lunes, 28 de octubre de 2019

Vas a ver: Miquixtli: patrimonio cultural y política

1.
Dice el pintor Fernando Hidalgo, a quien todos conocemos en el pequeño universo cultural morelense por sus aportaciones a la literatura especializada en patrimonio cultural, que los días de muertos morelenses se distinguen de los de otros estados en nuestro país, porque trascienden el ámbito de lo familiar y se extienden al ámbito de lo comunitario de una manera particular, porque nos relacionan a los ciudadanos a través de la costumbre, la tradición, el afecto, el rito y la fe con personalidad propia. Mixquic y Janitzio sí, pero Morelos también y con mucho orgullo.
Siendo el rito, la fe y la plasticidad morelenses poderosos elementos del ámbito de lo sensible y lo espiritual que nos atañe a todos (porque hay estudios que dividen lo sensorial a partir de lo económico y entonces habría lo sensorial propio de las clases vulneradas), me parece que tenemos un COMPROMISO con la perdurabilidad del patrimonio cultural. No abundan las festividades que unan al país.  Y menos frente al embate de la globalización. Si no nos cuidamos, se nos escurrirá entre las manos el tradicional festejo frente al barullo de otros jolgorios incorporados al calendario de la posmodernidad por obra y gracia de la globalización. ¿No cree usted, querido lector, que películas como “Coco” y la del 007 filmada en la CDMX banalizan los colores y composición de nuestro natural barroquismo?
2.
Vivo cerca de Ocotepec, pequeño poblado en el que destaca su cementerio, tachonado de pequeñas construcciones que imitan iglesias, casas y catedrales. Ya por estos días está el rumbo más florido que de costumbre, pero acercándose las fechas de festejar a los niños y a los difuntos mayores (1 y 2 de noviembre), aquello olerá muchísimo a cempasúchil, incienso, copal y comida, se escucharán rezos y se compartirán sabores. Ocotepec, dejará de lado, al menos un par de semanas, la venta de fruslerías cotidianas, para dedicarse a presumir que es pueblo con tradiciones.
En Morelos se montan ofrendas distintas: entre ellas, las colgantes, las de piso que son indígenas, las escalonadas, las de mesa y las del ánima sola. Pero creo que es la de cuerpo presente y la Ofrenda Nueva -representativa de Ocotepec, destinada a los fallecidos en los meses anteriores- las que más llaman la atención de los jóvenes porque dan fe de nuestro gusto por la imitación de la realidad, asunto inexplicable este: ¿por qué existiendo los objetos, nos da por imitarlos llegando a realismos extremos? 
3.
Recuerdo que me tocó aplaudir allí el reconocimiento que le hiciera la UNESCO,  tratándose de las festividades tradicionales indígenas, como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, en 2014. Desde entonces, en el ámbito de lo político escasamente se menciona este logro en el que tuvieran mucho que ver el promotor cultural y fotógrafo Adalberto Ríos Szalay y el antropólogo Miguel Morayta. 
Ha sido la arquitectura funeraria del pequeño cementerio más apreciada por estudiosos y fotógrafos especializados, turistas curiosos y locales, que por las autoridades obligadas a fortalecer el valor del lugar como capital material e inmaterial. 
Debemos recordarles a quienes invierten en estas cosas y autorizan los magros fondos existentes para la cultura, que somos seres sensibles y que la mayoría de las decisiones que tomamos, las tomamos con base en lo que el cuerpo dicta. 
Suelo decir que “el cuerpo va solo” y cuando lo digo pienso en el poder del color y las texturas, en todo aquello que los expertos desmenuzan en el campo de la Fenomenología de la Percepción, un asunto que sí tienen claro los mercadólogos, pero que debiera ser de interés de quienes manejan las políticas culturales de un país tan destacado por su capacidad plástica. 
En este sentido, la gran cantidad de elementos que anteponemos ante el horror de la muerte, esa que une a las comunidades indígenas, mestizas, campesinas y urbanas, como nos recuerda el estupendo “Atlas de las Culturas de los Pueblos de Morelos” (Varios Autores, UAEM, México, 2017), que venimos consultando para esta colaboración, esa debiera aprovecharse más en favor propio. ¿No cree usted? FIN

