a México: los personajes del arte con los que se luce cada país, algo así como los “DO” (denominación de origen) de la cultura, con todo y las excentricidades que los caracterizaron, mismas que nos encanta presumir, tanto a quienes engullimos tacos y nopales, como a los de la fabada y la paella. (Por excentricidades entiéndase que ambos fueron “ojo alegre” y señores de varios hogares, ambos fueron consentidos de la élite política del momento, ambos fueron mitoteros y controvertidos y ambos gozaron de la vida a sus anchas).
2.
Por otro lado, y más allá de ofrecer sólo un discurso sobre las propuestas estéticas de vanguardia del momento -el cubismo y la Escuela Mexicana de Pintura-, la muestra ofrece también la posibilidad de entender parte del entramado que soporta la creación artística, a veces mal concebida como un “azote” solitario (aquí puede ponerle usted imaginación al asunto, pues se nos ha enseñado que los artistas son desde genios e iluminados hasta, alucinados y “bohemios”), cuando en realidad es una actividad humana como cualquier otra, que nace de la admiración por el trabajo del colega y el diálogo constructivo, incluyéndose en este apartado la tertulia, la correspondencia y los regalos o intercambios de obra, como puede verse en la expo de la que hablamos, pues Diego y Pablo sostuvieron una cercana relación amistosa entre 1914 y 1915, período en el que Picasso adquirió “Composición cubista (naturaleza muerta con una botella de anís y tintero)” de Rivera, obra que se muestra al público nacional por primera vez, además de que le regaló al mexicano una fotografía de un collage que incluye una dedicatoria que dice: “de acuerdo en todo”, en español y francés.
Pero cabe aclarar que no todo fue miel sobre hojuelas, pues cuenta Angelina Beloff en sus Memorias (la estupenda aguafuertista rusa era en ese entonces la mujer de Diego), que la amistad entre ambos se enfrió porque éste descubrió ¡que Picasso le copió el procedimiento por medio del cual representaba árboles cubistas!
3.
Esto lo cita Juan Rafael Coronel Rivera en el capítulo titulado “Diego Rivera: argumentos americanos”, en el que va dando cuenta de la parte “visible” del proceso creativo de su abuelo (lo no visible corresponde al inconsciente y con ese asunto ni Freud pudo). “Nada como ver a un artista fajarse los pantalones: una lección ética”, dice, después de irnos demostrando quiénes fueron las influencias de Rivera y cómo se fue desligando de ellas. Cómo recuperó el guanajuatense para su obra lo que llevaba en la sangre, cosa que desde luego no fue un proceso sencillo, porque Diego ya había asimilado a su maestro Antonio Fabrés (catalán que estudio en la escuela de La Lonja, igual que Picasso), a Chicharro, a Zuloaga y al Greco, entre otros.
Nos recuerda el crítico de arte que en 1911 Rivera llegó a París con algunos “artefactos” mexicanos, cargó en la maleta petates, sarapes y blusas tehuanas y poco a poco las fue incorporando a su obra cubista (junto con los volcanes y otros objetos). Completa la idea cuando introduce la noción de una modernidad riveriana compleja, no eurocentrista, forjada a partir de su cosmovisión no sólo influida por la admiración del pintor por lo prehispánico, sino panamericana.
Y por ese atrevimiento al que Juanito ve como una aportación esencial a la historia del arte, por eso me atreví a titular esta colaboración invirtiendo el orden de los apellidos que dan titulo a la muestra que estará colgada todavía hasta el domingo 10 de septiembre.
Cuando acuda, compare y contraste, ya verá que se encuentra estructuras similares con paletas diferentes, apoyos museográficos y museológicos que aligeran la visita y dedíquele tiempo a las ilustraciones que realizó Rivera para el Popol Vuh, mito maya quiché de Guatemala sobre la creación y la Suite Vollard de Picasso, pues se expone parte del conjunto de 100 grabados que realizó el malagueño entre 1930 y 37 para su art dealer Ambrosio Vollard. Y luego me dice si no sale de allí tan fresco y jocoso cómo está tarde de domingo. FIN

Por: María Helena Noval

lunes, 10 de julio de 2017

Vas a ver: Sobre la ‘Histeria del Arte’ Mexicano


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1.
Hace unos 12 años más o menos, me tocó en suerte iniciar amistad con José Luis Cuevas a raíz de los desayunos sabatinos que armaban Ann y Alberto Vadas Kuhn, director en ese momento de La Tallera, en su casa, aquí en esta hoy muy conflictiva ciudad. No hace falta recordar que en esos encuentros se degustaba harto EGO salseado con sabroso discurso político-cultural-periodístico, porque es obvio, dada la talla de los asistentes: salía uno gustosamente graduado en “Histeria del arte”, y si no, que me desmientan los  morelenses que acudían, que por aquí andan todavía.

