miércoles, 10 de abril de 2024

Una ruta complicada

 Por Helena González

El uso político de la imagen del General Emiliano Zapata se divide en varios capítulos. Uno de ellos lo convierte en emblema de la cultura de la resistencia, otro lo identifica con el charro en el cine mexicano, cosa que ha dado pie a su representación vana y fragmentaria en objetos de consumo. Estas y otras interpretaciones han dado pie a que desde tiempos del viejo PRI se considerara aprovechar la llamada Ruta de Zapata, como recorrido turístico-cultural. La pregunta es: ¿se harán estos días las revisiones del tema sobre las rodillas otra vez?

Que existan tres museos zapatistas (uno de ellos sin el montaje del acervo que le dio inicio, donado por los pobladores, por falta de presupuesto desde el terremoto de 2017) no implica que se cuente con una ruta cultural aprovechable por el sector de un estado que ha presumido ser “Anfitrión del Mundo”. Existen los estudios de factibilidad, pero no se les presentaron a los titulares de las dependencias gubernamentales por falta de interés de éstas.

Pienso en la ruta de Santiago de Compostela, en España, cuyos itinerarios culturales implican la concordancia entre quienes ofrecen los servicios. Las instituciones públicas y los empresarios involucrados en el tema consideran la calidad de los productos que se le ofrecen al visitante, comenzando por la seguridad y calidad de las vías de tránsito. Se supervisan la oferta alimentaria, los servicios públicos necesarios, lo que se procurará para las familias con niños pequeños, etc. ¿Quiénes atenderán a las personas en caso de algún percance o accidente, cuáles son los protocolos previstos para el manejo masivo de gente?

La llamada Ruta de Zapata incluye tres municipios que no están actualmente preparados para atender al usuario del llamado turismo cultural. Las carreteras son inseguras y no hay convenios firmados entre los sectores responsables de salud, educación y cultura. No existe la información diseñada y académicamente certificada para que quien recorra el trayecto que va entre Anenecuilco, Tlaltizapán y Chinameca, -lugares en donde nació, estableció su cuartel y murió asesinado Emiliano Zapata- sienta que se lleva un aprendizaje significativo y coherentemente hilado.

En Cuernavaca, municipio que también debería formar parte del itinerario contamos con un lugar emblemático que no se ha posicionado nunca como destino prioritario. Me refiero al llamado “Hotel Moctezuma”, que no es un hotel sino un centro comercial.

Como escribió sobre un poyecto similar mi querido amigo Adalberto Ríos Szalay: “Generar empleos para ofrecer ricos alimentos, sitios de pernocta con encanto, buenos transportes y hospitalidad… es la manera de hacer un ejercicio de congruencia con un proyecto edificado.” ¿Es mucho pedir? Ω

helenanoval@yahoo.com.mx

Disponible en: https://www.lajornadamorelos.mx/sociedad/una-ruta-complicada/

domingo, 31 de marzo de 2024

Mi amigo Adalberto

 Por Vicente Quirarte

Vicente Quirarte

Lo conocí un mediodía en una comida en casa de María Helena González. Aprecié en él su agudeza, su inteligencia, su rapidez y su extraordinario sentido del humor. Más adelante, un día en que caminábamos por la Avenida Madero invadida de peatones, Helena y yo le dijimos lo que no nos cabía en el pecho: que estábamos juntos. Lo celebró con auténtica alegría. Íbamos a casa de Graciela Mota y antes de la hora prevista nos metimos al Bar la Ópera, donde reanimamos la tarde. Los demás lo supieron después de su “bendición nupcial”.

Con el paso de los días, creció mi admiración por su persona, no sólo por lo que significaba para mi Helena, sino porque él era una persona admirable: honesto, sencillo, noble e inteligente. No admitía dobleces ni vacilaciones. Exigía en los otros lo que él se exigía a sí mismo y eso lo hacía invulnerable.

Dos virtudes lo animaron el tiempo que tuve el privilegio de conocerlo: la curiosidad y el asombro que despertaba su juguete preferido: su cámara Leica de la que nunca se separaba. En una ocasión me tocó verlo deslumbrado por unas plantas que a ojos profanos como los míos pasaban desapercibidas, pero no para sus pupilas educadas y siempre listas. Con ellas exploró la flora, la fauna, la arquitectura del mundo y sobre todo la de su estado natal.