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 21 de octubre de 2019

Vas a ver: Mirando Mexicano

1.
No es novedad que aprendemos a VER; no nos referimos a lo fisiológico, esa serie de operaciones del nervio óptico y el cerebro que ocurren de manera automática desde que nacemos (también soñamos en términos de imagen), sino al sentido que le damos a lo que vemos. Al incesante discurso interno que nos platica frente a ciertos estímulos visuales. 
A esa capacidad de ver-pensando/pensar-viendo/vernos-viendo le llamo yo -con una pasión que no me deja- LA MIRADA. 
Junto textos sobre miradas y estoy segura de que un día escribiré un libro sobre el tema en cuestión. Incluiré por supuesto, un capítulo sobre esa particularidad que forma parte esencial (junto con la sonrisa), de millones de retratos, cosa rara, tema poco explorado. 
Diré que cada MIRADA tiene una época, una ideología, un contexto detrás. En este sentido, escribiré que a cada CULTURA le corresponde una manera de ver. No dejo de pensar que somos más OJO que nada. Somos cuerpos observantes, somos anteojos, somos lentes, somos microscopios y de una manera que impacta a los demás, somos asimismo guiños, parpadeos y lágrimas. 

2.
Pienso asimismo en los maestros de las miradas: ¿de qué manera los artistas nos enseñan a ver? “Las maneras de sentir forman parte de esquemas institucionalizados de la cultura”, de allí que podamos hablar de una antropología de los sentidos y que Maurice Merleau-Ponty haya diferenciado los términos SENSACION y PERCEPCIÓN, dándole paso a quienes luego explicarían el mundo como una Historia de las Mentalidades y más que eso, como una Historia de las Sensibilidades que permea los ámbitos artístico, intelectual y de las costumbres. (Ana Lidia M. Domínguez y Antonio Zirión, Coordinadores. (Cfr. “La dimensión sensorial de la cultura. Diez contribuciones al estudio de los sentidos en México”. México, Universidad Autónoma Metropolitana, Ediciones del Lirio, 2017). 
Dicen estos expertos que observación, imagen e imaginarios, conceptos propios de la antropología visual forman parte de las preocupaciones teórico-metodológicas desde el nacimiento del cine. Aseguran que hay razones de peso para dudar de la objetividad. Dicen que la mirada y la representación visual son un constructo sociocultural (Op. Cit. P- 18).

3.
Por eso creo que el cine mexicano tiene mucho QUE VER en la conformación de nuestra IDENTIDAD.  No hay manera de no vernos en ese espejo condicionado por la fotografía de Gabriel Figueroa, el camarógrafo más importante del cine mexicano, a quien le debemos haber retratado el paisaje mexicano en blanco y negro, con una amplitud “romatizada”, tachonada de nopales y magueyes iluminados por un sol en pleno ocaso o levantándose, que propició para siempre la presencia de sombras alargadas en nuestra memoria.
MIRAMOS MEXICANO también porque las composiciones producidas por los muralistas nos enseñaron a ver trágicamente nuestras raíces indígenas y a idealizar la pobreza. 

4.
A casi una semana de la partida de este plano terrenal del Maestro Adolfo Mexiac, distinguido miembro del célebre Taller de la Gráfica Popular, quiero añadir  que a él también le debemos MIRAR MEXICANO. 
Mexiac fue uno de los artistas más notables de la estampa nacionalista, exaltó sí nuestras raíces indígenas y el mundo rural, como lo hicieran sus compañeros de generación, pero también buscó darle un peso específico a los desposeídos en la historia del arte mexicano, desvinculándolos de la pobreza como emblema. 
Su obra cimentada en el alto contraste propio de la xilografía y el grabado en linóleum le confieren a estos originales múltiples una mesura de la que a veces carecen otros de su generación propensos al dramatismo extremo. Es momento de pedir que no sea su famoso grabado titulado “Libertad de Expresión” la obra que más se recuerde de él. Habrá oportunidad de mirarnos mirando mexicano frente a elocuentes piezas suyas en breve. FIN.