Una de esas mañanas, tuve a bien invitar al ojiazul pintor a compartir (otro día) el pan y la sal a mi casa. Ya me habían advertido que el hombre era especial para comer y sin embargo yo me dispuse a cocinar sofisticado menú para un mass-media-art-man cuyos dibujos me gustan mucho. 

Imagínese usted mi cara, cuando ya codo a codo el afamado artista me dijo: “¿Qué horror ver a la gente comer, no?. Por supuesto que omití describirle los platillos dispuestos en la “mesa redonda”, las horas invertidas en ellos y mucho menos se me ocurrió insistirle en que se sirviera. En vez de eso tuve que declarar que a mí también me parecía “poco estético ver a la gente masticar y deglutir bocados” (lo que sigue con respecto al tracto digestivo ya no lo dije, porque es de muy mal gusto). Esto para que corrobore usted, que Cuevas era tan terrible en lo privado como en lo público, como se ha venido diciendo en los medios, a raíz de su desaparición física, la semana pasada.

¿Por qué cuento esto? Porque a pesar de que no podemos negar que la personalidad del artista es una estrategia de marketing que hoy les funciona muy bien a algunos, sucede que cuando el agente mediático desaparece, comienzan a salir cuestiones tan serias como la pertinencia y la permanencia del museo que lleva su nombre (que incluye fundación dirigida por su viuda con no mucha actividad), o se cuentan intríngulis que tienen que ver con la “trastienda del arte” y la no siempre prestigiada historia del mismo.

2.
Para ampliarle el dato, querido lector, le cuento que un tal “Señor López” escribe en una de sus columnas periodísticas de la semana pasada, que la autoría de los textos firmados por Cuevas en el Suplemento Cultural “México en la Cultura” del periódico Novedades a partir de 1958 es falsa ( https://periscopiochiapas.com/lee-sagrado-en-la-columna-la-feria/). Adolfo López afirma que los mismos en realidad los escribía José Gómez Sicre, crítico de arte y promotor cultural cubano interesado en demeritar “las corrientes artísticas al servicio del comunismo mundial”, según Claire F. Fox, en “Making Art Panamerican: Cultural Policy and The Cold War”, de la Minnesotta University Press, 2013. Según él, en el tercer capítulo de dicho libro se narra la relación entre ambos agentes del arte y cómo se planeó que Cuevas fuera “el ariete contra el muralismo”, en plena Guerra Fría, cosa que el artista calificó de “vil calumnia” el año pasado (entrevista de Silvia Sierra, “El Universal”, 5 de julio de 2016). Asesta el teclazo más mortal López, cuando dice que la correspondencia de Gómez Sicre, hoy en el acervo “Benson Latín American Collection” de la Biblioteca de la Universidad de Texas incluye las cartas que corroboran lo que aquí se cuenta. ¡Zaz!

3.
Para continuar con los entretelones de la “Histeria del Arte”, pero ya en lo local y más granado del mundillo cultural cuernavaquense, le informo a usted (por si no lo sabía, dado que el chisme en esta localidad corre más rápido que los memes políticos en internet), que la Señora María Gabriela Dumay dejó de ser la directora del mal llamado Museo de la Ciudad desde el último día de junio. No se ha expresado públicamente nombramiento sustituto, lo que sí es justo reconocer, es que entre enero y junio, a su gestión se deben las exposiciones de Rafael Cauduro, Enrique Cattaneo, Mar Gasca Madrigal, Víctor Guadalajara, Cisco Jimenez, Roberto Turu, Enrique Torres Agatón, Lua Rivera, Fernanda Deschamps, Carlos Peynador, Paulina Castellanos, Sabine Klaus, Diego Lapuente, Marina Riebing, Teresa Rivero, Elvira Fernández, Ofelia Iszaevich, Cecilia Hincapie, Jordi Prats y Carlos Campos Campos, entre otros reconocidos artistas.