Tengo la fortuna de ser dueño de varios de los libros que él preparó con minuciosidad y profesionalismo: las vistas aéreas de Haciendas de Morelos, más que fotografías que servían de ilustración al libro, son testimonios gráficos de quien explora las entrañas de un México que él contribuyó decisivamente a hacer grande en todos los sentidos.

Titulé vanidosamente estas palabras “mi amigo Adalberto”, y ahora estoy seguro de que fuimos amigos. Él me invitó a su programa de radio y para tal objeto le envié algunos de mis libros dedicados. Nunca se hizo la entrevista por radio, pero hablé con él varias veces, ya sin la venturosa intermediación de la dulce Helena. Adalberto me preguntaba sobre la Universidad y frecuentemente me daba su valiosa opinión sobre la marcha de los acontecimientos. El mundo académico era igual en todas partes, pero le preocupaba que su acervo fotográfico entrara de manera definitiva a la UNAM. Ahora ya no será posible hacer la entrevista prometida por radio, pero sí podré cumplir una deuda de honor al hacer posible su sueño.

Para estar siempre con Adalberto, termino con unas palabras del poema de Miguel Hernández:

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

Vquirarte19@gmail.com

Disponible en: https://www.lajornadamorelos.mx/sociedad/mi-amigo-adalberto/


Hasta siempre, querido Adalberto

 Por Helena González

María Helena González

Corre el cuento de que quien se despide pide permiso para marcharse, pero Adalberto decidió irse dignamente, sin la venia de quienes lo amamos. No quiso que el acabamiento lo sojuzgara. Este lunes Vicente y yo hablamos con él por teléfono mientras nos dirigíamos al aeropuerto. Su hijo Ernesto nos había dicho que sus riñones le estaban haciendo pasar una pésima jugada. Pero no lo quise creer. Me subí al avión pensando que iba a tomarse con nosotros muchas coca-colas frías más y los bisquets que tanto le gustaban. Solíamos soñar con un mejor mundo cultural, con una mejor buena voluntad para con el patrimonio, porque vimos que recursos para eso ya no hay. Con horror veíamos que la Ruta de Zapata sirve de slogan político, pero de ahí no pasa.

Mi amigo Adalberto se despidió de varias personas en los últimos días. Bromeó dolorosamente diciendo que esto se había acabado, que era asunto terminal, que se iba a encontrar con seres queridos. Pero lo decía con sentido del humor. Adalberto fue Adalberto Ríos Szalay hasta el último momento. Fiel a sus convicciones no se quejó hasta que tuvo que hacerlo. Por no importunar hacía sus mayores y mejores esfuerzos para moverse por el mundo con su cámara a la que confiaba los colores (era daltónico).

Refinado y culto viajó por el mundo buscando que a México se le considerara patrimonio mundial en varios rubros. Nunca olvidaré su discurso en el Panteón de Ocotepec al lado de Jorge Morales Barud, explicándole por qué la festividad del Día de Muertos recibió alta catalogación. Había muy pocas personas, pero lo escuchamos como si se tratara del mismísimo presidente de la ONU, o de la UNESCO, así de digno fue su papel como promotor cultural. No era un conquistador de votos, ni de públicos baratos. Era un formador de ciudadanos morelenses orgullosos de su estado. Sabía que cultivar implica días de viaje, largas jornadas, la prueba de los sabores, la mirada del detalle, la escucha atenta de las lenguas originarias, la confiada apertura de las casas de quienes cuidan la iglesia, el cementerio, la obra de arte.

Le preocupaba su legado. Más de un millón de negativos requiere clasificación y condiciones de conservación. Sus hijos Ernesto y Adalberto, los otros dos Ríos, han hecho un estupendo trabajo de difusión del acervo, pero falta darle un destino que comience a nutrir las publicaciones del nuevo siglo. Llegó el momento de ayudarle a Adalberto a cargar. Y ojo: las fotos de celular no son de la calidad que requiere un buen ojo.

