lunes, 12 de junio de 2017

Manuel González Serrano: el tío pintor

1.Este miércoles 14 de junio se conmemora el centenario del natalicio del pintor Manuel González Serrano, quien vivió y produjo la mayor parte de su obra en la Ciudad de México, en donde murió debido a un paro cardiaco, a los 43 años de edad. Su cuerpo fue encontrado en el quicio de la puerta de una casa ubicada en la calle Topacio, en La Candelaria de los Patos y fue enterrado días después, en el Panteón Español. Desde entonces no se ha dejado de hacer notar que el artista vivió como murió: tocado por la negrura de la melancolía y el mito que envuelve a sus congéneres, los llamados Poetas Malditos.  

González Serrano creó más de 500 obras, divididas entre lo que los especialistas denominan malamente “obra mayor y obra menor”, porque se refieren a la técnica empleada (dibujo es menor que pintura), sin tomar en cuenta que un estupendo gouache salido de lo más profundo del alma humana puede ser infinitamente más conmovedor -que al final es lo que cuenta, el efecto estético- que un óleo elaborado sin la misma inspiración. 

Manuel ha sido muy apreciado por el periodismo especializado y tomado en cuenta para exposiciones colectivas de primer nivel dentro y fuera del país. Hoy se considera dentro de lo que la crítica de arte Teresa del Conde denominó “Otra Cara de la Escuela Mexicana de Pintura” y el también académico Jorge Alberto Manrique llamó “La Contracorriente”, ambos haciendo alusión al hecho de que el pintor no se sujetó al discurso comunista en boga, sino al de su experiencia vital, con todo lo que la minuciosa auto-observación implica. 
  
2.Cuento esta historia hoy, en mi columna semanal de DDM, porque el aludido fue el hermano mayor de mi padre, Lic. Alfonso González Serrano y al artista he dedicado buena parte de mi vida profesional como historiadora del arte. Sin embargo, ni este ni otros artículos, programas de TV y radio, además de un librito y el texto curatorial del catálogo de la muestra titulada “La Naturaleza Herida” (ambos publicados por CONACULTA) dan cuenta de la pasión generada por su obra en mí desde niña. 

Normalmente estas cosas no se dicen en los textos académicos ni en los periodísticos porque el tono, salvo en contados casos, se pide nazca de la objetividad. Quienes nos dedicamos al comentario profesional de las artes plásticas acostumbramos a discurrir partiendo de análisis formales, implicaciones teóricas y señalamientos del orden de lo simbólico. Pero como este próximo miércoles estaremos en Lagos de Moreno, en “El Montecristo”, que fuera la casa natal del pintor, inaugurando una muestra de su obra montada por el coleccionista y anticuario Don Alfonso Escobar Manrique y luego fomentaremos la charla partiendo de una mesa redonda en la Casa de Cultura Manuel González Serrano, ubicada a unos cuantos metros, me permito compartir con ustedes parte de esta historia que tiene que ver con mi destino y mis amores.

3.“Lo que se hace por el padre” es un tema del ámbito psicoanalítico que en mi caso se manifiesta porque al mío le tocó en suerte cuidar del hermano mayor y heredar piezas suyas que de niña yo veía emocionada en su oficina. En esa época comencé la investigación que incluye no pocos dolores-memoria de mi padre, la nana Tata, mis tíos y tías y varios amigos del artista. A todos de alguna manera consciente o inconsciente nos ha conmovido la capacidad humana para expresar las paradojas de la vida. Entiéndase con ello la noción de deseo contrapuesta con la imposibilidad de lograr su feliz realización y el conflicto que conllevan la idea del pecado y el amor en pareja, entre otras cositas que ese día diremos, porque su propuesta da para muchas reflexiones.

Además proyectaremos sus composiciones frutales y florales cargadas de erotismo, sus paisajes de cielos a punto de romper en tormenta que incluyen las ruinas vinculadas con la iconografía local, algunos retratos psicológicos realizados a personajes como Silvestre Revueltas y los divinos rostros que con pasión realizó casi a manera de autorretratos. 

4.Como se dará cuenta, querido lector y lectora, voy hilvanando este texto con lo general, que es la historia del arte (aquí entran el surrealismo bretoniano y la pintura metafísica) y con lo propio, que a veces duele. También se dará cuenta de que decidí firmarlo diferente, con mi nombre de soltera, debido en gran medida a la lealtad que debo a mis antepasados. Pero eso no es lo importante, lo importante es que se reconoce la obra de este gran artista mexicano difundido masivamente por obra y gracia del internet (la información de Wikipedia contiene varios errores).

