lunes, 13 de abril de 2020

Memorial de las aves

1.No me dejarán mentir los morelenses: se han poblado de aves nuestros jardines y están que revientan los árboles de nidos, las mañanas de cantos, los frutos comidos. 
En esta zona del país la primavera se renueva con enjundia cada año, y con el calor de marzo, CUERNAVACA vuelve a ser motivo de orgullo en el mundo. 
Sus cuerpos calientes palpitan, sus patas nerviosas rascan las ramas de los árboles, sus suaves plumas enfilan sin miedo. 
2.Está mal decirlo, pero la pandemia que nos aqueja ha contribuido a que la naturaleza descanse de nuestra insidiosa presencia. Busque usted en redes sociales y en los periódicos lo referente al medio ambiente relacionado con el coronavirus, y verá cómo se encuentran fácilmente publicaciones sobre el bien que hemos hecho quedándonos en casa.  
No es que no me acuerde de que en la Antigua Roma se creía que el canto y el vuelo de los pájaros presagiaban desgracias -de ahí las aves de mal agüero-; es que prefiero pensar que la gran epidemia viral tiene su lado amable. 
Como se ha dado cuenta, querido lector, voy pergeñando una “Estética del COVID-19” semana a semana en esta columna y hoy pretendo contribuir a la misma, con un brevísimo memorial de las aves.
2.En el “arte animalista” aparecen estos seres alados desde los inicios del arte figurativo, ya no como decoración de una escena religiosa, ni como acompañantes en las pinturas de caza, o mezclados con los cuerpos de hombres y mujeres en la mitología, sino como protagonistas, por ejemplo, en las famosas pinturas de Audubon. 
Por su belleza y la peculiaridad del vuelo que las engalana, a las aves se les confirió un sentido altamente simbólico desde tiempos inmemoriales. Tal vez sea el hecho de que unen el cielo con la tierra, lo que llevó a la gente a pensarlas como almas, ángeles y mensajeras. La ornitomancia nació de relacionarlas precisamente con el orden de lo esotérico. Luego, artistas como Remedios Varo y Leonora Carrington se inspiraron en el antiguo “lenguaje de las aves” por su afición a los temas alquímicos.
Hubo una exhibición en el Museo del Prado con el tema en 2010, que consultada en la web me resulta fascinante. En el catálogo resultante se nos dice que aparecen aves en 729 pinturas de las 8000 del acervo museístico. 
No parece una exageración entonces, que lo raro es que en las artes contemporáneas aparezcan en contadas ocasiones. Como se corre el riesgo de caer en el “pintoresquismo”, del que tanto huyen los creadores por ser sinónimo de “lo cursi”, se les ha permitido aparecer mayormente, con todo su esplendor en las artesanías.
3.No sé si surgirá un arte de las aves morelenses en estos días. Quienes están creando en sus estudios en este encierro, reportarán cosas distintas de lo vivido. En este momento recuerdo, de los pintores locales, Lalo Lugo como creador de escenas en las que abundan los pájaros. 
Avísenme, por favor si por ahí hubo alguien que se maravilló estos días con el volar de las golondrinas y el habla de los cotorros, porque estoy pensando en juntar nombres para una muestra con este tema. Estoy de acuerdo con Alex Wengraf -art dealer retirado- en que urge recuperar el valor del hedonismo, que es profuso, divertido y sensual, en el arte actual. Un arte que se ha llenado de conceptos y se ha definido más por la vía del minimalismo, encerrándose en sí mismo, aparentemente sin escapatoria. Dionisio y Baco en su eterno conflicto. FIN.