Podría contar muchas anécdotas sobre lo platicado en restaurantes, en mi casa y en los viajes a la Ciudad de México, pero no acabaría. Guardo en la memoria una visita a la Embajada de Hungría en las Lomas, de la que salimos corriendo para llegar a Cuernavaca a una presentación de un libro. Nos perdimos y tuvimos que atravesar la ciudad por el Desierto de los Leones. Rodamos por la carretera preocupados, pero nunca dejamos de reírnos porque manejé saltándome los topes velozmente. Cada vez que se subía al coche bromeaba con aquello, lo veía ahora como un juego mecánico y decía “nunca me había subido a uno de estos”. Esto prueba su capacidad inventiva y sentido del humor que era en el fondo una forma de amor. Querido Adalberto estarás siempre, siempre en mi corazón.

helenanoval@yahoo.com.mx

Disponible en: https://www.lajornadamorelos.mx/opinion/hasta-siempre-querido-adalberto/



sábado, 17 de junio de 2023

El reto de invertir en los museos

 

Los museos potencian los procesos de enseñanza-aprendizaje, pero falta capacitar al profesorado para sacarles más jugo. Foto: Hugo Balcázar / REFORMA Archivo


María Helena González*

Cd. de México (11 junio 2023).- En nuestro País los sectores cultural y educativo han crecido separados. No obstante, tal desvinculación tendrá que superarse. El nuevo plan de estudios de la Secretaría de Educación Pública tendrá que tomarlos en cuenta. Más allá de la precariedad en la que se encuentran muchas de estas instituciones por falta de políticas públicas en su favor, el reto será la capacitación necesaria para asistir y deambular por sus salas.

A mucha gente tal vez no le importa que el contacto frecuente con el arte, el llamado enfrentamiento estético genere un reto que a la larga se traduce en Reserva Cognitiva (una especie de "cuenta de ahorros" que protege del deterioro al famoso conectoma o red neuronal que nos hace transitar de manera normal por la vida), pues se trata de un asunto para especialistas, pero lo que sí tendremos que tomar en cuenta a partir del próximo ciclo escolar, es que el nuevo Plan de Estudios de la educación básica, obliga a los maestros de secundaria del País a evaluar el progreso de la educación estética de sus alumnos. Son siete los ejes articuladores interconectados en el punto 8.1.8 del nuevo plan.

¿Qué van a hacer el profesorado del País y millones de padres de familia, tan poco entrenados para aprovechar las ventajas de la educación no formal propia de los museos?

El problema reside en el desconocimiento de las relaciones entre la percepción y el pensamiento crítico, otro de los ejes articuladores del citado nuevo plan de la Secretaría de Educación Pública. En Why the museum matters, Daniel H. Weiss, director del Metropolitan Museum of Art de Nueva York nos cuenta cómo las grandes instituciones museísticas nacieron en el país vecino, durante el siglo XIX, para servir al público. Conscientes del capital intelectual que hay detrás de la noción de ciudadanía, los patronos invirtieron grandes sumas de dinero en los museos para crear comunidades de gente más inteligente, no tanto por poseer obras maestras. Esa es una visión sobre la educación que siempre nos ha faltado en este País.

A finales de agosto de 2022, la Asamblea General Extraordinaria del Consejo Internacional de Museos (ICOM) aprobó una nueva definición de museo. La misma destaca el enfoque social por encima del enfoque centrado en el objeto:

Un museo es una institución sin ánimo de lucro, permanente y al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial. Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Con la participación de las comunidades, los museos operan y comunican ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos.

Como ve usted, dos veces se mencionan las habilidades del pensamiento vinculadas con los procesos de enseñanza-aprendizaje potenciadas en los museos. Y es que en estos recintos nuestro cerebro crece. El problema es que esto no se sabe. Hoy que los museos sufren por la terrible austeridad que ha llevado a que no contemos con suficientes custodios, recursos para mantenimiento y cabezas de sector preparadas profesionalmente para dirigir estas instituciones, habrá que insistirle a los políticos con nuevos argumentos para que aflojen los presupuestos. A los padres de familia y a los supervisores de las zonas escolares también habrá que hablarles al oído para que desde niños compartan el tiempo de la TV y los paseos a centros comerciales con los tan indispensables museos. El nuevo reto educativo ya está aquí.

