lunes, 25 de enero de 2016

El Juguete Popular Mexicano y Fundación Noval

1.
Ubicados en el límite entre la artesanía y el arte popular, los juguetes tradicionales mexicanos (o juguetes populares, como también se les conoce), con su carga de color y en sus múltiples y variadas proporciones y materiales, son una muestra más de la riqueza cultural de nuestro país y del arraigo de nuestras tradiciones, mismas que vienen desde la época prehispánica y se han ido enriqueciendo primero con la influencia del Virreinato de la Nueva España y luego con la influencia de la era industrial.

En el Museo de Arte Indígena Contemporáneo, perteneciente a la UAEM, ubicado en Avenida Morelos, junto al Jardín Borda, veremos -hasta mediados de febrero de 2016-, tres fases de producción de más de 200 de estos lúdicos objetos, mismos que además rozan la categoría de art toysjuguetes de autor porque la impronta personal que muestran así lo indica.

Pero vayamos por partes para entender este montaje; primero, hay que saber que debajo de la decoración final salida de las manos de los autores-niños están las piezas en crudo realizadas por artesanos del Estado de México y por la Maestra Mónica Franco, reconocida cartonera y tallerista local. Luego, podremos ver cómo los juguetes de madera y de cartón fueron decorados por los niños participantes en los talleres organizados por Fundación Noval durante 2015 y en tercer lugar se aprecia el enorme carrusel, un colorido y elocuente mobiliario museográfico ideado por el Arq. Gerardo Palma Montes para este sitio de exhibiciones. El resultado es el trabajo conjunto de varios equipos que laboraron en cuatro municipios del estado bajo los auspicios del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través de la 52 Legislatura de la Cámara de Diputados.


Como podrán ver, la principal característica de las piezas es la fabricación manual de los objetos con una utilización mínima de herramientas (sacabocados, gubias, lijas, plantillas), es decir, prevalece lo manual versus lo industrial, y sobre todo destaca la expresión del material natural pintado de manera personal con un estilo único para cada juguete versus el plástico unificador de la mayoría de los juguetes que se le proporcionan a la niñez actualmente.  De esta manera se logra que los objetos sean manifestaciones propias, dejándose por esto muy por debajo la consideración de objetos utilitarios para los mismos.

Es este escenario que privilegia a la persona y no a la máquina el que llevó a quienes laboramos en Fundación Noval a tomar conciencia ante la amenaza constante contra la producción artesanal y a pedir, mediante la implementación de estos talleres, la defensa y atención de estas tradiciones. Parte de la importancia de esta iniciativa reside en el hecho de que estas expresiones responden a las necesidades estéticas, lúdicas y de mercado de la sociedad.

2.
Por lo que respecta al beneficio de estos talleres, diré que el arte popular asegura un desarrollo psico-social y espiritual. Esto porque los niños encargados de decorar las piezas en crudo se apropian de las mismas para convertirlas en obras personales, desarrollándose así su creatividad y por supuesto su autoestima, misma que se nutre del hecho de saberse con una nueva capacidad.

Por otro lado, el hecho de poder jugar con sus creaciones cierra un círculo virtuoso, pues el juego es una actividad simuladora de la vida y las relaciones interpersonales y si se da de manera gozosa y con economía de elementos, se garantiza un mejor desarrollo infantil.




En términos educativos, el logro al que nos referimos puede entenderse si consideramos al arte como un eficaz vehículo de expresión.
Finalmente, podemos agregar que en materia de habilidades cognitivas y estéticas se desarrollan las siguientes:

1.- Capacidad, de observación, atención y memoria.
2.- Desarrollo de la imaginación y la noción de originalidad.
3.- Capacidad de análisis y de síntesis.
4.- Compresión de conceptos abstractos.
5.- Coordinación de aspectos mentales-visuales y táctiles.
6.- Desarrollo psicomotriz.
7.- Descarga de energía emocional.
8.- Valor ocupacional.
9.- Valor lúdico
10.- Valor terapéutico.
11.- Desarrollo de la sensibilidad estética a través de una postura de análisis de las sensaciones provocadas.