Termino invitándolos a ver “Melancolía”, una muestra colectiva expuesta hasta el 9 de julio en el Museo Nacional de Arte, en la que se exhiben 5 piezas del jalisciense y los invito también a que me acompañen el próximo 22 de junio, a las 7 PM, a Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes en la CDMX, a participar en la mesa redonda en la que el crítico de arte Luis Rius, el periodista Javier Aranda Luna y yo insistiremos en la magnificencia de la obra de este jamás olvidado pintor mexicano. FIN.


Por: María Helena Noval

lunes, 5 de junio de 2017

Vas a ver: La marea de la producción y el consumo artísticos en Morelos


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1.Le comparto, querido lector y lectora, que para quienes estamos interesados en la vida cultural del estado, el cierre de espacios dedicados a dicha vocación se torna una noticia como de huracán nivel 3 (son 5 en total), porque nos habla de la falta de recursos para operar y aunque estamos viviendo una época de patrocinios mixtos, también nos habla de la preocupante falta de apoyo gubernamental, en sus tres niveles, por cuanto respecta al tema de los subsidios.

El asunto es complejo, pero valga la introducción porque recientemente cerraron las galerías La Caja de Ramona y La Turbina, en Tepoztlán (a Las Bodegas no les ha ido tan bien como se esperaba y particularmente le deseo lo mejor al taller La Hoja, de Anelée Rossell, porque enseña grabado a niños) y en Cuernavaca dijeron adiós La Galería Simón y los foros culturales La Baraque y Pepe El Toro, además del famoso SieteOcho de Carlos Kubli, quien por teléfono me dice: “cerré porque Cuernavaca se ha vuelto inviable, cierran las calles por culpa de los botines políticos y la falta de público no ayuda. Hoy me dedico al la gestoría cultural en otros espacios”.

Patricia Couto, fundadora de La Caja de Ramona me explica que la situación en Tepoztlán es difícil porque quienes quieren mostrar y vender obra artística se ven obligados a abrir ofreciendo otros productos -comida y bebida, mucha bebida- y a organizar eventos, lo cual termina haciendo de estos lugares espacios híbridos que no le dan la debida importancia a lo expuesto. Ella “no tira la toalla”, lo va a volver a intentar, pero afirma que no se puede trabajar si no hay gente interesada en el coleccionismo.

No está por demás recordar que un estado de cosas como este, que privilegia el ocio  en lugar del gozo estético es el resultado de una educación de la que no nos hemos beneficiado en este país. No es culpa de unos pocos, ni es actual el problema, es culpa de todos. Ya les conté que de varios expertos he oído que estos amores al arte comienzan desde la infancia, en las casas, oyendo a los padres, viéndolos leer, yendo al museo o al sitio arqueológico juntos.

“¿Cómo llegar a la base de la sociedad?”, me preguntó Couto ayer, y no supe cómo responderle sin mencionar que esto al mismo tiempo es como la marea, que sube y baja, porque el arte no morirá debido a que es producto y necesidad del espíritu.

2.Y ¿por qué digo que sube? Porque también se han abierto nuevos lugares. Platiqué esta semana con mi amigo Miguel Izquierdo al respecto y enlistamos nombres de cafés con vocación cultural recientemente abiertos en la ciudad (nótese que escribí “cafés”, ahí tiene usted lo que dijimos antes: “barriga llena, corazón contento”).

Ahí les van algunos, a los cuales deseamos mucha suerte: Ataraxia, La Fauna, El Artista Frustrado, La Guardilla, Toscana (Jiutepec) y el Mercadito de la calle Comonfort, frente al ya conocido restaurante Gabilondo, éste último en donde el Chef Fer Hernández nos conquista con su perejil frito y luego nos platica de las expos que preparan él y María Gabriela Dumay.

3.Sin ganas de echar rollo teórico, hay que decir que la obra artística se da dentro de un sistema en el que intervienen el creador, el consumidor (coleccionista o espectador en un museo o galería), los académicos, los promotores culturales y los periodistas especializados, por nombrar a los más evidentes, pero urge entender que para que el sistema siga existiendo más o menos bien hay que trabajar en los ámbitos en donde el ser humano está todavía fresquecito, me refiero a la infancia y la primera juventud.