*Historiadora del arte y gestora cultural.
helenagonzálezcultura@gmail.com


martes, 21 de marzo de 2023

Juárez: su imagen desde las neurociencias

 

Por Helena González

MARÍA HELENA GONZÁLEZ
Fragmento del texto que aparece en el libro Juárez. A 150 años de su muerte, publicado por la UNAM y ediciones El Equilibrista, de recien- te aparición.
Existen factores que explican nuestro grado de cercanía y afecti- vidad con ciertas representaciones, entre ellas:
a).- Nuestra cultura icónica, ten- diente a formar juicio crítico sobre lo que miramos.
b).- La extendida preferencia por lo escrito -en detrimento de la infor- mación visual- cuando se trata de la Historia.
c).- La desconfianza en la idealiza- ción propia de los héreoes.
En el presente texto proponemos que la imagen de quien fuera presi- dente de México en varias ocasiones, entre 1858 y 1872, se nos aleja en el terreno de las afectividades, porque nos presenta a un personaje estereo- tipado y poco expresivo, sobre todo si lo comparamos con lo que nos ofrece la cultura visual actual, saturada de expresiones emocionales.
Un breve repaso por la historia de la imagen del reconocido estadista nos muestra a un hombre sentado o de pie, investido con los símbolos del poder republicano, o a un hombre re- tratado de perfil, o de tres cuartos, de tez morena, de entre 45 y 60 años de edad. La repetición del mismo ros- tro, peinado y acicalamientos (las variaciones incluyen marcadamente el color de la piel) acentúa la inexpre- sividad del modelo, que carece asi- mismo de flexibilidad corporal. Esto nos lleva a pensar en un estereotipo que se muestra, en un muy reciente ejemplo de circulación de la imagen simbólica, en la serie de los billetes
de 500 pesos, esos que destacan “el principio básico de igualdad ante la Ley”.
El libro Juárez. Memoria e imagen en el centenario de su natalicio (Va- rios autores, 2006) incluye alrede- dor de un centenar de fotografías de pinturas, esculturas, murales y otros objetos que representan al también llamado Benemérito de las Améri- cas. Sin ser especialistas en lectura de rostros, lo primero que llama la atención es el color de ojos de Juá- rez. ¿Cómo era su mirada? ¿Por qué Tiburcio Sánchez, N. Vela, Escudero y Espronceda, Evert A. Duykynck, José Clemente Orozco y Jorge Gon- zález Camarena le aclaran los iris? ¿Será que ante la ausencia de cone- xión emocional -en los seres vivos el entrecruzamiento de las miradas es crucial- la estrategia plástica para acercarnos al modelo es la claridad como sinónimo de iluminación?
Cuando miramos las pinturas de Juárez, llama la atención la cantidad de representaciones que se alejan de la fisonomía del estadista, mis- ma que podemos conocer a partir de dos fotografías famosas: aquella en la que aparece con su hermana María Josefa y su esposa Margarita Maza,eldíadesubodayunadelas últimas que le tomaron (Colección de la SHCP).
Por otro lado, la web ofrece gran cantidad de imágenes hipermedia- das, es decir, que interactuan con diversos medios de comunicación y representación. Pero el efecto estéti- co es el mismo. Haciendo un simple análisis veremos que las característi- cas con que podríamos hacer el retra- to hablado se ciñen al color de la piel, la nariz aguileña, el peinado alaciado de raya un lado, la vestimenta formal y el espacio cargado de símbolos de poder -señaladamemnte la bandera tricolor- que le es propio, e induce nuestra lectura hacia el campo se-
mántico de valores vinculados al respeto, entre ellos la admiración y la sumisión como límites opuestos.