María Helena González

lunes, 6 de abril de 2020

Vas a ver: “Mujer en papel”

1
Tenía razón la Dra. Teresa del Conde, cuando aconsejaba “saber leer” esos productos íntimos de la literatura llamados Memorias y Diarios, porque al develar pueden vulnerar eso en lo cual se basan: la confianza en la privacidad. El tema lo planteó abiertamente, cuando trabajó con Jorge Alberto Manrique la vida de la galerista Inés Amor, pero al haber estado fascinada con el psicoanálisis como teoría toda su vida, ponderó y supo contagiarnos el poder del autorrelato, esa fuente de conocimiento  que puede acercarnos al alma humana, vía la asociación de ideas y la identificación.
Para que se entienda más fácilmente lo que quiero decir, emplearé el símil de la desnudez, acaso el más literal que existe con la intimidad. Un tema que por otro lado, ha tenido que abrirse camino en la Historia del Arte, entre la torpeza de la censura, el pudor heredado de la cultura judeocristiana y la cultura patriarcal que nos hace mirar más fácilmente el cuerpo femenino despojado de ropa, que el masculino.
Todo esto, porque acabo de leer “Mujer en papel”, las memorias inconclusas de la actriz Rita Macedo, recopiladas y editadas -no sin un gran esfuerzo, según lo relata- por su hija Cecilia Fuentes. Publicado en su segunda edición por la Editorial Trilce, el libro me parece valioso por más de una razón.
Primero por la valentía de la desnudez con la que la actriz narra según va recordando, los hechos de su vida. Por la manera en la que revela sin tapujos, ni tintes trágicos o moralinos, cómo fueron su solitaria infancia y su vida amorosa (toda vida que contamos, por fuerza va desgranándose en amores y desamores).
Segundo, porque el mundo cultural al que la llevó su matrimonio con el escritor Carlos Fuentes, aparece re-presentado desde la correlación y la intimidad; porque baja del pedestal del aparador, a quienes conforman el “culto sagrado gremio” de la segunda mitad del siglo XX, haciéndonos entonces más digerible su existencia.
2.
Así las cosas, es de agradecer que la coautora haya podido sortear el impedimento de quienes manejan en sucesión la imagen del autor de “La Región más trasparente”,  “Aura” y “Los años con Laura Díaz” (obras escritas mientras Macedo y Fuentes vivieron juntos), pues al saber reportar en tercera persona las cartas que en sus manos aparecían en primera persona -dirigidas de su padre a su madre-, Fuentes hija logró una traducción que no se siente ni como un trabajo académico, ni como un tropiezo.
Por otro lado, toma uno el libro en las manos durante la lectura, sin sentir que nos enfrentamos a la inminente tragedia de la muerte. A pesar de que se nos avisa que Macedo se quitó la vida desde la cuarta de forros, nos queda claro que durante el relato, la narradora no intenta la justificación, o plantea el vil recurso del chantaje, sino abordar la condición humana en un grado más profundo. Un grado que incluye, por cierto, presentar con elegancia la paradoja que se da entre el talento del escritor y la miseria humana; entre la brillantez pública y la incapacidad del amor. Entre la inteligencia y la sombra.
3.
Como el libro incluye fotografías, se nos ofrece también la posibilidad de ir “leyendo imágenes” de época, de ir recordando el México en el que crecimos, nosotros los cincuentones. A mí me parecen significativas las imágenes en blanco y negro que dan cuenta de las películas mexicanas que hicieron famosa a Rita Macedo, porque  me hablan de lo que veían mis padres, de una historia colectiva que desembocó en el caótico México actual.
Pero lo son también y de un modo particularmente elocuente, las fotografías en las que aparece el alma desnuda de Macedo: la madre que sostiene con ternura a su pequeña hija (p.211), la que va un paso atrás del marido y la niña (p. 264), la que abraza, bajando la mirada, a su alter ego Julissa (p. 297).
En este sentido, me quedo con ganas de ver una fotografía de ella cosiendo a máquina los vestidos que disfrutaba copiar de las revistas de moda. Me parece que este talento podría ser motivo de un montaje de museo.
En fin, si en este tiempo de encierro le sobra a usted, querido lector, un poco de tiempo, le recomiendo hincarle el diente a este emotivo volumen. No todo es el COVID-19. FIN.