Habemos quienes ponemos galerías en las escuelas con la idea de entrenar el ojo del niño y la niña, pero también hay docentes que de manera super generosa enseñan fuera del aula, poniendo sus recursos, su casa, su taller y su tiempo al servicio de los jóvenes con la idea de sembrarles la semilla que los llevará a ser sensibles frente al mundo natural y al de los objetos creados por el hombre.

Esto se los cuento porque ayer sábado acudí al taller de la escultora Miriam Pérez, ubicado a orillas de la carretera federal México-Cuernavaca para observar la quema de las piezas de cerámica que elaboraron sus preparatorianos alumnos y he de decirles que me emocionó profundamente la experiencia. Los vi ataviarse con prendas resistentes al calor extremo, acercarse al infernal horno, sacar con palas los objetos torneados, meterlos dentro de tambos de aserrín (para lograr el color del humo), esperar el tiempo necesario para provocarles el choque térmico necesario para lograr los craquelados típicos del estilo Rakú y durante horas gozar la experiencia del trabajo colectivo.

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No cabe duda qué hay empresarios como Raúl Miranda del CUAM (patrocinador de algunas de las quemas de la escultora), que creen en la educación artística como apoyo estructural de la persona y no como parte de un programa con el qué hay que cumplir “por culpa de la SEP”. A él y a otros empresarios que laboran en este estado en pro de la cultura (aunque tengan que vender o regalar bebida) muchas gracias. A los que no les interesa, que Dios los guarde de tener que ver a sus hijos y nietos convertidos en narco-fans. FIN. 


Por: María Helena Noval
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lunes, 29 de mayo de 2017

Museos del siglo XXI: algunas reflexiones al respecto

1.
Como usted sabe, querido lector y lectora, el 18 de mayo se celebra el Día Internacional de los Museos y por lo mismo el tema adquiere relevancia no sólo para el público en general, el que entra a los recintos para aprender algo, experimentar un "enfrentamiento estético", o simplemente entretenerse, sino para los especialistas en el asunto, aquellos que se preguntan cómo crear y mantener interesados a los públicos, como obtener fondos para la administración de esos recintos culturales, cómo hacerle para aumentar el acervo, cómo preservarlo en buen estado y cómo llevar a cabo la llamada "mediación" para que éste sea apreciado, ya que aunque no se quiera aceptar, la mera verdad es que las obras expuestas en los museos no son cosa fácil de valorar en sus varias dimensiones, sin cierta información o cultura previa.

Por eso es que se organizan encuentros de especialistas frecuentemente, y como el fin de semana pasado me tocó estar en el Simposio del ICOM (International Council of Museums) y el Coloquio Internacional Museos del Siglo XXI: Retos y Perspectivas en Zacatecas, gracias a mis amigas Rosa María Sánchez Lara y Rosita Franco, quienes laboran en el hermosísimo Museo de Guadalupe, quiero compartirles algunas reflexiones que me dejaron con inquietudes respecto al tema que me apasiona, en especial en función de cómo transmitir el valor del arte en las escuelas, para ver si logro con el tiempo implementar una pedagogía del patrimonio en La Colón.

2.
Resulta que hablando de la vocación de los museos del Siglo XXI, se preguntaron algunos ponentes si de veras se genera consciencia ética en los recintos dedicados a la memoria y tolerancia, si a partir de las imágenes que hablan de los genocidios y las injusticias se lograrán cambios en el comportamiento de la gente, o si sólo se revictimiza y se perpetúan los traumas. Si deben ser los museos recolectores de heridas.

Yo personalmente pienso que dependiendo del caso funcionan o no. Piense usted en aquél montaje dedicado a los aparatos empleados para torturar a la gente durante la Inquisición, en La casona Spencer, aquí en Cuernavaca, un asunto que en esta columna critiqué mucho, porque los objetos se presentaban como admirables y originales piezas, sin que se visibilizara el dolor que ocasionaron esos falsos dispositivos, que lo único que despertaban era el morbo del espectador.

Otro de los asuntos que se plantearon fue que muchas veces la erudición de los expertos termina generando un diálogo para especialistas, cuando lo que debe
buscarse es hacer accesibles los productos culturales al público mayoritario y por ahí alguien citó a Foucault, quien decía que los museos son espacios para la heterotopía - perdón por la palabra dominguera, pero así dijeron-, es decir, espacios para la reflexión sobre el otro.