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com


lunes, 14 de octubre de 2019

Vas a ver: Amarlos Siempre: Mi vida después de su muerte

1.
Hay libros que conmueven por el desgarro desde el que nacen. Son textos cuyas palabras se clavan en el corazón y la memoria de manera indeleble. Como estas publicaciones nacen desde lo más profundo del alma humana y la verdad desnuda, no admiten revisión crítica, ni académica. Son volúmenes que generan en cambio, una empatía tan única, que paradójicamente no son aptos para cualquier lector. 
La potencia de este tipo de publicaciones deriva de una conjugación sagrada: amor y muerte. Las dos variables que atraviesan todas y cada una de las dimensiones de nuestras vidas. Lo más irónico es que estos libros nacen de manera involuntaria, surgen de la necesidad de trascender el dolor y no de la necesidad de ser escritor o escritora. Tal es el caso de AMARLOS SIEMPRE: MI VIDA DESPUÉS DE SU MUERTE, de Maricarmen Rivero (edición propia, que debería convertirse en titulo de catalogo de alguna editorial de prestigio), que se presentará el sábado 26 de octubre en la Sala Manuel M. Ponce, del Jardín Borda, a las 12 del día.
2.
Conocí a la autora hace poco más de dos años, nos presentó Elena de Hoyos quien conoce las tragedias de ambas; en el caso de Maricarmen, la partida de sus amados hijos Federico y Leonora. En el mío la de mi adorado Diego. Brutales accidentes de automóvil. Barbaridades que pulverizan un sinfín de cosas. Hechos inenarrables que transforman el día a día. De por vida. 
No estamos preparados para la manera en la que se hace presente la muerte nunca, pero menos en el caso de los hijos. Eso lo dice Maricarmen en su libro: sabemos que vamos a desaparecer, que estamos de paso, pero cuando nos toca despedirnos de un hijo nos convertimos en sobrevivientes. En personas valientes. En personas obligadas a encontrar estrategias para aminorar la herida, para darle el valor específico a lo que sí tenemos, para agradecer lo que nos queda y valorarlo porque es prueba de algo que está más allá de toda explicación. A eso algunos le llaman pulsión de vida, otros Alma o Consciencia Universal. Los creyentes católicos le llaman Dios. 
Lo que sigue después de un duelo tan descomunal es la vida como contrapartida. Eso que se va colando de mil maneras a través de lo sensible. Lo apunta Maricarmen de manera contundente en el título de su libro: “Mi vida después de su muerte”. 
3.
Libros sobre como sobrellevar los duelos hay muchos, la Kubler Ross es consulta obligada, los tanatólogos tienen su biblioteca especial, los budistas la suya, los católicos nos consuelan con la existencia de un más allá en el que nuestros seres queridos están mejor. Incluso nos dicen que ellos desde allá nos protegen. Y no faltan los libros de autoayuda que le regalan a una, buscando que la palabra, la siempre sanadora palabra alivie, porque existimos en términos de lenguaje amoroso. 
Además están los cariños de la gente, desde los que evaden el tema para no lastimarnos, hasta los que recuerdan a nuestros muertos y los traen a la vida-palabra con cariño, con rituales, con imágenes. Gracias Tina, gracias Susana.
Por nuestra parte, nosotras, las madres que tenemos que vivir de un modo que no es natural, vamos encontrando nuestras propias herramientas para sobrevivirlos y sólo nosotras entendemos de qué se trata esa palabra tan de moda: “RESILIENCIA”.  
El libro de Maricarmen narra su biografía, le da a cada hecho vivido un peso específico. Es un libro de despedidas pero también de agradecimientos a cada amanecer. En el sentido más literal del término, es un libro sobre el sentido de la vida (Víktor Frankl incluido). Habla de una práctica espiritual honesta que a en pos de la serenidad. Asegura que con el tiempo el llanto limpia y sana. 
Es un libro que honra a sus amados hijos siendo mejor persona porque ayuda. El libro de Maricarmen Rivero es material de salud y no de depresión, es propuesta de aprendizaje y de compañía. Es abrazo Y es consuelo inteligente. Es un texto sobre “dolor de hijo”, pero también sirve para enfrentar otros duelos que obligadamente viviremos. Porque: ¿qué es la vida, sino una cadena de constantes pérdidas que se acomodan no como uno quiere, sino como el destino dispone? FIN