María Helena González

lunes, 30 de marzo de 2020

Vas a ver: Coronavirus y Estética de la Catástrofe

1.Dice Leonor Arfuch, especialista en temas de imagen, que experimentamos pasión por verlo todo. Desde lo más íntimo, a lo público. Nuestra curiosidad es infinita y el sentido de la vista es el que nos domina en esta época. Vivimos en la llamada Era de la Imagen.
Para unas cosas ocupamos la capacidad de ver a detalle; para otras, la mirada panorámica. Así con el COVID-19. Nos queda clara “la culpa” de los chinos, la rapidez de las reacciones de Trump, la lentitud de los italianos. En cambio, pasamos por el tamiz del “no es para tanto” la vida pública que se sigue dando en ciertos lugares, a pesar de la instrucción que tenemos de quedarnos en casa.
No creo exagerar cuando digo que ya contamos con una estética de la catástrofe COVID-19. Lo curioso es que dicha estética se alimenta, para todas las posturas que la pandemia ha generado, de imágenes procedentes de la realidad. Todo aquel que opina “tiene la razón”, porque puede echar mano de un gran archivo de videos y fotografías que los medios han avalado como material fidedigno.
2.
De un lado, quienes creen que hay que preocuparse porque la epidemia es asunto grave, con todo y las imágenes del convoy italiano que lleva a enterrar cadáveres fuera de casa, porque ya no caben en los cementerios de las ciudades más afectadas; los hospitales atestados de gente que espera atención médica y las escenas de las tiendas siendo invadidas por quienes asustados realizan compras de pánico.
Del otro, la gente que sí sale y vemos en los mercados, los medios de transporte público, el concierto Vive Latino. En general, quienes creen que el virus es una gran mentira, acaso inventada por la élite financiera global.
3.
Pero, ¿de qué manera nos figuramos la pandemia?
La mentalidad mágica no deja de jugar un papel importante en las creencias de la posmodernidad, por más que la ciencia haya dado pasos gigantescos en la explicación de la fisiología celular. Para quienes creen que la pandemia existe como un castigo divino, porque Sodoma y Gomorra se quedan chiquitas comparadas con nuestra capacidad de pecar, existe el archivo visual (léase imaginario) del temido infierno y sus ilustradores. Al fin y al cabo, contamos con una estética de catástrofes biblicas bastante nutrida. El Gran Diluvio, las Siete Plagas y el Apocalipsis -para mí con El Bosco a la cabeza como ilustrador- conformarán el alfabeto visual básico del imaginario que nace.
Por otro lado, hay quienes se alimentan de la ficción para imaginarse la epidemia. Películas como “El Séptimo Sello”, de Ingmar Bergman, “Soy Leyenda”, basada en una novela de Richard Matheson; “Guerra Mundial Z”, basada en la novela de Max Brooks; “Diario del año de la peste”, de Daniel Defoe; “La peste” de Albert Camus y siglos atrás, el Decamerón de Bocaccio, donde siete mujeres y tres hombres cuentan historias durante la epidemia que asoló Florencia, en el siglo XIV. En todos esos casos  y muchos más, se ha reflejado el miedo que tenemos ante una enfermedad desconocida y mortal. Ilustrada por zombies, actualmente ese padecimiento será representado por pelotitas de pelos parados, que concebimos de manera antropomórfica, ante la imposibilidad de imaginárnoslos actuando autónomamente.
4.
Lo bueno es que también contamos con un gran archivo visual (al que Disney contribuirá seguramente ahora que reabran sus parques de diversiones) para  ilustrar la salvación del mundo, gracias a que nos quedamos guardados en casa unas cuantas semanas.
Ya veo por todas partes cantidad de pájaros, mariposas, flores,  parques y bosques reverdeciendo en las pantallas de las computadoras y teléfonos de millones de usuarios. No faltarán la nueva región más transparente y los ya célebres canales cristalinos de Venecia en alguna película o novela. Espero que los movimientos  ecologistas sean elegantes a la hora de aprovechar lo aprendido de esta catástrofe. FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 23 de marzo de 2020