NOTA: en la muestra pueden apreciarse, además de un antiguo caballito de madera procedente de algún carrusel de feria, dos obras de la autoría del Maestro Óscar Martínez Longoria, maestro de la juguetería de autor, quien creó con todo y sus mecanismos para mover las piezas, una Batalla Zapatista y un Carrusel de madera que son verdaderas joyas. Por favor no se pierda esta muestra que muy probablemente itinerará en un par de municipios de este atribulado estado del país. 







María Helena Noval

lunes, 18 de enero de 2016

BIENAL DE LOS VOLCANES: Muestra en el Museo de la Estampa de Toluca.



1.-La gráfica:

Aunque hay notables excepciones que se remontan al siglo XV y aún antes, la obra gráfica se contabilizó durante mucho tiempo en la Historia del arte como un ejercicio más dedicado a la impresión de hojas volantes, periódicos, libros e imágenes publicitarias. Tal vez por eso cayó en el “descrédito” que le quita el “aura” de la que hablara Walter Benjamin refiriéndose a la obra de arte en la época de la reproducibilidad técnica.

Con las ediciones limitadas de autor en el siglo XIX surgió la estampa artística y se hizo el milagro de que yo pudiera ver a un Vlady ensalivarse el dedo y probar el estado de una placa, totalmente concentrado al grado de poderse equiparar su silencio al negro de una tinta tan espesa como el petróleo.

El cuate que intenta hacer arte de este modo, procede primero elaborando imágenes sobre una o varias placas o matrices que después se entintarán y se pasarán por la prensa para lograr los llamados “originales múltiples”; haciendo hincapié tal nombre en la factura detallada y de calidad de la pieza, frente a la baja calidad de las reproducciones masivas realizadas mecánicamente. 




2.-Su promoción y exhibición:

Para el caso de la gráfica tenemos en nuestro país la Bienal Internacional de Grabado y Estampa José Guadalupe Posada, la Bienal Nacional Diego Rivera de Dibujo y Estampa, la Bienal de Estampa Contemporánea Mexicana y alguna otra por ahí, pero no una modalidad como la Bienal de los Volcanes, nuevecita en intención de ser regional.

Quienes conformamos Fundación Noval sentimos que un concurso bienal que convocara a los creadores de Veracruz, Tlaxcala, Puebla, Morelos, Estado de México y la Ciudad de México promovía el análisis, la comparación, el gozo estético y finalmente el juicio crítico entre colegas y espectadores que comparten cultura y problemáticas similares. Eso fue, claro está, después de haber averiguado que en los estados convocados se seguía enseñando gráfica tradicional y no sólo esa cuestión de máquinas que se llama “gráfica digital”. Si a eso agregamos que casi no hay museos especializados en la materia y que por su misma naturaleza es difícil valorar las diferencias entre las diversas técnicas,  tendremos el por qué se debe visitar la exposición resultante de 96 piezas en el Museo de la Estampa de Toluca.



3.-De la mirada activa:

Hablar de litografía, xilografía, aguafuerte, aguatinta, punta seca, mezzotinta, linografía y gofrado implica hablar asimismo de los efectos que distinguirán una técnica de la otra. Entre estos se encuentran las nociones de textura, relieve, alto contraste, difuminados, ashurados y chorreados, todos ellos diferentes a lo que el ojo aprecia en el caso de mirar pintura. Descansa el ojito en una línea que se mece, pero luego bota la mirada en un empedrado, para luego dejarse caer entre chorreados o sentir lo rasposo de una bola de alambres, tal es la serie de disquisiciones que se puede uno hacer en este volumen de tratamientos de la tinta sobre el papel.

Ahora bien, al hablar del contenido o temática de las piezas expuestas estamos hablando de encontrarnos con abordajes que pretenden criticar algo, pensar en términos abstractos, o traer a colación estilos como el pop o el soft porno, por poner algunos ejemplos.

En fin, que va uno tratando de mirar y no sólo de ver cuando se enfrenta al riquísimo menú que incluye un inmenso cúmulo de tallones impresos, la huella que dejan las texturas de una resina epóxica y la variedad de negros que se pueden lograr si la línea se traduce en finuras y sumatorias.



Le entendemos al poder del gris y le quitamos su carga de mediocridad, nos quedamos calladitos ante la elocuencia del alto contraste y de plano dejamos de respirar ante la representación de un terrible asesinato, el cual entendemos un segundo después de admirar el poder de la incandescencia del rojo bermellón aplicado en grandes dosis. Tal es el sabor de la Bienal de los Volcanes. (Hasta el 14 de febrero de 2016 en el Museo de la Estampa de Toluca. Plutarco Gonzáles 305 y Alameda, Col. La Merced. Toluca, Estado de México). 