María Gabriela Dumay cuenta con una trayectoria como crítica de arte que tiene que valorarse principalmente en función de su persistencia en un sector que no valora el texto cultural reflexivo centrado en encontrar la singularidad del objeto desde la noción de diferencia. En un medio que apasiona, pero que no paga, en un medio en el cual es preciso “perseguir la chuleta” con actividades como la curaduría, la venta de obra de arte y la organización de eventos culturales (sus desayunos y funciones de cine en Casa Gabilondo son conocidos), por no mencionar otros que le salgan al paso al entrenado escribiente de textos sobre pintura.

Como el mundillo social vinculado al mismo “opina sabiamente”, a pesar de que ni ella misma conoce bien a bien las razones de su salida, ya se manejan versiones de toda índole, mismas que no debieran interesarle más que a ella y el desempleo que hoy la ocupa.

Lo cierto es que si no fuera por su amistad con Carlos, el sobrino de Isabel, la mujer de nuestro amigo, el gran Vlady (Vladimir Kibalchich Russakov), quien el 21 de este mes cumple 12 años de no estar entre nosotros, no habríamos visto la muestra de su obra recientemente colgada en ese recinto de Avenida Morelos.

Por cierto, Vlady fue miembro de la Generación de la Ruptura, como Cuevas y este estado de Morelos le debe un reconocimiento póstumo por ser estupendo pintor y grabador. Dése una vuelta a la muestra “Monstruosismos y Nueva Figuración” al Museo Mural Diego Rivera, en la CDMX, para que vea de qué tamaño de pintor estamos hablando.

Y a ti, María Gabriela, te deseo la mejor suerte en lo que emprendas, que seguro será tan valiente y valioso como tú. FIN


Por: María Helena Noval

lunes, 3 de julio de 2017

Vas a ver: Notas sobre Patrimonio Cultural y Natural en México y en Morelos

1.
Con 29 bienes mexicanos inscritos en la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural y uno más propuesto en la categoría “mixto”, para la reunión del Comité del Patrimonio Mundial (ambos UNESCO), que se llevará a cabo entre este 2 y el 12 de julio en Cracovia, Polonia, nuestro país se torna “el ganador” de un concurso jamás echado a andar como tal -porque ni la naturaleza ni las culturas compiten entre sí-, sin que esta súper información genere “cacareo tenochca ininterrumpido”, como debiera ser. En lugar de eso, las cifras quedan como siempre “a resguardo” de los especialistas, sin que nadie más de los “escuchables” promueva fiesta mayor. Y por favor no piense usted en los anuncios de TV que derraman almibarado folclor combinado con discurso político-ligth. No se trata de eso, se trata de que somos “Candiles de la calle…”, no en balde existe aquel dicho que reza que Dios se equivocó al llenar a México de maravillas, y que viendo lo “generoso” que había sido (se le pasó la Mano), puso aquí a los mexicanos para compensar.

Pero la culpa de tal indiferencia es de todos, no sólo de los políticos ni de los medios, incluidos los morelenses, quienes hablamos de la “Eterna Primavera” sin averiguar  de dónde viene el lugarsazo común, porque además de no cuidar monumentos, calles y barrancas, tampoco hacemos nada por conocer lo propio, que incluye “harto trabajo manual” de nuestros antepasados, situado en un entorno que en esta época de lluvias está luciendo verdores que pasman el corazón de cualquier televidente acostumbrado a los más rebuscados efectos visuales propios de la época.

Aunque hay por allí algunas excepciones, hay quien sí promueve a la Madre Naturaleza local, ahí tiene usted a la Psic. Beatriz Ramírez Velázquez (Secretaria de Educación en esta administración), quien nos envía por whatsapp, a varios de sus contactos, sus amaneceres fotografiados sin truco, con la idea de que gocemos de las vistas naturales del cielo y el humeante volcán que le toca ver de frente cada día. Increíble la consciencia que genera esta mujer desde hace más de tres años, una consciencia que versa sobre la dinámica celeste, misma que incluye verdaderas narrativas que van del drama al sosiego, sin dejar de lado las interesantes relaciones que se dan entre las formas y el color naturales.

2.
En Morelos existen 6 sitios arqueológicos abiertos y custodiados (los más conocidos Xochicalco y Teopanzolco), pero sépase usted, que son 1034 los que tiene inventariados el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). ¿Nos espanta que sólo 6 estén disponibles para el “turismo cultural”? Pues ahí le va la cifra más escalofriante de la eterna pobreza de la economía cultural: ¡de los 50 mil sitios arqueológicos que se conocen a lo lago y ancho del país, sólo se promocionan y custodian 180! El Delegado del INAH en Morelos, Antrop. Víctor Hugo Valencia Valera, me dice al respecto: “Somos un país con una gran riqueza de pasado prehispánico, pero los sitios arqueológicos son como los hijos, si no se asegura su atención y conservación deben mantenerse como están, no debe arriesgarse a que se pierda lo que está entre el monte y la maleza.”