Vas a ver: Coronavirus y ocio



1. A más de tres meses del primer caso del COVID-19 en China, hoy sabemos que se trata de una infección peligrosa, pero no altamente letal, para la que no existe una vacuna todavía y que se controla si se reducen las condiciones que producen el riesgo de contagio. Una de estas condiciones es quedarse en casa.
Entre las sugerencias para sobrellevar la medida sanitaria, destacan la visita virtual a museos, la lectura, las manualidades, las actividades lúdicas, y por supuesto, la entrega a la pantalla chica.
De las dos primeras no hablaré en este espacio, porque usted, querido lector, sabe de mi pasión por ambos contenedores del alma humana, sólo insistiré brevemente en el hecho de que jamás la visita virtual logrará el mismo impacto que el goce estético frente a las obras en vivo. Pero las demás opciones me llevan a pensar en la noción de ocio.
2.
¿Un mes no dedicado a la vida práctica es mucho? ¿De qué manera cambiará la dinámica familiar, si descubrimos que el ajetreo diario nos ha alejado de los nuestros, a tal grado que ya no sabemos convivir con ellos más que un par de horas los domingos?
El Art. 24 de la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos de 1948,establece que “Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”, pero resulta que el ocio carga desde tiempos inmemoriales con un tufo flojera, que intuyo generará más de una discusión en este periodo de encierro.
A diferencia de Aristóteles, que en su Política (VIII-3, 1338) lo consideraba como sinónimo de felicidad porque produce placer, Bertrand Russell, en “Elogio de la Ociosidad”, nos dice que, entendido como contemplación, éste puede producir miseria. Entre ambas posturas se distienden un montón de creencias sobre el aprovechamiento del tiempo libre, el “carpe diem” en tiempos del moderno cólera. Y es tanta la oferta, que hasta una licenciatura dedicada a la administración del tiempo libre existe.
 3.
Después de la Revolución Industrial y el acotamiento del tiempo laboral a 8 horas diarias, ha quedado espacio suficiente para una vida paralela a la laboral, que solemos dedicar un día de la semana a actividades previamente programadas, pero esta especie de sitio -que no deja de recordarnos al de Cuautla-, nos ofrecerá cientos de horas que deberán ser dedicadas, previo acuerdo familiar a diversas actividades.
Por el culto que tenemos a la salud y la juventud, las actividades deportivas se verán con mejores ojos que los entretenimientos que ofrecen los dispositivos electrónicos -aplicaciones y plataformas, Playstation, XBox, etc.- asociados con la noción de vicio, porque enajenan al individuo.
Como los “hobbies”, vinculados al gusto y la vocación personal, potencian la imaginación creativa, la inteligencia crítica y el placer, tal vez veremos un renacer del tema pasada la cuarentena. Por cierto que los griegos bautizaron estas actividades como “otium” y a las opuestas como “nec otium”, de donde nace la palabra “negocio”, cosa que le quita un poco la carga de culpa al dedicarnos al tejido, la jardinería, la confección de conservas, el aeromodelismo y el ser “pintor de domingo”.
Yo, confieso, sacaré ganchos, agujas y estambre y me dispondré a ver las películas de Woody Allen que no he podido ver nunca. Eso después de hacer ejercicio y tratar de que mi hijo le entre a la lectura de los libros que ya le acumulé en el buró.
¿Qué es más saludable para usted, una buena novela o media hora de ejercicio? Cuando acabe esto que se parece al Diluvio Universal y llegue la Paloma de la Paz a decirnos que ya podemos salir a la calle, ya me dirá si la literatura valió más la pena que 10 sentadillas y 14 lagartijas, y si pudo sortear las tentaciones del telemarketing.
En lo que creo que todos estaremos de acuerdo, es en que esto que muchos perciben como un regalo, y otros como el anuncio del Apocalipsis, nos ha ofrecido la oportunidad de valorar lo de allá afuera frente a lo de adentro, incluidos nuestros silencios. Que le sea leve. FIN
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 2 de marzo de 2020