María Helena Noval




martes, 24 de noviembre de 2015

El paseo de las estrellas: propuestas para recordar

1.
Reconozcamos que no cualquier artista es merecedor de una estrella de concreto en un paseo urbano, aceptemos que siempre es necesario ser "personaje" para garantizar “fortuna crítica” en cualquiera de los medios masivos de comunicación (y un paseo urbano lo es).

Ahora bien, indican los diccionarios que "personajes" son los seres que aparecen en las obras artísticas, ya sean éstos imaginarios o procedan de la vida real. Lo interesante es que como parte de una narrativa sobre ellos, siempre hay cabida para la invención, para agregarle fantasías a la existencia del otro. Esto es, los personajes a los que admiramos conllevan una carga importante de interpretaciones,  ficciones y proyecciones de nuestra parte. El personaje es siempre una construcción mental elaborada mediante el lenguaje y la imagen.


2.
Patrocinado por don Manuel Suárez, David Alfaro Siqueiros pasó sus últimos años en Cuernavaca; Diego Rivera y Frida Kahlo vivieron aquí mientras él pintaba el mural del Palacio de Cortés y Rufino Tamayo, Carlos Pellicer, Lupe Marín, Matías Goeritz, Arnold Belkind, Abel Quezada y Luis Rius, pasaron temporadas en Cuernavaca y sus alrededores. Por su parte, Arnaldo Coen, Vicente Rojo, José Luis Cuevas y otros intelectuales y coleccionistas como siguen alumbrando con su fugaz luz algunos de los eventos culturales del lugar.

Guillermo Monroy, Elizabeth Cattlet, Fernando Ramos Prida, Julio Delos, Gabriel Ponzanelli, Ángel y Flora Guerrero Garro, Antonio Castellanos, Arturo Vázquez Navarrete, Víctor Hugo Castañeda, Antonio Ruiz, Adir Ascalón, Manuel Santoveña, Xerxes Díaz Loya, Carlos Piñar, Yolanda Iñiguez, Liliana Mercenario, Elisa Cano, José Luis Serrano, Víctor Hugo Núñez, Arturo Vázquez, Eduardo Olvéz, Roberto Turu, Cristina Cassy, Gustavo Machado, Nelva Basáñez, Armando Brito, Francisco Maza, Kim Ekemar, Cristina del Valle y muchos otros artistas plásticos que gozan de mayor o menor “fortuna crítica” vivieron o viven en Morelos, cada uno en su ámbito, su público y con su mercado.


En este panorama, es entendible que se le brinden reconocimientos y aplausos a los más destacados en la historia del arte y una de las razones es que se conocen los escenarios en los que laboraron y vivieron en la entidad.  Ello apunta a que seguramente tendrán sus estrellas al estilo Holywood en el paseo que propuso el promotor cultural y periodista Pablo Rubén Villalobos para esta capital.

3.
Sólo que mirando bien el asunto me gustaría añadir que no podemos olvidar a personajes de la talla de Tamara de Lempicka y Chabela Vargas, quienes pasaron por aquí largas temporadas, siendo grandes artistas de la escena internacional.


4.
Morelos es uno de los estados que más han escogido los creadores provenientes de diversos ámbitos para vivir por su clima y por la cercanía con la Ciudad de México, pero más allá, se trata de entender que el verdadero reconocimiento se deriva de leer o conocer la obra de  los creadores, no de saberse sus nombres. Por ejemplo, llama la atención que poca gente de la entidad sepa de qué trata “Bajo el Volcán” de Malcom Lowry, siendo que precisamente va describiendo aunque de manera alucinante la ciudad que nos ocupa; y poca gente sabe también que uno de los mejores paisajistas de la historia del arte contemporáneo es Jorge Cázares Campos, quien en el centro de esta ciudad. 

María Helena Noval

lunes, 23 de noviembre de 2015

JAVIER CRUZ: EL PODER DE LA IMAGINACIÓN

1.
Jugando con la idea de la realidad, que a su mirada provee ricas alternativas de orden ontológico, el pintor Javier Cruz dice que la inspiración para la creación de sus imaginarios fantásticos viene en buena medida de la literatura, pero también observamos que en el espacio pictórico de su obra conviven bestiarios y paradojas con seres que "se mueven" a la manera del vanguardista Futurismo, vuelan a lo Chagall, se copian a sí mismos en escala decreciente o se repiten sin caer en fáciles simetrías, en representaciones especulares.