 Aprovechando “el viaje” le pregunto por Chimalacatlán, sitio elevado del estado desde el que se miran también las entidades vecinas, Puebla y Guerrero, y me confirma que el lugar es bellísimo, pero que no está abierto al visitante porque los terrenos son ejidales. Añade que Mario Córdova es el especialista que ha trabajado desde hace 10 años en la zona, tratando de demostrarle a la población que esas moles de piedra monolíticas son parte de una importante fortaleza prehispánica. Añade que el INAH bajó recursos vía SEDESOL (programa de empleo temporal) entre el 2012 y el 2014, pero que para que la zona se conozca más hace falta arreglar el camino y una programación aún no planeada con las autoridades competentes”.  

Como a Valencia Valera también le toca dar seguimiento a la normatividad del Centro Histórico -controvertido asunto entre nuestros queridos amigos Víctor Cinta (qepd) y Carlos Lavín, colaboradores de estas páginas- complementa: “Da gusto ver que se recuperaron las calles Nezahualcóyotl, Alarcón y Jorge Cázares, pero hace falta insistir en la limpieza y el exceso de anuncios que nos afean la zona. En agosto de 2014 se logró la Declaratoria del Centro Histórico que define legalmente la poligonal que la circunscribe y hoy se trabaja en la prospectiva para el decreto federal”.

3.
Para terminar esta entrega, quiero felicitar a quienes nutren y arman “El Tlacuache”, suplemento cultural que se ha mantenido informando al lector desde hace 18 años. El antecedente del impreso se llamó “Tamoanchán” y su responsable fue el periodista Efraín Pacheco Cedillo. Luego lo fue Don León García Soler, ya con el nombre del animalito, hasta que el periódico a su cargo desapareció y el suplemento pasó a ser digital.

La Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología le otorgó el Mérito Estatal de Investigación 2014 en la Subcategoría de Divulgación y Vinculación y hoy, en su tercer apadrinamiento aparece de nuevo impreso. Para mayor información búsquelo en Facebook porque allí escriben muchos interesados en el patrimonio y la cultura locales con la idea de contagiar su amor por lo mejor del estado. FIN


Por: María Helena Noval 

lunes, 26 de junio de 2017

Vas a ver: “No se dice estuata, se dice menumento”



1.
No podemos negar que en Cuernavaca suceden cosas extraordinarias: aquí las esculturas se bajan de sus pedestales y caminan. Sí, desaparecen, ya sea a capricho de los políticos que ordenan su movimiento y traslado a bodegas, o por obra y gracia de los hampones interesados en el bronce, por su precio en el mercado, eso cuando los narcos no andan enviando mensajes vía daños al patrimonio, cosa que también ha sucedido “en grande”.

Lo peor es que cuando se las roban, como sucedió en días pasados con las piezas que rodeaban al “Zapatita” del escultor Miguel Michel, que estaban embodegadas y antes de eso en la plaza que hoy se llama Emiliano Zapata (Genovevo de la O, Eufemio Zapata y dos Adelitas), los medios socializan hipótesis que sólo desprestigian más a este vapuleado estado y nos dejan pensando que aquí podría pasar lo que en la película “Mi Villano Favorito 1”: el malvado Gru comienza por robarse la Estatua de la Libertad para seguirse con la luna (el paisaje cultural), ¡nomás eso nos falta!

2.Pero no todo está tan mal, pues hay académicos que ponen el dedo en la llaga: carecemos de una política pública que haga caso a las opiniones de los expertos en función del desarrollo urbano y el perfil histórico y patrimonial que nos caracteriza.

Dicha política debiera manifestar qué se quiere de esta ciudad en términos de cómo se vive el espacio público. Y de esa carencia de la cuál hablan los expertos en patrimonio debemos partir TODOS para remediar las cosas. O qué no hay ya una Ley de Participación Ciudadana que nos permite hacerlo, no está el Consejo Cívico Ciudadano por Cuernavaca, por Morelos y por México y no hay un Consejo Municipal para la Cultura y las Artes?