Eso se vinculó con el tema de la diversidad cultural, hoy tan de moda y llevó a varios a mencionar a las minorías como enfoque del trabajo de quienes laboran en museos, pues hay experiencias notables como la del Museo de Historia del Castillo de Chapultepec, que ha llevado el museo a las cárceles, o la que incluyó la cultura "Queer" como asunto museable.

3.
Otro de los asuntos interesantes es que la tecnología aplicada a difundir acervos está comenzando a generar desánimo entre los expertos, pues por ejemplo ya se dieron cuenta en España, de que el proyecto red digital que buscaba un aprovechamiento por parte de la población de 200 mil obras y 50 mil documentos subidos a redes, ha sido consultado mayormente por especialistas.

Esto lleva a pensar en lo que el antropólogo Juan Antonio Mac Gregor dijo a los asistentes, sobre la importancia de generar "amor al arte" en la casa, durante la infancia. Con él coincidieron el también antropólogo Juan Antonio Siller, uno de los morelenses más destacados por cuanto a conocimiento del patrimonio se refiere y el ingeniero Roberto Malvido, el del Museo Paleontológico de Cuernavaca (funciona por medio de citas), pues ambos nos hablaron desde sus experiencias memorables vividas con la familia a zonas arqueológicas.

4.
Finalmente les comparto que se recordó la experiencia de Medellín, Colombia, en donde se entendió que CULTURA es igual a CONVIVENCIA y muchos del público coincidimos en que si bien el caso Medellín no es la gran panacea que se ha querido ver (porque no se recuperó tan exitosamente el "tejido social"), sí los museos del futuro tendrán mucho que pensarse en función del diálogo con la gente y con la inclusión, más que con la creación de elefantes blancos que luego se convierten en proyectos insostenibles porque no hay presupuesto que alcance para mantenerlos y más si la gente de la comunidad no está involucrada en el proyecto desde el inicio. ¿Usted qué opina? FIN.




Por: María Helena Noval


lunes, 22 de mayo de 2017

Vas a ver: Mi Conferencia en el MUCIC: Del paisajismo de Jorge Cázares a Ruina Tropical

1.El miércoles pasado me senté frente al generoso público interesado en el arte con motivo de una charla -hoy está de modo decirle “conversatorios” a estos eventos- que me invitaron a dar Hugo Juárez y María Gabriela Dumay al Museo de la Ciudad de Cuernavaca, un espacio en el que se monta exposición tras exposición, básicamente de artistas morelenses, con muy buena voluntad y magros recursos, pero esa es otra historia.

Lo que quiero compartirles brevemente es la reflexión que llevé a la pantalla, en la que aparecieron los guapos rostros de muchos artistas que viven en la ciudad “donde la primavera se alarga más” –nunca he encontrado la referencia que le achacan al buen Humboldt, quien sólo pernoctó una noche aquí porque andaba de paso--, acompañados de algunas de sus obras.

La idea que me motivó a acotar el tiempo -70´s hasta la fecha-, en el que obviamente faltaron algunos que debieron estar, fue que veo una Cuernavaca que no es aquél edén que vivieron quienes decidieron vivir aquí por el clima, por la cercanía con la CDMX, por el temblor del 85, por el sabor a pueblo, o lo que usted quiera, sino una en crisis que se refleja en el mundo del arte, como suele suceder, porque para eso sirve esta faceta de la llamada alta cultura, entre otras cosas.

2.En la pantalla se vio algo del paisajismo del Mtro. Jorge Cázares -a quien no hay que comparar con Velasco, sino con Landesio en todo caso- y cerramos con los montajes “neo-dadaístas” de los chavos de Ruina Tropical -Davo y Fabiola Valdéz, Amaury Colmenares, Gabriel Rosicky y Esther Alton- pero transitamos por los anhelos de representación de un entorno idealizado mediante representaciones de escenas costumbristas, haciendas en ruinas y hermosos y floridos jardines (léase algunos miembros de la SAMAC, Vicente Gandía, Ranulfo González, Joy Laville y otros) y nos enfrentamos al trabajo de los jóvenes creadores que buscan exhibir en el mal llamado Museo de la Ciudad (así le digo siempre porque no tiene acervo propio), porque desde luego buscan exhibir lo que producen una vez que han egresado de los dos centros de formación artística de la entidad.