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 7 de octubre de 2019

Vas a ver: Patrimonio Cultural e Historia

1.
Después de un tiempo de andar trasegando con el concepto PATRIMONIO CULTURAL a cuestas, he entendido que las piedras se tienen que cuidar a partir de una estrategia que incluya la complicidad. La interdisciplina y los oficios para pedir recursos, para las iglesias, los conventos y demás construcciones antiguas sirven, pero la GESTIÓN para la preservación desde la mirada enamorada del que siente suya la obra, con la sociedad civil a la cabeza, funciona mejor.
Lo anterior lo vivimos recientemente en el Jardín Borda, durante el primer Taller de Gestión de Bienes Patrimoniales pensado para el estudio de casos particulares de rescate de los inmuebles dañados por los sismos del 19S. El 27 de septiembre que nos encontramos con los especialistas los oímos hablar de casos específicos de malas intervenciones como la realizada en el citado jardín colonial (cfr. Patrizia Granziera), y por la conferencia magistral de la Dra. Ana Lucía Recamán nos enteramos del absurdo que existe entre el discurso oficial que pregona las bondades del patrocinio y los índices de pobreza de los diversos municipios del estado. Todo eso tratando de entender el complejo asunto de los Derechos Culturales: ¿tenemos derecho a la cultura? No. Siempre lo hemos tenido, nosotros somos la cultura, las culturas, pero hay que saber cómo aprovecharlas en nuestro beneficio. 
2.
La idea del taller se la debemos a la Dra. Graciela Mota, ampliamente formada en el ámbito de los planes de manejo para el rescate de los sitios y monumentos históricos,. Ahora la idea que tiene es generar las estrategias para el rescate de no más de 25 inmuebles identificados en Puebla. Morelos y la CDMX. De mi biblioteca saco los dos tomos publicados por la extinta Secretaría de Comunicación e Información que dirigía nuestro amigo Jorge López Flores, firmados por el arquitecto y arqueólogo Juan Antonio Siller y encuentro un enorme nicho de oportunidad para devolverle el brillo que requiere nuestro patrimonio cultural tangible: trapiches, haciendas, monasterios, sitios arqueológicos, etc.
Completo mi visión sobre el asunto con en texto del Dr. Stanislaw Iwaniszewski (Cfr. Patrimonio, Identidad y Complejidad Social: Enfoques Interdisciplinarios. INAH, ENAH, CNCA, 2010) porque redondear la importancia del tema con la noción de la urgencia de una  arqueología de la identidad. La convocatoria para la inscripción de casos específicos de rescate de inmuebles en los estados de Puebla y Morelos además de la CDMX estará abierta hasta el 19 de octubre. 
3.
Acabamos de comenzar un ciclo de conferencias con el tema PRESENCIA DE HERNÁN CORTÉS EN LA ARQUITECTURA DEL SIGLO XVI EN EL VALLE DE CUAUHNÁHUAC que no tienen desperdicio. Llegado el tema a la Sala Manuel M. Ponce del Jardín Borda se abrió una herida que esperábamos sangrara por aquello de los nacionalismos a rajatabla, pero también sabíamos que viendo en pantalla la magnificencia del patrimonio arquitectónico legado por la aquella amalgama española-indígena, nuestra herida sanaría. No omito recordar aquí las palabras de nuestro querido amigo Adalberto Ríos Szalay, cuando hace una semana, en el taller arriba mencionado dijo que Sor Juana basta para justificar nuestra herencia española, que nunca ha oído a los españoles renegar del paso de los romanos o de los árabes por la península y menos pedir que aquéllos les pidan perdón a estos por las conquistas. 
Como usted sabe, querido lector, las conferencias de Juan Antonio Siller, arriba mencionado por sus indispensables tomos sobre el patrimonio morelense son una delicia y además cotizadísimas. Las citas a las 17 horas, los martes de octubre, desde el día 1 hasta el 29. Hay que inscribirse para obtener diploma de participación, pero si usted no quiere presumir que pertenece a esa élite experta en el asunto, puede asistir así sin más.  FIN.

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 30 de septiembre de 2019

Vas a ver: “La vida endeble”: una novela sobre CUERNAVACA que hay que leer.