Vas a ver: Cultura y Pedagogía de Género

1.
Publicó el periódico El País el 25 de febrero, que una investigación concluyó que Plácido Domingo acosó a 27 mujeres y que abusó en repetidas ocasiones del poder que le confería dirigir prestigiadas orquestas. Al cantante de ópera, educado en la “alta cultura”, no le quedó de otra más que pedir perdón, añadiendo que ninguna mujer debería sentirse así. Pero de su dicho llama más la atención la parte final, pues aseguró haber “crecido con esa experiencia”.
Y es que además de referirse a su supuesto aprendizaje, también alude a la educación machista que ha llevado a millones de hombres a sentirse con el derecho del cuerpo de las mujeres, ad libitum. Creen los señores que esto es “ligar” y se sienten seductores, cuando en realidad están viéndose ridículos.
“Bombshell” película de reciente estreno (“Escándalo” se llama en México), presenta la historia de tres comunicadoras de la cadena norteamericana Fox News, que fueron víctimas de lo mismo, hasta que se empoderaron -palabra de moda ya en desgaste- y lograron que fuera despedido.
2.
Caso aparte, pero no del todo, porque también se da en el ámbito de la cultura, es el de la mayoría de los museos de arte del mundo, en donde las narrativas de los montajes han descuidado la equidad de género, pues las mujeres aparecemos representadas más como objetos sexuales, que como profesionistas y casi siempre realizando labores maternales o del hogar, y en actitudes sumisas o dolorosas.
3.
Leo en la revista virtual Cuarto Poder, que las mujeres Zapatistas se unen contra los feminicidios. Que desde la zona Tzos Choj, en la comunidad de MORELOS Marez 17 de Noviembre, municipio de Altamirano, las zapatistas piden no rendirse, pues para ellas soñar con un país en el que no haya desaparecidas y mujeres asesinadas es posible. A decir del EZLN, en territorio zapatistas no hay mujeres violentadas. “Prende una luz en tu corazón y en tus pensamientos y no te la quedes, compártela cuando te sientas sola. Llévala a las presas, a las mujeres acosadas y violentadas. Ninguna mujer del mundo debe tener miedo”, añaden, Y ¿qué es eso sino un ejemplo de educación comunitaria con perspectiva de género, que por cierto se da hoy muchísimo en redes sociales, que son hoy las formas modernas de comunidad?
4.
Creo que una pedagogía de género en las escuelas. Urge que se les haga entender y valorar a niños y niñas el tema de la igualdad de derechos. Pero también es necesario que aprendan en libros, en novelas, en ensayos, en películas, en documentales y en los museos, de qué se trata ir modificando la cultura patriarcal en la que vivimos.
Hay que ponerlos a leer artículos como el de la revista de literatura “Anestesia”, que explica por qué hay que creer en la palabra de las mujeres, expresada en la literatura femenina: “Hemos construido el conocimiento creyendo en los saberes enseñados por los hombres desde la ciencia, la filosofía, la literatura, la política... no se nos ocurre ni siquiera que de ellos emana una perspectiva de su propio género. Damos por hecho su objetividad, su neutralidad: su humanidad universal... Por estas mismas razones hay que leer a las mujeres y creer en su palabra”, dicen.
5.
Afortunadamente hoy estamos lejos de aquellas “11 reglas para mantener a tu marido feliz,” publicadas en 1953: “Ten siempre lista la cena con su plato favorito, planéala con tiempo, / Luce hermosa, descansa 5 minutos antes para que te encuentre reluciente y fresca / Sé dulce e interesante / Arregla tu casa para que luzca impecable, / Hazlo sentir en el paraíso / Prepara a los niños -son sus pequeños tesoros- y él los querrá ver relucientes / Minimiza el ruido a la hora de su llegada -apaga la lavadora, secadora y aspiradora- e intenta que los niños estén callados / Procura verte feliz, escúchalo / Ponte en sus zapatos / No te quejes si llega tarde, si va a divertirse sin ti, o si no llega en toda la noche. Trata de entender su mundo de compromisos. / Hazlo sentir a sus anchas, ofrécele un sillón cómodo y quitarle los zapatos.”
Sí, hoy nos da risa a muchas mujeres, pero todavía hay mucho que hacer. FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com

lunes, 24 de febrero de 2020

Vas a ver: Ya no

1. “En esta noche obscura ya no cabe posibilidad, de darle vida a nada, lo que muere, para siempre muerto está.
 Y duele tanto echar de menos, quise ser Gulliver...”.
Así le canta Miguel Bosé al NO a la vida.
Al NO que gritamos desesperados, cuando nos enfrentamos a la brutal realidad de la guerra y el crimen cotidiano.
“Un no que estalla en mil pedazos, un no que cae en el olvido, inútil pequeño y perdido”, refiriéndose a un NO, que a pesar de salir de las entrañas NO sirve para nada, porque el mundo no se detiene.
 Porque sigue su inclemente rutina, permitiendo que suceda, lo que no debería suceder.
 