Pero no se crea que en esta serie de reiteraciones el trabajo es obsesivo como ocurre con ciertos artistas: no, no se trata de acumulaciones compulsivas, a pesar de que en su obra la saturación del espacio es frecuente. El caso de las resonancias figurativas de Javier Cruz está sustentado por un lado en la intención narrativa de lo que podría ser un cuento para niños y por otro, en la magia de la poesía. 

2.
Cuando uno asiste al estudio del pintor en Alpuyeca, Morelos, sorprende el orden en el que se encuentran las bolsas de pigmentos, las espátulas, los frascos y los pinceles. No es raro que la lectura que hacemos del espacio contraste francamente con el sabor fantástico de su obra. Como hemos dejado asentado, es la imaginación la anima, pero hay que agregar que es la voluntad del orden dentro del caos la base de su poética y que esta voluntad ordenadora la articulan el sentido del color, la textura y la composición.





Y es que poseedor de un estilo sumamente personal, Javier Cruz es el creador de una serie de equilibradas construcciones en las que no destaca ninguno de estos elementos, sino que se combinan para crear esa especie de surrealismo mexicano poblado de juegos oníricos, huellas arcaicas, ceremonias mágicas, amores perdidos, encuentros nocturnos y animales enamorados, como bien dijo la crítica de arte Raquel Tibol[i]. 

Tratándose del color Javier Cruz aborda con maestría los análogos, siendo los azules, los rojos y los ocres los colores que más ocupa para regalarnos hermosas sublimaciones. Cuando aborda la familia de los azules, como en Lagarto, sus tonalidades van del índigo al ultramar y no se arredra ante lo tímbrico de un amarillo, o el estruendo de un bermellón que transita al coral y al vino.

No obstante a veces se convierte en el maestro de los complementarios, siendo el rojo y el verde, con sus respectivas familias, los contrastes que prefiere, como en esos signos casi arcaicos que son Pez 1 y Pez 2.



"Se muele la alúmina con el óleo, se va cerniendo el material y pasado un tiempo, que puede ser un mes o más, "se moja" la obra con una barniceta que tiene que estar lo suficientemente espesa como para que no escurra cuando pongo vertical la pieza y lo suficientemente aguada como para que corra y cubra la superficie entera de la obra. Luego suelo dibujar - esgrafiando comúnmente- y aprovecho el accidente y lo que la misma obra va dando, en un proceso que incluye descubrir durante meses".


3.
De lo anterior se desprende que la obra también responde a una voluntad lúdica: no podemos dejar de imaginar al artista jugando ante el rojiverde Cocodrilo comelunas y más cuando, haciéndole un homenaje a la ola de Hokusai (El viaje de la luna), nos hace cerrar los ojos de tanta salpicadura de agua. Se desliza en cambio al mundo de la poesía, cuando deja caer hojas que son peces, en un espacio pictórico que es un paisaje, que al mismo tiempo quiere ser una masa de agua, que es un delicioso doble campo semántico.

En La liberación de los pájaros vale preguntarnos quién libera a quién, porque es evidente que Cruz logra trastocar la idea del protagonista que redime, con sólo pintarle la mirada anhelante. En cambio, en Remolino de los sueños Macondo vuela, desaparece en una composición centrífuga.



Tratándose del mundo humano, hay en la obra cruciana de la presente muestra pictórica una escena azul en la que dos personajes imaginan o recuerdan una ciudad. Lo interesante de esta obra es que evidencia la aparente contradicción entre soñar -que se entiende como imaginar o visualizar el futuro- y recordar como recreación del pasado, sólo para descubrir que no hay tal conflicto, porque como dijimos en un inicio, para Cruz lo importante es la demostración de que la realidad no es una, sino muchas y todas dependen de los ojos con que se mira.


María Helena Noval



[i] Tibol, Raquel, “La dimensión poética de Javier Cruz” en Espejismos. Javier Cruz.. Catálogo de exposición. Casa Lamm,  México, D.F.,  Abril de 1990. Pág. 8.