Desde luego que no faltaron los comentarios sobre los aprendizajes en el Centro Morelense de las Artes y la Facultad de Artes de la UAEM, incluyendo a las generaciones que se ilusionaron poniendo espacios como el E21 -antes Aragón y León- o la galería de los Simones, pero no podíamos dejar de lado la historia de los artistas que se han rascado con sus propias uñas para lograr el reconocimiento internacional que se ganaron, como Rafael Cauduro, Roger von Gunten, Víctor Hugo Núñez, Elisa Cano y Uli Solner, quienes además han hecho escuela aportándole nutritivas ideas a sus aprendices.

3.En esta historia en la que no faltaron las representaciones de nuestro héroe-nacional-más-puro-e-internacionalizado-Emiliano Zapata, del cual han echado mano para resignificarlo varios artistas locales como Xolo Polo, me atrevo a decir que debieron aparecer los Chinelines de Miguel Ángel Méndez, creador de unos Art Toys que ya van por el número 4000 vendidos en diferentes ámbitos, unos muñequitos muy simpáticos vestidos de diversos colores porque aunque sean más diseño industrial combinado con artesanía, nos dan identidad en medio de la diversidad cultural que nos toca vivir.

Como personalidades que generaron espacios de reflexión estética, fomentaron el coleccionismo y nos enseñaron a ver lo propio, empezando por el arte popular, no pude dejar de lado a Robert Brady y John Spencer, aunque Evelyn Lambert no se quedó atrás por el amor a la Cuernavaca de aquellos gringos que veían con ojos de asombro de mercado de frutas a la entidad en la que decidían pasar temporadas. Por cierto, pobre Evelyn, no se le hizo lo del museo Guggenheim, pero cómo le echó ganas.

4.Finalmente, no puedo dejar de decir que la conferencia me hizo sufrir por tener que dejar fuera un montón de consideraciones que tienen que ver con que siendo uno de los estados en los que habitan más artistas, no existe el mercado de arte –aunque Carmen Rosa Vega hace muchos esfuerzos por incitarlo con su galería en el centro- y que sufrí por no poder darle más relevancia al trabajo que se experimenta día a día en torno a la gráfica o estampación artística nacida de los amores de Enrique Cattaneo con los diversos talleres que ha tenido y los empeños siempre fructíferos en el creciente interés hacia esa técnica por parte de Ana Rojas, la de LAMULI.

Lamento asimismo no haber hablado de “Artes por todas partes”, la página de FB fruto de los esfuerzos de Miguel Ángel Izquierdo por conjuntar y dar a conocer lo que aquí se piensa y se hace como arte y su directorio de artistas, pero así son las cosas en esto de las charlas y por eso esta es el inicio de  muchas más que quiero dar y publicar en forma de libro, querido lector y lectora. ¿Me acompaña para la próxima? FIN


Por: María Helena Noval


martes, 16 de mayo de 2017

Vas a ver: Rosario Castellanos: polémica por su correspondencia

1. El 11 de abril de este año comienzan los mensajes en Twitter que abordan la polémica y hasta el momento bloqueada publicación de la correspondencia sostenida entre la escritora mexicana Rosario Castellanos y el escritor, traductor y académico Raúl Ortiz y Ortíz, quienes este mes de mayo estarían cumpliendo 95 y 86 años respectivamente y cuya entrañable amistad (1961-1974) derivó en el hecho de que él fue el albacea literario de la autora, hasta su muerte en enero del año pasado.

En los breves textos publicados en dicha red social, salidos de las cuentas del editor, catedrático y escritor Ángel G. Cuevas @ngel_4_cuevas (colaborador de Ortiz y Ortiz hasta el final de sus días), Gabriel Guerra Castellanos @gabrielguerrac (hijo de la autora con el filósofo Ricardo Guerra), la sección de Opinión del periódico El Universal @Univ_Opinion, la periodista Angélica Recillas @AngelicaRecillas y la Revista Etcétera @revistaetcetera, se ha defendido el tema de la libertad de expresión, se ha hablado de censura, se ha puesto en duda la validez literaria de las misivas y hasta se ha manejado el vil tema de los exiguos dineros que se perciben por concepto de regalías. Incluso se le ha propuesto al heredero de los Derechos de Autor, Guerra Castellanos, retirar las cartas que le incomodan del volumen listo para su publicación en el Fondo de Cultura Económica, si considera que se violenta la intimidad de su historia familiar, pero hasta el momento no se tiene respuesta favorable al respecto. Por ello se pondrá en circulación, en redes sociales, una carta en la que se pedirá la firma del público y los especialistas en favor de la publicación.