La muerte de un hijo es una aberración.
 Locas, o como quiera que se nos llame desde el otro lado a las mujeres, las madres no deberíamos tener que llorar el resto de nuestras vidas, a quienes parimos.
 ¿Cuánto tardaron en tildar de loca a la madre de Fátima?
Hace semanas que escucho incesantemente esta composición del español Miguel Bosé porque me hace bien.
Me receto dosis de ca nción para aliviar de a poquitos mi “dolor de hijo”.
Le pongo palabras y música a lo que siento y al mismo tiempo pienso en Freud, quien bautizó esto que sucede con las expresiones artísticas como sublimación, explicando asimismo la breve transformación de un sentimiento en otro.
2.  La atroz muerte de la pequeña Fátima nos ha trastornado, nos ha tornado en otros, en otras-.
A hombres y mujeres por igual, aunque de diferente manera.
Y así es, porque estamos divididos.
Porque estamos confrontados.
Somos hombres y mujeres en terrible desacuerdo.
Sólo que las mujeres estamos dispuestas a parar el mundo social, familiar y económico el 9 de marzo, porque no podemos permitir más abusos sexuales, más violencia, más acosos, más amenazas, más maltratos por ser mujeres.
Ni una más.
Ni una menos.
Hoy gritamos un NO determinante.
Unas pintan puertas y se van contra los monumentos, otras se vuelcan en las redes sociales, pero todas hacemos lo que creemos que debemos hacer, cada una desde su trinchera.
Aullamos heridas “YA NO”.
A casi dos semanas del “UnDiaSinNosotras”, hasta hoy único en la vida pública del país muchas mujeres nos preguntamos qué va a ocurrir.
Seguramente se comentará mucho la ausencia de la mitad del mundo en las calles y en los medios de comunicación veremos vacíos y silencios inéditos.
Pero desgraciadamente también sabemos que nada va a cambiar.
¿Cambiaría si nos pusiéramos en huelga masiva durante días, si la afectación costara mucho más dinero del que han contabilizado que va a costar? No, labramos en tierra yerma.
Las leyes y las acciones sustantivas al respecto requieren de más tiempo y sobre todo voluntad y educación.
Por eso, muchas mujeres permitirán que sus parejas sigan abusando de ellas, porque así les enseñaron a ser amadas; muchas otras tendrán que seguir soportando insinuaciones incómodas en sus trabajos.
Las que transitan las calles y se suben al transporte público, tendrán que hacerlo de nuevo, pensando en que ojalá nadie las vea con esa mirada que a veces nos desnuda impunemente a las mujeres.
¿Y qué decir de las que se suben a un taxi aterradas? Hace un par de semanas me enteré de que a una querida amiga la violaron tres animales vestidos de hombres, después de tomar un taxi afuera de la estación Pullman de Morelos de Lomas de la Selva.
3.No, nada cambiará el “9M”, el día que en que nos vestiremos de negro y nos negaremos a la vida como la conocemos.
Y sin embargo esperamos que algo bueno suceda.
Yo, que hoy le canto a Fátima como a otras niñas asesinadas, espero una modificación de la consciencia, espero que quienes nos han maltratado y salen impunes a transitar por allí, se detengan porque ya NO estamos solas, porque contamos con nosotras.
Y no se trata de conocer nuestros derechos, ¿cuántas como Rosario Castellanos, expertas en el tema siguieron siendo abusadas, porque no sabían vivir de otro modo? Se trata de creérnoslos.
De creer que nos merecemos otro mundo.
Un amor no enfermo.
De sentir que somos la mitad del mundo esperando a que la otra mitad del mundo pueda comenzar a cambiar.
FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalez@gmail.com