En “Las otras imágenes: Juárez en palabras”, Vicente Quirarte (2006) establece las diferencias entre la imagen narrada y la imagen icónica. Propone como registros objetivos las fotografías que existen sobre el naci- do en Guelatao, estableciendo que la tensión aparece cuando comparamos lo mirado con lo escrito, al iniciarse una espiral de reflexividad que acaba de resolverse cuando aceptamos la constitución de la realidad humana como un juego de representaciones de mediaciones y de remediaciones.
Hasta aquí hemos dicho que Juá- rez nos es familiar porque hemos puesto atención a ciertos rasgos iden- titarios -aunque a veces Juárez no se parezca a Juárez-. Pero el problema de la lectura va más allá del sujeto que se retrata como una ficción que se desenvuelve en el espacio moral: “Los marcos u horizontes morales son un conjunto de distinciones cua- litativas que son aprehendidos por sus adherentes de un modo superior e incomparable en relación con otros, y que, a su vez, inspiran nuestro so- brecogimiento, respeto y admiración. Podemos imaginarlos como los cons- tituyentes de un espacio en el cual juzgamos la realidad y desde la cual lo hacemos. Desde tiempos inmemo- riales, las representaciones son un recurso para captar al “yo” de cada uno, y esto incluye el aspecto emo- cional. El yo de cada uno se enfrenta a los otros yoes de manera emotiva. En las neurociencias encontramos aportaciones interesantísimas y no- vedosas.
Una de ellas permite integrar a esta comprensión la localización y el funcionamiento del Sistema Nervio- so Autónomo y las áreas cerebrales comprometidas en la experiencia, o el reconocimiento y la expresión emocional: “En la actualidad existe un vasto cuerpo de investigaciones abocadas al estudio de diferentes parámetros periféricos ante la acti- vación emocional, tales como la ac- tividad muscular facial, frecuencia cardiaca y respiratoria, así como la respuesta galvánica de la piel… los re- sultados de estos trabajos muestran que existe un patrón de activación del sistema nervioso autónomo que es característico de cada una de las emociones básicas… Otra aproxima- ción al estudio de las emociones está dada por la evaluación de la reacción autonómica que subyace a situacio- nes emocionales de valencia positiva y negativa ante la presentación de es- tímulos visuales afectivos”.
Poco animadas por carecer de gestos, lágrimas, o sonrisas, algunas pinturas de Juárez generan la misma actitud de impasibilidad en quien las mira. No logra conmovernos -aunque lo hagan y puede ser incluso has- ta las lágrimas-, ciertas narrativas basadas en los hechos, números, y datos de su paso por la vida. Lo ad- miramos por lo que sabemos sobre él, pero su imagen no es estimulan- te al respecto. Como vimos en un principio, en el cerebro, la conexión emocional y el reconocimiento facial
son procesos independientes.
Las neuronas espejo, generado- ras de empatía tienen mucho que ver con nuestro apego a ciertas imágenes. Ekman insiste en que es en el rostro en donde podemos decodificar las emociones del otro: “Ya tenemos pruebas de que hay más expresiones faciales diferentes que las palabras que existen en la lengua para nombrar una emoción cualquiera punto el rostro ofrece un mapa de señales sutiles y de matices que el lenguaje no ha podido trazar en palabras únicas (Ekman, P. 2021
pág. 134).
Acaso sean las microexpresiones,
definidas como expresiones emo- cionales que abarcan todo el rostro y duran apenas una fracción de lo que duraría la misma expresión en condiciones normales, las que nos pudieran mostrar una parte del al- ma de Juárez que aparece retratada en los hechos, pero no en su imagen creada. Esas microexpresiones casi imperceptibles, brindan rica infor- mación por su autodelación de emo- ciones ocultas. El miedo a la lente, a quedar mal representado, a no al- canzar a hacer patria como debiera propiciaron su apariencia hierática, poco humana. A Juárez lo peinaron siempre como estatua. FIN.

Disponible en: https://www.lajornadamorelos.mx/sociedad/juarez-su-imagen-desde-las-neurociencias/


miércoles, 8 de marzo de 2023

El 8M debe comenzar en casa

 Dos exposiciones en museos de la Ciudad de México abordan la invisibilidad de la que hemos sido víctimas las mujeres. El Museo Kaluz rescata la continua y propositiva labor de algunas creadoras, a lo largo de la historia del arte mexicano, mientras que el Museo Memoria y Tolerancia aborda la violencia psicológica, física, sexual, económica y patrimonial que experimentamos las mujeres, especialmente después de los 60 años. Las estadísticas son brutales: ¡14.6% de las mujeres sufren “violencia total” en nuestro país!

Es obvio que queda mucho por hacer. A quienes tenemos hijos e hijas nos corresponde concientizar. En lo personal considero que el factor fundamental para generar una cultura de la complementariedad entre géneros reside en la educación, y no en la cultura de la resistencia en la que nos desenvolvemos las mujeres hoy en día. Se trata de que nuestros hijos comiencen a mirarnos con la misma admiración con la que ven a sus padres. No más, no menos. Igual. Sólo así nos acercaremos a un 8M cotidiano.