En este sentido vale la pena destacar que éste último agrupamiento trabaja ya en la revisión del listado de las esculturas de la ciudad, pues aunque usted no lo crea ¡no existía en el Ayuntamiento!.

La idea propuesta por el Instituto de Cultura de Cuernavaca es partir de un inventario -ya analizado y enriquecido por el delegado del INAH Víctor Hugo Valencia-, que cuenta con un valiosísimo antecedente, me refiero al listado que elaboró el académico experto en el tema del patrimonio Juan Antonio Siller (con ayuda de cronistas y otros expertos) para los 2 libros titulados “El Patrimonio Cultural y los Monumentos Históricos Inmuebles en el Estado de Morelos”, surgidos de la Secretaría de Información y Comunicación, a cargo en 2014 del Lic. Jorge López Flores.

El listado, que aparece en el volumen 2, entre las páginas 90 y 94 está incompleto, pero da luz sobre el tema del patrimonio escultórico no sólo cuernavaquense, sino de otros municipios (lástima que se terminó el presupuesto para esos libros que debían haber sido varios más).

3.Por otro lado, habría que tomar en cuenta que el mecanismo de adquisiciones que ha operado en la ciudad siempre ha sido cuestionado porque básicamente ha tenido que ver con la donación de piezas de algunos artistas bien intencionados y la compra de piezas sugeridas por algunos presidentes municipales que ven la oportunidad de ganar con la cultura.  ¿Por qué? Porque fíjese usted, querido lector y lectora, resulta que estas compras se hacen de manera directa, no pasan por licitaciones porque no están debidamente normadas por la Ley de Adquisiciones (hay reglamento estatal y municipal), ya que entra en juego el criterio de la propiedad intelectual, y como allí opera la subjetividad -el valor estético del arte no se tasa ni se compara, no son focos o bancas pues-, resulta que el asunto se presta para hacer jugosos negocio$$$$.

4.Para finalizar esta entrega los dejo pensando en que la escultura pública educa en materia de historia y estética, transmite ideales éticos y además es un referente en términos de ubicación espacial. No en balde la gente dice: “nos vemos en el Pacheco”, “entras a Cuernavaca y ves la glorieta del Zapata encajonado”,  “en el monumento al foco (glorieta de Tlaltenango) hay unos murales que parecen comics”, o se toman la “selfie” en el letrero “Cuerna”, ubicado en el llamado Zócalo de esta ciudad.

Por cierto, lo que me consuela de este último hecho, es que sigue habiendo creadores pensantes que aprovechan esta moda para generar reflexión en el ciudadano.  Vea usted en el Paseo de la Reforma, en la CDMX, las anti-esculturas que cuestionan el caso de la Guardería ABC o de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

Estos letreros de colores se apropian de la estética de los letreros-marketing-turístico ubicadas en las plazas centrales de las ciudades y nos dejan con la boca abierta burlándose al mismo tiempo de la “cultura fresa” que hace que le digan “Cuerna” a Cuernavaca.  Todo esto para pensar que el patrimonio no se trata de “estuatas, ni de menumentos, se trata de un asunto mucho más serio que nos atañe a todos. ¿Qué no? FIN


Por: María Helena Noval

lunes, 19 de junio de 2017

Cultos rescates del patrimonio morelense

1.
Tal vez se piensa que los fondos para la conservación de la pintura, la escultura y los monumentos públicos están ya debidamente “etiquetados” en los presupuestos federales y estatales. Pero no es así. Tal vez se piensa que la obra expuesta en la vía pública está exenta de los daños propios del paso del tiempo, pero tampoco es así. Y tal vez es por estas falacias que las 2 obras de formato monumental que nos reciben al entrar a La Tallera, hoy museo dedicado al arte contemporáneo, ubicado en la Colonia Jardines de Cuernavaca se están borrando. 

Las pinturas han perdido el color original y aunque el afortunado proyecto de la arquitecta Frida Escobedo les otorgó un lugar destacadísimo en la entrada, hasta el momento no se han protegido de los flamantes rayos del sol y la lluvia.