1.
Ganadora del Premio Nacional de Novela Breve 2017 Amado Nervo, “La vida endeble” (Ediciones del Lirio /Universidad de Nayarit) retrata a una CUERNAVACA hoy casi inimaginable. En ella, el multipremiado escritor Mauricio Carrera nos presenta a un hilarante Alfonso Reyes al que los morelenses invocamos cuando queremos sentirnos ufanos de esa generosidad de puertas abiertas que de tiempo atrás ha caracterizado al estado, una capacidad de acoger invitados que hoy programática y desesperadamente buscamos recuperar.
No obstante no son él, ni Arturo Díaz Vigil, personaje incidental de “Bajo el Volcán” de Lowry, los protagonistas del volumen, sino dos mujeres, Martha Gellhorn, que viene de ser mujer del mismísimo Ernest Hemingway y Gerda Taro, la célebre fotógrafa de la Guerra Civil Española, pareja del también conocido fotorreportero Robert Capa. Acompañándolos aparecen Diego Rivera, Frida Kahlo y Kikí de Montparnasse. Imagínese usted, querido lector, qué delicia de libro.
¿Y cómo es que se le da al autor inspiración tan noble? Carrera me responde esta tarde de lluvioso domingo, que es cuestión de técnica e investigación el ir armando coincidencias, pero lo cierto es que enterado del paso de la Gellhorn por nuestra ciudad, le nació la idea del enamoramiento morelense y lo demás fue obra y gracia de la “literatura referencial” que ha venido caracterizando su trabajo de tiempo atrás, como asegura la escritora Ana Clavel, quien recientemente escribió: “...la vida también puede ser deleitable cuando se disfruta en una novela certeramente urdida y con la riqueza de una mirada que sabe entramar la complejidad de sus personajes y dotarlos de profundidad y ligereza a la vez, máxime cuando estos son figuras reconocibles en la literatura, el periodismo en las artes.” 

2.
Diremos también que este es un libro de libros, pues no faltan las referencias intertextuales cosa que no nos debe extrañar tratándose de un autor formado en el contexto de la posmodernidad. Encontramos en sus páginas citas de Homero en CUERNAVACA y se deja sentir mucho la presencia de “la gran novela borracha de México”. 
Y están el Hotel Marik- nombrado así por una mexicana, María, casada con un vikingo de nombre Erick y el restaurant la India Bonita.  
Y una comunidad gringa mediocre, que aporta poco, pero que se queda en la ciudad porque ésta le ofrece una vida resuelta en la que vibran jacarandas, bugambilias, pájaros, montañas y volcanes. 
Y es cuando Carrera describe todo eso que brilla la nostalgia, o sea el dolor por la tierra ausente: ¡Benditas sean la memoria y la imaginación, esos recursos que mediando certeras frases pueden hacernos RE-VIVIR con tanta intensidad!

3.
Por supuesto que mientras leía, me dieron ganas de hablarle por teléfono a Beatriz Rivas, a quien conocí hace poco en el Jardín Borda porque también escribió sobre Gerda Taro; a la admiradísima Marcela del Río Reyes para preguntarle por su tío Alfonso; a Braulio Hornedo, experto en el escritor y a nuestra recién desaparecida Andrea Valeria, quien ya me había contado sobre el Hotel Marik y me presentó en su casa al hijo de los propietarios, en cuyo predio hoy hay un centro comercial sin placa que dé cuenta de aquella habitación 93 en la que se quedaba el Ronquitos Reyes. 
Afortunadamente dice Carrera que tiene ganas de entrarle de nuevo al tema, pero ahora con las honduras pasionales de Man Ray y otra vez la Kikí de Montarnase. No sé si será porque extraña su vida parisina, pero yo le quiero insistir en que volteé de nuevo a estas regiones, porque los morelenses necesitamos más novelas como esta. No es cosa nimia vivir “la gula de la nada”: hay que encaminarnos a la muerte aprovechando al máximo la vida, como dice él.
El libro de marras se presenta mañana martes, a las 18 horas, en el Foro José Vasconcelos del Centro Cultural Toluca y se encuentra en Librerías El Sótano y las del Fondo de Cultura Económica. FIN.