Por María Helena González

Disponible en: https://www.lajornadamorelos.mx/sociedad/el-8m-debe-comenzar-en-casa/

domingo, 20 de febrero de 2022

¿Qué onda con las ferias de arte?

María Helena González* / Especial

Cd. de México, México (20 febrero 2022).-

05:00 hrs


1.

Con su gran flujo de visitantes, las ferias de arte han ejercido un gran peso en la construcción histórica del espectáculo del arte, entendiendo este concepto no de manera peyorativa, sino como sinónimo de prácticas de exhibición.



Hace muchos años, siendo una joven estudiante de Historia del Arte escribí un texto en el que deploraba la existencia de los jardines del arte, porque me parecía que la posibilidad de comprar "un cuadro rosa para la sala" era una degradación del pensamiento estético, que esa inclinación a decorarlo todo, que viene empaquetada en el cerebro humano, debía pasar siempre por la reflexión "high brow".


El arte para llevar a casa, ese que anima los circuitos dopaminérgicos -el de las compras, el sistema neural vinculado a las adicciones- no me atraía. Me enojaban las piezas que repetían formas, estilos y contenidos ya probados. Y es verdad que en los jardines del arte y en las ferias se da eso, pero también hay más.


2.

Acudimos a las salas de los museos para llevarnos algo del orden de lo espiritual -belleza, historia, emociones- mientras que a las ferias de arte vamos a "aprehender" algo, pues están pensadas para vender objetos, sólo que al pensar estas prácticas del consumo del arte como opuestas, pasamos por alto, por ejemplo, el impacto que pueden tener en la economía.


Eduardo Caccia expone en "¡Es la Reforma Cultural, Presidente! Propuestas para el sexenio 2018- 2024" que la cultura puede ser una palanca de desarrollo económico y recurso clave de la gestión pública si queremos un cambio estructural en la dinámica social.


En México, la cultura ha sido vista y tratada como un tema de nicho, muy marginal -dice- el reto del país implica nuevas formas de enfrentar la realidad y el sector cultural representa esta oportunidad, la gran actividad nacional en cultura debe estar hecha de pequeñas grandes actividades locales.


3.

Pero ¿a qué va uno a una feria de arte, si no se tiene la capacidad adquisitiva en dólares para llevarse una o más piezas a casa? Existen varios esquemas de feriales. En días pasados nos enteramos por varios medios sobre Zona MACO, el Salón ACME, y un par de ejercicios menores, pero no todos fueron iguales. BADA México, por ejemplo, le rentó el espacio al artista directamente, eximiéndolo de la comisión, a veces altísima de la galería. Productor y consumidor entablaron relaciones sin intermediarios.


Zona Maco se ha ganado un lugar en el mundo de las ferias de arte porque allí se exhibe lo contemporáneo más internacional del país. Y a pesar de que algunas firmas se retiraron del encuentro por efectos de la pandemia, grandes y pequeñas galerías se dieron la mano para dar a conocer qué es lo que piensan que va a formar gusto en las generaciones futuras, no necesariamente coincidiendo con las selecciones curatoriales de los museos, que privilegian el discursos académicos.


4.

Felipe Ehrenberg en "El arte de vivir del arte" expone que el artista tiene que saber solventar sus necesidades vitales, materiales, con creatividad y empuje, que hay que superar aquel cliché de que si se vende, el arte se corrompe.


Por su parte, el investigador Ricardo Pérez Monfort dice en "Cultura en venta" que el anuncio comercial transforma todo lo que aparece en un objeto deseable y que como la publicidad crea el marco estético en el que la experiencia del receptor se manipula, terminamos sintiéndonos aquello que compramos.


Y sin embargo, los creadores tienen que colocar su obra en en el mercado. Más allá de las galerías, las ferias de arte representan una opción más, un modus vivendi.


* Historiadora del arte y titular de la Dirección General de Museos y Exposiciones de la Secretaría de Turismo y Cultura del Estado de Morelos. Correo: helenagonzalezcultura@gmail.com