Por Helena González y Vicente Quirarte
Vicente Quirarte y María Helena González*
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Durango es una tierra que pareciera solo fabricar botas para consumo de clientes amantes de lo exótico, o ser escenario de películas de vaqueros y de alacranes altamente venenosos. Pero también es la cuna de una ilustre familia que contribuyó decisivamente a modificar el México posrevolucionario. El cuarteto de hermanos – Silvestre (1899 –1940); Fermín (1901 -1935); Rosaura (1910 –1996) y José (1914 –1976)- ahora aparece en el Museo Arte Moderno (CDMX). La muestra se llama Estética Revueltas, una familia de vanguardia, pues los cuatro rompieron en sus varias disciplinas los esquemas exigidos por el arte oficial.
Dice Vicente Quirarte: “Pude ver a José Revueltas en 1971, en la Preparatoria Dos, cuando recién acababa de salir de la cárcel de Lecumberri. Firmaba libros y ya no era un hombre joven, pues rozaba las seis décadas, sin embargo, su pelo largo y su barba de chivo lo hacían igual a nosotros. A Silvestre lo vi en una foto que tenía Eusebio Ruvalcaba, el músico aparecía en estado inconveniente. A Fermín me lo presenta su pintura y el rostro de Rosaura, inconfundiblemente mexicano, lo identifico gracias a la época de oro del cine mexicano.”
Yo, Helena, en cambio conocí lo furibundo de esta familia mediante el retrato al óleo que le hizo Manuel González Serrano, inspirado en una escultura de Carlos Bracho, en la década de los 40 a Silvestre, muerto poco antes. En el óleo aparece despeinado, altivo, enfebrecido frente a un piano cuyas teclas tienen venas, acompañado de mujeres violín. En Cuernavaca, a principios de la década de los noventa visité a Arturo Bodenstedt, hijo de Rosaura, en cuya sala encontré otras dos espléndidas piezas de González Serrano. Aún me falta dar cuenta de la amistad que los unió.
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Una de las piezas más importantes de la exposición es El Café de Nadie (óleo/cartón, 1927) de Ramón Alva de la Canal, en la que es posible reconocer a Manuel Maples Arce, cabeza del movimiento estridentista y en la parte inferior izquierda a Leopoldo Méndez, fundador del Taller de la Gráfica Popular en 1937, del cual se exhiben grabados que demuestran su especial habilidad para transmitir mensajes políticos con economía de elementos. En la pintura también figuran el Dr. Gallardo Dávalos y a la izquierda de Maples Arce el rostro de su lugarteniente más próximo, Germán List Arzubide. La composición le debe al talento del creador lo mejor de sí, aunque no podemos descartar la influencia del surrealismo y del cubismo sintético.
Vinculados con la educación del momento destacan los grabados que hizo Julio Prieto para Troka el poderoso de List Arzubide, que pretendía formar a los niños mediante el conocimiento de la técnica y la ciencia que estaban modificando velozmente el mundo. En el lado contrario de la pedagogía, los títeres de Lola y Germán Cueto, nos guían por el sendero lúdico, contagiado a Silvestre Revueltas, quien participó en el guiñol con la música.
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Deambulando por la sala circular del segundo piso del recinto, se topa uno con la colección de Crisol. Revista de Crítica, editada por el Bloque de Obreros e Intelectuales. Los curadores se anotaron un diez solicitando en préstamo material que solamente ve uno en la Hemeroteca Nacional. En la misma vitrina aparece la edición de El Son del Corazón de Ramón López Velarde, poeta al que los estridentistas unieron de inmediato a sus vidas. La tipografía en todos estos ejemplares es de Fermín, quien apasionadamente abrevó de la ideología y las formas del Realismo Socialista ruso y del Art Decó.
En este punto nos hubiera gustado que la museografía incluyera -mediante la exhibición de fotografías en loop– algunas de las ilustraciones y viñetas que aparecen al interior de los ejemplares.
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El reto de colgar la selección de objetos de y sobre cuatro luminarias de la cultura mexicana equilibradamente es resuelto por los curadores Brenda J. Caro y Carlos Segoviano, quienes realizaron una investigación a fondo que permite al espectador darse una idea más completa de lo que fueron los trabajos y los días de los Revueltas, a quienes muchas veces se conoce solamente referenciados a partir de sus trágicos destinos. Regálese un ratito de museo, no se arrepentirá.
* helenagonzalezculturagmail.com
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