De acuerdo con la Dra. Irene Herner, experta en el artista: “Se trata de dos de los ejercicios plásticos que sentaron la base de los murales que realizó para el Polyforum Cultural Siqueiros (CDMX); sobre ellos trabajaba el artista para entender la mirada del espectador en movimiento, ya sea transitando a pie o en automóvil y están inspirados en los lenguajes de la animación, la fotografía, el cine y los billboards. Son lecciones plásticas, hermosos en sí mismos. Por eso los personajes que conocemos de Siqueiros muestran esa gestualidad y ese dinamismo, por la estructura abstracta que los sustenta. Además, van de acuerdo con el cuarto del interior en el que se muestran sus estudios sobre la poliangularidad. Esos grandes páneles estaban en el interior del patio y están bien colocados, logran un buen escenario, ya fueron restaurados, pero tendrían que haberse protegido. Es una tristeza, lucían espléndidamente. He platicado con la directora del museo, Taiyana Pimentel al respecto y me ha dicho que algo se va a hacer”.

Esperamos que así sea, porque siendo Siqueiros uno de los artistas patrimoniales de la nación desde 1980, merece la inversión. Si quiere saber más sobre cómo se tejen las complicadas y a veces contradictorias leyes al respecto, por favor consulte usted querido lector y lectora, el artículo titulado “El Patrimonio Cultural y la Ley”, de la propia Herner, en la revista Nexos, 1 de noviembre de 1991 (nexos.com.mx), en el que se explican algunas consideraciones jurídicas sobre nuestro patrimonio artístico e histórico. Allí se enterará de que los murales de los que hablamos están bajo la custodia del INBA, porque la ley consideró lo artístico como bien sujeto de protección hasta 1970.

2.
Destacamos asimismo en el tema patrimonial, la gestión que realizó el Patronato de la UAEM para recuperar el antiguo Hotel Chulavista, hoy una ruina, ubicado en la colonia del mismo nombre, aquí en Cuernavaca. A decir del cronista Valentín López González Aranda, el inmueble fue inaugurado en 1935 con el slogan “Descansar, divertirse, residir y soñar”, contaba con 200 habitaciones y ejemplificó la modernidad del momento.  El proyecto  se lo debemos al arquitecto Modesto C. Rolland, autor asimismo de la Monumental Plaza de Toros México y cuando el turismo decayó porque Acapulco se puso de moda, el inmueble se convirtió en una escuela patrocinada por la Unesco, más adelante en el centro de trabajo de Iván Illich y Méndez Arceo, lugar de reflexión que antecedió al famoso CIDOC (Centro Intercultural de Documentación) y antes de quedar abandonado fue el Centro de Oración Chulavista. 

Recientemente fue adquirido en $49 mdp por la UNAM para  convertirlo en un centro cultural y para su rescate se dispusieron $89 mdp del programa PAICE de la Secretaría de Cultura federal. “En tiempos de la crisis civilizatoria en la que vivimos, un lugar que fomente la cultura de la paz es necesario”, dijo el Rector de la UAEM Alejandro Vera, quien encabezó la inauguración este pasado viernes. Además propuso pensar los tiempos que vivimos desde una “arqueología del descreimiento”, lo cual me parece una interesante reflexión a tono con las propuestas del posmodernismo como corriente de pensamiento. 

3.
El segundo reconocimiento de esta columna semanal es para la muestra fotográfica titulada “Tres Ríos”, integrada con piezas de Adalberto Ríos Szalay, Adalberto Ríos Lanz y Ernesto Ríos Lanz, montada en el Museo de Arte Indígena Contemporáneo, ubicado en Ave. Morelos desde hace una semana.

Si hay alguien que conoce los 33 municipios a fondo es don Adalberto, sus fotografías dan fe de la riqueza de nuestro patrimonio natural y cultural en sus versiones de tangible e intangible y por eso le pido, querido lector y lectora, que acuda a ver la muestra de las imágenes impresas en gran formato, con vistas aéreas antes de que existieran los drones, que admire los detalles de los sitios arqueológicos que captó con su lente y que ponga atención a una mano a la que le da el sol en un momento específico del año en Xochicalco, además de los retratos de los Sayones que forman parte de la historia de Tetela del Volcán.

4.
Todo esto me hace pensar que en tiempos pre-electorales los políticos debieran convertirse en “cultos polacos”, ya que del 2 al 12 de julio se reunirá en Cracovia, Polonia, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO y entre otras cosas decidirá si el Valle de Tehuacán-Cuicatlán se considerará como tal. 

Es decir, si los políticos quieren ganarse a la culta comunidad morelense, que es vasta y sí influye en el pensamiento crítico de la gente, es mejor que vayan pensando que vivimos una época que va del paisajismo de Jorge Cázares a Ruina Tropical. Con todo lo que esa lectura metafórica implica. FIN


Por: María Helena Noval