PorLa Jornada Morelos
María Helena González*
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Si alguna vez has salido de un museo sintiéndote inspirado, relajado o simplemente con una sensación de satisfacción, no es casualidad. La relación entre el arte y el bienestar se está estudiando seriamente en varios países y por eso hoy sabemos que la experiencia estética puede tener efectos positivos en nuestra salud mental y emocional.
Pero vayamos por partes, porque si bien para muchos el término bienestar es sinónimo de promesas de autoayuda o discursos gubernamentales ambiguos y tendenciosos, para otros va más allá de los peligrosos estereotipos. Cientos de investigaciones dan cuenta de la historia del concepto dentro de la filosofía y la psicología, pero hoy son cada vez más los médicos que prescriben el recorrido de exposiciones por sus efectos en la salud.
El bienestar se divide en dos grandes categorías: el bienestar hedónico, que se refiere al placer inmediato, y el bienestar eudaimónico, que tiene más que ver con la satisfacción profunda con la vida a lo largo del tiempo.
Visitar un museo de arte nos ofrece ambos tipos de bienestar: por un lado, el disfrute sensorial de las piezas y los recorridos (incluidas otras áreas como la cafetería, los jardines y las tiendas) y, por otro, la posibilidad de una reflexión más profunda sobre nosotros mismos, nuestra confición humana y por supuesto sobre nuestro entorno.
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¿Por qué el arte nos hace sentir bien?
La relación entre el arte y la felicidad humana puede explicarse de muchas maneras, algunas de ellas son las siguientes:
- Estimulación mental: Contemplar una obra de arte activa distintas áreas del cerebro, promoviendo la creatividad y el pensamiento crítico.
- Reducción del estrés: Se ha demostrado que la contemplación de arte disminuye los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
- Conexión con la historia y la cultura: Visitar un museo nos permite sumergirnos en el tiempo, explicarnos el pasado, comprender diferentes perspectivas y sentirnos parte de la colectividad social.
- Generación de emociones positivas: Desde la admiración hasta la nostalgia, las emociones que despierta el arte pueden generar una sensación de plenitud. Además está el hecho de que nos complace lo original.
- Interacción social y aprendizaje: Asistir a exposiciones o recorrer un museo con amigos o familiares fortalece los lazos sociales y enriquece nuestra visión del mundo.
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La Ciencia del Bienestar y el Arte
Según reporta el Manual de bienestar de Ed Diener (2018), el interés por el tema ha crecido exponencialmente en las últimas décadas. En 1981, había alrededor de 130 estudios sobre bienestar subjetivo; para 2016, la cifra superaba los 18,000.
En el campo de las ciencias cognitivas podemos aproximarnos al tema estudiando los procesos implicados en la perpecpción del arte. Desde la activación de la atención, la memoria y el aprendizaje hasta las emociones generadas, cada visita a un museo puede convertirse en una oportunidad para probar que los museos van más allá del cuidado y exhibición del patrimonio cultural. En el Centro de Investigación en Ciencias Cognitivas de la Universidad Autónima del Estado de Morelos (UAEM), hoy me toca explorar este fértil campo a mí.
Querido lector, te invito a que explores esta relación por ti mismo. Ve a un museo de arte, observa sin prisa y descubre cómo influye en tu estado de ánimo. Tal vez encuentres en ello un nuevo hábito que transforme tu bienestar. Si te nace por favor cuéntame por correo tu experiencia, podríamos emplearla como parte de la investigación en proceso.
*helenagonzalezcultura@gmail.com
https://www.lajornadamorelos.mx/opinion/arte-y-bienestar-razones-para-visitar-un-museo/
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