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 23 de septiembre de 2019

Vas a ver: Hervidero cultural

1.
Por fortuna, la cultura mantiene el pulso y a pesar de la crisis económica del país y la reducción presupuestaria para el ramo, no se han agotado las posibilidades de asistir al teatro, el ballet, las exposiciones y los conciertos en el estado de Morelos. No es que estemos en jauja, es que podemos agendar propuestas tanto de la STyC y el INAH, como de las instituciones privadas dedicadas a la “cultura de la cultura”.  Por ejemplo, este viernes 27 de septiembre estaremos cerrando, en la Sala M. Ponce del Jardín Borda, a las 9:30 am, el Taller de Gestión de Bienes Patrimoniales con enfoque centrado en los Derechos Culturales, que comienza este lunes en Puebla, sigue en la CDMX y brillará en Morelos por obra y gracia de la Dra. Graciela Mota, destacada socióloga especialista en patrocinio cultural.
Con usted compartirán sus puntos de vista los multifacéticos promotores culturales Adalberto Ríos Szalay, Jesús Peredo Flores, María del Rosío García, Gerardo Gama, Máximo Juárez, Miguel Cuevas, Ana Lucía Recamán y Patrizia Granziera. No omito recordar, que si esta semana se subastaron en Francia piezas arqueológicas prehispánicas sin que nadie hiciera nada, excepto la UNESCO, que solicitó información a la casa subastaColaboración para mañana - Vdora sobre el origen de las piezas, fue porque no estamos acostumbrados a pensar en el patrimonio cultural con un enfoque participativo. 
2.
Hace unas semanas nos encargamos de redactar un documento postulando a Pedro Ramírez Vázquez para la medalla Belisario Domínguez. Soñamos con que el destacado arquitecto reciba el reconocimiento que merece por haber puesto su talento al servicio de nuestros compatriotas. Entre los diseños firmados por él, encontramos el Estadio Azteca, la Basílica de Guadalupe, el Museo del Templo Mayor y el Museo Nacional de Antropología. El egresado de la UNAM también fue  presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos en el 68 y un sensible coleccionista de documentos y libros, que hoy resguarda y presta para exhibiciones, su generoso hijo Javier Ramírez Campuzano. 
Por ahí leí que al nahuatlista Miguel León Portilla se acaba de otorgar la Medalla Nezahualcóyotl por su significativa aportación a la narrativa de la historia de los vencidos, o sea las hoy llamadas culturas originarias. Qué bueno, siempre es mejor reconocer a estos personajes en vida. 
3.
Este jueves 26, a las 17 horas, las escritoras Anilú Elías y Reicelda Oxilia presentarán en la Sala Ponce del Jardín Borda, el poemario titulado “Bajo el volcán y la luna” de esta última. Ella se ha dado a conocer en el ámbito cultural morelense por sus entrañables reportajes publicados en “El Sol de Cuernavaca”, sobre cultas mujeres. Es pues una sensible profesional del periodismo con perspectiva de género, que también escribe poesía. Por favor acompáñenos, no se va a arrepentir. 
Al  día siguiente, viernes 27, a las 19 horas, el Maestro Rodolfo Ritter tocará el piano en la misma Sala Ponce, evento organizado por la asociación que presiden Sergio Soto y María Luisa de Mateo, de Amigos de la Música. Allí los esperamos para aplaudirle al milagro de la música. 
5.
Sandra del Pilar es una destacada pensante del ejercicio de pintar. En sus exploraciones del espacio pictórico recrea imágenes dinámicas y tiempos expandidos, empleando la maestría de las veladuras, para lograr atractivas transparencias. Del Pilar expuso recientemente en Alemania y a partir de este miércoles lo hará en la Galería Aldama Fine Art, a cuyo director enviamos un cálido saludo, porque siempre nos mantiene informados de lo que exhibe, enviándonos las bellísimas publicaciones que dedica a sus artistas. La cita en Palacio de Versalles 100 L.B. Col. Lomas de Reforma. Informes en www.aldama.com
6.
Hace 15 días se apagó la luz de la escritora Andrea Valeria, carismática estudiosa de las estrellas y su polvo: nosotros. Su partida nos toma por sorpresa y nos deja un hueco en el corazón. A ese gran conocedor de la vida política del país, Don León García Soler, su pareja, manifestamos nuestra solidaridad y cariño. 
La historiografía zapatista está de luto, murió el martes pasado el destacado antropólogo Francisco Pineda Gómez, quien estuvo recientemente en nuestro estado para hablar de la injerencia norteamericana en nuestro país, el franco plan de invasión de los vecinos del norte antes y durante la Revolución Mexicana. El número especial de la revista “Proceso” dedicada a Zapata de principios de año, incluye un sesudo análisis suyo y desde hace un par de días se encuentra en FB una entrevista realizada por el editor Armando Ponce al historiador. 
No está por demás decir que los tres museos históricos morelenses dedicados al zapatismo le rendirán homenaje a tan importante investigador antes de que acabe el año. Descansen en paz la astrologista Andrea Valeria y el historiador Francisco Pineda. FIN.