lunes, 10 de febrero de 2020

Vas a ver: Cultura y austeridad

1.En días pasados se dio a conocer el paquete presupuestal para el año que corre, y como sabemos, otra vez se dio un recortón al rubro cultura.
 No debiera sorprendernos, dado que es ya tradicional que se piense que todo lo que huele a arte es sinónimo de decoración; pero sucedió una vez más.
Qué mal nos ha hecho el mito del artista romántico, la fatal idea de que el amor al arte anima la vida de los creadores.
Eso ha generado el pensamiento, casi universal, de que los oficios creativos no son una profesión hecha y derecha.
Se conciben como un hobby.
Podría recordar aquí el caso de José Revueltas, quien ya siendo quien era, no pudo darle a su hijita el regalo de cumpleaños que pedía, por no tener un quinto.
En cambio, le dio un poema.
No en balde, uno de los temas recurrentes del escritor fue el dinero.
No es que fuera flojo, como a veces se piensa de los creadores.
Él, como la mayoría, buscó trabajo para hacerse de un presupuesto más regular, pero en el cine tampoco le pagaron.
¿Cuántas veces habrá pensado que su talento era una maldición?
Aquí en Cuernavaca platiqué en varias ocasiones con Arturo Bodenstedt, hijo de Rosaura Revueltas, hermana del escritor recién mencionado y de Silvestre y Fermín.
Salvo su madre, que vivió por Las Quintas en una cómoda casa, el músico y el pintor vivieron aquejados por la pobreza.
Se dice que saliendo del estreno de su obra “El renacuajo paseador”, en el Palacio de Bellas Artes, Silvestre le dio su abrigo a un pobre hombre en la calle, situación que le generó la pulmonía que lo llevó a la tumba.
¿Cuántas mudanzas por no pagar la renta? ¿Cuántos alimentos fiados? ¿Cuántas obras malbaratadas (que hoy generan cuantiosas ganancias a galeristas) han tenido que sufrir los artistas? Esto decía Silvestre Revueltas en 1932: “¿Por qué un artista, un creador, ha de sufrir hambres y míseras? Aquí descansa, entre nosotros, el secreto del fracaso de la cultura de México como pueblo.
Somos un país de descamisados y de zánganos.
Se desprecia al músico, al pintor, al poeta, por considerarlos como a los bufones que cabriolean en los banquetes de los burócratas.
Pero es que se les hace bufones por la fuerza del hambre.
Aunque muchos nos rebelemos, la rebeldía es la soledad, la soledad infecunda, el abandono, la miseria. ”
Y ni modo.
 No hay cómo hacerse a un lado.
Habrá maneras de pedir apoyo extra, habrá que acercarse a la iniciativa privada, ser más creativos con los pocos dineros, eficientar las labores del capital humano, reducir actividades, y sobre todo mantener el ánimo lo más positivo que se pueda.
Afortunadamente existe otro México y ese es el de los artistas, el del arte que mantiene su propia inercia, el del impulso creativo, el que hay que valorar, el del México que sigue vivo.
Esa es la postura que deberemos adoptar quienes queremos que este motor, que es la institución dedicada a promover la cultura, siga moviéndose.
2.En otro orden de ideas, se dio a conocer en días pasados, que el Diputado José Salvador Rosas Quintanilla (PAN) propuso a la Comisión Permanente del Congreso, adicionar el artículo 376 al Código Penal federal, a fin de crear marco jurídico para prevenir el hurto de bienes materiales clasificados como culturales, refiriéndose específicamente a pinturas, esculturas, textiles, joyería, etc., dado que después del comercio de las drogas y las armas, este rubro es el que mayormente genera ingresos ilegales.
El castigo estipulado sería de hasta 10 años de prisión y una cuantiosa multa.
Lo curioso es que se proponga legislación al respecto, cuando no se insiste en la creación de bases de datos que den cuenta del patrimonio material con el que contamos.
La nueva ley de cultura promulgada en 2017, menciona que debe haber un sistema de información sistematizado sobre el pormenor, pero por la ingente tarea que esto representa, se ve lejos el momento en el que al encender una computadora se pueda identificar el objeto que ha sido extraído con dolo, por un amante de lo ajeno.
Imagínese usted contar y fichar los santos de las iglesias, todas y cada una de las esculturas de las ciudades y pueblos, y registrarlas como se hace en los museos.
Es talacha mayor.
Yo, por ejemplo, solicité en varias ocasiones al municipio de Cuernavaca el listado de las esculturas de la ciudad, con sus fichas técnicas al día, y nunca se me proporcionó completa porque no existe.
Pero esa es una historia que habría de arreglarse algún día.
FIN.
Por: María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com