2.El tema desde luego ha dado mucho que pensar a quienes somos admiradoras/es de la obra de Rosario Castellanos, no sólo porque conocemos el volumen titulado “Cartas a Ricardo” (FCE, 1994), un epistolario en el que se muestra la traumática relación amorosa entre ella y su marido, lo cual nos deja ver cómo fue haciendo ella consciencia sobre sus derechos humanos, sino porque en general los historiadores conocemos el valor documental de los llamados textos biográficos, entre los que se encuentran precisamente los epistolarios, las memorias y los diarios, en los que se valoran la familiaridad y cierto control del estilo como categorías estéticas.

¿Cómo conoceríamos el génesis de algunas obras de Vincent Van Gogh y los datos de su trayectoria artística si no fuera por las correspondencia sostenida entre él y su hermano Theo? ¿Cómo sabríamos de la relación amorosa entre Marcel Proust y su enamorado, el músico venezolano Reynaldo Hahn, si no fuera porque éste conservó la cartas del francés? ¿Cómo conoceríamos la obra de Plinio el Joven?

3.Tuve la oportunidad de leer esta semana “Katún”, el prólogo en el que Ortiz y Ortíz da cuenta de la vida de su amiga con elegancia, puntualidad y respeto, al tiempo que nos ayuda a formarnos opinión sobre la obra castellaneana, a la que algunos ven como indigenista o feminista, una obra prolífica que excede cualquier categorización, un cúmulo de textos escritos a pesar de las dificultades de su vida familiar, sus actividades como catedrática, funcionaria y madre de familia de su propio hijo Gabriel y los 2 que su marido había concebido con la pintora Lilia Carrillo.

Y he de decirle, querido lector y lectora, que quedé conmovida por la vehemencia que se lee en el discurso de Ortiz con respecto a la vida y obra de su amiga. Pero sobre todo quedé fascinada porque el epistolario promete mostrarme a una Rosario que no es la sometida y sufrida mujer que me hizo llorar cuando leí “Cartas a Ricardo”, sino a una mujer que al final de sus días se confesaba liberada, realizada como escritora (a pesar del poco tiempo que tenía para ello) y feliz con su trabajo como diplomática.

No he leído las cartas, pero sé que en una de ellas le pide opinión a Emilio Rabasa, su jefe en Relaciones Exteriores sobre “El Eterno Femenino”, obra de teatro cuyo maquinuscrito le envió con Ortíz y Ortíz porque estaba preocupada porque sentía podría lastimar la sensibilidad nacionalista de algunos pacatos (por lo mismo ésta se publicó después de su muerte). Sé que en las cartas habla de sus viajes, de su vida como catedrática en la Universidad de Jerusalén, de cómo era su vida frente al mar y de que trabajaba en una especie de diario en el que narraba no tanto lo que le ocurría, sino lo que se le ocurría. Desafortunadamente el diario está extraviado.

4.Las cartas, cuyos derechos de autor hoy bloqueados por su hijo pasarían a ser de dominio público 100 años después de la muerte de la autora, dan cuenta asimismo de parte de los procesos creativos que la animaban, incluyendo sus gustos y pasiones, porque ambos amigos intercambian opiniones sobre libros, cine y teatro, lo cual le imprime un matiz de texto crítico al inédito libro.

Valga la pena puntualizar que las cartas que ella dirigió al Lic. Ortíz desde EUA e Israel se conservaron en fotocopias, pues los originales fueron robados al maestro y que las que él le dirigió a ella a Israel se conservan en su totalidad. Esto lo sé por Ángel Cuevas, en cuyo compromiso con la literatura confió para que no quite el dedo del renglón y podamos conocer más de Rosario, porque ella somos todas.  FIN.

Articulo publicado en: https://www.diariodemorelos.com/noticias/vas-ver-rosario-castellanos-pol%C3%A9mica-por-su-correspondencia

Por: María Helena Noval
helenanoval@yahoo.com.mx