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 9 de septiembre de 2019

Vas a ver: Francisco Toledo, el artista y el mito

1.
Todos los poemas, todas las declaraciones de amor, las más elocuentes fotografías de su persona y los más altos reconocimientos están siendo volcados desde el jueves pasado en la figura de Francisco Toledo. El consenso sobre su valor es universal, la coincidencia amorosa sorprende. El profundo aroma de lo genuino adorna casi todo lo que se ha dicho sobre su ser. Se defienden fácilmente su postura ética y su propuesta estética. No hay forzamientos discursivos cuando se recuerda quién fue y lo que hizo.
Fallecido sin haber pasado por el aspaviento de la convalecencia pública, con la discreción que caracterizó su vida privada, Toledo dejó Oaxaca a los 79 años. Pero se fue sin irse. Porque resulta que como le dio al México contemporáneo la oportunidad de presentarse ante el mundo con una dignidad que no le brindan otras aristas de la cultura, comenzará a formar parte de esa otra historia del arte que es la de los MITO-ARTISTAS, los creadores que se vuelven bandera del país en el que nacen. Qué fortuna para nosotros los mexicanos contar con un creador tan completo como Toledo, artista de talla universal.
 2.
“Cuando yo comencé a pintar, yo siempre quise estar ligado a mi comunidad y entonces en mi comunidad había tradiciones orales, historias, mitos, cuentos. Entonces yo pensaba que podía ser un ilustrador de mitos”, declaró a El País en 2015, postura creo yo que articula los dos ingredientes principales que lo potencian hasta el infinito. 
En efecto, mito y erotismo son su materia de partida, pero hay que decir que la figuración fantástica que caracteriza toda su obra responde a la mezcla perfecta entre ligereza de trazos y valores cromáticos de la tierra. Un Toledo es un Toledo por obra y gracia de la elegancia; sólo él pudo hacer que una sarta de alacranes, un montón de sapos o una retahíla de murciélagos se pudieran vender y vender en miles de dólares.
Ahora bien, no podemos dejar de lado el hecho de que un erotismo franco adorna sus cosas. Pero ojo: se trata de un erotismo que paradójicamente y a pesar de que es generoso en penes y vulvas, no refiere a la excitación física, sino a la voluntad que le sirve al arte para expresar la vida. 
3.
La otra faceta de Francisco Toledo se llama Oaxaca. En dicho complejo y colonial  estado y capital, el artista tendió redes de ayuda y autoayuda inéditas, generó consciencia ecológica y sobre todo levantó la autoestima colectiva haciendo que la gente se mirara en el brillo de sus colores, tradiciones y costumbres centenarias. 
¿Quién no ha visitado el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) con todo y su biblioteca especializada en arte con la boca abierta y el alma complacida? ¿Quién no recuerda sus firmes posturas en contra de las empresas transnacionales dispuestas a tragarse todo a su paso?  
Toledo creó y cuidó hasta su muerte todo un ecosistema decididamente dedicado a promover las culturas de la entidad, revistió prestigio a su estado, generó derrama económica por un concepto -el de economía cultural- en el que todavía no creen los políticos de este país y por si fuera poco nos hizo imaginar un mundo en el que la ilusión y la vida práctica se pueden dar la mano con facilidad. Descanse en paz, lo vamos a extrañar mucho. FIN

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com